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Un chamán contemporáneo
Entrevista
realizada por Karina
Malpica el
lunes 21 de febrero del 2000, en
Tepoztlán, Morelos, México. ANTECEDENTES
Heredero del nuevo paradigma de la sicología occidental
y de la apasionada cosmovisión inca, Juan Ruiz Naupari, es un auténtico
viajero y enlazador de mundos en los distintos planos de la Conciencia.
Juan
impresiona con su voz cuidadosamente modulada, con su carisma, y con
su sabiduría, pero más que nada, con su amor. Nieto de un chamán andino
y de su amada "Abuelita Ayahuasca",
este psicólogo transpersonal, discípulo, promotor y amigo de los lamas,
enamora con la devoción, firmeza y ternura con que es capaz de guiar
a través del miedo y el dolor a esos guerreros obnubilados, hijos pródigos
y náufragos sedientos de contacto con el espíritu que somos quienes
asistimos por primera vez a sus trabajos con Águila
Dorada y la Abuela Ayahuasca.
Conocí
a Juan en agosto de 1999 en Tepoztlán, Morelos, México. Desde entonces
he tenido el placer y la oportunidad de asistir a seis sesiones guiadas
por él en Tepoztlán, Guadalajara y Barcelona. Juan
es un Maestro de tiempo completo por quien siento, además de admiración,
respeto y un gran amor, muchísima gratitud. Mi condición
previa en esta entrevista fue básicamente la de una
profunda gratitud. Gratitud por todo lo que he aprendido con él, de
él y a través de él. En
relación con mi investigación en el ámbito de las drogas y los entéogenos,
puedo decir que al haber tenido la oportunidad de experimentar con la
ayahuasca en el marco
proporcionado por los grupos que dirige Juan Ruiz, he podido aprender
que consumir una planta sagrada fuera de un entorno ritual-terapéutico-espiritual
y sin la supervisión de un maestro-guía, es considerablemente menos
provechoso de lo que yo pensaba. Antes
me parecía presuntuoso, injusto y altamente invalidante que me dijeran
que los jóvenes no sabíamos lo que hacíamos al ir solos a buscar peyote
al área de Real de Catorce y Watley, hongos
a Huatla o la Marquesa, u otras plantas sagradas a Tepoztlán y demás
sitios del pródigo territorio mexicano. Sigo pensando que no hay necesidad
de invalidar este tipo de experiencias, porque estas plantas son plantas
maestras, así es que de entrada, cuando estás con ellas no estás solo,
estás con un espíritu maestro y con tu propia capacidad para guiarte
a ti mismo. Sin embargo, ahora me resulta evidente que es mucho más
seguro y muchísimo más provechoso realizar estas exploraciones bajo
la guía de alguien como Juan Ruiz. De entrada,
en el breve tiempo que he trabajado con él, he adquirido las bases de
un marco espiritual andino-budista-cristiano-universal, por llamarlo
de alguna manera, que no sólo me ha permitido situarme en ciertas coordenadas
referenciales durante mis experiencias, sino que ha enriquecido y transformado
mi vida cotidiana de una manera notable. Y como guía, más de una vez
sus palabras en medio de una sesión me han hecho salir de alguna trampa
oscura o regresar de la divagación, me han centrado en el tema de investigación
o me han dado pautas para continuar con mi trabajo. También he podido
atestiguar que su ayuda ha sido imprescindible para muchos compañeros
que han tenido problemas para acceder a ciertos planos y moverse en
ellos o para sortear la oscuridad, el miedo y otras trampas propias
del ego. Así
pues, esta entrevista es especialmente relevante para mí, no sólo por
mi sentimiento de gratitud hacia él y los nobles espíritus con quienes
trabaja, sino por mis deseos de compartir con ustedes algo de lo mucho
que he logrado aprender con ellos. La entrevista se realizó en febrero del 2000, precisamente un día después de mi sexta experiencia, por lo que aún me encontraba bajo los últimos efectos de la influencia de la Abuela Ayahuasca. Tuvo lugar en la bellísima terraza de la Posada del Tepozteco, donde bebimos zumos de frutas en compañía de una mágica mantis embarazada y otras tres compañeras de la experiencia del día anterior: Zúniva y dos grandes amigas mías, Laura y Sophie, quienes con sus respectivas preguntas y comentarios contribuyeron a presentar a Juan en acción. ENTREVISTA
Nombre o seudónimo Juan
Ruiz Naupari Lugar y fecha de nacimiento11 de diciembre de 1956, Cusco, Perú. Karina: ¿cuál es tu ocupación?Juan: Los valores de la conciencia. Eso estudio y eso enseño. Karina: ¿Qué
drogas has consumido a lo largo de tu vida? Juan: En mi historia personal no he consumido ningún tipo de drogas nunca. La ayahuasca llegó a mí a través de mi abuelo. No en el sentimiento de una droga, sino de una medicina. Sin embargo sí he convivido con gente que ha consumido y que ha sido moderada, con gente que ha quedado tocada y con gente que se ha muerto. Entonces creo que eso es suficiente para saber distinguir. Karina: ¿Cuál es tu posición en el debate
en torno a la despenalización de las drogas? Juan: Con respecto a la legalización, la pregunta es ¿quién tiene que legalizar a quién? Alguien construye una sociedad, unos jefes que tienen que dictar unas reglas. Pero nosotros vivíamos en América con una sociedad sin ese tipo de jefes, sobre todo. Había jefes, pero eran jefes sabios. Y nuestros jefes no son sabios. Los que se han autoconstituido como jefes, o aparentemente la sociedad los ha constituido. Entonces yo creo que no existe autoridad moral para la legalización de las plantas sagradas por parte de los legalizadores. Eso es un patrimonio, una herencia milenaria para cada pueblo. E intentar prohibirla es intentar irrumpir en su privacidad. Es continuar un sexto ciclo de agresión a los pueblos indígenas. Realmente el año 1492 fue el inicio de un proceso de azotar al hombre de las tres américas y eso parece que aún continúa. Pero creo que al final, no sé cuando, pero se legalizarán. Es decir, la gente estará de acuerdo en que la Abuelita Ayahuasca o la Quintucha Coca, o el Guaichumo, que le conocen como San Pedro -estoy hablando por la parte del sur- serán reconocidos mundialmente. Aunque en Perú son reconocidos y aceptados, no se persiguen. Creo que es un buen ejemplo. No se necesita ser aparentemente indígena para que puedas participar o para consumir. En Perú eso sucede y eso es maravilloso. Y con respecto a las otras drogas, pienso que una vez legalizadas podría haber una fiebre de consumo excesivo, pero que después se aplacaría. Hay que ver los riesgos. O sea, hay ventajas, pero también hay desventajas. Morirían muchos en el primer instante y lo que es normal, ya aprenderían a usarlas de una manera más razonable. De hecho en España se dan las narcosalas pero es obviamente para gente que ya tiene una dependencia muy tremenda. Pero el sentido común nos dice que el uso indiscriminado, o aparentemente equilibrado de la droga, voy a decirlo así, cuando no tiene una orientación terapéutica, psicológica o espiritual, creo que se vuelve muy dañina. Entonces inclusive para ese consumo se necesita una educación, pero para eso hay que educar a los educadores.
Laurita:
¿Eres vegetariano Juan? Juan:
No como carne pero no porque sea un motivo religioso, sino más bien
por motivo de escuchar al cuerpo, y el cuerpo no me pide o no me dice
que coma carne. De repente algún día me dice: "necesitas un pedacito
de res" y lo como. Pero yo creo en la buena comida, una buena comida
y etcétera, ¿no? De hecho, podría decir que soy vegetariano desde muy
jovencito. Siempre estoy abierto a cualquier cosa... Pero prefiero ser
vegetariano... Yo recuerdo que una vez al Dalai, una chica aquí en México,
le ofreció un pedazo de cerdo y él se lo comió y entonces, los otros
discípulos le decían: "Su santidad, ¿cómo es posible que usted
coma carne... y de cerdo todavía?", y él respondió "¿Y quién
soy yo para decirle a esta mujer que viene con todo su corazón a ofrecerme
lo que ella cree que me puede ayudar a recobrar las fuerzas para decirle
que no. Yo nos soy nadie." Entonces yo creo que ese alimento va
conteniendo el amor de esta mujer. Yo la verdad soy capaz de comerme
cualquier cosa si me la ofrecen con amor... ¿Y tú eres vegetariana Karina? Karina: Sí.
Desde hace seis años. Juan:
Seis años... ¿Y tú Sophie, carnívora? Sophie:
Carnívora. Juan: Con razón no podías entrar ayer. Ja-ja. Mentiras. No es problema de la carne. No. Simplemente no te tocó entrar. Eso es todo. O sea, luchaste un poco con la mente, ¿no? Sophie:
Pues más bien sentía una cabezota y un cuerpito. Y así me la pasé.
Y agotada. Juan: Claro. Es una forma muy alusiva de cómo es nuestra mente respecto a nuestro
cuerpo y como agota, como desgasta. Los vampiros existe y son nuestros
propios pensamientos. Nos desvitalizan. Ese tipo de desvitalizacions,
más otro tipo de desvitalizaciones externas, claro, hacen de nosotros
un guiñapo humano. Y no hay energía para recordar que hay que recordar
y que hay que trabajar internamente. Sophie:
Y un momento me enojé muchísimo contigo. Juan: Sí, yo sabía. Sophie:
Y quería ir a agarrar el frasco y tomármelo todo. Juan: Eso habla de la loca preciosa que eres. Ja-ja. Karina: Quiero que
me repitas algo de lo que te escuché decir en Barcelona sobre los tipos
de plantas y sus respectivas misiones... Juan:
Ya... La Pachamama es muy sabia, y toma en consideración tu cuerpo,
tu mente y tu espíritu, porque tú eres tridimensional, no eres unidimensional,
no solamente estás constituido de células, sino que además tienes un
alma, y esa alma es el complemento energético de tu cuerpo, pero hay
un complemento mucho mayor y más bello que es el espíritu. Entonces
si estamos hablando de cuerpo, alma y espíritu, si estamos diciendo
que el hombre es tripartita entonces quiere decir que hay tres estómagos,
tres cerebros, es decir, que hay un símil, ¿no? Son tres cuerpos constituidos
maravillosamente y que cada uno necesita un alimento, entonces la Madre
Tierra, la Pachamama, hace el arroz, los frijoles, el apio, la cebolla,
la zanahoria... alimentos riquísimos para alimentar el cuerpo físico.
Entonces, a través de estos alimentos prolongamos nuestra vida porque
los transformamos en energía. Curiosamente, aunque los alimentos sean
físicos, está establecido, por una sabiduría antigua, de que el alimento
va sufriendo diferentes transformaciones en el cuerpo y al final, dicen
los hindúes, se convierte en la energía sexual del humanos. O sea, la
energía sexual es como la quintaesencia del alimento, pero pasa por
una serie de procesos. Esto es muy interesante, la verdad, porque esa
quintaesencia, también se convierte en alimento natural para otras partes
del cuerpo que ya ni la anatomía ni la medicina conoce, y esa quintaesencia
puede alimentar otras áreas de nuestros cuerpos energéticos. Bien,
luego existen las plantas medicinales, por ejemplo la raíz de valeriana
con la que yo he trabajado muchos años, el cederrón, toronjil, amo esas
plantas porque he visto como las personas han recuperado su tranquilidad
con respecto al sistema nervioso. Los problemas de la vida diaria alteran
nuestra mente, y la mente alterada genera una tensión y el sistema nervioso
se cae. Quizá ha sido el cariño con el que yo he trabajado con esas
plantas que las personas que las han tomado se han sentido paulatinamente
bien, muy bien. Y amo a esas plantas porque sus espíritus tienen como
una misión específica, o sea, la Pachamama dice: "Ustedes van a
curar a mi hijo cuando se enferme del sistema nervioso", y ellas
trabajan allí. No sólo en su parte material, sino en su parte espiritual.
Entonces no hay que olvidar que las plantas tienen un espíritu. Eso
es muy importante. Un Maestro a mí me enseñó y me dijo, "No es
la planta la que cura, es el espíritu de la planta realmente la que
cura", y de hecho me demostró en varias ocasiones cómo con plantas
que no tenían orientación para resolver ciertas enfermedades, él podía
curar. Pero era como una especie de trampa a la persona, él no tenía
la planta con la que tenía que trabajar y le daba otra, pero él llamaba
al espíritu de la planta para que vierta en su agua, en sus alimentos,
la energía de esa planta y que se curara. Entonces sí, las plantas tienen
un espíritu y sus espíritus son inteligentes y tienen una gran misión
y es la de ayudar. Desafortunadamente estos espíritus sólo son visibles
a las gentes que cumplen ciertas normas, ciertos requisitos; así como
para operar en un hospital se necesita estudiar unos diez años, pues
para ejercer en colaboración con el espíritu de las plantas se necesita
estudiar muchos años, y esos estudios no son exclusivamente intelectuales,
sino que pertenecen al ámbito del corazón, y toda una disciplina de
cambio interior, de transformación de las emociones, de conexión con
el espíritu. Es como una especialidad bastante interesante. Quizá los
médicos del futuro vayan a la universidad pero también vayan a sus meditaciones
para poder contactar con el espíritu de las plantas y entonces ser lo
que los antiguos médicos eran, eran médicos pero también eran magos. Ahora
hay médicos por un lado y magos por otro lado. Llegará el tiempo en
que eso se unifique. Entonces hay muchas plantas maravillosas que conocen
las estructuras espirituales y trabajan a su favor. Las otras plantas
son las llamadas plantas
de poder o plantas Maestras, que en el desarrollo de la evolución,
son plantas más evolucionadas que son grandes adiestradoras o adiestradores
de lo que es la mente y la conexión con el espíritu. Tienen una misión
específica. La coca
es una de ellas. De hecho yo he intentado investigar secretos de la
coca y no he logrado, parece
que la hoja de la coca se cerró. Es decir,
es como una niña traumatizada cuando intentaron violarla, entonces ya
no accede a un nuevo amor, entonces de hecho, la hoja de la coca
tiene muchos secretos que no se conocen. Es un gran oráculo, se trabaja
en los rituales con sus hojas, se come para tener energía para las grandes
caminatas en los andes, pero... Otros secretos que pueden ser tan evidentes
como la ingesta de la ayahuasca donde tú puedes
asistir a los pocos minutos a una ampliación extraordinaria de la conciencia,
la hoja de la coca no. No se presta ahora
para ese tipo de situaciones. De hecho nosotros le decimos señorita,
en quechua es quintuchita, porque es una señorita y creo que la violaron.
Pero la ayahuasca
no, como es una abuela, quién quiere a la abuela, no es apetecible para
los ignorantes ilustrados. La abuelita ayahuasca es diferente, como que ha estado esperando su turno de expresar su poder, pero aún así, como todas las damas, tienen secretos y no dan todos sus secretos. Entonces esta planta sagrada, como mucha gente ha descubierto tiene muchos secretos, muchos matices, muchas formas de amarte... Y la planta es capaz de aparecerse, hablarte y enseñarte, pero más se limita a abrir tu corazón. Hace todo el esfuerzo para poder abrir tu corazón para que la flor que está encerrada dentro de tu corazón pueda despedir su aroma, entonces tú puedas acercarte e inhalar y embriagarte con ese aroma del amor. Esa es la gran misión de la Abuela Ayahuasca. Pero claro, cuando uno se enfrenta a una situación nueva, inmediatamente se presenta el temor ante cada uno de nosotros y a veces no sólo no nos dejamos abrazar o besar por nuestro padre o nuestra madre, o por nuestra abuela o por nuestros hermanos o nuestros amigos sino que hasta nos volvernos huraños frente a la manifestación de la energía del amor, y obviamente, mucho menos nos vamos a dejar abrazar por alguien que nosotros no conocemos, pero sí, el abrazo de la abuela ayahuasca es un abrazo amoroso, es un abrazo en el que coloca sus manos sobre nuestro corazón y lo abre para poder tener contacto con el espíritu. Es mágico totalmente. Entonces estas plantas sagradas o plantas de poder o plantas maestras, constituyen el enlace entre lo que es el espíritu y el cuerpo, pero actúan desde el alma. O sea, son plantas del alma, porque es en el alma donde fluyen pensamientos, emociones, sentimientos y las futuras acciones del individuo. Allí se gesta la acción, se gesta la emoción, se gesta el amor o se gesta le guerra. En el alma. Entonces, la Abuela Ayahuasca se introduce a esa parte del alma y crea un espacio para dar paso al espíritu y para que sus nietos saboreemos lo que es estar en el alma, contactando el espíritu y llevando la energía del espíritu al cuerpo y sentir ese placer que produce el amor. Y enseñarle a nuestra mente que somos capaces de vivir con amor porque ese amor existe a priori. Así es que allí está la Abuelita Ayahuasca cumpliendo su gran misión de Guarni Runa, podríamos decir en quechua, o sea, mujer puente. Los Chacahuarni han sido en la tradición andina un linaje muy especial. Son los que establecen los contactos, son los que unen los corazones, los que unen los pueblos, las voluntades. La abuela es una Chacahuarni, la que tiende el puente, entre el mundo conocido de nuestra mente, con el mundo desconocido de nuestro espíritu. Realmente nos hace un gran favor. Hablar así de la abuelita es estar enamorado de ella porque es saber el gran amor que tiene ella, es conocer la parte que los demás no pueden ver. O sea, para conocer estas cosas, se necesita ir hacia esos paraísos sagrados y desde allí, entonces decir lo que estoy diciendo ahora. Mucha gente dice, ¿pero esto no es peligroso, no es un atajo hacia el espíritu? No, yo digo que no. Esto no es peligroso ni es un atajo hacia el espíritu. Lo que es peligroso es el Supai, el diablo, el ego interior de cada uno de nosotros, que día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, año tras año, está enfermando tu mente, tu hígado, tus riñones, ese es peligroso. La Abuelita Ayahuasca no tiene contraindicación en ese sentido. En realidad se trata de si estamos preparados para esto. Y muchos dicen no, la humanidad no está preparada para esto. Karina: ¿Y qué dice la Abuela? Juan:
Yo creo que para la Abuela, la gente está preparada porque mientras
haya una estructura dominante en nuestra mente, que es la que nos somete
y genera el sufrimiento, esto es la mejor señal de que necesitamos un
contacto con lo más puro, íntimo y delicioso que hay en el ser humano.
Ya que corremos el peligro, mientras estamos sufriendo, de aprender
a deleitarnos con el sufrimiento y pensar que el sufrimiento es el camino
para la redención del individuo. No podemos hacer del sufrimiento una
religión, y muchos lo han hecho. Entonces, si está el ego, estamos preparados
para la comunión con la Abuelita Ayahuasca,
para que ella haga el enlace con nuestro espíritu. Sí la
gente sí está preparada. Un sacerdote jesuita, Antoni de Melo decía
'si sabes, si sientes que tu vida es un desorden, un caos, este es el
lugar donde debes de esta'r, o sea en ese curso. Pero uno tiene que
aceptar eso, ¿no? Acepta que tu vida es un revuelo y acepta la ayuda
de la Abuelita. Mientras en tu vida no haya equilibrio, no hay armonía,
no hay paz, pues se necesita una medicina para purgar el alma. Hay
mucha gente que dice, no estoy preparada, o la humanidad no está preparada
para esto, y yo pregunto: ¿La humanidad está preparada para la cocaína,
para la prostitución? Eestá preparada para la pornografía infantil,
para la guerra, para ese maltrato implacable de padres a hijos o de
hijos a padres? ¿La humanidad está preparada para el odios? La humanidad
no fue creada para esas circunstancias adversas, eso ha sido una especie
de accidente cósmico. La humanidad fue diseñada para ser feliz. Pero
tanto sufrimiento hemos arrastrado que cuando se abre la puerta para
hacer contacto con aquello para lo cual realmente fuimos creados, entonces
la cerramos con la disculpa de que no estamos preparados... Esto puede parecer una apología muy pasional de la ayahuasca, o puede pensar que quizá yo considere que es el único camino, pero obviamente que no. Hay otras plantas sagradas, es decir hay otros caminos, y también hay otros métodos como la meditación, el pranayama, el taichi, el chicún, tantas otras cosas bellas que hay que están brotando como flores preciosas en diferentes lugares de la Tierra. Porque Dios es como un gran bufet y tú puedes deleitarte de él de cualquier platillo. Todo es Dios. Todo está lleno del espíritu. Entonces, acepto, respeto, practico de hecho otras corrientes pero también conozco, practico y enseño acerca del contacto dinámico y veloz con el alma y con el espíritu. Porque tal parece que la vida es muy corta y necesitamos una acción más contundente para esta enfermedad que se llama desamor. La ausencia de amor ha ocasionado todo el mal del mundo, la ausencia de responsabilidad colectiva, universal, y necesitamos un método científico, un método eficaz, rápido, y uno de ellos, lo recalco, es la Abuela Ayahuasca. Karina: ¿Qué ventajas encuentras tú, en
lo personal, al trabajar con ella? Juan: Una gran ventaja es que me relaciono, me encanta relacionarme, con algo muy bello, con algo indescriptible, multidimensional, mágico... Es una sensación preciosa. Esa sensación de esa magia, esa presencia invisible es muy seductora y está allí mostrándose, enseñándote, acariciándote, sintiendo su presencia, sintiendo su poder, sintiendo que tus límites no están en tu caja craneana, que son múltiples, infinitos. Entonces la abuela es como una presencia del mundo del infinito haciéndose tangible en el mundo finito; y eso te da la conciencia de lo finito e infinito que es el mundo. Esa es una gran ventaja en lo personal. Y claro también sin duda conocer, trabajar, manejar esto, es un privilegio. Recuerdo que un amigo en una meditación muy profunda con la Abuela Ayahuasca pidió que él también quería trabajar de la misma manera como lo venía haciendo yo, entonces, esto fue curioso -y es sobre todo para la gente que improvisa, ¿no?- la Abuela le hizo sentir todo su poder, absolutamente todo y él no resistió su poder y entendió que para trabajar con ella uno debe ser capaz de soportar todo su poder. Que no es solamente querer hacerlo, sino tener la capacidad de soportar lo que es ella, con todos sus contenidos. Yo no había pensado en esos términos, él fue quien me mencionó su experiencia... Tampoco considero que soy algo especial, simplemente se dio y lo he venido haciendo, pero me llamó la atención la experiencia de él, que le dijo que no, que él debería ser capaz primero de percibir, y él lo entendió, agradeció y ha continuado su camino. Karina: ¿Cómo comenzaste tú? ¿Cómo la conociste?
¿Cómo eras tú entonces? Juan: Ja-ja. Creo que nunca fui salvaje. Creo que para penetrar en una esfera mágica necesitas algo de magia. Creo que para penetrar al amor necesitas amor, para entrar a la inteligencia necesitas algo de inteligencia y tener inteligencia, amor y magia significa conocerte y realizar un proceso de trabajo personal orientado hacia lo que es la exclusión de aspectos que te hacen sentir, pensar y hacer como todos piensan, sienten y hacen, es decir todos aquellos que están enraizados en el sufrimiento. Cuando una persona sufre, tiene una gran desventaja, que se pierde la inteligencia, el amor y la magia. Entonces, esa percepción la he tenido desde siempre, desde muy joven, recuerdo que el Águila Dorada dice que el que le guste vivir en paz debe reconocer que esa paz es Dios. El que vive en paz está en Dios y Dios está en él. Son como pensamientos o fórmulas matemáticas espirituales, muy básicas y muy importantes que se requieren para tener un contacto con la Abuelita Ayahuasca. Yo lo hice desde muy joven y es normal que cualquier joven, ante una experiencia de esa naturaleza... Karina: ¿Pero cómo fue? ¿Estabas en Perú?
¿Cómo llegaste a ella? Juan: Sí, en Perú, siempre. Por mi abuelo. Mi abuelo era un Pac'o Runa, en quechua es un hombre sagrado, o sea, un sacerdote. Entonces por allí viene mi orientación, aunque el espíritu no nazca para que se oriente, sino que busca los canales donde se está expresando la energía, para seguir expresando y ampliando y manifestando su energía. Entonces fue por allí, por el abuelo. En los Andes, aunque esto es de la selva, pero sabemos que en la capital convergía todo. Cusco era el ombligo del universo andino, el cordón umbilical que une al alma con el cuerpo y el espíritu. Entonces allí se congregaban los sabios de los cuatro Suyos, los amautas, los maestros de los cuatro linajes... Bueno pues allí fue. Karina: ¿Cuántos
años tenías? Juan: Diecisiete. Karina: ¿Es como tú estás educando a tu
hijo? Juan: Sí, a él también yo le he dado. Karina: ¿Y tu papá también era chamán? Juan: No. Mi papá no. Mi papá cantaba más bien. Pero era un muy buen complemento, porque hay un pensamiento que dice que Dios respeta al que trabaja pero ama al que canta. Y a mí me gusta cantar, porque quiero que Dios me ame, no que me respete. Ja-ja... Y sí, fue directamente con mi abuelo. El abuelo era un mago, y se vino a la costa en esos movimientos migratorios que hay por la pobreza, de la sierra, de la selva. Claro pero nunca perdió su título y es como haber tomado una aposta, ¿no? Pero siempre pensé yo también y creo firmemente en la enseñanza profunda de nuestros ancestros. Es decir, nuestros antiguos fueron tan sabios como lo es la cultura hindú, la cultura tibetana, igual... Entonces siempre he pensado en los incas, en los reyes, en las adyas, las sacerdotisas, las escogidas. Sin duda allí en esos templos se daba una enseñanza exquisita, de alto nivel, a nivel filosófico y fundamentalmente a nivel psicológico. Creo que fu tan exquisito que no hubo oportunidad de plasmarlo en códices o en algún otro lugar porque era una enseñanza viva. El fugo puedes pintarlo, pro ya no es el fuego, es una imagen d lo que el fuego es. Entonces en el mundo andino se mantenía la llama del amor y de la sabiduría viva. Y era incomunicable, porque no hay palabras para comunicar la experiencia y comunicar el amor y comunicar la sabiduría. Uno se hacía sabio, se construía, se fabricaba como un ser sabio, se investía como sabio en la medida en que seguía introduciéndose en esos mundos, y claro era amado y respetado por los alumnos y ellos se nutrían mucho de esa experiencia, pero ellos también pasaban rápidamente a convertirse en maestros, porque las experiencias eran veloces. Se comprendía que estamos en un mundo en que todo es transitorio, nada es permanente, que había que vivir apasionadamente, que había que amar apasionadamente, que había que caminar por las montañas apasionadamente, sintiendo la energía, el magnetismo de la tierra, de la piedra, el frío de la nieve y todo lo que circundaba. O sea, era como una vida muy potente, muy intensa. Entonces quizá esa sea una razón por la cual no se dejó un legado, pero después ya sabemos lo que ocurrió en los años de la invasión, y tal parece que ahí hay un repliegue de esa forma de pensar y de hacer. Pero desafortunadamente ese repliegue no sólo se dio a nivel físico, sino a nivel espiritual. De hecho, la cultura inca es una de las que menos se conocen. Es decir muchos de los secretos, muchas de las prácticas, mucho de la concepción del mundo inca, muchas de las cosas que allí se enseñaron, se escondieron en otra dimensión, en otras coordenadas. Y claro, el que quería penetrar en el mundo del conocimiento andino, no le quedaba más remedio que penetrar a otra coordenada distinta, a otro universo distinto donde estaba la sabiduría. Pero resulta de que nuestros chamanes empezaron a aprender o a optar por actitudes muy egóicas y eso hizo que tuvieran el conocimiento, pero no el gran conocimiento. Entonces es como vivir el espíritu a un 50%. Y el otro 50% no viene porque uno necesita hacer una profunda reflexión de lo que es como ser humano. Reconocer nuevamente el alma como el lugar donde puede instalarse el ego o el espíritu y empezar un trabajo de enlace serio, absoluto con el espíritu, en el que se demanda un trabajo de observación de la mente, un trabajo de conocimiento, de control, de comprensión de lo que surge por la palabra, por la acción; algo semejante a lo que ocurre en el budismo tibetano, o sea, un trabajo de perfeccionamiento interior. Y sabemos que ese trabajo de perfeccionamiento, te tiene que conducir al gran conocimiento. Indiscutiblemente. Aunque ese gran conocimiento también tiene niveles. Entonces el mundo andino fue un lugar donde se dio y se enseñó y se encarnó el gran conocimiento, pero luego se replegó y hoy estamos viviendo un nuevo ciclo en el que ese gran conocimiento, gracias a la Abuelita Ayahuasca, está abriendo sus puertas. Y son muchos los que ya han abierto esa puerta. Es decir, la mayoría de la gente con la que trabajo, han logrado abrir muchas puertas de ese gran conocimiento. Y otros, menos, están logrando consolidar ese gran conocimiento en su vida cotidiana porque de eso se trata, de traer, de plasmar de integrar, lo que aprendes, lo que sientes, lo que sabes, lo que conoces de ese mundo a este otro mundo. Me encanta decir que el hombre es como una bella creación que ha hecho Dios con la finalidad de que el espíritu, Dios mismo, llegue al alma del hombre, se manifieste a través de la mente, de los ojos, de la expresión del hombre, y Dios se siente a deleitarse de su bella creación en este rincón del universo. Creo que ese es uno de los juegos de Dios. Yo me imagino que dice: "¿Cómo puedo conocer mi creación, cómo puedo saber lo bello que es?" Crea al hombre y entonces se instala en el hombre y por eso es que muchas veces a través de nuestros ojos, cuando el espíritu está allí, las cosas son más bellas, porque Dios hace que miremos las cosas como lo más bello que hay porque esa es la creación del espíritu. Entonces se deleita el hijo, se deleita el espíritu, se deleita el gran espíritu. Está en un constante deleite, en una constante experiencia de amor. Es así como Dios arriba y se hace carne en el hombre. Así es que el conocimiento del espíritu es urgente en este nuevo ciclo, en esta nueva era o en este décimo Pachacuti, porque es lo único que puede desterrar la miseria, la mentira, el engaño, el autoengaño, la guerra. Toda
esta acción criminal contra la Pachamama, no son los movimientos verdes
o como se les llame los que van a salvar al planeta. Es una toma de
conciencia más profunda lo que puede salvar al planeta. Se siguen creando
instituciones para salvar al planeta. El planeta se va a ir al diablo
con instituciones y todo, a menos que la gente tenga un contacto más
espiritual consigo misma y con el planeta. Si uno no tiene un contacto
con el espíritu de la hoja de coca, o con el espíritu de
la ayahuasca
o con el espíritu de las rosas o de los limones, con el espíritu del
tigre, con el del puma, con el del colibrí, por esnobismo te apuntas
a un partido ecologista, pero no porque estés convencido de que él es
tu hermano. Por conceptos, también te puedes inscribir a un partido
ecologista, pero el mundo está lleno de ideas y de conceptos, pero no
de experiencias y necesitamos la experiencia directa para comprender
nuestra relación con la naturaleza. Si no, ¿qué sentido tienen, por
ejemplo, las Naciones Unidas, que se supone que son para unir? Hay guerra,
o sea, no han funcionado los organismos de paz, porque hay guerra en
el que preside ese organismo de paz y hay guerra interior en los que
constituyen ese organismo de paz. Karina: Justamente
estábamos hablando ayer mi amiga Sophie y yo, del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional en México, y estábamos llegando justo a eso,
a que los mismos miembros del conflicto e incluso de las ONGs, sin trabajar
en nosotros mismos, pues no podemos hacer realmente ningún cambio radical,
verdadero y perdurable... Juan: Yo creo que puedes ser revolucionario desde la conciencia, pero tienes que llegar a la conciencia, si son, serás un revolucionario almático, o sea, desde lo que es la estructura del ego, desde lo que es el dolor. Y nadie podrá negar objetivamente que llevas la razón en aquello por lo que te revelas, pero está comprobadísimo históricamente que la ira engendra más ira, que la acción bélica engendra más acción bélica y que la guerra o la guerrilla es la expresión espectacular externa, que siempre es más sangrienta, de lo que está ocurriendo en nuestra mente. O sea, una guerra es precisamente la expresión de lo que está ocurriendo en la mente humana, porque la vida del hombre es lo que es su pensamiento. Así es que la revolución tiene que ser de conciencia. Han fracasado todos los movimientos revolucionarios en el mundo, han tomado el gobierno para bajar a un tirano y poner a otro. Es decir, no ha habido una verdadera revolución orquestada desde la conciencia. Hay que ver el mundo, está hecho un caos, es un desastre el mundo. Hay muchos problemas, veamos los periódicos, ya el hombre se deleita con la sangre, sale a comprar el periódico para ver qué desastres le ocurrieron a los demás, su cabeza, su energía ya no está puesta hacia lo que es el espíritu. El hombre está viviendo al 50% de lo que es él solamente. Y el otro 50% lo ha ignorado, pero como creo en la magia, y está sucediendo. Hay movimientos filosóficos, científicos que empiezan a considerar seriamente al espíritu y recién el hombre empieza a estar más completo y quizá en el futuro, los próximos movimientos revolucionarios o ecologistas, estén formados por gente que esté trabajando en la conciencia. Karina: Bueno,
pues regresando al tema, ¿cómo fue tu encuentro con la Abuela Ayahuasca?
Juan: Bueno, llegué con el abuelo, tuve la experiencia... Normalmente, aunque uno sea joven, tiene miedo, porque el miedo es parte de la naturaleza humana. Pero también vi que tenía más confianza que miedo. Entonces, al llegar donde uno llega, sobre todo en esa edad en donde uno tienen tantas experiencias en el mundo, hace que comprendas algo, lo que es estar en un ambiente de paz y tranquilidad o lo que es estar en guerra, tal como lo veía en otros jóvenes y en otras familias. Es cuestión de elección. Yo decidí por la paz. Y cuando uno se da cuenta de que eso es cuestión de elección y además está siendo orientado asesorado por un ser en esos otros espacios, además, como todos tenemos el deseo de ayudar, de enseñar, entonces, simplemente elegí enseñar; pero antes de enseñar decidí prepararme. Necesitaba prepararme en la sicología convencional, necesitaba prepararme, conocer diferentes teorías filosóficas, asistir a instituciones que de alguna u otra forma te ofrecían conocimiento de lo que es el hombre y el espíritu... es como un trabajo de investigación que uno va haciendo. Y vas conociendo gente muy bella y maestros preciosos también, pero yo siempre tenía claro que tenía que continuar mi camino, que no podía quedarme, ya que me habían indicado que fuera, pero que no me quedara, que me preparara. Y eso fue lo que hice. Me preparé. Y mi trabajo lo sintetizo fundamentalmente en lo que es desde la experiencia del espíritu, conócete a ti mismo. Porque desde la experiencia del espíritu vas reconociendo los diferentes valores del ser, porque el ser es como una flor y cada uno de los mil pétalos de la flor del espíritu, tiene una cualidad, tiene una virtud, tiene un nivel de energía. Y además, una de las certezas que tuve es que todos estamos preparados para esto, como ya lo mencioné, que no necesitamos 500 reencarnaciones, ni pertenecer a ninguna religión, sino simplemente necesitamos ganas de ser diferentes. Y creo que todos tenemos ganas de ser diferentes. Y con esas ganas de ser diferente más mi apasionamiento, entonces hicimos un buen tandem para mostrar ese otro universo de la mente, de las emociones y de las acciones humanas en relación con el cuerpo y con el espíritu. Eso es lo que me motiva. Cada vez que realizo un trabajo, mi mayor deseo, mi mayor anhelo es que la gente logre conectar con el espíritu -y el espíritu es un sinónimo de amor-, que le enseñe a su mente lo que es el amor para que se amor impregne su vida diaria, su vida cotidiana, para que aprenda poco a poco a actuar desde allí porque se puede actúa desde el espíritu, puede estar Dios en nuestros pensamientos, puede estar el espíritu en nuestras palabras, en nuestra mirada, en nuestras acciones, no es un sacrilegio. Los niños son expresiones de ese Dios. Creo que más bien es una vedad a la que nos hemos resistido. Muchos han dicho: la clave es el amor. Pero tienes que tocar el amor. El amor está allí pero tienes que sumergirte en el amor, tienes que beber de la fuente del amor. Cuando bebas de la fuente del amor, cuando hayas metabolizado ese amor, puedes dar amor. Pero estoy hablando de una verdadera práctica de poder, en la cual uno se introduce en ese mundo. Pero muchas veces uno se asusta de ir al amor y entonces el ego pone cualquier pretexto para no ir a esos planos maravillosos del amor. Pero de las múltiples personas con las que he trabajado, de todas estoy satisfecho porque la gente logra conectar con eso que se llama amor, que se llama Dios, el Gran Espíritu, el Tao, con eso que tiene mil nombres aunque en realidad es uno, pero el propósito es ese. Karina: ¿Aproximadamente con qué número
de personas has trabajado? Juan:
Déjame hacer cálculos, así a groso modo. Si un mes tiene cuatro semanas,
si en cada semana hay un promedio de 25, supongamos, al mes son cien....
Al año, 1200. 10 años, 12,000. Karina: ¿Pero son diferentes personas o
son grupos establecidos con las mismas personas? Juan: Ya... Ha pasado mucha gente que ha contactado con el espíritu y ya sabe
lo que es, y es muy probable que la vida le haya presentado otros rumbos
donde ellos hayan podido expresar el espíritu. Creo que es la mayoría.
Y sí tengo grupos, en varios países. Dos tipos de grupos. Unos de gentes
que va a ciertas cuestiones específicas, porque oriento el trabajo,
por ejemplo, un ciclo de chamanismo esencial donde se investigan los
animales de poder, o la forma como se cura a través del espíritu de
las flores, del agua, del fuego, del aire, de la tierra. Intentamos
que en este ciclo la gente tenga un contacto auténtica con lo esencial
de cada cosa. O tengo otro ciclo de maestros espirituales, otro de chakras,
o sea, gente que va directamente a eso y que obviamente obtiene una
experiencia maravillosa, los amo y nos amamos y somos amantes eternos.
Pero hay otros que sí se quedan y se han quedado por mucho tiempo. Tengo
amigos de hace cinco años, diez años, quince, veinticinco años, con
los que he trabajado desde esa época y continuamos trabajando. Entonces,
esos grupos son fantásticos, tienen un gran nivel y bueno, pues han
logrado un gran despertar un gran avance. O sea que hay todo tipo de
gente. Karina: ¿En qué países trabajas? Juan: En Perú, en Cusco, obviamente, allá trabajo como debe ser, en un palacio.
El palacio del último inca, llamado Mancoinca, rodeado de esas piedras
preciosas del mundo cusqueño que contienen tanta sabiduría, tanta información
de esa época inca que tienen miles de años. Los españoles no conocieron
a los incas. Los que quedaban eran como una imitación de los verdaderos.
Pero los edificios de éstos quedaron y allí trabajo. Yo dije hace diez
años, pero realmente mucho más, porque ahora que estoy haciendo cuentas,
creo que hace diez años que empecé a trabajar en México, en el 85 comencé
en México, pero ya hace 20 años en Perú, y prácticamente hace 5 años
en España. También he ido a Chile, Bolivia, Argentina, Guatemala, Panamá,
Colombia... Pero donde tengo los grupos de gente que está más introducida
en la investigación es en México, Perú y España. Gente que ya tiene
un gran adiestramiento. Karina: ¿Cómo se mide este adiestramiento?
¿En horas de vuelo? Juan:
Horas de amor. Una vez investigábamos en el ciclo de chamanismo esencial
sobre la Pachamama y yo decía, no se puede amar a la Pachamama, si tú
no amas a la mujer, porque la mujer es un símbolo de lo que es la Pachamama.
Entonces si tú tienes conflictos con tu madre, con tu abuela, con alguna
mujer en particular o con las mujeres en general y luego quieres proteger
la tierra, allí hay obviamente una falta de sensibilidad, de universalidad,
de conocimiento de lo que es verdaderamente el amor. El amor es o no
es. Es decir, si amas a uno, amas a todos. No puedes decir a este sí
lo amo y a este no. Eso no es amor, pero eso es lo que se vende como
amor en el mundo, se vende mucho, se trafica con ese amor, precisamente
porque el verdadero amor no se conoce. Y ya es tiempo de desenmascarar
a ese tipo de vendedores porque el amor es o no es. Creo que a nosotros
los humanos no nos ha gustado mucho lo que es la definición de las cosas,
por eso vamos por las ramas. Cristo decía, "Conmigo o contra mí".
Así de sencillo. Parece muy fuerte, hay mucha gente que protesta contra
esto, pero es que primero hay que tratar de ubicarnos en el entorno,
en el contexto, porque sólo así lo entendemos. Si lo vemos desde fuera,
no entendemos, criticamos a las personas que son así, o criticamos a
Cristo por haber dicho eso que no entendemos. Entonces creo que nos
falta definición. Shakespere lo dijo, la Cocacola también, el
dilema del hombre es el ser o no ser, es el decir la verdad o decir
la mentira, es amar u odiar, es hacer o no hacer, ese es su dilema.
Y creo que ese dilema se resuelve con el amor. Cuando amas ni siquiera
necesitas ser definido, ya estás definido, ya actúas porque el amor
es acción, es una fuerza más potente que cualquier bomba atómica, porque
el amor prevalece por eso es infinito y puede ser eterno. Karina: ¿Cómo es esto de ser guiado por
un Maestro no físico? ¿Cómo entras en un contacto con un Maestro no
físico? ¿Tienes que hacer mucho trabajo espiritual contigo mismo primero,
o es cosa de pedir que te ayuden? Juan: No. Es cuestión de pedir ayuda simplemente. Y ellos siempre están allí.
Y en la medida que vas soportando la energía de ellos, porque ellos
tienen una energía que tienes que aprender a resistir, es como vas estableciendo
el contacto. Primero puedes ver un color, y esa es una señal, luego
un calor, y esa es otra señal, luego amor, y esa es otra señal, pero
luego un fuego volcánico y esa es otra señal que puede ser grave. En
el sentido de que te puede asustar y prefieras mejor llamar a la virgen
que a un espíritu de esa naturaleza tan potente.
La naturaleza potente está en función de la cantidad de valores,
de la sabiduría, que ellos tienen. De hecho se sabe que cuando una persona
muere, su espíritu se acerca y es frío, porque bueno, no trabajo su
vida, no hubo amor y sale en el otro mundo como un fantasma que busca
el calor del amor. Pero los seres de luz no son de luz, son de fuego,
están hechos de magma líquida y es sofocante su presencia, pero cuando
aprendes a reconocer su fuego y a relajarte ante el fuego, ya no es
sofocante porque ya te acostumbras a estar en el horno, y es desde allí
que puedes tener un contacto cara a cara. Entonces, es cuestión de entrenamiento.
Te entrenas, sabes estar en el horno y estableces el contacto, y allí
escuchas, y allí le preguntas y no sólo te contesta telepáticamente,
también te contesta con imágenes, todo lo que quieras, absolutamente
todo. Y no soy sólo yo ahora, hay varios que tienen ese contacto. Son
varias personas en el mundo ahora. Lo cual me satisface porque como
de alguna manera yo estuve un paso adelante, entonces a los que enseñaba,
les decía que existía él y que tenía muchas cosas qué decirles prefería
no decirles, prefería más bien complementar lo que él dijera, porque
era una forma en la cual ellos podían ir creyendo en el trabajo que
estábamos realizando. Si yo te digo, hay un espíritu que dice que debemos
ir a formar una comunidad allá en la punta del cerro, claro, la gente
tiene muy buena fe, y aunque llueva y truene no hay que bajar, que nos
suban la comida, nunca hay que bajar porque hay que ser como el águila
y mirar desde las montañas a los hombres, supongamos... Bueno, en primer
lugar los espíritus no piden cosas disparatadas jamás. Entonces yo a
esta gente les hacía unos comentarios y les decía: "Mayor información,
con el Águila Dorada".
Cuando iban con el Águila
Dorada venían, claro asustados de estar en el horno, y me
decían: "Ha dicho esto", y yo: "Ah, OK, ahora sí ya complemento".
Entonces se cerraba el círculo. Es una enseñanza muy interesante porque
no es uno solo el que habla. Yo tengo cuerpo físico ahora, pero él no
tiene cuerpo físico. Tampoco es un muerto. Es decir, no se trata de
una persona muerta que me esté guiando. Los espíritus de los muertos
tendrán que regresar a la rueda del Samsara, como dicen los tibetanos,
hasta que logren su perfeccionamiento. Este es un ser bellísimo, es
una de las emanaciones del espíritu. Entonces, ya a los grupos más privados,
les digo que somos dos: uno que tiene físico y otro que no lo tiene.
Y que yo enseño el principio y enseño el final, y que lo demás lo enseña
él. Entonces se trata de una enseñanza muy curiosa, ¿no? Porque si quieres
aprender, tienes que ir al horno. Bueno, y si no de todas formas se
aprende. Me refiero a si quieres aprender más. Karina: ¿Y cómo vences ese miedo a ir más
allá? Juan: Fundamental la relajación. Básico es también reconocer que no estamos solos.
Hay una inteligencia que dirige nuestra vida. Fluir basado en esa fe.
Ahora, no hay necesidad de tocar ese espíritu, ese Dios o ese amor para
tener fe. Aviéntate, ¿no? Aunque no tengas fe. Inventa que tienes fe.
Hazte creer a ti mismo que tienes fe. Dile a la mente que tienes fe.
Es como cuando alguien no ama a otra persona y yo le digo: "Si
no le amas. Abrázale y trátale como si le amaras. A fuerza de costumbre
algún día le amarás verdaderamente. Pero si no haces el intento ni siquiera
de acercarte de hablarle, de tratarle como si le amaras, te morirás
y no le amarás. Y tu alma se irá enferma al otro universo." Necesita
uno mucha fe. Y después cuando logras el contacto con el espíritu, aún
seguirás teniendo miedo, pero ya es fabricado... gran parte de él. Sophie:
¿Y qué pasa si ya dices que la has construido y sigues sin tener
ese contacto con el espíritu? Porque... te voy a hablar desde mí, desde
mi ego, si tú quieres... Es lo que le decía ayer a Karina, yo creía
que amaba, yo creía que disfrutaba las cosas, y pues sí, ¿no? Y te lo
digo sumamente triste... Karina: Yo
siento que es como una mezcla, porque yo te veo toda la entrega y todas
las ganas y toda la pasión -porque ella tiene una pasión maravillosa-
con todo lo que haces promoviendo el cultivo del café orgánico en las
comunidades chiapanecas, y eso está allí. Una cosa no invalida a la
otra. Al contrario, es como la base de... Sophie: Sí, bueno, es eso, ¿no? Que crees que vas construyendo algo
y me siento tan viva y me siento con tanto amor y... pues ayer dije:
todo fue una simulación, y me sentí sumamente mal. Me sentía una chinche.
Y me veía desde el piso y veía a Karina así completamente erguida y
me sentía un bicho. Karina:
A mí me pasó lo mismo la segunda vez cuando
veía al Christian junto a mí, todo príncipe sentado en flor de loto
frente a su Bagabad Guita... Estaba tan decepcionada de mí misma...
Ja-ja. Sophie:
Pues yo me sentía muy triste. Juan: Pero ¿por qué? ¿Crees que no has actuado desde el fondo de tu corazón? Sophie:
Creo. O bueno, no sé. Yo creía que
sí. Juan: A veces uno actúa desde una parte del corazón y no de la totalidad. Y el descubrir que uno no ha actuado desde la totalidad del corazón, no implica que no has actuado desde el corazón. Eso es muy importante. Muchas veces uno no se entera de los detalles. Y aquí es muy importante ser muy cuidadoso, porque el espíritu jamás te invitará a invalidar lo que estás haciendo. Al contrario, te invitará a que profundices lo que estás haciendo. Yo creo que el mensaje es: haz actuado desde una parte del corazón, porque no actúas desde otro nivel o desde otra parte más profunda del corazón.
Karina: Y de hecho
es que no hay otra parte que actúe de esa manera si no es el corazón,
con tanta pasión y entrega que tiene todo lo que tú haces... Sophie:
Ayer me invadió una tristeza... Nunca
había sentido tanta tristeza... Y toda la noche. Juan: Porque no has sabido que hay una parte de tu corazón que sí actúa.
Claro. Yo a veces me he cuestionado eso también, pero eso es juzgarse
y ser injusto con uno mismo. Tiene que ser desde la totalidad del corazón
y si me tengo que morir, quiero primero actuar desde allí y entonces
me iría tranquilo de este mundo, porque es como haber completado todo
el ciclo y el proceso humano. Y esto lo vas aprendiendo, lo vas realizando
poco a poco, porque es un proceso y no sirve de nada desesperarse. Lo
mejor es relajarse. Es como si a un niño pequeño le das de fumar, su
organismo no está preparado para eso y lo matas. El de un grande tampoco,
pero tiene más defensas. Entonces el amor es también una energía y es
tan sabio que, mientras va penetrando, quiere decir que van saliendo
otras cosas, y esas cosas tú las vas viendo y no te gustan, pero no
es porque no tengas amor, sino más bien porque el amor está haciendo
presencia en tu corazón y eso lo ves más a flor de piel porque precisamente
son elementos de tu sicología que están saliendo al espacio externo.
Cuando uno empieza este trabajo de pronto empieza a haber muchas contradicciones,
muchos errores, muchos problemas, muchas historias raras de nuestras
mentes, entonces termina el trabajo y pasan los días y uno piensa, "¿Para
qué he ido a esta ceremonia con la Abuela? Cada vez estoy peor."
Y yo les digo, "No están peor, lo que está sucediendo es que ahora
sí se dan cuenta de lo que antes no se daban cuenta. Y darse cuenta
de lo que uno no se daba cuenta, es el inicio del trabajo sobre sí mismos".
Hay prácticas que sirven para recordar los sueños. Aquí en México ustedes
tienen una semilla, el ojo de venado, que sirve para trabajar los sueños.
Entonces te conectas con el espíritu, el espíritu te hace recordar los
sueños. Al día siguiente anotas lo que recuerdas. Quizá el primer día
sólo sea una línea, pero te aseguro que en el mes puedes llenar hojas
y hojas por cada sueño, por cada experiencia onírica, porque vas estimulando
la memoria. Vas recordando todos los sueños, los vas haciendo más concientes.
Entonces hay un trabajo progresivo, hay un despertar progresivo de la
memoria. Lo mismo sucede cuando uno aprende a observar su mente. Si
estás caminando, tienes que observar lo que piensas, lo que hablas,
tienes que ser impecable, cuidadoso, actuar de tal manera que los siempre
demás se sientan bien cuando tú hablas. Entonces, ya te comprometiste
con un trabajo, ya tienes que estar vigilando, asechando a la casa del
ego. Ya es el inicio del trabajo y entonces vas a ver al ego en acción.
Van, vienes, te dicen, te hacen y tú vas a decir "Dios mío, desde
que empecé a observarme estoy peor". No, desde que empezaste a
observarte, empezaste a observar lo que ahí estaba siempre. Eso es lo
precioso del trabajo. Por eso tengo la certeza y no me castigo. Creo
que nunca me he castigado, ni me castigaré. Hay un dicho en latín que
dice: "Natura non faci salti". La naturaleza no da
saltos. Y aunque quieras ir a la izquierda o a la derecha para conseguir
un atajo, no podrás. Te golpearás contra la pared, te lastimarás en
lugar de sentarte mejor a meditar y esperar. Pero esperar no quiere
decir no hacer nada. Estás con la conciencia abierta, con la visión,
con el corazón abierto. Y seguirás caminando y trabajando hacia tu objetivo.
Si quieres empujar un poco al destino, empújalo, pero el destino te
empuja a ti. Puedes probar fuerzas con el destino. Yo juego fuerzas
con el destino, lo empujo y él me devuelve el empujón y sé que por allí
no es. Si empujo y fluye, por allí camino; pero si empujo, empujo y
sigo allí, ¿para qué? ¿para después quejarme y decir que yo hice todo
lo posible y la vida a mí no me paga como yo creo que me debe de pagar?
Yo no puedo ser un iluso. Entonces, hacer todo lo posible no significa
ir contra el destino y recibir un premio a cambio. Uno va aprendiendo
a moverse poco a poco en el mundo. Pero pase lo que pase, hay que decirle
al espíritu: "Gracias por haberme hecho tanto bien". Y eso
es como afianzarnos en la confianza, en la seguridad, en la belleza,
en el amor y en la armonía. Es afianzarnos en nuestro conocimiento de
la genética divina: yo tengo un gen divino. Yo contengo un gen sagrado.
Y ese gen va a despertar y va a metabolizar todo, nos va a bañar y va
a infundir todo, por eso somos los más bellos, los mejores...
Karina: Gracias
Juan, gracias por la entrevista y por todo, como siempre... Enlaces fuera de Las
drogas tal cual... Autodescubrimiento:
el verdadero propósito del chamanismo esencial
Trascripción de una charla de Juan Ruiz Naupari
en las páginas de Mind-Surf La página
de Incarri,
donde encontrarás más de Juan Ruiz y su labor en el mundo.
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