PARA LOS AUTO-RECONOCIDOS ENFERMOS DEL CUESTIONAMIENTO

* PARA LOS AUTO-RECONOCIDOS ENFERMOS DEL CUESTIONAMIENTO (lee muy despacio)

 

He aquí la cuestión. Así solía comenzar yo para hacer una pregunta que me llevaba siempre a multiplicar el número de preguntas. Yo (el personaje Javier) no era consciente que era un enfermo ya que nadie es consciente de su propia enfermedad hasta que puedes amarlo todo, y no amas todo hasta que la parte enferma la abraces de corazón para permitir que sane. Con el tiempo, porque todo cansa desde el desequilibrio, mi siguiente forma de actuar conmigo fue: ¿cuál será mi siguiente pregunta? Después supe, tras más cansancio, la verdadera respuesta: mi energía estaba enferma de cuestionamientos. Mi vida fue un cuestionamiento tras otro durante un tiempo. Solo me salvó mi motivación continua que siempre tuve a observarme.

Siento que hay algo que funciona: haz una lista de cien preguntas cada día, no pares hasta alcanzar las cien. Hazlo cada día durante un mes. Después obsérvate con tus preguntas fuera del papel. Si en el transcurso de un mes no estas lo suficiente cansado, hazlo por otro mes y así hasta que tu cansancio te haya permitido aprender a dejar de enfocarte en preguntas. Para aquellos que aún no han llegado a esto, les comparto, que cuando ya tienes la respuesta a una pregunta, no necesitas reformular la misma pregunta con otras palabras, como hacen los abogados. Si la reformulas, es una forma solapada que tiene la energía enferma para reaparecer a modo de “incansable” proyecto en tu mente, y, por tanto, eso mismo te impide ver que en la pregunta esta la respuesta: no te suele convencer ninguna respuesta (en verdad, en un sentido muy profundo, no te suele convencer ninguna respuesta que te das mentalmente, porque tu Ser ya es todas las respuestas). Si esto es así, yo no tengo respuestas para ti.

Quiero decir que tú sí las tienes. Lo digo con otras palabras: siento que la pregunta no es la pregunta. La “pregunta” es la respuesta. Ahora puedes observar si has oído bien. Aquí, necesitas, ir, lento, leyendo. Si pones la intención en la profundidad de esto, podrás deducir que Quien Realmente Eres, es la respuesta sin preguntas a todas las cuestiones sin cuestionamientos. Entonces, si eres la respuesta, dejas de necesitar de la pregunta. Ahora, siento no preguntarte si entiendes esto. Pero sí siento risa dentro de mí. Ahora soy la risa y no la pregunta. Tú puedes ser también la risa si lo decides. Sigo sin preguntarte si me sigues. Estoy diciendo que tú puedes seguir la vida sin preguntarte nada, ya que la vida es un suceder continuo de experiencias, no de preguntas.

Y cada vez que te cuestionas algo, al margen de estar cuestionándote a ti mismo/a y de estar consecuentemente siendo incrédulo de ti mismo/a, de no aceptar aun y en definitiva Quien Realmente Eres, también estas juzgando la vida al cuestionarla. Repito: aunque te nazca una pregunta de todo esto, en verdad no la necesitas formular. Sí observarte, o más bien observar las ganas que tienes de hacer una pregunta con un abrazo profundo a esta energía enferma que te dice “falsamente” que necesitas preguntar. Eso es lo que necesitas en verdad. Si quieres o no sanar la parte que no eres, tampoco te lo voy a preguntar, ya que tú sabes la respuesta. Sigo siendo la risa, sí, y no la pregunta. Pero si decido ser la pregunta, rápidamente me convierto en la pregunta, eso sí, consecuentemente consciente. Lo que siento es no hacértela y que así puedas saber la respuesta al hecho de no hacértela.

Aquí puede que tengas otra respuesta a la nueva no pregunta, tal vez por haber aceptado la comprensión que te puede llegar, y si te llega, te llega por ese Ser grandioso que eres que recibe comprensiones sin hacer preguntas en un estado no mental. Sigue, por favor, leyendo, despacio. Si no vas a hacer preguntas, te superas nuevamente a ti mismo/a. No tengo preguntas que hacerte hoy, dime tú lo mismo desde tu corazón, o, ábrelo lo suficiente para hablar desde él, así no te harás más preguntas. Y así, sabrás mejor Quien Realmente Eres.

CUANDO YA NO BUSQUES PREGUNTAS, TE LLEGAN TODAS LAS RESPUESTAS (mastícalo sin preguntas).

Nuestro abrazo; el que nunca preguntó si quieres ser abrazado.

LA VERDAD por
Leticia R. Villaseñor & Javier G. Delgado

http://www.trabajadoresdelaluz.com.ar/

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