logo

MIS
EXPERIENCIAS

CON LA ABUELA
AYAHUASCA

logomind-surf

 

   

CERRADA COMO UNA PIEDRA

Séptima Comunión con la Abuela Ayahuasca

(ocho meses después de la sexta)

 

 

Preámbulo

Como ya se me ha hecho costubre, los recuentos de mis experiencias con la Abuela Ayahuasca me permiten hacer una recapitulación de muchas otras cosas que están vinculadas con lo que vivo dentro de ellas. Puesto que la experiencia es cada vez más un continum entre lo que ocurre días antes y lo que sucede días después, me es difícil poner límites precisos a lo que escribo en estas "bitácoras de vuelo". Ésta en particular contiene algunos antecedentes y otra información relacionada que me pareció importante compartir.

En esta ocasión hubo dos temas principales en mi enseñanza: la aceptación como sinónimo de humildad y la capacidad de recibir amor como condición para poder expresarlo y permitir su flujo. Dos temas que en realidad son parte de la misma y única enseñanza: cómo amar, o mejor escrito, cómo permitirse el amor, pues en realidad uno no tiene que hacer nada para amar excepto abrirse al amor.

 

Condiciones previas

Esta vez me encontraba atravesando por una crisis múltiple debido a que mi sistema de creencias respecto a las drogas y plantas de poder estaba en pleno cuestionamiento, tenía problemas con Joan Ramón, mi pareja, por nuestras discusiones en torno a las plantas maestras (concretamente la abuela ayahuasca), como vías válidas en el camino espiritual, y además estaba atravesando por el punto más álgido del anillo de la culpa que describí en mi sexta comunión, debido a mis más recientes "errores". A tal grado que incluso había decidido no asistir a esta comunión y no volver a consumir ninguna planta psicoactiva mientras no recuperara por lo menos cierta claridad. No obstante, la noche anterior al día de la  sesión tuve el siguiente sueño:

Un hombre me pregunta qué pienso de la ayahuasca. Le digo que objetivamente considero que a mí me ha ayudado mucho, aunque según se desprende de mis investigaciones, tengo que admitir que he visto que no a todos les ocurre lo mismo. Le digo que quizá primero hay que hacer cursos sobre chamanismo y plantas sagradas para que la gente esté más preparada. Él me pregunta por qué a mí sí me va bien y yo le respondo que ya lo he hecho antes (creo que con ese "antes" me refería a vidas pasadas).

Luego me asomo a una sala oscura alumbrada solo por velas y veo que todos los participantes están ya preparados para la comunión. Entonces experimento una sensación increíblemente agradable (como de mariposas en el estómago) por estar asomándome a algo tan trascendente y emocionante que está a punto de ocurrir allí. Dado lo cual, me dan muchísimas ganas de entrar y aunque había dicho que no, pienso que es de sabios cambiar de opinión y seguir mis impulsos. Así es que con un entusiasmo y una intensidad tan plenas que constantemente añoro sin que hasta el momento haya experimentado nunca, corro a la habitación de mi abuela materna, me llevo un cojín de la cama, luego corro a la de mis tías y me llevo una colchoneta y una manta de otras camas.

Allí en la habitación, frente al armario hay otro hombre, éste es chaparro y con barba, y me pide ayuda. Más bien no, porque no me dice nada, yo lo ayudo porque veo que tiene dificultad para meter un cuaderno o una carpeta muy ancha en la repisa superior del armario. Se la quito de las manos y la acomodo donde él quería ponerla. Él se queda mirándome y yo me pregunto si he hecho mal, luego cambio de lugar otra carpeta para que todo quede mejor acomodado y en eso escucho una especie de gong y la voz de Juan Ruiz que ya está afuera en el jardín. Me precipito hacia el sitio de la reunión sintiéndome con efecto marihuana. Pienso que no debo de entrar así a la sesión y luego cambio de idea y digo que sí, que es mejor entrar así para preguntarle de una vez a la abuela qué hay de malo con la marihuana. Así es que me voy corriendo muy contenta y segura de estar haciendo lo correcto.

En cuanto desperté, me puse a escribir el sueño, luego me vestí, llamé por teléfono a Joanra para avisarle que había cambiado de opinión e iría a la ayahuasca, tuve una discusión con él y desoyendo sus peticiones de que no lo hiciera, me fui. Y en tales condiciones llegué a esta octava comunión.

 

Más condiciones previas sobre la marihuana

Veo que es necesario hacer otro flashback para explicar cómo es que mi sistema de creencias respecto a las drogas y plantas de poder estaba en pleno cuestionamiento aquel día, ya que eso es algo determinante para asimilar cabalmente mi experiencia durante esta octava comunión.

Resulta que recién había asistido por primera vez a un curso intensivo de meditación Vipassana que duró diez días y aunque me sirvió muchísimo, al mismo tiempo me dejó bastante confundida por dos cosas: 1) puso en duda algunas ideas que yo suponía inamovibles y 2) cada noche tuve una serie de sueños bastante perturbadores, los sueños más vívidos y aleccionadores que había tenido nunca. Escribiré a continuación los que tienen que ver con la marihuana, que son los que me confundieron.

El primero de ellos fue tan breve como intenso:

Un pánico absoluto porque no sé quien soy, no sé donde estoy. Caen muchos papeles y entre ellos veo una bacha encendida [es decir, la "colilla" de un cigarrillo de marihuana] y trato de recogerla temiendo quemarme las manos, pero prefiriendo hacerlo con tal de que no se quemen las hojas y se produzca un incendio.

En el segundo sueño sobre el tema:

Estoy trabajando en mi computadora portátil y ésta empieza a escribir sola. Me apanico porque pienso que sí, que en realidad mi guía es quien ha hecho los trucos [algunas cosas misteriosas que le han sucedido a algunos de mis archivos señalándome ciertas claves o pistas en lo que esccribo] y ahora ya de plano, en el descaro total, me está escribiendo directamente. Se me ocurre que mejor primero leo lo que me está escribiendo y luego me apanico. Dice "Vas bien", refiriéndose a mi libro de drogas "pero las cosas se van a retrasar un poco porque reprobaste la prueba final", refiriéndose a la marihuana; "y esa ya la habías pasado", me dice [reprobar significa suspender en mexicano]. En la pantalla del ordenador sigue una explicación más larga acompañada de imágenes pequeñas, como diapositivas. Me dispongo a leerla cuando una mujer me interrumpe. Me enojo mucho, pero como la veo llorando, paro el enojo y le pregunto qué le pasa. Ella me dice que su mamá no le blanqueó las paredes de su habitación, y yo le digo -más impaciente que compasiva- que no se preocupe, que yo se las pinto, que me deje terminar de leer el mensaje y luego le ayudo.

Exactamente en este punto me despierto pensando ¡que gran injusticia!, porque todavía no había terminado de leer; luego me río pensando que es una trata de mi guía para que busque establecer una conexión más directa con él y me vuelvo a dormir.  Al día siguiente se me quita la risa. Me la paso pensando qué cosa hice mal y a qué se refería mi guía con eso de que ya había pasado esa prueba y ahora la reprobé. Martin Stevens, el maestro de Vipassana me dice que me olvide de mis sueños y me concentre en el trabajo de meditación, lo cual hago lo más obedientemente que puedo. No obstante, antes de dormir le pido a mi guía que por favor me explique de qué se trata el asunto, pero esa noche hay otras lecciones referentes a otros temas; sin embargo al día siguiente tengo otro sueño:

Jordi, un amigo de Joanra, está fumando marihuana y no me quiere dar, está enfadado conmigo porque hice sufrir a Joanra cuando me vio besándome con otro. Yo trato de arrebatarle el porro mientras le digo que eso no tiene nada qué ver con la marihuana y que él se va a reconciliar conmigo en cuanto le explique que el hombre que me besaba era Carlos, un ex novio que vino a despedirse de mí para siempre (lo cual había ocurrido en el sueño del día anterior). Luego me entra una gran angustia porque pienso que a lo mejor Joanra ya no me quiere volver a ver y no tendré oportunidad de explicárselo.

Desperté enojada pensando que eso no me explicaba nada y diciéndole a mi guía que yo nunca le he arrebatado un porro a nadie porque nunca he sufrido esos ataques de codicia ya que ¡no soy una adicta! Varios días seguidos le pido de nuevo que me explique durante mis sueños a qué se refería con eso de que "reprobé la prueba", pero nada. Soñé otras cosas importantes y algunas cosas vagas al respecto que se me olvidaron, hasta que poco antes de terminar el curso, tuve el siguiente sueño:       

Estoy viendo una revista tipo Hola hay fotos de mi boda reseñada como una de las primeras bodas "new age" de la Tierra. Pienso que estaba hiper feliz ese día porque en una de las fotos tengo la cara llena de un polvo blanco como harina y me estoy riendo mucho con unas niñas. Luego estoy en la escuela de mis tíos queriendo comprar hachís. Mi hermano Daniel me acompaña pero de repente ya no lo encuentro y le digo a un amigo suyo que me ayude a buscarlo; luego veo a mi hermano Juan por allí y a continuación hay otras escenas en las que fumo hachís mezclado con tabaco y estoy muy ansiosa y paranoica de que alguien me pueda quitar el porro o de que no me estafen dándome menos cantidad de la que he pagado...

Y no me acuerdo qué más porque no me gustaron esas escenas y desperté furiosa pensando que yo no soy así y reclamándole a mi guía que si acaso esas escenas se encuentran en mi subconsciente, deben ser resultado de las paranoias respecto a los tenebrosos ambientes de compra que tiene Joanra; le digo que no son propiamente mías, que de hecho yo rara vez he comprado marihuana y mucho menos hachís, que casi siempre me la regalan, que casi nunca fumo hachís, que mi relación con la noble marihuana está bajo control, que es ella quien viene a mí y no yo a ella, que no tengo esa ansiedad caricaturizada del sueño... y no sé qué más reclamos hago, muy enojada...

 

Mi grave error

El caso es que estaba hecha un lío al terminar el curso de Vipassana porque, además de todo me di cuenta de que estaba a punto de cometer un "grave error" con mi libro de drogas.

De acuerdo al modelo de la mente humana propuesto por Gautama Sidharta, el Buda (explicado por Goenka en una cinta de vídeo cada noche durante el curso), hay que liberarse de los sankharas (reacciones condicionadas) producidas por la aversión y la codicia para poder purificar la mente y escapar de la rueda de la reencarnación.

¡Y me di cuenta de que yo estaba proponiendo en mi libro un modelo para continuar atrapado en la rueda pero disfrutándolo en lugar de sufriéndolo, o sea: generando sankharas de codicia en lugar de sankharas de aversión! ¡Mi propuesta era generar más del tipo de sankharas que se supone que son más difíciles de erradicar en lugar de detener la producción para alcanzar la iluminación!

Mi teoría era en pocas palabras, que las adicciones no se producen sólo hacia las drogas, sino hacia cualquier actividad humana, y que se generan conforme vas limitando tus fuentes de placer a unas cuantas o a una sola. Por ejemplo, si lo único que te provoca placer en la vida es ver la televisión y tomar cervezas, y no haces nada para diversificar tus hábitos e intereses, entonces la televisión y la cerveza pasarán a convertirse en tus adicciones en un momento determinado, ya que sólo tendrás dos fuentes de felicidad, y por un efecto de entropía, al mismo tiempo vas a ser cada vez más miserable lejos de una televisión o una cerveza.

Entonces mi propuesta, muy simple, consistía en diversificar las fuentes de placer para no depender de ninguna en especial y disfrutar el mayor número posible de actividades. Lo cual a simple vista me parecía muy lógico y sonaba muy divertido: No te claves con una sola droga, hay muchas, disfrútalas todas...

No obstante, después de contrastar mi modelo con el modelo del Buda, entendí claramente que lo único que estaba proponiendo (y tratando de hacer en mi vida, claro) era cambiar los sankharas de aversión (que producen dolor y miedo al dolor) por sankharas de codicia (que producen placer y miedo a la pérdida de ese placer) (¡y por lo tanto más dolor a fin de cuentas!), en lugar de erradicar todo el estock de sankharas acumulados en el cuerpo. Lo cual puede lograrse mediante la observación atenta y ecuánime de las sensaciones corporales, que es la técnica del Vipassana, y deteniendo la producción de nuevos sankharas para escapar definitivamente del dolor. Lo cual sólo puedes realizar vigilando tus pensamientos de tal forma que no juzgues las cosas como buenas o malas para que no reacciones ante tales juicios provocando sankharas de alguno u otro tipo.

O sea que mi modelo teórico resultaba perfecto si le añadía al principio algo así como "Si lo que buscas es permanecer en el mundo de la ilusión" y lo firmaba "El Ego", je-je, o resultaba totalmente contraproducente si mi propósito de iluminarme en esta vida seguía en pie y quería firmarlo yo. Cosa que por lo demás me parecía altamente improbable en esos momentos debido a toda la abrumadora idiosincrasia oriental que inundó mi conciencia durante esos diez días, en la que iluminarse es cuestión de cientos o miles de vidas en las que hay que ir acumulando méritos y resulta poco menos que un atrevimiento y una falta total de cordura y humildad pretender hacerlo ya o a más tardar en los próximos años, como quiero yo...

 

Paciencia Karina

Así es que por todos lados me sentía totalmente noqueada e incapaz de levantarme de la lona y necesitaba desesperadamente comunicarme con mis guías de una manera directa y contundente para pedirles que me sacaran de aquí o me dijeran qué hacer. Es por ello que después de la charla de Juan Ruiz (súper interesante por cierto, acerca de El auto conocimiento como verdadero propósito del chamanismo esencial), le pregunté a él cómo comunicarme con mis guías, con mis ángeles o con quien fuera que me pudiera ayudar... Justo en esos momentos, mi amiga Chanty pasó frente a mi y me dijo "Paciencia Karina", mientras Juan se reía precisamente de mi impaciencia y me explicaba algo que transcribiré a continuación (gracias a que Braulio, el esposo de Chanty, grabó y transcribió toda la charla):

Juan: Bien en primer lugar, hay que tener esperanza. Esperanza decimos de aquello que no se ve, pero que se sabe que existe. Sabes que quieres conectar con tu guía y eso es una gran ganancia. Eso es realmente una gran certeza y de pronto quizás no lo sepas que es tu guía quien se está manifestando y no sabes que se está manifestando, porque tú quieres que se manifieste de una manera específica. Y eso es importante que lo veamos, muy importante. Dios es una unidad múltiple perfecta y tu guía se puede manifestar a través de muchos modos variados... El trabajo de conexión con el guía es un trabajo de aprendizaje, es un trabajo gradual donde sus primeras manifestaciones no sólo son internas sino también externas y las personas que están o que llegan de alguna manera a nuestro alrededor, obviamente tienen que ver con la influencia de la energía de nuestro ayer.

Tengo una amiga que conoce a un guía extraordinario, al Águila Dorada, lo conoce muy bien. Un día su hija le dijo algo relacionado con una reforma universitaria en algún país, y me dijo: "Yo escuchaba atentamente, pero no eran sus palabras, no eran las palabras de mi hija, eran las palabras de mi guía. El guía está moviendo a mi hija y yo lo puedo reconocer." Es otro tipo de educación que no conocemos pero sin embargo esa educación existió y hoy empieza a existir y a ser mirada con más claridad, a ser descubierta por las personas con las que estoy trabajando este tipo de experiencias. Hay que tener un fin recto, hay que estar pidiéndole a Dios la experiencia de la comunicación. Siempre tendríamos que comunicárselo y alguna vez quizás, de la manera como nosotros queremos. (Ir a la transcripción completa de la charla)

Así pues, tuve la reconfortante confianza de saber que mi guía se había manifestado a través de Chanty y me pedía que tuviera paciencia. Lo mismo que siempre me piden, je-je.

 

Déjate consentir

Cuando la sesión dio comienzo, yo estaba demasiado tensa, enojada conmigo misma y con mi circunstancia y no podía estarme quieta durante mucho tiempo. Juan se acercó y me dijo, como siempre, justo lo que necesitaba: "Déjate consentir". Sólo que esta vez no me lo pude permitir. Me lo impedía mi vieja trampa maestra de la culpabilidad, que esta vez estaba en el punto más agudo de sus ciclo. Sentía una culpabilidad abrumadora, no sólo por reprobar con la marihuana, sino por pensar que estuve a punto de publicar un libro sobre drogas que quizá hubiese perjudicado a sus eventuales lectores en lugar de ayudarlos, como era mi intención, y porque además pensaba que si no hacía algo contundente, podía arruinar mi relación con Joanra también. Dado lo cual me sentía totalmente incompetente y totalmente inmerecedora de recibir amor. Mi mente saltaba de un tema a otro sin poder concentrarme y esa incapacidad de centrar mi atención se convertía en un fardo más para la culpa, y en fin... un panorama desastroso. Así es que tuve que invertir mucho tiempo tratando de tranquilizarme.

 

La luz azul y el centésimo mono iluminado

En algún momento, con los ojos entreabiertos percibí una luz azul y traté de concentrarme en ella. Era un azul muy claro como de neón. Luego cerré los ojos y sentí que esa misma luz azul estaba rodeándome, pero me era imposible abrirme a ella. Sentía que ese azul trataba de entrar a mí y en algún punto pensé que así era el espíritu de Joanra, rodeándome de amor y queriendo entrar a mi corazón sin que yo se lo permitiera.

Me sentí totalmente incapaz de recibir ese amor y pensé que era porque en esos momentos no me amaba a mí misma y sin ese requisito previo no podría aceptar el amor de nadie. Dado lo cual, se me ocurrió ir hacia mi Espíritu para recibir su amor y llenarme de él y así amarme de nuevo y luego abrirme. Entonces oré y pedí ayuda para llegar a él, pero en lugar de eso anduve divagando hasta que decidí intentar una de las visualizaciones de Lazaris para encontrarte con tu Ser Superior que tanto me gustan.

La hice como pude, o sea bastante interrumpida, y de pronto estuve allí, en el centro de mi Ser Superior, y también lo experimenté como una luz azul, pero de un tono mucho  más intenso, como el maravilloso cristal azul zafiro que vi en mi segunda experiencia. Desafortunadamente tampoco pude resistir estar en ese amor, sentía que no lo merecía de ninguna manera y no podía cambiar de opinión por más que a nivel racional me recordara que el amor es incondicional, que Dios y mis maestros sí me pueden amar pase lo que pase. Sentía que el Universo, mi familia y mis maestros físicos y extra físicos habían invertido muchísimo tiempo y recursos de todo tipo en mi educación para nada; que toda esa inversión había sido un desperdicio enorme de energía por mi culpa, porque yo simplemente "no podía con el paquete", mi "misión" era demasiado grande para mí y estaba visto que nunca lograría llevarla a cabo, no sólo porque yo estaba "fallando enormemente", sino porque la misión en sí era mucho más difícil de lo que me imaginaba. 

Resulta que yo estaba convencida que según la teoría de los campos de resonancia metamórficos, también conocida como "el experimento del centésimo mono", se necesitaba una masa crítica de individuos que presentaran cierto comportamiento para que éste se extendiera al resto de la población. Así es que yo pensaba que mi tarea consistía en preocuparme por iluminarme yo y orar para que otros se iluminaran de tal suerte que se reuniera la masa crítica necesaria para la iluminación súbita del resto de los mortales y ya irnos todos juntos de esta ficción.

Pero resulta que por fin me enteré bien de cómo había estado el experimento y vi que si tal comportamiento se extendía era gracias a que unos monos enseñaban a otros a lavar sus boniatos y a comérselos. Luego, leyendo un texto muy elocuente de Lazaris respecto a la famosa masa crítica de los 144, 000 iluminados, entendí pues que no basta con preocuparse por uno mismo, sino que hay que compartir lo que uno va aprendido con los demás para que la iluminación se extienda...

Desde entonces las cosas me parecían aún más complicadas porque como siempre me proyecto, tanto en lo bueno como en lo malo, en esos momentos pensaba que el mundo no tenía salvación si dependía de mí y de otros prospectos a la iluminación tan ilusos e incompetentes como yo, je-je. Ahora me río de mis dramas pero en aquellos momentos estaba tan auténticamente preocupada que de plano me puse a llorar.

Pero no lloré mucho, sólo un poco porque decidí poner en práctica algo de lo mucho que aprendí en el Vipassana: decidí contemplar mi dolor mental provocado por la culpa sin reaccionar ante él mientras durara, tal como se hace en la meditación Vipassana con el dolor corporal. Tan pronto me puse a observarlo, me fui calmando y comencé a percibir más nítidamente la luz azul que parecía filtrarse por entre las rendijas de mis pestañas cual luz líquida. Esta es la primera vez en mi vida que "veo" algo "anormal", y sólo lo veía con los ojos entreabiertos. Si los abría completamente ya no veía nada. El caso es que me entretuve un rato viendo esa luz azul bellísima.

 

Impermeable como una piedra

Creo que después de eso fue cuando recordé alguna escena de  El Padrino III, donde el Papa le explica a Michel Corleone su frustración. Saca una piedra de una fuente, la rompe y le enseña a Michel que aunque el cristianismo ha rodeado durante siglos a sus feligreses italianos, por dentro sus corazones siguen estando tan secos como el interior de esa piedra rota que efectivamente se ve muy seca en el close up.

Justo así me sentía yo, totalmente rodeada de amor y totalmente incapaz de dejarlo entrar debido a la capa espesa e impermeable de culpa e inmerecimiento que en esos momentos sentía verdaderamente petrificada. ¡Y lo peor es que por más que veía la situación y racionalmente sabía que sólo era cuestión de abrirme un poco, no podía! Simplemente no podía y por supuesto me sentía más frustrada que el Papa de El Padrino.

Así es que decidí no luchar más contra mi culpa petrificada y les pedí a mis guías, a la Abuela Ayahuasca y al Águila Dorada que por favor me enseñaran qué es lo que tenía que hacer para liberarme de ella. La primera parte de la respuesta llegó enseguida y la segunda ¡¡¡me la enviaron por e-mail días más tarde!!!  Increíble pero ciertísimo... (al final del relato explico cómo estuvo esto)

Por el momento vi que mi cerrazón y mi preciada culpa no eran más que lo mismo de siempre, una falta total de aceptación de mí misma tal como soy y de mis circunstancias tal como son en cada momento. Vi también que esa falta de aceptación, esa perpetua intolerancia, esa exigencia mía de querer ser perfecta, de querer ser, tener o hacer algo que aún no soy, no tengo o no puedo hacer no es más que una terrible arrogancia y un grado extremo de falta de humildad.

Entonces entendí el concepto de humildad desde un ángulo que nunca se me había ocurrido antes. Humildad no como falta de vanagloria por los propios logros, sino como aceptación de uno mismo y de sus circunstancias tal cual son en cualquier momento.

Comprendí que aceptar que reprobé un prueba sin tener aún la menor idea del por qué y aceptar que estuve a punto de cometer un entuerto sin haberme dado cuenta de ello y aceptar que me encontraba en peligro de reprobar también con Joanra, era aceptar mis circunstancias, y que esa aceptación era un simple acto de humildad. Vi que en realidad nadie sino yo misma me exijo ser infalible. Capté que si había algo que me faltaba en verdad era esa humildad aceptante que me permitiera abandonar la locura de tener que contrastarme minuto a minuto con la imagen de perfección que mi ego construyó y se empeña en mantener no sólo frente a los demás, sino frente a mí misma. Entonces volví a orar pidiendo que se me concediera la virtud de la humildad, al menos por un rato, para ver las cosas de otra manera.

Y como el amor es de veras incondicional y no deja de contestar ninguna petición, me la concedieron.  ¡En verdad que sólo hace falta pedir para recibir!

 

No pasa nada

Desde ese espacio de humilde aceptación, vi que en realidad nada es para tanto y no pasa nada. Reprobé una prueba, sí ¿y qué? Para esos están los extraordinarios, además mis guías me dijeron que esa prueba ya la había pasado, o sea que ya sé como se pasa y sólo tengo que recapitular y recordarlo. Estuve a punto de cometer un error que podría haber afectado a otros, pero afortunadamente no lo hice. Gracias a Dios no me publicaron el libro tal como estaba cuando lo llevé a algunas editoriales mexicanas, así es que no había nada de que arrepentirse. Y mi relación con Joanra estaba en conflicto pero no estaba rota, así es que la cosa no era para tanto ya que no había ni una sola cosa que no pudiese arreglarse. Así es que mejor me puse a dar las gracias y a partir de este punto, la experiencia cambió y si bien no me permití experimentar mucho amor, por lo menos me permití recuperar un poco de paz y ver algunas cosas de suma importancia para mí con serenidad y entendimiento, lo cual ya fue una enorme ganancia dadas las circunstancias en las que llegué.

 

La prisión del amor en pareja

Pensé que lo más importante para mí en esos momentos era arreglar mi situación con Joanra, así es que pedí consejo a la Abuela Ayahuasca y a mis guías sobre qué hacer en esos momentos.

Hace bastante tiempo descubrí que detrás de mi racha de descalabros amorosos se hallaba mi enorme miedo a tener de nuevo una pareja. Sin ser consciente, de entre la pléyade de príncipes disponibles, justamente me sentía atraída por aquellos incapaces de comprometerse debido a sus propios miedos o circunstancias, ya que eso me garantizaba, no sólo que estaría "a salvo" de establecer una verdadera relación, sino que tendría una coartada externa a quien culpar por no quererme y provocarme dolor, además de un pretexto perfecto para seguir sin enfrentar mi miedo básico a perder mi libertad asfixiada bajo la opresión del amor.

Como al mismo tiempo quería y no quería entrarle al asunto de nuevo, pedí al Universo un deseo muy extraño a través de mi Caja Mágica pleyadiana, pedí encontrar a un hombre que fuera a la vez Tauro (el complementario de mi signo Escorpión) y mono (mi signo chino favorito) nacido enl 1968, que le gustaran los psicoactivos, las cuestiones espirituales y otra serie de requisitos que me parecían poco menos que imposibles de encontrar reunidos en una misma persona. Pero nada es imposible y conocí a Jordi en Barcelona, ¡justamente en mi cuarta sesión con la Abuela ayahuasca!

Luego de una nueva y breve estancia en Ámsterdam, regresé a México muerta de miedo y estuve segura de la certeza del refrán de que cuando los dioses quieren castigarnos lo único que hacen es concedernos nuestros deseos.

Después de mucho temer y mucho pensármelo accedí a regresar a Barcelona para vivir con el Jordi, lo cual por supuesto no funcionó ya que como la petición fue hecha en la misma energía contradictoria de querer y no querer, por ley de vibración y correspondencia, él estaba igual: quería y no quería. Y resulta que cuando llegué tenía otra relación con una mujer mayor y yo hice todo un drama digno de telenovela mexicana con un gran jaleo egóico antes de llegar al poderoso punto de gritar ¡ya basta, ya tuve suficiente y ahora quiero algo diferente!

Poco después, ya instalada con la familia de su amigo Albert y su esposa Gaby en una preciosa finca en una montaña de Tordera a las afueras de Barcelona, le pedí directamente a Dios una nueva oportunidad. Ya sin contradicciones, esta vez fui menos precisa en las características y más específica en los resultados: pedí una pareja sin miedo al compromiso, que verdaderamente me amara y con quien pudiera aprender que el amor es libertad y que el amor sana. Entonces apareció Joanra en mi vida. Hace poco que hemos comenzado a vivir juntos y efectivamente estamos aprendiendo muchas cosas sobre el amor, el compromiso y la libertad.

Pero el caso es que en esos momentos de mi séptima experiencia yo estaba sintiéndome muy encarcelada y deseando huir. Entonces, mi pregunta específica a la Abuela y a mis guías fue ¿qué puedo hacer para salir de esta sensación de opresión y continuar creciendo con Joanra?

Y me respondieron con una imagen: simplemente vi a Joanra acariciando a la Zapatera. Y enseguida me llené de una profunda paz y tranquilidad porque comprendí que todo estaba bien, ya que no podía encontrarme en mejores manos.

Cuando vivía en en la montaña de Tordera, habían muchos gatos. Mi preferido era el Negrini, un gato súper inteligente, muy sociable y muy amoroso. La preferida de Joanra en cambio, era una gata gris claro muy flaca y bastante miedosa, arisca o traumada, ya que no permitía que nadie la tocara. Él la llamaba "la Zapatera" y durante las tres semanas que pasamos solos haciéndonos cargo de la finca mientras Albert hacía el Camino de Santiago y Gaby andaba en Alemania con los niños, Joanra se las arregló para congraciarse con la Zapatera y lograr que ésta le permitiera acercarse y acariciarla, cosa que me sorprendió muchísimo. Yo lo intenté cuando llegué a vivir allí, pero desistí por impaciente y me quedé con el Negrini amoroso. Sin embargo, él sí tuvo paciencia y perseverancia suficientes para conquistar a la gatita desconfiada que tanta ternura nos daba.

Así es que al recordar esa imagen y saber que en realidad todo estaba bien y no había ningún problema, pensé que yo también debía ser paciente conmigo misma, y nuevamente me mostraron este aspecto de la humildad como la capacidad de aceptarme a mí misma con mi miedo en lugar de rechazarlo o luchar ciegamente contra él o peor aún: culparme por tenerlo y no poder abrirme al amor como otra parte de mí quisiera. Así es que fui humilde y me acepté, al menos durante lo que restaba aún de la experiencia, tal como estaba y en las circunstancias en las que me encontraba.

 

Doblando la cuchara

Tras la claridad de esa aceptación me llegó otra imagen de otra película, esta vez era The Matrix, justo la secuencia cuando un niño-monje le enseña a Neo que para doblar una cuchara lo que hay que doblar es la mente, teniendo en cuanta que la cuchara no existe.

Enseguida comprendí que hasta que yo dejara de reaccionar como si tuviese que protegerme de Joanra a fin de resguardar "mi espacio", "mi tiempo", "mis creencias", "mis planes", "mis proyectos", "mis drogas", "mi cuerpo", "mis más íntimos pensamientos", "mi, mi, mí..." todo lo que considero mío, mi cuchara se dobaría, es decir, mi experiencia cambiaría.

Entendí que gran parte de lo que yo considero como sus "invaciones" o sus "intentos de controlarme, vigilarme o limitarme" de algún modo, son sus propias reacciones ante la inseguridad que debe provocarle estar con alguien que está y al mismo tiempo no está, como es mi caso. O sea que para salir, tengo que entrar. Para salir de estas experiencias carcelarias tengo que abandonar mi egocentrismo y comenzar a compartirme, esto es, a dejar de proteger todo lo que considero mío y simplemente rendirme y entregarlo todo de buena gana, entregarme, como dice el Albert... ¡Qué miedo!

Sentí un vacío en el centro del estómago de puro miedo, pero también me resultó evidente que eso es lo que sigue para mí, pues si mi deseo es abrirme al amor en esta vida material, tengo que dejarlo entrar a través de los canales que hay a mi alrededor y no sólo aceptarlo abstractamente. En realidad no hay abstracciones en esta cuestión del amor porque no se puede evolucionar teóricamente, hay que aplicar la teoría.

No quiero ser una enciclopedia técnica acerca de las formas en que otros se iluminaron, quiero ser una fuente de sabiduría y amor por haberme iluminado yo misma para ayudar después a otros. Y aceptar que este es mi deseo y aceptar que es perfectamente posible conseguirlo en esta vida es humildad y no al revés porque estaré aceptando la Realidad y no imponiendo la ficción de que no es posible o es demasiado complicado, como el ego quiere hacernos creer.

Si yo fabrico mi propia realidad a partir de mis creencias, tal como estoy aprendiendo, en realidad la cuestión no debe ser tan difícil y el camino es exactamente el mismo, aun cuando pueda parecer más complejo. O sea que todo lo que tengo que hacer es llegar a creer, ¡sin la menor duda!, que esto es posible y yo puedo lograrlo en esta vida, y debido al mecanismo mismo de este universo, tarde o temprano comprobaré mi creencia, justo en el momento en que esta creencia esté libre de toda energía contradictoria que tire en un sentido diferente y esté provocando una realidad distinta.

Los pleyadianos explican que cuando nosotros decimos "Quiero un auto rojo", el Universo se pone en marcha para cumplir nuestro deseo, pero si enseguida añadimos "¡Lástima que estén tan caros!", el Universo responde también a esta energía, puesto que su funcionamiento en sí es impersonal y no toma en cuenta qué deseos pidamos puesto que responde a todos por igual. Entonces, si al mismo tiempo queremos algo y pensamos que no es posible obtenerlo por alguna razón, o hay otra parte de nosotros, normalmente inconciente, que no lo desea, entonces el Universo está respondiendo a dos o más deseos contradictorios a la vez y nada cambia en nuestras vidas.

Dicen ellos que si simplemente dijéramos "Quiero un auto rojo", aunque no tuviésemos dinero para comprar uno, llegaría por medio de una herencia inesperada o de una rifa, o como pago de alguna deuda que alguien tenga con nosotros o hasta en un póster que alguien nos regale si no fuimos muy específicos, je-je. La cuestión es que en la mayoría de los casos primero tenemos que deshacernos de una serie de creencias limitantes que hemos heredado no sólo de nuestras familias de origen y de nuestro ambiente sociocultural, sino de generaciones enteras. Y si creemos que nos será difícil deshacernos de todas ellas, así será, y si nos parece que es fácil, así será...

Jesucristo dice que en el Reino de Dios, la voluntad unificada es lo que crea. Y si nuestra tarea es traer el Reino de Dios a la Tierra, esa es la forma en que lo haremos. Unificando nuestra voluntad con la de Dios para crear nuevas realidades en la certeza absoluta de que esto es posible. Supongo que esa voluntad unificada es la aditana, la firme determinación que dicen en el Vipassana que reunió el Buda cuando se fue a sentar bajo el árbol absolutamente determinado a no levantarse de allí hasta que se iluminara. ¡Y lo logró!

Jesús dice también que sólo hace falta un instante para regresar al Reino de Dios, el instante santo en el que te das cuenta de que no tienes que hacer nada porque siempre has estado en Él. Entonces lo que hacemos en pocas o en muchas vidas, es simplemente prepararnos para poder creer sin lugar a dudas.

Bueno, algo así aunque más vago es lo que estaba pensando durante esta séptima experiencia con la abuela ayahuasca, después de ver las aplicaciones prácticas e implicaciones teóricas de cómo doblar cucharas... El caso es que me puse a buscar ese instante santo en el cual regresar a La Realidad, pero evidentemente no tuve éxito en este primer intento, je-je.

 

El amor es un flujo en equilibrio

Mi mente volvió con Joanra y después de analizar un rato nuestra situación, pensé que el amor es un flujo en equilibrio dar-recibir el cual estoy interrumpiendo cuando pretendo amarlo yo a él, sin permitir que él me ame a mí, sin dejarme recibir su amor en las diversas y particulares manifestaciones que él tiene para ofrecérmelo en medio de su miedo a perderme. Miedo que mis propios miedos provocan manteniendo nuestra relación en un círculo vicioso de miedos.

Entonces vi gráficamente que cualquier interferencia en el sistema de entrada y salida del amor, interrumpe el flujo del amor en una relación. O sea que no sólo basta con que yo ame a otros y me preocupe por extender mi amor hacia afuera, sino que también debo permitir que otros me amen a mí extendiendo mi amor hacia adentro. Porque en el fondo, permitir que otro me ame es una cuestión de auto amor: pensar que merezco recibir lo que pretendo dar tanto como lo merecen aquellos a quienes quiero dárselo. O sea: sentirme digna de ser amada. ¡¡¡Precisamente lo último que podía sentir en esos momentos!!!

De cualquier manera, aunque no pude cambiar de sentimientos durante el resto de la experiencia, vi que esta vez no voy a huir, voy ir hacia adelante porque ya estoy preparada para enfrentar esta prueba. Gregg Braden dice que si has reunido todos los elementos necesarios para enfrentarte con tu peor miedo significa que ya estás completamente listo para trascenderlo, pues de lo contrario no habrías construido esa circunstancia.

 

 

La Ciencia de la Compasión

Gregg Braden es un verdadero "científico new age" que está uniendo elegantemente los rieles de la ciencia con los de la espiritualidad, y es además un gran divulgador que recuerda a mucho a Carl Sagan por su presencia y amenidad. Ha viajado por todo el mundo investigando las pirámides y centros de poder de cada cultura, así como los últimos descubrimientos de la genética y los recientes fenómenos físicos planetarios que nunca antes se habían presentado en la historia de nuestra ciencia.

En su primer libro y video Awakending to zero point (del cual todavía no hay traducción al español por desgracia), comienza precisamente formulando la relación que hay entre el magnetismo de la tierra y la velocidad en que se manifiestan nuestros pensamientos en esta ilusión que pensamos realidad. Dice que algunos de "nuestros científicos" (Gregg siempre habla de la tierra y de sus habitantes en todas sus épocas como un todo del cual nunca se excluye) están preocupados porque el magnetismo de la tierra está disminuyendo drástica y rápidamente, e incluso han especulado ya en secreto de un posible cambio de polos magnéticos del planeta o algún otro tipo de efecto secundario menos drástico pero de igual magnitud planetaria previsto justamente para el año en que termina el calendario maya, y las profecías hopis señalan como el principio de un nuevo comienzo: el 2012.

Dice que entre mayor sea el magnetismo, mayor es el tiempo que pasa para que lo que pensamos y sentimos, se manifieste en nuestro mundo. Por consiguiente, entre menor sea el magnetismo, menor será el tiempo en que nos encontremos con la manifestación de nuestros deseos, o nos estrellemos con la manifestación de nuestros miedos (esto también lo dice Lazaris por cierto, aunque de otra manera).

Luego explica Gregg que genéticamente nuestro ADN cambia con las frecuencias que producen nuestros sentimientos, y demuestra cómo es que las frecuencias energéticas más altas, que son las del amor, impactan el ambiente de una forma material produciendo cambios no sólo en nuestro ADN (específicamente en lo que nuestros científicos llamaron "ADN basura" porque no encontraban su utilidad), sino en el ambiente que nos rodea, de una forma material.

Gregg une estos dos tipos de información para postular que entre más amor dejemos fluir por nuestros cuerpos, más adaptados estaremos para afrontar lo que sea que pueda pasar en el 2012 y para conducir a nuestro planeta, mediante nuestros pensamientos positivos en conjunto, hacia el mejor futuro posible.

Para apoyar esta idea, asegura que en función de lo que ha observado y experimentado en los diversos centros de poder que estudió, ha encontrado evidencias de que prácticamente todas las culturas se habían estado preparando de alguna manera u otra, para lo que ya está ocurriendo en nuestros días. Cuenta por ejemplo que en una pirámide egipcia encontró una sala que simula justamente el tipo de magnetismo que se calcula que tendremos hacia el 2012, y ha visto que probablemente estábamos preparándonos y entrenándonos para experimentar lo que sea que pueda ocurrir próximamente. También habla de algunos templos que encontró no recuerdo donde, en los que los iniciados practicaban el domino de cada sentimiento, esto es de cada frecuencia vibratoria posible, y se preparaban también de alguna forma para estas fechas.

Luego habla de la "ciencia de la compasión" que en diversas épocas nos han venido a enseñar nuestros maestros, como Krishna, Mahoma, el Buda, y Jesucristo. Especialmente habla de éste último como el modelo más cercano que tenemos como occidentales para aprender a permitir que el amor fluya por nuestros cuerpos y nos ayudemos unos a otros a elevarnos, tal como los miembros de una parvada cuando vuelan juntos.

En la última parte del video Gregg repite de diversas formas que nuestro tiempo de practicar ya se ha terminado y ahora estamos, por así decirlo, en exámenes finales; e insiste en que cada relación que se presente en nuestras vidas en estos momentos, debemos verla como un templo sagrado, pues es una oportunidad para poner en práctica todo lo que hemos aprendido sobre el amor y la ciencia de la compasión.

Dice que en una primera fase estas relaciones van a funcionar como espejos para ver externamente todo lo que no hemos visto en nosotros mismos y hemos de resolver; y en una segunda fase nos irán mostrando, no ya lo que hay en nosotros como individuos, sino todo aquello que rechazamos en otros para que tengamos la oportunidad de aceptarlo e integrarlo. Entonces comparte dos anécdotas de su vida personal y la manera en que las resolvió e integró, ¡y termina el video cantando él mismo una canción hopi bellísima! Y, claro, uno acaba llorando y muy motivado para enfrentar sus respectivos exámenes, je-je.

Bueno, al menos así fue como me motivé yo recordando todo esto al final de mi séptima experiencia para echarle ganas a mi relación con Joanra, sumergirme en mis miedos y dejarme amar para permitir que la energía del amor me transforme.

 

El salón de los espejos

Ahora que he terminado esta recapitulación, también me he acordado de que cuando Albert y yo entrevistamos a Sixto Paz, un hombre que ha tenido contactos con extraterrestres y ha escrito varios libros al respecto, él nos dijo que sus amigos también han señalado estas fechas como un hito en el códice azteca de los eclipses y que según el calendario maya, entre 1999 y el 2012 estamos atravesando por "El Gran Salón de los Espejos", o sea, la tormenta que precede a la gran transformación. En palabras de Sixto:

"Esto significa que la humanidad entró simbólicamente en el gran salón de los espejos: O aprendemos a vernos a nosotros mismos tal como somos y cambiamos de actitud frente al planeta y frente a nosotros mismos, o el planeta se encargará de acabar con nosotros. Y esto es desde el 99 hasta el 2012. Estamos viviendo los 13 años definitivos. Estamos recibiendo energías extraordinarias desde el Sol Central de la Galaxia. Estamos viviendo el fin de un siglo y el inicio de otro. Entonces aprovechemos la oportunidad. Tenemos tiempo como para cambiar de actitud."
(Ir al artículo sobre la profesía maya, Ir a la entrevista a Sixto Paz)

 

¿Y tu nieve de limón de qué la quieres?

Durante la experiencia dos o tres veces estuve a punto de preguntarle a la Abuela Ayahuasca qué onda con la marihuana, pero mi ego me lo impidió totalmente y yo caí en la trampa presa de mi sensación de no merecimiento. Cada vez que cruzaba por mi mente la intención de preguntar algo al respecto, mi ego me prevenía repitiéndome una frase que me decían de chica cuando estaba pidiendo a alguien que hiciera algo que me correspondía hacer a mí: "¿Y tu nieve de limón de qué la quieres, chiquita?" Con este sarcasmo se responde en México cuando alguien te pide algo excesivo o pretende que tú hagas algo que se supone que debe hacer esa persona.

Entonces yo pensé que sí, que efectivamente ¿de qué méritos gozaba para que mis guías me hicieran mi tarea y me dijeran qué había hecho mal con la marihuana? Mi lógica era una lógica escolar humana: si he reprobado, he de ser yo quien descubra por qué, estudiando más para el próximo examen.

Ahora que lo escribo creo que no es así, creo que si les hubiera preguntado a mis guías, me habrían contestado más explícitamente o en todo caso me habrían ayudado a comprender los sueños que me enviaron cuando les pregunté durante el Vipassana. Pero yo misma no me permití preguntarlo. Ahora creo que ninguna pregunta que hagas al Espiritu se queda sin respuesta, pues como relataré a continuación, he podido constatarlo.

 

PD: Mi respuesta vía e-mail

Líneas atrás escribí que en alguna parte de la experiencia decidí no luchar más contra lo que llamé "mi culpa petrificada" y les pedí a mis guías, a la Abuela Ayahuasca y al Águila Dorada que por favor me enseñaran qué es lo que tenía que hacer para liberarme de ella, y mencioné que la primera parte de la respuesta llegó enseguida y la segunda me la enviaron por e-mail días más tarde.

Bien, pues resulta que una amiga mía, una maestra cabalista llamada Milena Llop, a quien aún no conozco en persona, me mandó un mail con un archivo adjunto que contenía un libro recién traducido llamado: "Un Manual para la Ascensión".

Esta es la impresionante presentación del manual:

Mi nombre es Serapis. Este nombre se asocia generalmente con las antiguas escuelas de misterios; pero mi energía es mucho mas antigua que eso. Se me veneró como el Dios Osiris en la Atlántida, como Hermes Trimegisto y como Thoth; he estado activo en este planeta durante mucho más tiempo que eso.

Obviamente, las actividades de las escuelas de misterios no eran reveladas al público y eso generó leyendas acerca de las enseñanzas y de los ritos de iniciación. Estos ritos deliberadamente eran restrictivos para generar sobrecogimiento y respeto de parte del público a los iniciados; pero la razón principal para estas restricciones tan rigurosas, era la de cambiar la imagen propia de los iniciados. Ellos creían que si pasaban las pruebas quedaban marcados como poseedores de unas habilidades y conocimientos síquicos especiales. Esta creencia, por supuesto, hacía que la adquisición de tales conocimientos y habilidades fuera mucho mas fácil. Muchos de los iniciados no comprendían que todos las demás personas también poseían esas habilidades y que era sólo la ignorancia de los demás la que las mantenía latentes. Todos podían ascender, pero sólo los iniciados creían que podían hacerlo.

Eso nos trae hasta ti. Puedes no verte como un iniciado de una escuela moderna de misterios, pero lo eres. La mayor parte de las cosas que a los iniciados de la antigüedad se les enseñaba está disponible de manera generalizada hoy en día en libros, incluyendo a éste. También las mismas clases de instrucciones para las habilidades síquicas están disponibles de manera generalizada hoy. Si esto te sorprende, recuerda que la mayoría de la población en los primeros días no sabía leer y estaba gobernada por aquello que tú llamarías superstición primitiva.

Puede que tengas otra ventaja sobre los iniciados de las antiguas escuelas de misterios. En esos días, la ascensión era una experiencia personal e individual. Pero hoy en día, el planeta completo se está dirigiendo hacia una ascensión planetaria. Para que todos ustedes puedan hacer los cambios necesarios en un corto lapso, muchos seres, como yo, les estamos preparando el camino para que ustedes puedan mantener el paso del progreso del planeta. Estoy aquí para hablarles de la ascensión, de la inminente ascensión de ustedes y no de un acontecimiento histórico distante. Estoy hablando de cambios que ya se están sucediendo y que seguirán en los años venideros. En este libro vamos a examinar la ascensión personal y la planetaria, cómo los afecta a ustedes, y cómo pueden hacer para que el proceso sea más suave. Este libro es una guía hacia un nuevo territorio, trata de lo que ustedes van a encontrarse y a quienes van a conocer. Les va a presentar un nuevo vocabulario para permitirles conversar con sus compañeros de viaje, con un mínimo de malos entendidos, a pesar de que deben comprender que la jornada de cada uno es única.

Usen este libro como un medio para informar a su intelecto respecto al proceso de la ascensión. El yo-espíritu de cada uno de ustedes se asegurará que los demás niveles de sus seres también reciban el mensaje, ya que la ascensión es un "esfuerzo comunitario". La conciencia de sus cuerpos y la energía emocional son capaces de conocer directamente, sin que exista un lenguaje intermediario. Quédense tranquilos, ellos van a recibir el mensaje también.

Así pues, lean acerca del proceso, reflexionen al respecto, y discútanlo. Pero no crean ni por un instante que las palabras escritas es lo único que están recibiendo. En el nivel del espíritu todos ustedes ya han trabajado conmigo en el inmenso punto del ahora, a pesar de lo cual, ustedes tenderán a pensar que se trató de una experiencia de vidas pasadas. Nos conocemos los unos a los otros, y hemos construido un lazo de confianza y amor durante largos períodos. Si deciden seguir adelante con este libro, sepan que por el solo hecho de conocer su contenido, sus vidas van a cambiar. Por eso se constituye en un compromiso para su ascensión personal.

Este libro es una guía práctica para un proceso que ya está caminando. Se trata de metafísica en su sentido verdadero --la física que está mas allá de la física-- y describe los experimentos que ustedes pueden practicar en la seguridad de su propia aura. Noten que no lo he llamado EL Manual para la Ascensión pues es apenas uno de muchos libros que están apareciendo en este punto del proceso.

Este libro está dividido en dos secciones. La Primera Parte sienta las bases y la introducción de los campos de energía. He usado palabras muy sencillas para que nadie requiera ningún conocimiento especial. También haremos un breve repaso de los acontecimientos que han conducido al planeta hasta este punto. La Segunda Parte es la práctica: ¿qué puedes hacer para acelerar tu ascensión personal y, a través de ella, la del planeta? Porque el planeta, en realidad, es un gran campo energético; así que cada paso que des hacia tu ascensión personal, no sólo hace que sea más fácil para ti, sino para todos los demás. Tú eres, por lo tanto, un líder por medio del ejemplo.

Sabemos que has estado bombardeado con libros de metafísica desde el instante en que la prensa fue inventada, pero nunca antes había sido tan importante este tipo de libros. La ascensión planetaria es un hecho no negociable; y ya está establecido un marco de tiempo, uno tan breve que no nos deja mucho tiempo para debates. Así que trata esto con la misma urgencia que nosotros, los que estamos afuera del plano físico, lo hacemos. En tu calidad de Trabajador de la Luz, te has preparado para este proceso desde que comenzaste tu proceso de encarnación en este planeta. Nuestro propósito aquí es guiar el empujón final --el de tu ascensión personal.

Pero, sin importar que tanto te empujemos, necesitas un jalón consciente de parte tuya. Comparte este material con tus amigos, forma grupos para jugar con estos ejercicios, háblale de la ascensión a quienquiera que desee escucharte (y hasta a aquellos que no desean hacerlo). Es importante que todos sepan lo que está sucediendo para evitar una confusión masiva. Ustedes están colectivamente entrando en la gloriosa conclusión de un glorioso experimento y ya el escenario se encuentra listo. El universo entero está pleno de expectativas. Así que desempeña tu papel con alegría.

Yo soy Serapis.

 

El libro es una canalización de un inglés llamado Tony Stubbs. Y además del fascinante contenido de la información que aporta, me sorprendió muchísimo observar que el vocabulario y los conceptos que maneja son similares a los que utilizan Juan Ruiz y el Águila Dorada. Y no sólo contenía respuestas a la mayoría de las preguntas que me he hecho o me pueda hacer en esta vida je-je, sino que además venía una respuesta sumamente específica a la pregunta que formulé durante la experiencia acerca la culpa que sentía y cómo deshacerme de ella..

Hablando sobre el nacimiento del ego como nuestra separación del Espíritu y nuestro olvido total de lo que en realidad somos (al cual se refiere como un experimento gradual que ha durado millones de años debido a la fascinación cada vez mayor que como seres fuimos sintiendo por la materia), Hermes-Thoth-Serapis cuenta que:

Para finalmente hundir la cuña de la separación entre el Espíritu y la personalidad, ustedes concibieron un brillante velo: la vergüenza (la culpa). Construyeron las vibraciones de la vergüenza adentro de las mismas células de sus cuerpos y finalmente lograron un sentido completo de separación. El ESPÍRITU, que ustedes alguna vez supieron que eran, se convirtió en una memoria fantasma, fácilmente borrada por la ruda luz de sus nuevas realidades [...]

Para mantener al ego externo inconsciente respecto al hecho de la separación del ESPÍRITU (lo que se denomina la "caída del hombre") depositaron una energía muy particular en la estructura genética de la especie humana. Esta vibración se siente ligeramente distinta para cada persona: algunos se sienten como si fueran los "ángeles caídos", otros se sienten como si en cualquier momento los fueran a pillar cometiendo una terrible ofensa y otros, como si estuvieran sucios y embarrados. La gente hará grandes esfuerzos para evitar estos sentimientos de no ser merecedor. Intenten observar algunos de los acontecimientos de sus vidas desde esta perspectiva. ¿Ven lo que les quiero decir?

La compensación por la vergüenza se demuestra de muchas maneras distintas: elitismo o competencia, por ejemplo. Cuando uno se siente separado de los demás y, ni siquiera está seguro de que existe algo llamado ESPÍRITU, es inevitable que el ego-externo busque seguridad tratando de ubicarse lo más alto posible en la escala, en comparación con los demás. La razón por la cual las noticias de TV se centran en la muerte, en la ruina y en el desastre es la de permitirle a la gente sentir que alguien, en algún lugar, la está pasando peor que uno mismo y que uno esté temporalmente un poco más protegido porque sencillamente no le tocó hoy. Sintiéndose cercenada del ESPÍRITU, la personalidad ve a la vida casi como un castigo, en vez de un regalo, o de una oportunidad para expresarse, con lo cual la expresión "cadena perpetua" adquiere todo su real significado.

Lo importante a saber acerca de esta vergüenza, es que uno la hereda en sus genes. En el Planeta Tierra esto ya viene como parte del programa pero está tan enraizada como parte del cuerpo físico que jamás nos ponemos a examinarla cómo lo que es: una condición de estar encarnado. Y cada vez que alguien dice algo como esto: "Deberías sentirte avergonzado de ti mismo", el cuchillo se remueve en la herida, porque a un nivel muy profundo, uno está de acuerdo con ello.

Por supuesto, todos dispusimos que el juego de la separación fuera de esta manera. No era posible sencillamente ponerse a simular que estábamos separados del ESPÍRITU. Había que volverlo muy real para que el juego funcionara y hemos encontrado que la vergüenza ¡funciona muy bien, de hecho! La vergüenza reside en el centro de cada célula del cuerpo físico de uno. Normalmente al morir, podemos dejar esta vergüenza detrás de nosotros, en las células, pero para poder ascender con el cuerpo, esta energía debe ser liberada de sus células.

¡Y aquí viene la respuesta de qué hacer para liberarse de ella!

La Liberación Celular

Muchos Trabajadores de la Luz están iluminando un sendero para que los demás logren hacerlo. En casos extremos, pueden encontrarse que repentinamente están siendo forzados a una posición de impotencia. Esto puede causar una rápida y masiva liberación de la vergüenza de sus células hacia sus campos, desde donde puede ser limpiada.
No todo mundo tomará la decisión de hacer esto y muchos escogerán una liberación más suave y a más largo plazo. De cualquier manera, es bueno que sepas que cuando sientas vergüenza de cualquier tipo, no se trata de ti sino de otra energía que debes liberar de tus campos. Intenten que la vergüenza no permanezca como parte de sus identidades ni se sientan culpables de ser ustedes. Como Trabajadores de la Luz, se encuentran transmutando la vergüenza inherente de la especie humana en una expresión más elevada de unicidad y de servicio con el ESPÍRITU. Bajo la guía del ESPÍRITU, y tal y como está sucediendo, uno la siente como si fuera una experiencia de primer plano en vez de una condición inherente del ser humano. Y la manera de lidiarla, consiste en pasar a través de ella. Evitarla o suprimirla equivale a decirse que sí es verdad y que somos impotentes para hacer algo al respecto. Sencillamente mírenla de frente como algo heredado en las células y proveniente de algo impreso por la cultura; y no como parte de su identidad.

A medida que vayan quemando la vergüenza liberada de las células en sus campos, lo irán sintiendo. Permitan que esto suceda, a sabiendas de que no son ustedes, sino algo que vinieron a lidiar en este planeta. Si se sienten solos e impotentes, traten de hallar otro grupo de Trabajadores de la Luz, algunos de los cuales también estarán en medio de este proceso. No teman aceptar sus ayudas. Los días del individualismo a ultranza se han ido. Nos hemos movido hacia una era de co-creación y es importante dejarlo que suceda. Los Trabajadores de la Luz están cumpliendo su misión en este planeta pero, hasta ahora, pudieron haber estado trabajando en solitario. Pero ahora se les llama, en vivo, para que trabajen junto con otros Trabajadores de la Luz en la co-creación del siguiente nivel de la evolución de la especie humana, a medida que los antiguos patrones basados en la separación están siendo extraídos de la herencia genética de la especie humana. Ustedes no pueden hacerlo solos.

Otra manera de darse apoyo cuando la vergüenza aflore, consiste en sentir el verdadero poder de uno. Pídanle al ESPÍRITU "una capacidad cada vez mayor para hacer lo que sea necesario". En segunda instancia, invoquen a los ángeles de la Fuerza Destructora para que centrifuguen la energía fuera de sus campos, y a San Germain para que le aplique la llama violeta a sus campos. Después de unos pocos segundos o minutos, ustedes se van a sentir más calmados y, de una manera sutil, más poderosos. Permitan que este nuevo sentimiento de poder fluya a través de sus cuerpos y visualicen cómo inunda y llena el vacío que quedó en sus células al irse la vergüenza.

(Ir al libro completo: Un Manual para la Ascención)

Así pues, sólo me resta agradecer como siempre a Dios/Diosa, al Universo: al ESPÍRITU,  por la oportunidad de estar viva y estar comenzando a hacer mi verdadero trabajo. Y en particular quiero agradecer también al Águila Dorada, a la Abuela Ayahuasca, a Juan Ruiz y a Milena Jop por estar haciendo el suyo desde hace ya tanto tiempo.

¡¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!!!

 

 

Esta es la imagen escaneada del dibujo que hice para representar las vivencias que tuve
durante mi séptima experiencia con ayahuasca:

Título: "Como una piedra mojada"
Técnica: Acuarela y tinta china
Dimensiones: 29 x 21 cm
Autora: Karina Malpica

 

 

 

Ir al: siguiente relato
Volver al índice de: Mis experiencias con la abuela ayahuasca