El Espíritu Santo
y su Reconexión
 

¿Qué es El Espíritu Santo y su reconexión?

Es un proceso para que el Espíritu de Dios se instale en nuestro corazón. Está basado en la experiencia personal de Pablo al contemplar devocionalmente la crucifixión de Jesucristo. Contemplar devocionalmente comprende dos elementos, la mente y el corazón. Se considera el evento de la crucifixión y esa imagen o representacion mental se adora tomando en cuenta que es Dios mismo quien participa del evento. Con la mente se contempla el evento y con el corazón se adora. Este simple proceso permite que el corazón se aligere y el Espíritu Santo lo convierta en su morada.
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"Enseñamos el proyecto misterioso y secreto de la sabiduría divina, lo que el decidio desde el principio para llevarnos a la gloria".

1-corintios 2,7

Imagen

Representación de Jesús por el actor
Bruce Marchiano de la película "Mateo"

 

En efecto la "locura" de Dios es mas sabia que la sabiduría de los hombres; y la "debilidad" de Dios es mucho mas fuerte que la fuerza de los hombres".

1-corintios 1,25

 

 


EL PROCESO para que el Espíritu de Dios se instale en nuestro corazón

Creo que ha llegado el momento de entender bien el Evento de la Cruz de Cristo. Es la época en que tiene que revelarse tal suceso, pues es el instrumento con el que realmente el corazón se regenera y se convierte en eficaz receptor de la inspiración de la armonía de Aquel al que llamamos Dios, vía su Espíritu.

Para ello tenemos que derrumbar todo un conjunto de prejuicios alrededor de la Cruz que vienen haciendo que nos perdamos de su funcionamiento. Para ello hay que entender que Cristo es el aceite amoroso que destila Dios y que se hace hombre.

Es así pues, que Dios mismo pasa por todo aquello que llamamos la Pasión y la Crucifixión como todo un plan que, 2000 años después, estamos listos para comprender sin simbolismos ni ocultismos.
Así pues, pretendo compartir con ustedes algunas prácticas que tienen un resultado especifico, real y Vivo. Estas consisten en
la contemplación de los Eventos de la Pasión y la Crucifixión de Dios. Lo cual tiene un aroma de muerte y que conduce a la confusión, si nos perdemos la “visión correcta de estos hechos; pero que tiene un aroma de vida y que conduce a la Vida cuando no nos perdemos que, no es un ser humano el que está ahí y por el que hay que sentir lástima; por el contrario, es Dios Todo Poderoso el que pasa por todo este proceso para el beneficio de todo aquel que echa a andar este instrumento de regeneración y reconexión con su Espíritu... con su Comando.

Ahora veamos los Eventos a contemplar y adorar para ello.


LA AGONIA EN EL HUERTO DE GETSEMANI

Antes de ser capturado, Jesús de Nazareth se encontraba orando en el huerto antes de ser aprendido; en ese evento Jesús, el humano, cae en agonía para que el Cristo (el Amor de Dios) se manifieste plenamente. La sangre que suda significa todos esos afectos humanos que tenía; como el amor a su madre, a sus amigos discípulos, a la gente que le seguía, etc. Estos son desechados en esa sangre y remplazados por Cristo, es decir, por el Amor puro de Dios. Esto es muy importante de comprender para los siguiente Eventos de la Pasión y la Crucifixión: Dios mismo toma plenamente a Jesús y eso lo convierte potencialmente en el Cristo; por ello, es Dios el que pasa por todo el Calvario.

Sin este entendimiento el instrumento se revierte y tendemos a tener lástima por Dios o a cultivar culpas y cosas semejantes, cuando la dirección de este instrumento de salvación que dejó Dios va en la dirección opuesta.

Este Evento, para que tenga efecto como instrumento redentor, se debe contemplar devocionalmente por algunos segundos durante el día. Ver la luz de Dios invadir el cuerpo mortal de Jesús. Adorar tal evento tiene efectos interiores importantes. Durante el dia cuando recordemos la práctica, la mente le recuerda al corazón el objeto de su devoción y con la práctica el corazón permanece en adoración aunque la mente continúe atendiendo las cosas cotidianas.

LA ENTREGA Y LA CAPTURA DE DIOS


Ahora, contemplemos con todo nuestro ser el siguiente paso de la Pasión de Cristo (es decir de Dios en su faceta de Amor). En las escrituras, se nota cómo Dios ya esperaba su captura; y cuando llega el momento, El se entrega sin reclamo alguno. Esto es importante. Contemplemos y adoremos... Se entrega sin reclamo alguno; sin temor alguno. Pues del Cristo (Dios mismo) no puede nacer tal inclinación, tal vez el Jesús humano sí, como pasó en el Huerto, pero de Dios no puede nacer tal tendencia.

Así pues, en el cuerpo y el corazón humano el temor es vencido por el Amor que tan sólo se da y se entrega, no importando las consecuencias. Pero no nos perdamos. Esto no quiere decir que debamos “imitar” tal actitud. El objetivo es que en la contemplación de este Evento, el Espíritu de Dios vence y derroca a los temores de nuestro corazón.

Esto debe quedar bien claro. Dios no hizo esto para que nosotros nos creamos dioses y hagamos tal heroísmo por alguien más, como El lo hizo. La contemplación y la devoción de este hecho hace que Dios mismo venza y borre de nuestro corazón los miedos aprendidos e innecesarios de nuestro corazón.

Este hecho bien contemplado e interiorizado con la adoracíón, es un instrumento eficaz y Vivo que borra de nuestro corazón esos miedos aprendidos y que nos limitan. Simultáneamente, la conciencia que esos miedos utilizaban, es liberada y nos es devuelta para el uso del Espírtu de Dios.

Este instrumento es para servicio de nosotros de parte de Dios, pues los necesitados somos nosotros y Dios no necesita de consejeros ni ayudantes. Este instrumento es para nuestro beneficio impersonal y Dios lo dejó ahí para ser contemplado y tener un canal para Adorarlo, y con esta adoración, ser activado, y con esa activación, su Comando realiza su tarea salvadora; en este caso, del temor.

¡ Interioricen esto ! Llévenlo al fondo de su corazón infinito y dejen que el brazo de Dios realice su tarea en la contemplación devocional del evento.

¡Es un regalo de Dios!

Ya saben. La práctica es evocar esta imagen en donde Dios se entrega voluntariamente sin temor alguno y adorarlo en esta actitud.

Hacer esto durante el día por algunos segundos cuando lo recordemos sera la puerta que le abriremos para que actúe.


COMPARECENCIA ANTE PILATOS


Pasemos ahora a contemplar el siguiente evento de la Pasión.

Contemplemos y adoremos....

Dios es llevado ante Pilatos para ser condenado. En las escrituras se nota claramente que Pilatos no quiere condenarlo. Pero, por la presión de los fariseos de ese tiempo y con mentiras, lo logran.
Fíjate bien. Cuando está a solas con Pilatos Dios no hace por defenderse en ningún momento, ni los acusa de la injusticia, simplemente contesta en términos espirituales las preguntas que Pilatos le hace y por lo demás guarda silencio... ASUMIENDO LA CULPA.

Detengámonos, en este punto que es el que se contempla y adora: Su actitud es la de recibir todas las culpas de los hombres, absorbiendo así los pendientes internos de los hombres. Pero no, no... tengamos cuidado y concentrémonos con los ojos del corazón en lo que se contempla y es lo siguiente: todas las cargas psicológicas que ya tienen los hombres en su forma de culpa, El les da salida a través suyo, aquí y ahora, a todos los que contemplan tal evento.

Ve con profundidad a Dios asumiendo esas cargas en este momento. Adora eso... Todo aquel que lo contempla y lo interioriza es salvado de ellas y es descargado de ellas. ¿Qué es lo que sucede con esas culpas? Desaparecen. No nos quedemos con la idea de que a Dios Todopoderoso le implican una carga; eso es realmente una falacia. El Salvador asume tales culpas de momento y son disueltas en su infinito Ser.

Recreen la escena en su corazón y utilicen este instrumento de Salvación, en este caso de las culpas; a veces ocultas, a veces manifiestas. Este instrumento las hace manifiestas pero para desintegrarlas no para reprochárnoslas.

Otro regalo mas de Dios.....
Eso es la Pasión y la Crucifixión.
Por ello hace mucho alguien dijo:

“Anuló la cuenta de lo que debíamos; tomó el comprobante y lo clavo a la cruz de Cristo.”


DIOS ES AZOTADO

Bueno. Sabemos que Pilatos al no querer condenar al que llamaban Jesús lo manda azotar. Esto lo hace como dando a entender que tan sólo le va a dar un escarmiento y luego lo soltará. Ya sabemos lo que pasa después, pero dejemos eso precisamente para después.

Fíjate bien en esto, los latigazos representan no un castigo sino una venganza. Representan la ira y el deseo de venganza que inconscientemente se van albergando en nuestro corazón. Estos “depósitos” de ira y deseos de venganza nos hacen actuar de manera equivocada, sin quererlo realmente. Así que deshacernos de ellos es de primera necesidad y la contemplación de este evento logra tal liberación.

Como ya sabes, lo que importa no es lo que nos hace el Evento aunque no sobra saber que estos ejercicios espirituales no son un acto de sacrificio por parte de nosotros, sino un acto diseñado para nuestro beneficio espiritual.

Así pues, lo que se contempla con adoración es a Dios recibiendo y neutralizando la ira y la mala voluntad de los corazones de toda la humanidad que contemple tal evento, con El como protagonista principal. Esto con la ayuda de la visualización de la escena mental y la adoración del evento.

Es muy común que se dificulte la adoración de tales imágenes. Pero les doy una guía para hacerlo. Imaginen la figura humana del Cristo como luminosa y no de carne, como inicio en la práctica; aunque es importante que después puedan adorar la imagen del daño que implicaron esos golpes. Esto no es masoquismo ni sadismo, es simplemente parte importante del método. Aunque es probable que con la visualización de la figura de luz sea suficiente. Sólo Dios decidirá. Es cosa de practicarlo y el Espíritu de Dios los guiará. Recuerden que no se debe hacer sacrificio y sufrir por ello; háganlo como mas cómodos se sientan. Con amor, no con dolor, ni lástima. Se trata de Dios.


LA CORONA DE ESPINAS


Después de mandar a azotar Pilatos a Dios, las autoridades judías lo convencen de que lo crucifiquen amenazándolo con decirle al Cesar que ha pasado por alto a alguien que se autonombra rey e igualándose al Cesar. Por miedo político accede a tal petición sin remedio.

Para ser preparado para esto es entregado a los guardias y éstos lo visten burlonamente como un rey. Y para ello le es preparada una Corona de Espinas; además de que se burlan ampliamente de El.

Ahora bien, observen a Dios hecho hombre recibir todas esas burlas sin reaccionar humanamente. No se defendió, ni grito, ni se rebeló; no insultó ni pidió piedad. No se enfadó por tales burlas, es decir, no actuó humanamente, pues Dios mismo recibía con toda intención todas esas burlas. Contempla con detenimiento y adora tal Evento...

Pues con este acto conciente de Dios, nos libera del orgullo, la arrogancia o del autodesprecio; de ambos extremos de la autoestima... nos equilibra.

Pero observa esa Corona Salvadora y adora ese momento en que Dios esta dispuesto a recibir todos esos “depósitos” de arrogancia o autodesprecio que interfieren para que la ARMONIA del Espíritu Santo fluya libremente, que es nuestro derecho natural.

Como ahora ya sabes, no se trata de un ejemplo a seguir, ni un evento que nos “recuerda” como nos debemos “comportar”. No. Al practicar la contemplación y la adoración de este evento una y otra vez, se realiza la remoción de tales “depósitos” de arrogancia, autodesprecio y desprecio hacia los demás que inconscientemente se han ido acumulando durante nuestra vida.

La práctica de tal adoración limpia nuestro corazón de tales oscuridades y el Comando de Dios que es amor y armonía comienzan a fluir libremente por nosotros. De hecho, recuperamos nuestra verdadera identidad: nosotros somos una chispa de Dios, somos esa armonía, ese amor y esa sabiduría. Su imagen y semejanza...

Este, como los otros Eventos, es un ejercicio espiritual de adoración contemplativa de Dios en situaciones “especiales” que tienen un efecto Real y Vivo en nosotros al realizarlo.


DIOS CARGA LA CRUZ


Este Evento es maravilloso, pues Dios mismo ayuda al victimario... ¿Si pueden contemplar tal maravilla? En el momento en que Dios carga el madero con el que va a ser asesinado su cuerpo carnal... en ese preciso momento no hay dualidad, no hay contrarios... Fíjense que acto mas colosal de Dios en la tierra. Él mismo se vuelve partidario del victimario y de algún modo lo ayuda para que el gran Evento se lleve a cabo. No sólo no se quejó ni maldijo ni emitió un solo sonido, sino que además, en este evento se convierte en parte del victimario y parte de la victima. Integra las dualidades del mundo en ese acto. Contemplen amigos el portento de este evento realizado por Dios y, entonces, en sus corazones desaparecerá la contrariedad y el conflicto. El sentido de los contrarios.

En la mente es normal que haya contrarios y dualidades pues es el impulso que hace que los pensamientos existan. Los contrastes, las comparaciones, etc. Del mismo modo es natural que en el mundo exterior haya tal impulso que hace que exista.

Pero en el corazón debe ser desalojada tal contaminación. Y este evento lo realiza con la mano artística de Aquel. Erradica el conflicto de nuestro corazón. Se convierte en un receptor íntegro para la manifestación del Espíritu de Dios.

Contemplen y adoren tal Evento. Echen a andar este instrumento para que su corazón regrese a ser lo que era. La piedra angular de nuestro Ser que viene de Aquel que Es.


LA CRUCIFIXIÓN

Como sabemos, Cristo es crucificado. Recordando lo que Cristo significa: Dios en su aspecto de Amor. Entonces, Dios es Crucificado. Para algunos será una frase escandalosa o loca, pero es necesario comprender este punto.

Pero antes de continuar con esta contemplación, debemos saber que la crucifixión era un procedimiento muy común en esa época, para liquidar a los criminales con faltas graves. La Crucifixión de Dios no fue un caso especial a los ojos de la gente de esa época, pues presenciaban este procedimiento con frecuencia. Y digo esto para desmitificar la crucifixión y ubicar a Dios en el nivel mas bajo que podía caer un hombre en esa época.

Así es, lo especial de este Evento es que Dios mismo pasa por la experiencia de mas baja graduación en la escala humana en esa época. Es decir, el Brazo de Dios llegó hasta el fondo del crisol para levantar, no sólo a los encumbrados, sino también a los mas desafortunados.

Pero contemplemos a Dios, crucificado, sin protestar ni maldecir. Toda esa naturaleza humana inferior siendo vencida en el peor momento en que podía pasar un ser humano. La Cruz es un foro vencedor en donde la naturaleza humana es redimida para que la esencia divina tenga puerta abierta para su manifestación.

Uno quisiera entregarse a Dios con su propia voluntad, pero es la contemplación de esta entrega Divina la que nos arrebata, por decirlo así, y con nuestro consentimiento, y se realiza la reconexión del Espíritu de Dios en nuestro corazón ya acondicionado por los anteriores eventos.

Abrazos....

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TESTIMONIO y la guía para el ejercicio

Soy profesor y esto me sucedió hace algunos años atrás en la época que daba clases en una escuela católica y practicaba también Gñana Yoga y budismo. Con esto quiero explicarte, que en este contexto que vivía, la virgen y Cristo eran temas que influian en mí.

Entonces me surgió el interés por leer el nuevo testamento; leerlo hizo que me llegaran algunas revelaciones. Se abrió el horizonte y comencé a comprender las parábolas y demás; lo único que no entendía era la crucifixión.

Entonces me dije a mí mismo: ¡esto no se entiende sólo con lectura meditada! y me fui a los ejercicios espirituales sobre la cruz; sin rezos ni nada de eso, sin el matiz del dolor y esas cosas, sino solo “con devoción a los misterios".

Comencé con el Vía Crucis y aunque mi mente no entendía, comencé a sentir mi corazón mas liviano. En ese entonces a pesar de las prácticas tenía muchos conflictos personales (por las prácticas me refiero al Gñana Yoga) pero cuando comencé a ver a Dios en la Pasión y la Cruz, adorando cada misterio, cada vez se quitaba mas peso de encima de mi corazón. Me sentía muy tranquilo; con mucha paz. No entendía cómo, adorando algo tan crudo, como la pasión y la crucifixión, se podía aligerar el peso de mi corazón, pero aunque la cabeza no entendía yo seguía con la práctica de la devoción de la Cruz todo el día; y realmente, no podía dejarla al ver los resultados. Cada vez estaba menos enojado con la vida...cada vez odiaba menos... cada vez temía menos... mi corazón se estaba limpiando.

Luego pasé al Rosario; pero sin rezos, adorando sólo el "misterio", el evento de la vida de Dios en Jesús y así lo hice. Adoraba un misterio diario.

Todo el día adoraba a Dios, en el misterio, claro ... y allí se me indicó internamente que me concentrara en los misterios de la Pasión y la Crucifixión. Uno por día y entonces sí comenzó el cambio verdadero.

Una tarde caminando por las calles del centro de la ciudad y mientras iba haciendo mi adoración del misterio en turno, sentí un fuego en el corazón... una flama de amor que me quemaba... ¡nada de dolor! Lo tuve por unas horas y fue disminuyendo gradualmente hasta que desapareció al cabo de tres días.
Pasado eso, todo el rencor, el miedo , la culpa, la ira y demás, habían desaparecido, ya no existían y lo que llaman el Espíritu Santo se había reconectado. Sentía mucha paz en el reposo y mucha alegría en la acción. Mi pensamiento se acalló y mi sede de ser se mudó al corazón.

Ahora todo pensamiento y acción se inspiran en el Espíritu Divino o Espíritu Santo, que es la conexión con Dios... y Dios es ese Ser que realmente soy.
Desde ese día veo al mundo con sus dualidades pero YO SOY UNO y nada mas; tú también lo eres y mi vecino por igual... todos. No es uno quien barre sino Dios el que hace la limpieza. Dios es el que toma su puesto por nosotros.

Bueno, tal vez estés pensando que se dice muy fácil, pero mira es que todo lo interpretan al revés: "hay que ser puro para que Dios entre en nosotros”, dicen,
y no es así: “HAY QUE DEJAR QUE DIOS ENTRE PARA QUE SEAMOS PURIFICADOS” esta es la obra de Dios.

Otra cosa que interpretan al revés es ”hay que ser morales para ser dignos de Dios” pero no... “HAY QUE RECONECTARNOS CON DIOS PARA QUE NUESTROS ACTOS SEAN INSPIRADOS POR EL ESPIRITU SANTO”... y se moderen no por una autodisciplina sino por la entrega a esa armonía. Todas esas son promesas de Cristo pero regresaron todos los grupos nuevos y viejos a la usanza judía o antigua.

El camino cristiano es básicamente de amor, es decir de devoción, es entrega. La Cruz significa entregarse totalmente a Dios; no a un grupo o a una ley escrita, ni a unos estatutos, ni a un representante humano de alguna agrupación... es entregarse al Dios Vivo del que procedemos y está en nuestro interior.

La misión es la reconexión con su comando divino, al que llaman Espíritu Santo.

Hagamos un itinerario, por así decirlo:

Primero, hay que creer que no somos sólo materia, que hay un Dios espiritual del que provenimos; somos espíritu. La simple creencia no es fe todavía, después con la meditación de las escrituras viene alguna experiencia de Dios, un chispazo, un vislumbre de esa luz. Cuando tienes ese vislumbre de lo espiritual obtienes la Fe, pero ésta, ya es una certeza porque tienes alguna experiencia de Dios... una vivencia La fe no sólo es creer en lo que no se ve, ahora ya se convirtió en la certeza de que hay algo mas que este cuerpo.

Segundo, viene la ENTREGA a ese Dios, pero eso no significa ayudar a los pobres o a los estatutos de un grupo, ni significa obediencia a mandamientos y esas cosas, eso sería perderse. La Entrega significa ofrendar nuestro espíritu al Gran Espíritu Universal, al que llamamos Dios y ahí esta la clave de la cruz.
Uno quisiera entregarse a Dios, y se intenta, pero este esfuerzo humano no es suficiente; ni tampoco el esfuerzo de una congregación de miles.

Cuando uno contempla devocionalmente la entrega de Dios en la Pasión y en la Cruz se da en nosotros una entrega sobrenatural, es decir divina, que permite la fusión con lo divino. Se da en nosotros la entrega Verdadera, digamos que somos arrebatados por Dios, por decirlo de algún modo.

Y el último paso (pues estamos haciendo un itinerario)es el Espíritu Santo. Este se instala en nuestro corazón como cabina de mando. En el lenguaje antiguo de las escrituras se diría: Se quita del trono a la bestia (a la personalidad humana) y se pone en el trono a Cristo, al Ser. nuestra verdadera identidad.
Nuestra personalidad no es destruida sólo refinada y se le quita el comando, dando el control a la armonía de Dios, vía su Espíritu... ¡ese es el camino cristiano! Como te darás cuenta no se necesita de intermediarios.

Voy a mencionar algo. Cuando Jesús dijo: “Si me quieren seguir, que cada quien tome su cruz y me siga”, pues quiso decir, vamos y entreguémonos a Dios.

La Cruz significa ENTREGA y es un instrumento Vivo, que al activarse nos permite tal entrega y se activa con la devoción continuada de los Eventos del Gólgota; siempre y cuando veas a Dios Todopoderoso entregándose y no teniéndole lástima a un humano sufriente... ésta es la clave. Dios entregándose, Dios hecho culpable, Dios recibiendo el castigo, Dios cargando la cruz, Dios pasando por la muerte física...

El objetivo es reconectar al Espíritu Santo . Cuando este hace su morada en tu corazón ya no te abandona; sólo activa el instrumento de la Cruz quitándole todo ese matiz dramático de dolor. Es Dios el que pasa por todo eso... ¿Que daño podría haber tenido Dios Todopoderoso, Omnipotente, Omnisciente? ¡¡¡Esa es la CLAVE!!! comprender esto y adorarlo como un ejercicio espiritual.

SABER todo esto no basta; hay que ponerlo en práctica en un ejercicio devocional.

Ama a Dios en estos eventos especiales y se dará la entrega que buscas y la armonización que esperas.

 

Este descubrimiento sobre el proceso de la Cruz es muy eficaz y nos reconecta rápidamente al comando de Dios sin que nos tome años de trabajo propio. Pero para esto debemos realizar un trabajo devocional íntimo y personal. Este proceso provoca un cambio en el centro del corazón que lo capacita para que se convierta en el receptor del Espíritu de Dios. En el proceso se realizan cambios en este centro del corazón necesarios para que esto suceda. Estos cambios están a cargo del mismo Espíritu de Dios; nosotros solo damos nuestro corazón para que sea reconfigurado para tal objetivo. Y para entregarlo debemos realizar los pasos que describo en la pagina principal.

Método a realizar.

Aunque ya he descrito tal método quisiera anotarlo especialmente en este apartado.

Se toma un evento por cada día.

Cada día debemos tener una imagen mental del evento a contemplar en el que se adora a Dios. Adorar a Dios en estos eventos especiales es lo que hace que el corazón sea acondicionado.

Se toma un evento cada día y durante el mismo se evoca la imagen de éste y se le recuerda al corazón su adoración.

Esto se hace durante algunos segundos cada ves que lo recordemos durante el día y con la práctica el corazón se queda en adoración aunque la mente siga en sus asuntos cotidianos. Fíjate bien como no somos nosotros los que acondicionamos o reconfiguramos al corazón sino que nosotros tan solo entregamos en adoración al corazón para que el Espíritu lo prepare y lo vuelva su receptor.

Así pues, por ejemplo, en el primer evento vemos a Dios mismo invadir a la persona de Jesús y vemos como se convierte en el Cristo, es decir, en el Amor de Dios, ese que es incondicional y que está por hacer un procedimiento de liberación universal para todo aquel que adore estos eventos. Vemos como la persona de Jesús entra en agonía y renace como el Cristo (Dios mismo). Puedes visualizar como se llena de luz Jesús siendo invadido por el Espíritu en toda su plenitud. Y esta imagen es la que recordaremos durante el día unos segundos tan sólo para que el corazón tenga su objeto de adoración y como ya te he dicho el corazón continuara esta adoración aunque la mente siga con los asuntos del día.

Si alguien quisiera dedicar unos minutos en la mañana para concentrarse en esta adoración con mas tiempo, pues también es recomendable, pero esto no es suficiente; es necesario que durante el día se le “recuerde” al corazón el objeto de su adoración para que el corazón no se distraiga aunque la mente lo esté durante el día.

Se puede realizar en cualquier momento. Cuando va uno caminando hacia algún lugar, cuando se está en alguna actividad que no requiera de nuestro 100% de nuestra atención. En el transporte público, en el ascensor, etc. La mente le recuerda al corazón por unos segundos o por unos pocos minutos el evento en turno del día y entonces el corazón prosigue su adoración hasta que se acostumbra a no dejar de estar en adoración continua.

Perdonen la repetición, pero ya se habrán dado cuenta que no es la mente la que debe estar todo el día concentrada en la imagen sino sólo le recuerda al corazón su adoración y el corazón sí es capaz de permanecer en tal estado duradero. Recuerden cuando han estado enamorados... la mente no necesita estar todo el tiempo pensando en la persona que amamos para que el corazón este enamorado. Pues así, del mismo modo, nos enamoramos de Dios recordándole al corazón a nuestro Amor.

 

Para saber más al respecto


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