TEXTO DE KARINA MALPICA

"MI EXPERIENCIA COMO AYUDANTE DE DON IVÁN RAMÓN,
CHAMAN-SANADOR MEXICANO"

Iván Ramón es discípulo de la famosa chamana mexicana Pachita (puedes leer sobre ella el libro de Jacobo Grinberg: Los chamanes de México III Pachita, IMPAC, México, 1988.)

Jacobo Grinberg decía que:

"Durante las operaciones que realizaba ella era capaz de materializar y desmaterializar objetos, órganos y tejidos. El manejo de las estructuras orgánicas, le permitía realizar transplantes de órganos a voluntad, curaciones de todo tipo y diagnósticos a distancia con un poder y exactitud colosales. Estar junto a Pachita era una experiencia única en la cual se experimentaba el poder de su mente capaz de conocer los conenidos del pensamiento, las intenciones y las experiencias más íntimas de sus colaboradores y pacientes como sifueran un libro abierto. Además Pachita lograba penetrar en el tiempo prediciendo eventos futuros como si su campo neuronal en interacción con la lattice del espacio tiempo decodificara y modificara la estructura temporal de la realidad." (1)
Ver más en: www.mind-surf.net/forochaman/articulo13.htm

Según cuenta Jacobo, en realidad Pachita abandonaba su cuerpo durante las consultas y permitía que mientras tanto lo ocupara el "Hermano Cuahutémoc". Pachita afirmaba que se trataba del espíritu del último emperador Azteca y era él quien realizaba las portentosas operaciones.

Cuando leí el libro yo flipaba, como dicen acá en España y pensaba mucho en la humildad y la sencillez que debió haber tenido Pachita para permitirse abandonar su vehículo a fin de que algún ser con mayores conocimientos lo ocupara en beneficio de la humanidad... Pensé también que me habría gustado mucho conocerla antes de que muriera y haber asistido a alguna de sus operaciones... Así es que el corazón me dio un vuelco cuando un amigo me preguntó si quería ayudar a un discípulo de Pachita que venía a dar consultas durante dos días en Santiago de Compostela. Por supuesto le dije que sí y enseguida le pregunté si Iván Ramón materializaba órganos como Pachita, pues me daba un poco de miedo a la vez que emoción presenciar algo así. Mi amigo me dijo que no, que él ya había sido su ayudante antes y que nunca lo vio materializar nada, pues su forma de trabajo era muy diferente: él no perdía la conciencia aunque canalizaba a los guías de cada persona y trabajaba también sobre sus cuerpos físicos y energéticos a través de masajes y limpias con huevo.

Aunque Iván Ramón no heredó los métodos de Pachita, definitivamente sí heredó su humildad y sencillez. Pocas veces he conocido a alguien tan dulce, amoroso y compasivo como él y fue un privilegio estar a su lado esos dos días de tan intenso y feliz trabajo.

Ambos días, al llegar al lugar donde se realizarían las consultas, Don Iván-Ramón saludaba a los "hermanos presentes" en otras dimensiones y procedía a "abrír campos" tocando un cuenco tibetano lleno de agua y pronunciando una larga oración en la que se ofrecía como canal para la sanación de las personas que acudirían. Cada consulta duraba una hora y los dos días hubo consultas desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche ininterrumpidamente y aún así se quedaron varias personas sin ser atendidas... Llegó todo tipo de gente con todo tipo de problemas: un chico con una infección cutánea muy severa en una pierna, una mujer que no podía perdonar una infidelidad de su marido desde hacía 20 años, un hombre con diabetes, una bailarina que no podía decidirse por ninguno de sus dos novios, una juez que trabajaba con el karma de las personas que le tocaba juzgar, una madre preocupada porque sus hijos estaban atrapados en una secta, y varias personas que necesitaban algún tipo de orientación espiritual o personal sin presentar síntomas físicos.

A todos ellos los atendió Don Iván con el mayor cuidado. Al llegar les pedía que le mostraran la palma de su mano izquierda, se quedaba viéndola unos momentos y luego comenzaba a canalizar a los guías de la persona. Enseguida pasaba un huevo por el cuerpo del consultante, lo rompía y lo dejaba en un vaso. Luego hacia sonar el cuenco tibetano lleno de agua limpia programándola con palabras para la salud y las cuestiones específicas que necesitaba la persona. Entonces le aplicaba el agua en diversas zonas del cuerpo y le pedía que se recostara en la camilla, donde comenzábamos a darle un masaje mientras Don Iván comentaba alguna cuestión con la persona y en ocasiones me explicaba cómo se hacía o para qué servía lo que sea que estubiésemos haciendo en aquellos momentos. Al terminar le dábamos una fricción con un paño mojado y Don Iván realizaba la lectura del huevo añadíendo algunas palabras finales. Este sencillo procedimiento tenía diversas variantes en función de la persona y el problema, por ejemplo si tenían problemas de tensión arterial, la fricción no era con agua o si tenían una infección había que trabajar con energía y no manualmente...

Por cuestiones de sincronicidad, alguna compañera de nuestra lista de correos de chamanismo esencial había pedido información acerca de las curaciones y diagnósticos con huevos y yo había tenido la oportunidad de leer las respuestas de otros compañeros al respecto. Entonces tenía una clara idea de la forma en que trabajaban otros sanadores con los huevos antes de trabajar con Don Iván y puede comparar sus técnicas.

Según leí en los escritos de Lolita Vragas y Shelma ha, hay quienes limpian a la persona con el huevo para que se quede con las energías densas y enseguida lo tiran. Hay quienes lo usan para el diagnóstico antes de comenzar la curación, hay otros que lo esconden del paciente para que no recapte la energía liberada, en fin... Que todo responde a la intención y las costumbres del chamán que usa el huevo.Las interpretaciones de las figuras que forman la yema y la clara del huevo en el agua son también subjetivas, dependiendo de los códigos del chamán que la lee. Don Iván Ramón señalaba algunas cosas que a veces yo veía de una forma distinta. Por ejemplo, lo que para él era una corona, para mí era un círculo; si él veía una flecha, a mí me parecía un puente, etc. Creo que al "leer" el huevo, lo que hacemos simplemente es conectarnos con las coordenadas del mundo que Serge King en "Los cuatro mundos del chamán" llama Ike papakolu: el mundo simbólico. O sea, las coordenadas mentales en las que nos situamos para que funcionan los oráculos, aquellas donde todo te habla simbólicamente de ti mismo y de tu momento y de lo que estés interesado en saber:

"...un conjunto mental dotado de su propio supuesto básico: todo es simbólico. Con una formación chamánica uno puede ir más allá y procurar discernir augurios orientadores en la formación de las nubes, de las hojas o de los pájaros en vuelo... En este nivel sería correcto afirmar que todo es simbólico de todo lo demás, pero esencialmente de quien lo percibe... O, alternativamente, podríamos afirmar que en el nivel simbólico la totalidad de la experiencia personal del sujeto es un reflejo de sí mismo, incluida toda la gente y objetos que le rodean." (2)
(ver más en: www.mind-surf.net/forochaman/articulo7.htm)

El primer día, supongo que por cuestiones de sincronicidad, llegaron las personas con problemas más graves, mientras que el segundo día prácticamente todos los que acudieron estaban bastante bien y algunos sólo iban para la "revisión anual" (era el tercer año de Don Iván visitaba la ciudad) y para comentarle cosas positivas acerca de lo bien que les iba la vida...

Recuerdo mucho a una juez a quien Don Iván-Ramón había atendido anteriormente en dos ocasiones. Ella simplemente llegó a saludarlo y a contarle que cada vez se sentía más feliz, que había cambiado de juzgado, que tenía mucho menos trabajo y que, mágicamente, casi todos los casos que le llegaban se resolvían por sí solos, los abogados llegaban a acuerdos antes de los juicios y todo marchaba de maravilla en su vida...Me acordé mucho de mi maestro de visión aural, Cristian Salado, quien alguna vez nos comentó en clase que cuando trabajaba en Cuba sus pacientes ya le llegaban curados porque había cambiado su configuración aural y era capaz de afectar a las personas a distancia, o sea, a niveles supra aurales.

Lo que más me repitió Don Iván es que por sobre todas las cosas, un chamán tenía que tener fe porque si uno mismo no cree que la sanación pueda tener lugar o que no cree, sin duda alguna, que puede ocurrir lo que uno está pidiendo para la persona, entonces no se puede ayudar a nadie. Y otra cosa que no me explicó, pero que pude apreciar al escucharlo hablar con tantas personas fue que era súper importante escuchar a la persona que acudía a la consulta, no juzgarla, ni "señalarle sus faltas", sino amarla incondicionalmente y devolverle su poder y su confianza en sí misma. El primer día llegó una señora muy contrariada porque estaba casada, tenía dos hijos y acababa de tener un "afair" con un hombre que paracía haberla engañado pues entró a su casa como maestro de feng-shui, para hacer un diagnóstico y terminó seduciéndola argumentando que ellos se conocían de otras vidas donde habían sido pareja. Luego le cobró una gran cantidad al marido de la mujer y desapareció. El hombre le regaló un amuleto a la mujer y ella quería saber si estaba "embrujado" porque no dejaba de pensar en él y de sentirse mal consigo misma. Don Iván le dijo muy amorosamente que ella era muy ingenua y que, aún si fuera cierto que ellos se habían conocido en otras encarnaciones, él debió haber respetado su matrimonio actual y contentarse con el reencuentro, no embaucarla para terminar haciéndola sufrir. Le habló desde el corazón con una gran ternura que hizo que se "derritiera" toda su culpa. Luego hizo una oración especial para "desactivar" el amuleto y programó el agua de la mujer pidiendo que el hombre embaucador se comunicara con ella y tuvieran oportunidad de cerrar ciclos quedándose ambos en paz. La mujer dijo una y otra vez que no pensaba que él fuera a llamarla nunca más. Así es que al otro día estaba sorprendidísima cuando vino a vernos entre una consulta y otra, sólo para decirnos que efectivamente, aquella misma mañana el maestro de feng-shui le había llamado por teléfono, pero ella tuvo miedo y no quiso contestarle. Don Iván le dio otros consejos que ya no pude escuchar porque tuve que ir a notificarle del retraso a la siguiente persona.

Me gustaría mucho haber tenido oportunidad de observar la configuración aural de Don Iván-Ramón, sobre todo mientras preparaba el agua, pero como ayudante yo tenía que estar más en la "primera atención" pasándole huevos, llendo y viniendo del baño a tirarlos, cambiando el agua del cuenco, cambiando sábanas, acercándole el cuenco o virtiendo aceite durante los masajes, hacer pasar a las personas, cobrarles, en fin... En muy breves instantes pude mirarle el aura sin que "me despertara" señalándome que no estaba haciendo algo que se suponía que debía estar haciendo...

No obstante, tuve la oportunidad de sentir muchos fenómenos energéticos distintos estando a su lado. El más espectacular sucedió el segundo día, cuando una mujer que entró a la consulta (a quien por cierto conocí en un cruso de meditación vipassana en Barcelona), esposa de un sanador, educadora y madre de un niño pequeño, recibió la visita de su poderoso guía. Cuando Don Iván Ramón comenzó a mirar su mano y a permitir que el guía hablara a través de él, irradiaba un calor increíbe y mientras hablaba comenzó a "irse", hacía largas pausas y se quedaba como dormido unos momentos, finalmente regresó y ya no habló más. La presencia del guía era tan poderosa que imponía un hermoso y poderoso silencio. No obstante, yo sentí la imperiosa necesidad de comentarle algunas cosas sobre los efectos del tabaco en el campo áurico, y hablé sin que nadie me lo pidiera, sintiendoe que estaba rompiendo físicamente el silencio al pronunciar cada palabra, pero según parece ella necesitaba recibir esa información. Al final el guía le dijo que tuviera siempre rosas en su casa y ella se sorprendió porque, según comentó, le había regalado una rosa a su marido después de una discusión y a la rosa le había pasado algo extraordinario que no pude escuchar porque tuve que ir a cambiar el agua del cuenco... gajes del oficio, jeje.

El caso es que a partir de esa visita, la habitación y nosotros quedamos elevados a otra frecuencia que aún se incrementó más, o al menos así lo experimenté yo, porque con la siguiente paciente que entró, tuve que hacer un gran esfuerzo para no ponerme a llorar de emoción por el éxtasis en el que entré mientras le masajeaba las piernas. Me encontraba en un estado de sacralidad en el que sentía que era un enorme honor estar colaborando en la "realineación y balanceo" del cuerpo del maravilloso ser que lo habitaba, junto con el chamán más sencillo, tierno y humilde que había conocido.

Entré en unas coordenadas tipo cumbre de ayahuasca, pero sin ayahuasca, y lo más extraordinario es que duré muchísimo tiempo en ese estado, lo cual no me había ocurrido espontáneamente más que una vez en la vida, estando en el Parq Güell en Barcelona, pero aquello sólo duró unos quince o veinte minutos. Este estado era más consistente y lo más sorprendente es que ¡me duró varias horas! Recuerdo (como en un sueño, por cierto) que terminamos las consultas, me despedí de Don Iván recibiendo sus últimos consejos y los de mis guías a través de él. Luego me fui corriendo a dar mi clase final en un taller de chakras en donde justamente me tocaba hablar de los efectos de los psicoactivos en el campo áurico... Y me sentía tan agradecida con las personas que me escuchaban, sentía que eran unos verdaderos héroes por haberse embarcado en la aventura de entrar en lo desconocido tomándose el esfuerzo de ir semanalmente a las clases durante dos meses para aprender algunas nociones básicas de anatomía sutil a fin de comenzar a acelerar su desarrollo evolutivo de manera conciente y de paso tener unos conceptos comunes que les permitían comprender lo que yo deseaba explicarles acerca de los efectos en el campo energético humano del café, el tabaco, el azúcar, el alcohol, la marihuana, la ayahuasca y otros psicoactivos.En medio de la clase, aprovechando que mi esposo estaba allí y yo tenía el corazón tan abierto, le di las gracias públicamente por comportarse como "zar antidrogas" conmigo durante mucho tiempo a fin de ayudarme a encontrar el equilibrio en mis investigaciones. ¡Y mientras lo iba diciendo lloré y comprendí en varios niveles distintos que así era y que había sido un gran acto de amor y un gran trabajo en equipo el que estábamos haciendo!

Y bueno, en fin, el caso es que fue un regalo enorme para mí haber tenido la oportunidad de pasar esos dos días trabajando con Don Ramón Iván (¡sin cansarme, para nada por cierto), ya que además de lo que me enseñó mediante su ejemplo y su palabra -la importancia capital de la fe, el poder de actuar abandonando la importancia personal, cómo ser manso, humilde y no juzgar a los pacientes- también se me brindó la oportunidad de experimentar que es posible acceder a un estado ampliado de conciencia, durante mucho tiempo, sin utilizar psicoactivos. Entrar en este estado de forma voluntaria y duradera, sin utilizar ninguna herramienta, es mi meta desde hace tiempo y esto ha sido un gran aliciente para saber que es posible y está a nuestro alcance...

Unos días antes de conocer a Don Iván soñé con un ovni. En la simbología onírica con la que trabajo -la de la cabalista Milena Llop- esto significa que se te va a presentar una oportunidad redireccionante en tu vida que no debes desaprovechar pues la magnitud de sus implicaciones está directamente relacionada con tu misión en la vida. Así es que, ya lo saben, si sueñan con un ovni estén alertas... y si tienen oportunidad de conocer a Don Iván Ramón, no dejen de hacerlo... Vive en México, pero hace giras anuales a España, a Estados Unidos y creo que a otros países.

Karina Malpica
www.karinamalpica.net

PD: Para tod@s l@s que me han escrito pidiéndome los datos de don Ramón Iván, aquí les paso su teléfono en la Ciudad de México (zona Ajusco): 56456852, su dirección, Av. Ferrocarril de Cuernavaca lote 15 manzana 16, col. Lomas Hidalgo, entre las calles de Amatenango y Carlos Darwin. Sobre sus visitas y consultas en España, se puede solicitar información con Antoni Arno al tel. 629302239 en Barcelona.

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CITAS

1. Jacobo Grinberg-Zylberbaum: Los chamanes de México III Pachita, IMPAC, México, 1988.
2. Serge King: "Los cuatro mundos del chamán", El Viaje Chamánico, Kairós, Barcelona, 2002.