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El culto urbano del yagé en Colombia De
acuerdo a las investigaciones de Jimmy Weiskopf, el uso urbano de la ayahuasca
en Colombia, donde se le llama yagé, se inició en los años ochenta y son
muy pocas las semanas al año durante las cuales no se realice, en algún
apartamento de Bogotá, una toma o sesión de yagé. Desde su perspectiva,
el contacto entre los chamanes o taitas, que es la denominación colombiana,
y los consumidores urbanos, se debió entre otras cosas, a la permanencia
en Bogotá de líderes y estudiantes indígenas, algunos de ellos hijos de
curanderos, "que introdujeron a sus amigos blancos en el yagé".
(48) Dice
que esta integración está tan extendida en la capital del país que incluso
"reconocen haber tomado yagé destacados políticos, empresarios y
personajes del espectáculo y los medios de comunicación". Aunque
que tal vez el estrato más importante lo conforman los artistas y académicos,
especialmente antropólogos y botánicos, puesto que "varios taitas
han sido invitados a dar conferencias en universidades y cada vez su conocimiento
atrae más el interés de investigadores extranjeros". Según
describe Weiskopf, el uso del yagé en Colombia: "se trata, en su
modalidad urbana, de una curiosa mezcla de consultorio médico, psicodrama,
fiesta y rito de adoración". Normalmente las reuniones tienen lugar
los sábados por la noche donde el asistente, acostado en un saco de dormir,
pasa la velada al lado de otras personas, mientras "recibe curación
y participa en una terapia de grupo": En algunos momentos, la experiencia de confrontar las raíces de su
enfermedad, neurosis o mala suerte mediante el yagé es tan dolorosa que
las personas lloran, pero al final se experimenta un ambiente de paz que
sirve para forjar duraderas amistades. El que sufre los efectos del yagé
nunca está desamparado. El oficio del curandero o taita es precisamente
velar por el bienestar de los asistentes, mediante su comunión con el
mundo de los espíritus... El culto cuenta en Colombia con la participación
entusiasta de muchos médicos y el Ministerio de Salud está patrocinando
la fundación de jardines botánicos en las comunidades de algunos curanderos,
para ayudarles a conservar el yagé y las otras plantas utilizadas tradicionalmente
por los indígenas del país, pues la fumigación con herbicidas de las selvas
donde tradicionalmente los indígenas han cultivado su coca, está amenazando
al bejuco que es la materia prima del yagé... (48) En
su experiencia personal, Weiskopf asegura que la intensidad, la claridad
y la duración de sus visiones crece de acuerdo con la limpieza del cuerpo,
lo cual le parece un buen argumento para creer que "la purga de la
materia proporcionada por el yagé es un mecanismo para tocar las fibras
más sensibles de nuestro ser". Sin embargo advierte que "el
yagé no da las visiones, sino que remueve aquello que nos impide verlas:
la pantalla continua de pensamiento que convierte en opaca nuestra conciencia",
pues cundo el cuerpo se purga completamente y la mente se aquieta, la
persona se vuelve transparente y es capaz de ver". En
virtud de lo anterior, fundamenta las sanaciones milagrosas de los curanderos en su capacidad de ver mediante
la ayuda del yagé: "ellos ven -literalmente- las causas ocultas de
la enfermedad" y luego "trabajan sobre ellas y no sobre sus
síntomas... y en muchos casos, ni siquiera tienen que preguntar al paciente
sobre lo que les aqueja, porque el mismo bejuco se los dice". Weiskopf
estudió de cerca con quienes consideró en el decurso de sus investigaciones,
los taitas más destacados: Según mi primer maestro, Taita Pacho Pinguaje -curandero de la etnia
Siona que habita en el bajo Putumayo, en las selvas de Colombia-, el ambiente
de los espíritus que nos rodea durante una sesión de yagé es la realidad
verdadera y más profunda de las cosas, mientras que el llamado mundo real
es tan sólo una ilusión. Él, lejos de darse importancia por las curaciones
que efectúa, las atribuye a la ayuda de tres ángeles-niñas que aparecen
en las visiones y le señalan la raíz de los problemas y la manera de remediarlos.
'Cuando estoy embriagado con yagé -explica-, vuelo hasta la Vía Láctea,
converso con los espíritus y ellos me dicen cómo curar. Algunas veces
me muestran cierta planta y al día siguiente voy al bosque, la encuentro
y con ella curo a la persona enferma'. (48) No
obstante, el yagé tiene otra cara oculta, que ha sido su utilización por
parte, no de taitas dedicados a la sanación, sino de taitas dedicados
a la hechicería o brujería quienes lo han usado "para causar daño
a los demás". Dice el investigador que: De hecho, la práctica de la magia negra asociada con el yagé estaba
tan difundida en las selvas colombianas que, según los indígenas más ancianos,
los grandes hechiceros de la última generación -relativamente ajena a
todo contacto con la cultura blanca- se destruyeron entre ellos debido
a luchas de poder en lo que se ha llamado 'la guerra de los chamanes'.
Taita Pacho nos explica al respecto: 'El tomador de yagé debe amar todas
las cosas menos el mal. Por eso desapareció nuestra gente, los antiguos.
Quisieron ver quién era más poderoso y se hicieron daño entre ellos, echando
maleficios incluso a los hijos y las mujeres de sus rivales. Así terminaron
unos con otros.' (48) A pesar de ello, lo que ha subsistido en Colombia
es el chamanismo de orientación terapéutica que se ha abierto camino hacia
los centros urbanos en un entorno privado que reúne a personas pertenecientes
a las clases media y alta, entre quienes "destaca la seriedad",
según Jimmy Weiskopf, quien para terminar su informe resume que: "Lo
que ha primado en la formación del culto en Bogotá son los contactos personales,
en contraste con Brasil, donde existen dos verdaderos cultos centrados
en el yagé, con miles de seguidores." (48) Juan
José García Piñeiro y su búsqueda de las plantas sagradas Este psiconauta español, versado en la utilización
de las diversas drogas que circulaban por el continente europeo a finales
de milenio, viajó entre 1994 y 1995 por Brasil, Colombia, Bolivia, Ecuador,
Perú y Cuba buscando experimentar con las plantas sagradas de los chamanes
andinos.
García Piñeiro dice haber comprobado que los
efectos de la ayahuasca dependen en gran medida de la densidad de la bebida
final, de la calidad de las plantas utilizadas, así como de "la metaprogramación
y el ritual". Entre las indicaciones que recibió de los chamanes
durante sus experiencias con esta bebida ceremonial están las siguientes:
intentar permanecer ante las visiones como el espectador de una película,
en el centro del ciclón, y controlar y dirigir la experiencia, de acuerdo
con su objetivo; unir la energía del grupo para potenciar la energía total;
evitar el fuego y los espejos por ser demasiado seductores para los sentidos,
y respirar abdominalmente para mantenerse como testigo. Francisco, uno de los chamanes con los que
Piñeiro entró en contacto, le dijo que la misión de las plantas sagradas
es "separarnos del ego y ponernos en contacto con Dios, con el amor
absoluto", dijo también que "ayudan en las cosas de la vida"
y siempre responden: "Basta que tengas una intensa necesidad de respuesta
y ésta te llegará a lo largo de la sesión, o inmediatamente después. Y
si no te responden, es que la pregunta realmente no tenía ninguna importancia".
(16) Toda vez terminado su periplo, Piñeiro quedó convencido de ello y
escribió: El
yagé es un ser inteligente, que existe realmente, y que puedo comunicarme
con él –por ahora introduciéndolo en mi cuerpo, pero más adelante, parece
ser que no necesitaré tomarlo para, de algún modo hablar con este ser...
Este ser es bastante sabio, y cada visión que provoca es una lección,
una enseñanza; aunque a veces tarda días, meses o años en revelar su significado
último expresado en visiones, sensaciones, sentimientos, presencias no
corporales pero reales, etc... Las plantas maestras, tanto la ayahuasca
como el San Pedro,
me dan consejos cuando estoy bajo sus efectos, me encargan cosas y también
me aclaran cualquier problema que se me ocurra... Una a una voy sometiendo
a consideración de la planta –o no sé si de algún lugar remoto de mi mente-
toda clase de cuestiones; unas de carácter personal, otras de mucho más
trascendencia, como el futuro del planeta o la especie humana, la reencarnación
y la muerte, etc. etc. Sorprendentemente la planta va respondiéndome con
exactitud a cada cuestión, y generalmente de un modo muy convincente,
pues no suele responderme con palabras, sino con una imagen, o... haciéndome
vivir una experiencia que es de por sí una respuesta a la pregunta en
cuestión... (16) Las
visiones de Pablo Amaringo Hay una importante cantidad de reportes de viajes de ayahuasca vinculados con contactos telepáticos entre el consumidor y personas que él conoce y más comúnmente, con "entidades extraterrestres o no físicas".
Se
han recopilado ya muchas historias similares reportando que bajo los efectos
de la ayahuasca es posible ver a estos seres y a sus vehículos; varios
chamanes aseguran que los extraterrestres les enseñan canciones de poder
y les dan información útil para ayudarlos a curar a sus pacientes. Al
respecto es posible consultar a través de internet la página llamada The
ayahuasca allien connection que tiene imágenes de los cuadros de Pablo
y enlaces hacia otros sitios. (44) En
"Ecología del Espíritu", el poeta peruano Oswaldo Chanive asegura
que Pablo Amaringo no se inició en la pintura por razones estrictamente
mágicas. Cuenta que siendo casi un adolescente
tenía que compartir con sus numerosos hermanos una sopa poco sustanciosa
y eso le quitaba la alegría. Notó, sin embargo, que la cantidad y calidad
de los almuerzos variaba de acuerdo a los diferentes dibujos que estaban
impresos en el papel moneda. Le maravilló que una simple figura pudiese
ser tan trascendente y fue entonces cuando comenzó a dibujar. Pablo salió de la pobreza gracias a un trabajo en la capitanía
de puerto y su vida se hizo sencilla y regular hasta que un día empezó
a dolerle el corazón. Alguien le recomendó a una curandera que vivía en
una cabaña cerca del río y con ella empezó a tomar ayahuasca. Amaringo
relata que por alguna razón los espíritus de aquella vieja "empezaron
a quererlo más a él; hasta que una noche cualquiera se quedaron ahí, dentro
de su pecho y empezó a ver lo que los demás no veían". A partir de
entonces, durante 10 años cada noche bebió un trago de ayahuasca para
ver y aprender. Tiempo después, en 1985, a instancias del mencionado antropólogo
colombiano Luis Eduardo Luna, Pablo comenzó a pintar sus visiones. Actualmente sus trabajos se han expuesto en
diversos lugares del mundo y se ha publicado mucho al respecto. En un
reciente artículo, un crítico limeño de arte, Luis Lama, afirma que la
obra de Amaringo "ha dado origen a un movimiento sin precedentes
en la plástica peruana, ya que sus cuadros y los de sus discípulos seducen
por su aliento incontaminado como el mundo que reproducen". (10)
En 1990 la Organización de las Naciones Unidas le concedió la distinción
Global 500, por la contribución de su arte en la preservación de las tradiciones
y culturas indígenas del planeta. La
Atlántida, los incas y las visiones de ayahuasca Carlos Fernández-Baca Tupayachi es un ingeniero civil peruano que desde 1984 se interesó por la cultura ancestral de los Andes e inició una tarea de investigación en diferentes comunidades andinas, recopilando mitos, tradiciones, leyendas, rituales y testimonios conservados mediante transmisión oral. Ha impartido conferencias sobre la cultura andina en diversos países y ha dirigido una institución cultural que en 1992 se encargó de organizar el Primer Congreso Mundial de Espiritualidad Andina.
Dice que lo que más le llamó la atención es
que en todas las fuentes de información, había una constante: "que
ese ritual era una llave que abría las puertas del misterio, donde uno
podía vivir de forma concreta una realidad diferente, una realidad no-ordinaria...
que nos ubica en un estado modificado de conciencia producto de la ingestión
del brebaje visionario". He aquí un recuento de lo que vivió el autor
en su primera ceremonia que por lo demás ejemplifica muy bien lo que puede
esperarse de una sesión bajo los efectos de la ayahuasca en el contexto
andino: La
ceremonia de La ayawaska es un rito muy sencillo en forma, pero de trascendencia
cósmica a la vez. En esa ceremonia por primera vez pude ver algo realmente
extraordinario, que cambiaría por completo mi forma de entender la tradición
andina: observé que algo muy especial ocurrió en tiempos lejanos, que
el extraordinario monumento de Saqsaywamán era una réplica a escala de
un súper continente del pasado, esta visión posteriormente me costaría
doce años de investigación, para poder entenderla y así demostrarme que
lo que viví era verdadero... Aún
resuenan en mi memoria las percusiones rítmicas que mi amigo chamán Valerio
Cohaila interpretaba tocando un tambor que lucía muy antiguo, mientras
entonaba cánticos ancestrales con los cuales dirigía ese ritual. Se encontraba
sentado en el piso y delante de él tenía un altar ceremonial, en el que
se hallaba el licor sagrado de La Ayawaska. Luego de ese preámbulo nos
invitó a todos los asistentes a ingerir ese brebaje de sabor muy amargo,
a continuación sopló humo de tabaco a cada uno de los presentes y con
una pluma de cóndor abanicó el campo energético de todos, indicando que
nos estaba limpiando para tener una buena visión... Mi
experiencia comenzó con unas percepciones visuales y auditivas; pude ver
la aparición gradual de símbolos extraordinarios y figuras geométricas
tridimensionales, que a su vez formaban perfectas obras de arte de colores
fantásticos, eran una mezcla de estilos inkas, egipcios, mayas y otras
culturas antiguas, luego escuché una música de tambores, que se confundían
con la música que tocaba don Valerio, pero tenían un ritmo increíble que
se entremezclaba con los sonidos de la naturaleza, como el canto de los
grillos, algunos pájaros y otros animales más que estaban cerca; la lucidez
que uno experimenta es realmente sorprendente, pues uno está siempre conciente
de lo que está ocurriendo dentro de la ceremonia y fuera de ella. Es decir,
uno es conciente en la realidad ordinaria y en la realidad no-ordinaria
o, como manifiestan los mismos chamanes de los andes peruanos, el universo
del Lloque refiriéndose al universo invisible y el universo del Paña que
es el universo visible. Luego
de esta primera fase, pude ver gente con atuendos muy especiales, con
telas de colores muy fuertes que tenían figuras geométricas y símbolos
especiales; eran cinco varones y dos mujeres, una de ellas... me mostró
muchos detalles de Saqsaywaman... Recuerdo que contemplábamos desde lo
alto un pequeño poblado con edificaciones que hoy no existen, pero una
que puede reconocer era Saqsaywamán. Estaba en medio de ellas y se mostraba
imponente. Uno de los hombres, el más anciano, hablaba sobre ese especial
monumento y se refería al mismo como una réplica de la Atlántida. Lo más
extraño es que en ese momento yo le entendía perfectamente y sabía de
lo que se hablaba. La mujer a la que hago referencia, también hablaba
al respecto indicando que esta edificación estaba muy bien hecha. Lo extraño
es que cuando regresé a mi estado habitual de conciencia, me di cuenta
de que desconocía por completo lo que había vivido en aquel ritual. Cuando
concluyó el efecto de La Ayawaska le conté al chamán todo lo que vi y
pude recordar. Él me dijo que tenía que probar que mi visión era verdad,
que esa era mi tarea, que La Ayawaska siempre mostraba los misterios de
la vida y que un verdadero buscador de la verdad tenía que demostrar que
lo que había visto era real y auténtico... A
partir de esta impresionante vivencia me propuse investigar en diferentes
materias del saber, procurando encontrar conceptos que pudieran explicar
mi visión y así poder entender el simbolismo de Saqsaywamán. Quería saber
si se trataba de una realidad o simplemente había sido una proyección
del subconciente. (15) Entre los resultados más sorprendentes que
arrojan los doce años de investigaciones del ingeniero Fernández-Baca
se encuentra una comparativa entre las dimensiones y la forma circular
que tiene la construcción central de Saqsaywamán con las descripciones
que hace Platón en sus Diálogos, específicamente en
"Crítias" y "Timeo" acerca de las dimensiones
y la forma circular que tuvo la Atlántida, de cuya existencia estaba convencido
no sólo este filósofo griego sino prácticamente todos sus contemporáneos.
Con éste y otro conjunto de datos bastante interesantes, y apoyado en
teorías de la geobiología y la física cuántica, el ingeniero especula
que efectivamente pudo haber existido un supercontinente de las dimensiones
de la Atlántida y que algunos de sus habitantes pudieron haber sobrevivido
a su destrucción y generaciones más tarde, haber fundado la cultura inca
y edificado la construcción central de Saqsaywamán como una maqueta gigante
en memoria de sus orígenes. De paso y como buen ingeniero, Fernández-Baca
también lanza su propia teoría respecto a cómo se construyó esta desconcertante
edificación.
Curando adicciones con ayahuasca La comunidad de Takiwasi en Tarapoto, Perú, ha sorprendido al mundo por su planteamiento poco convencional de curar adicciones con la ayuda de la ayahuasca. En plena selva amazónica trabaja un singular equipo multidisciplinario que enseña al adicto a valorar la dimensión sagrada de las plantas de poder y a recobrar el respeto por la naturaleza y por su propio cuerpo.
Mabit llegó a Perú hace 18 años para trabajar en un convenio franco-peruano dirigiendo un pequeño hospital. Allí colaboró con curanderos que le decían que los espíritus les enseñaban a través de la ayahuasca, de las dietas y de los retiros. Le aseguraban que no entendería nada si no la tomaba, ya que ellos sólo podían prepararle la ayahuasca pero el trabajo lo tenía que hacer él, ya que la planta le enseñaría directamente. Mabit dice haberla probado con entrega y cautela: "tomar ayahuasca fue una revelación para mí porque se desgarró el velo y vi que sí había otra realidad, y una posibilidad de acceder y comunicarse con esa otra dimensión." Asegura también que en determinado momento "la voz, el espíritu", le dijo que su camino era trabajar con adictos toxicómanos y tres años más tarde, en otra sesión de ayahuasca realizada en 1989, le llegó la confirmación de que ese era el momento.
La persona que se somete a un tratamiento en Takiwasi trabaja con sus sueños analizando el material onírico en dinámicas de grupo y tiene entrevistas personales de psicoterapia clásica, además de las actividades propias de la comunidad terapéutica que son trabajo, ergoterapia y deporte. Este proceso se complementa con los retiros en la selva llamados "dietas", que además de una dieta alimenticia libre de sal e ingiriendo "ciertas plantas que permiten reconectar con el mundo emocional", conlleva el aislamiento de todo lo que pueda resultar perturbador durante la experiencia con ayahuasca. En palabras de Mabit: "El adicto estará solo con la Naturaleza, con el único cuidado de uno de nosotros, que nos situamos a unos doscientos metros. Hay una total soledad; y ahí surge un trabajo de confrontación con uno mismo, de introspección espontánea. En la selva todo recobra un sentido. El adicto se hace conciente de que más allá de lo que ve hay un orden y de que no puede hacer lo que quiere y cuando quiere, porque eso no es la libertad". (3) La dieta supone ocho días de aislamiento total para luego volver al centro, donde permanece quince días más con control sobre ciertos alimentos o cosas que no puede hacer. Después continúa con la terapia y a los dos meses hay otra dieta. En el esquema terapéutico primero se trabaja con el cuerpo a través de la depuración física; luego se trabaja la vida familiar, las emociones, la afectividad, la seguridad; y en la tercera etapa se aborda la parte espiritual. La evaluación se hace de tres formas: una la realiza el propio paciente a través de sus visiones o sueños; otra la realiza el quipo terapéutico bajo la guía de la ayahuasca y a través del trabajo ortodoxo de diagnóstico clínico físico y psicológico. Manuel Almendro, un psicólogo transpersonal que entrevistó al Dr. Mabit en Tarapoto cuenta: "Cuando uno está en Takiwasi y participa de su comunión, se penetra en los caminos de la sabiduría perenne. La vieja alquimia, los procesos chamánicos, las enseñanzas orientales y cristianas parecen unificarse en este lugar que constituye un arquetipo del proceso para salir de la pecera". (3) A propósito de la psicología transpersonal, el mismo Mabit asegura que ésta es una de las herramientas más útiles para revisar los instrumentos conceptuales que se utilizan tanto en la medicina académica como en las ciencias sociales para comprender las medicinas tradicionales: "Las nociones de bio-energía, el cerebro holográfico de Karl Pribam, los campos morfogenéticos de Rupert Sheldrake y la psicología traspersonal, por ejemplo, pueden constituir pistas a explorar para profundizar un campo que nos queda ampliamente desconocido." (21) En el ensayo "El cuerpo como instrumento de iniciación shamánica", el Dr. Mabit relata sus experiencias iniciáticas en la cosmovisión andina y confiesa que "para un médico formado en una universidad francesa, educado en un medio formal, racionalista, positivista, el acceso a un nuevo pensamiento exige una gimnasia mental muy exigente":
Dentro de esta cosmovisión, el individuo tiene por única posesión, durante su vida terrestre, su propio cuerpo y éste "constituye la materia prima que permite acceder a la plena conciencia, al espíritu realizado e iluminado si es que se utiliza en forma correcta". Es por ello que los chamanes con quienes Mabit trabajó le dan mucha importancia a la limpieza y funcionamiento óptimo del cuerpo, pues las "energías perturbadas" provocan disturbios a la vez físicos y mentales. Le asombra que para ellos un disturbio mental requiera en primer lugar de un cuidado físico: "Nos encontramos al punto exactamente opuesto a las técnicas convencionales de psicoterapia que se mantienen generalmente a distancia del cuerpo (control de la transferencia y contra-transferencia) y se focalizan en la mente, el discurso del paciente, el logos, la palabra, el verbo." Bajo este enfoque comprende también las restricciones relacionadas con la utilización de las plantas sagradas en el contexto chamánico:
Dice Mabit que la ingestión de la ayahuasca induce "nuevos estados mentales sin pérdida de la consciencia, sin desubicación en el espacio-tiempo, sin desvanecimiento de la identidad de sí mismo, sino más bien una amplificación de esa, una superación del ego freudiano al gran EGO impersonal (ELLO) en el cual el mundo mítico presenta cualidades siempre ambivalentes (y no ambiguas)"; restableciendo así la continuidad con el macrocosmos. Y es entonces cuando uno puede "comunicarse con las 'energías, fuerzas, espíritus, genios o ángeles' que animan la naturaleza, las plantas, los animales y el mundo calificado en forma abusiva de inanimado". En opinión de este médico-chamán, "los sueños y las visiones inducidos por el ayahuasca son representaciones de la realidad profunda que tienen un carácter pedagógico para quién sabe manejarlas", y sólo son accesibles con el enfoque del cerebro derecho, pues la interpretación racionalista del cerebro izquierdo los reduce a conceptos folklóricos o simplemente poéticos que a final de cuentas "son traducidos como un conocimiento vano, inútil e ineficaz". (21)
Las conclusiones de Josep María Fericgla en torno al chamanismo y la ayahuasca
Al igual que el Dr. Jacques Mabit, Fericgla ha estudiado personalmente con chamanes y ha puesto en marcha una terapia experimental con ayahuasca para tratar a politoxicómanos y personas con trastornos de personalidad. No obstante, a diferencia del doctor francés, a Fericgla siempre le ha preocupado "despojar de todo ingrediente exótico, de toda estética y de toda simbología indígena" la utilización occidental de los enteógenos en el contexto terapéutico. Otra de sus preocupaciones consiste en advertir acerca de los peligros tanto de la utilización de estas sustancias por parte de personas imprepadradas, como de la emergencia de una moda que el llama "el chamanismo de autoconsumo". Esto es, unas prácticas pseudo chamánicas encaminadas satisfacer la demanda y cumplir las expectativas de personas frustradas dispuestas a pagar por un espectáculo de corte místico o espiritual en un intento por llenar el vacío existencial que supone la vida en la sociedad de consumo occidental. Cuando entrevisté a Fericgla en Barcelona, le pregunté acerca de su trabajo con adictos y me comentó que en primer lugar, para él no existe la adicción. Dice que lo que realmente existe son una serie de comportamientos compulsivos que no sólo se dan con respecto a las drogas, sino a la televisión, la máquinas traga monedas, las relaciones enfermizas, etc. "Y todo comportamiento compulsivo lo que hace es estar llenando algún vacío interior de la persona", entonces lo que hay que hacer, desde su perspectiva no es tratar de cortar con la adicción, sino "descubrir qué es el vacío de cada persona, de dónde surgió el vacío", para entonces ayudarle a que lo llene para que así desaparezca el comportamiento compulsivo en cuestión. Según me comentó, hasta ahora sólo ha tratado con ayahuasca a pequeños grupos, pues sólo acepta los casos más extremos "politoxicómanos, reincidentes, personas con varios intentos de suicidio, no sólo chicos aburridos de la vida o neuróticos que empiezan a pincharse y sus papás asustados los mandan a la clínica, sino personas realmente con reincidencia de una gravedad". Y asegura que ha tenido un éxito de casi el 100%. "Claro que han sido sólo dos grupos piloto de seis personas cada uno, pero es la totalidad casi de la muestra que hemos analizado." Según cuenta:
En uno de sus libros especifica que en el contexto de las sesiones, se pide a los pacientes que traigan fotografías, películas de su vida e imágenes arquetípicas sugerentes que se seleccionan para cada quien en las sesiones previas de análisis psicológico. Y luego, ya que están bajo el efecto de la ayahuasca, se pide a los asistentes que hablen de lo que descubren de sí mismos y de su relación con el mundo a partir del estímulo que representan las fotografías y videos escogidos. "Todo ello bajo la guía y sugerencias del conductor de la sesión, a la que denominamos ritual de experiencias emocionales correctivas o también experiencias estructurantes." Explica que a menudo los participantes son incapaces de verbalizar en el mismo momento lo que están sintiendo o descubriendo de sí mismos, pero la imagen evocadora que tienen delante, "amplificada por efecto del enteógeno, abre el camino hacia el origen del trauma". Como ejemplo del trabajo dice que puede surgir que a una joven, bajo el efecto de la ayahuasca se le desvelen las partes oscuras de su mente y de pronto recuerde o reviva haber sido violada por su padre en su infancia. Entonces el terapeuta, le hace ver "que no debe sentirse culpable por ello (como ha estado haciendo hasta el momento); que saque sin miedo el odio acumulado y enquistado y que, más adelante, deberá trabajar en su proceso de individuación y de crecimiento personal hacia la responsabilidad y la libertad, para perdonarlo y perdonarse si quiere vivir en paz y tener relaciones agradables con los hombres". De tal manera que:
Fericgla considera que "no hay nada de exótico en ello y sí mucha ciencia aplicada", y que ésta es la mejor forma en que un terapeuta occidental puede interiorizar y retomar el papel tradicional de un chamán y aplicarlo al contexto cultural en el que vivimos y a su particular idiosincrasia. "Es mucho más que la simple importación de ritos exóticos, cuya pérdida de sentido exotérico y esotérico, los convierte en fáciles espectáculos folclóricos para consumidores crédulos y anhelantes de experiencias fáciles y agradables."
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