La Puerta de Kryon
 
 
 

Transmutando el poder de la gran ola
El Grupo de Kryon canalizado por Mario Liani

Canalizado durante el 03-01-2005

Introducción de Mario Liani:

¡Hola, amigos!

Desde que ocurrieron los tsunamis en la región asiática, no hemos dejado de recibir preguntas relacionadas con el evento y sus implicaciones, pues hay preocupación por lo que esto podría simbolizar o preanunciar (de hecho ha estado circulando información sobre una ligera desviación del eje terrestre - en centímetros - y acerca de la preocupación de la comunidad científica sobre el particular).

A raíz de ello, hemos sentido la necesidad de canalizar un mensaje del Grupo de Kryon sobre el tema. Al respecto, deseamos aclarar que nosotros no podemos poner en agenda lo que el Grupo desea transmitir, pues el canal puede estar pensando o deseando canalizar algo específico y la energía del Grupo puede estarse enfocando en otro tema completamente diferente (como de hecho nos ha pasado). Es así como surgió la siguiente canalización, titulada “Transmutando el poder de la gran ola”.

Por tanto, si algunas personas entienden u opinan que faltó tal o cual información y quisieran que se ahondara más sobre otros particulares, nos vemos en la necesidad de decirles que eso no va a ser posible, pues… así es como finalizó (de hecho, pensábamos que se hablaría sobre el tema de la inclinación del eje de la Tierra, pero no fue así).

Recuerden que actualmente se está recibiendo mucha información sobre el tema, desde diversas procedencias. Por tanto, confiemos que llegará información adicional y ésta podrá ser luego compendiada. Además, estamos seguros que el Grupo de Kryon hablará a través de Lee Carroll y allí se dará un mayor nivel de información.

Esperamos que disfruten de esta lectura (el material enviado ocupa unas 5 páginas tamaño carta)

En amor y servicio,

Mario Liani


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LAS ENSEÑANZAS DE KRYON

El Grupo de Kryon canalizado por Mario Liani

Canalizado durante el 03-01-2005


TRANSMUTANDO EL PODER DE LA GRAN OLA


Queridos humanos:

Es tiempo de reflexionar acerca de lo acontecido en diferentes países del continente asiático. En el mundo se ha producido mucha inquietud acerca de lo sucedido y sus implicaciones, lo que ha generado un gran tráfico de opiniones acerca de ello, pues todos desean saber el porqué…

Nuestros canales han estado recibiendo interrogantes variadas acerca de este tema y nosotros hemos decidido darles ahora un mensaje a través de este canal. El mensaje no es otro que hacerles percibir el potencial de enseñanza que siempre está contenido detrás de cualquier suceso que les involucre. Indudablemente, este suceso no es un suceso ordinario o simplemente personal, pues atañe a la humanidad de una manera muy estrecha, ya que no está circunscrito solamente al área geográfica donde se produjo. Es más, les decimos que el área geográfica donde se produjo conlleva un importante mensaje que luego percibirán más claramente.

Para recrear la energía de la enseñanza que ahora deseamos transmitir a todos ustedes, usaremos su memoria celular, activando ciertos específicos recuerdos que están grabados en ella y que guardan relación con el tema que nos ocupa.

Conéctense con estas imágenes…

Érase una vez un pueblo anclado a orillas del mar. Los lugareños ganaban su vida a través de la pesca y otras actividades menores, en armonía con la tierra que los nutría. Los niños jugaban felices. Las madres cantaban mientras hacían sus labores cotidianas. Los hombres y los jóvenes regresaban silbando después de una fructífera jornada de pesca. Las noches eran serenas y apacibles y el frío aire nocturno hacía ver las estrellas más brillantes, mientras los hombres invocaban al Espíritu en la orilla de la playa, a la luz de las hogueras rituales.

Así era, día tras día.

De pronto, durante una noche todo cambió. Una gran ola llegó del mar, barrió todo el poblado y penetró tierra adentro. Se perdieron vidas, sembradíos, ilusiones y se ganó miedo, mucho miedo.

Los hombres con sus familias corrieron hacia las montañas procurando refugio en las alturas. Allí tuvieron que iniciar nuevamente sus vidas, cambiar sus hábitos de vida y su manera de subsistir. Entonces todo cambió. Hasta sus cantos y sus leyendas fueron modificados… y al final el miedo hizo que todas sus creencias fueran cambiando en función de lo vivido en aquel tiempo.

Pasaron eones, eones de muchas generaciones… y los hijos de los hijos de los hijos, aunque no recuerden los sucesos narrados en esas antiguas leyendas, guardan en su memoria celular el recuerdo del drama y del miedo atávico hacia la gran ola y todo lo que significó tal suceso en sus vidas.

Los hijos de los hijos ahora están esparcidos por todo el planeta. No están anclados a un específico grupo social o familiar, no pertenecen a una sola zona geográfica. Los hijos de los hijos son los descendientes de ese pueblo que tuvo que perecer para que, de la semilla atesorada, renaciera la raza que ahora puebla esta Tierra.

Esos descendientes guardan en su memoria celular el recuerdo de una tragedia que los asoló sin mediar plazos. Fue de repente. En su memoria celular guardan el estupor de lo sucedido, pues en su inocencia, en la inocencia de la sana vida que llevaban, nunca esperaron que la Madre Tierra los “castigara” de esa manera. Ellos pensaban no haber merecido tal “castigo”.

Pero ellos no tenían mucha conciencia de que había pobladores de otros lugares que también sufrieron las consecuencias de esa tragedia. Los otros no llevaban una vida equilibrada con la Madre Tierra. Los otros no sembraban, no cantaban, no abrían sus corazones a la comunicación invisible. Apenas vivían para disfrutar de la experiencia del Ego, pues no practicaban el compartir con otros seres ni con la Tierra que los sustentaba.

Muchos de ellos, aunque no todos, también fueron tomados por sorpresa y los que lograron escapar huyeron a las partes altas, procurando sobrevivir para luego repoblar la Tierra a través de sus descendientes.

Ellos también, los hijos de sus hijos, están aquí entre ustedes, mezclados junto a los otros, sin diferencias. Unos y otros guardan en su memoria celular el recuerdo de la una evento sorpresivo que los diezmó y les obligo a huir presos del miedo… y del temor a perecer.

Los descendientes de ambos grupos se mezclaron entre sí y ahora sus descendientes son portadores de lo que podría definirse como una mezcla indefinida de cuasi-recuerdos en relación a lo vivido. Esa mezcla de recuerdos inconscientes ha comenzado a agitarse dentro de ellos y ha activado, junto con ese recordar, la potencialidad del despertar espiritual.

Esos cuasi-recuerdos no son en realidad personales. Son recuerdos ancestrales de una humanidad que tuvo que enfrentar esa situación y reponerse a ella, recuerdos que se han activado de nuevo, dramáticamente, debido a los eventos similares ocurridos en la región asiática, que algunos de ustedes indirectamente atestiguaron y otros tuvieron que enfrentar.

Enfoquen nuevamente la imagen y actualícenla a su época…

Todo sucedió de la misma manera, sorpresivamente. En algunos lugares, los niños corrían y jugaban, mientras las madres cantaban alegremente. En otros lugares, la gente pescaba o se ganaba duramente su sobrevivencia. Otros fueron sorprendidos dentro de la relativa seguridad de sus hogares. Son otros tiempos, pero la situación fue la misma. La ola llegó de sorpresa, sin avisar.

Será difícil olvidar esos momentos. Los que los vivieron presencialmente, una verdadera minoría, difícilmente olvidarán, pues
además de tener que cargar con esos recuerdos, también deberán convivir con la activación inconsciente de los otros cuasi-recuerdos, que son seminales y genéticos, pues al estar alojados en el campo magnético de su ADN, resuenan con el campo magnético de la Tierra.

Pero la gran mayoría de ustedes que no tuvieron que experimentar directamente el impacto de lo sucedido, también fueron impactados por su energía y por ello también activaron esos recuerdos ancestrales. Sin saber como, ahora ustedes “recuerdan” y ahora temen…

La gran ola que barrió esa antigua civilización terrestre, simbolizada por la imagen del poblado de pescadores, no es comparable en tamaño con la ola “tsunami” de menor magnitud que afectó varias poblaciones asiáticas. Sin embargo, en el paralelismo de los eventos está la enseñanza que el Grupo de Kryon les trae hoy.

Todavía existe un desequilibrio en la Tierra que debe ser corregido por todos ustedes. Esa falta de equilibrio, que ha sido provocado por muchos, afecta a todos, pero principalmente a las minorías que quizás no son partícipes directos de ese desequilibrio.

Analicen lo siguiente: la gran ola afectó en su mayoría a poblaciones, que si se quiere, están ancestralmente más conectadas que otras con la Madre Tierra. Observen, como casi siempre parece suceder cuando ocurre un fenómeno natural de esta índole, que la población que más pareciera sufrir todo el impacto del evento, es aquella que aparenta ser la más simple, la más humilde o simplemente la más desposeída.

Algunos de ustedes dirán: ¿Kryon, por qué ocurre esto? ¿Por qué, en vez de que se pierdan tantas vidas de inocentes lugareños que viven en armonía con Gaia, este tipo de sucesos no ocurre en otras regiones del planeta donde sus habitantes no practican la conexión con la Madre Tierra? ¿Por qué Dios no castiga a aquellos que viven en constante desequilibrio, en vez de castigar masivamente a inocentes?

Queridos, Kryon desean que ustedes vean más allá de las apariencias y perciban lo que simboliza este suceso. Este suceso es un recordatorio para la humanidad, es una clara advertencia para elevar la conciencia y subir la vibración del planeta, de manera tal que todos puedan conjurar y desviar los potenciales que podrían estar estructurándose si continúa produciéndose desequilibrio ambiental y espiritual.

Los países que ustedes denominan como “el primer mundo” son los que ahora tienen la sartén por el mango, pues controlan economías que generan políticas internas y externas. Sus gobernantes podrían hacer mucho por la elevación planetaria, al proponerse un cambio de estructuras y paradigmas. Serían una minoría (con un gran peso específico) que podría hacer mucho a favor de una mayoría (con poco peso específico).

Las consciencia de esos países, quienes procuran pautar y establecer cómo deben ser las políticas de sus vecinos, representan el extremo opuesto de las minorías, de los “pocos” en comparación con los “muchos”, que perecieron para ayudar a elevar la conciencia y para llamar la atención de los muchos sobre la necesidad de elevar la vibración.

Por otro lado, en la zona que ustedes llaman asiática, se requería que se produjera una renovación humana a nivel masivo para contribuir a elevar la vibración de esa zona del planeta. Una inyección de almas con potenciales espirituales renovados, que puedan estar mejor preparadas para la tarea que se avecina, pues todas las nuevas entidades que regresan a la Tierra lo hacen con un potencial espiritual más elevado en consonancia con la necesidad de elevar mayores niveles de consciencia a mayor escala planetaria.

En esa zona de Asia se requería que partieran unos para favorecer la llegada de otros.

Créanlo o no, queridos humanos, les decimos que hay regocijo del Otro Lado del Velo, por esta partida masiva (para ustedes), por esta llegada masiva (para nosotros). De este lado hay celebración y regocijo, pues todos ellos han cumplido y han regresado para prepararse y regresar de nuevo. Y regresarán en el momento en que más se les necesite, pues serán parte de una humanidad que habrá crecido a todo nivel, principalmente a nivel espiritual.

Nosotros estamos muy concientes de que ustedes no podrán entender del todo esto, pues están atrapados en sentimientos de impotencia y dolor por las pérdidas humanas sufridas. Somos Familia y nos unimos a su sentir, pero celebrándolo y honrándolo de manera ínterdimensional, pues los sentimientos de compasión que han despertado al unísono, hacen que se logre la empatía global necesaria para elevar la conciencia, gracias a la unión de propósitos y sentimientos sobre una
causa común.

Sin embargo, también les pedimos que procuren usar la visión ínterdimensional que hemos estado enseñándoles desde hace varios años. Miren este suceso como una de esas operaciones de limpieza y saneado de las que hablamos hace años, gracias a las cuales se procura equilibrar o reforzar áreas del planeta que están en desequilibrio a nivel de conciencia. Gracias a la partida de las entidades que perecieron en el suceso, esa zona asiática será revitalizada con miles, literalmente miles de entidades que estarán listas para reconocer y asumir, en el momento preciso, su potencial espiritual como ángeles humanos. Mañana miles despertarán todos juntos, al unísono, de una sola vez. ¿Se imaginan el potencial? Miles se van de un solo golpe, en un instante, pero eso también significa que miles despertarán en un solo instante y su despertar producirá la masa crítica que esa zona necesitará para su despertar y principalmente como un importante aporte a favor del equilibrio planetario y de la elevación de la conciencia del planeta.

Por tanto, queridos, como pueden ver, entorno al suceso del continente asiático hay muchos potenciales en acción: el recuerdo seminal de la destrucción de una antigua civilización; la alerta planetaria que genera el suceso por el temor a que ocurra lo mismo ahora; la consecuente toma de conciencia para evitar que eso ocurra de nuevo, a través del temor real y el recuerdo ancestral, para la activación de un potencial de desarrollo espiritual; la revitalización de una zona del planeta que necesitaba ser renovada.

Es tiempo de reflexión. Reflexionen sobre lo sucedido, pregúntense qué pueden hacer para anclar su energía a la energía del lugar donde viven. Establezcan un entorno de armonía a todo nivel, y principalmente, procuren conectarse con la energía de la tierra. Empiecen a trabajar la huerta de su vida. Escarben, preparen, abonen su tierra y siembren lo que desean para sí. Siembren los potenciales del mañana, pues el mañana es también el hoy y la cosecha dependerá del ahora que ustedes siembren. Aliméntense de sus propias creaciones, pero también siembren para los demás, pues los demás quizás en algún momento necesiten de lo que su huerta produzca. Si su huerta fue creada con propósito e intención, será fuente de regocijo, alegría e inspiración para los demás.

Y cuando pase un tsunami por encima de sus cabezas, si llegara a pasar, es muy probable que su huerta quede intacta, pues justamente se necesitará que permanezca en pié para que ustedes puedan alimentar a los que hayan perdido la suya.

Queridos, éste es el mensaje que hay tras de lo sucedido. Procuren leer entre líneas y pónganse en acción ahora mismo, pues ustedes, aunque tienen el poder de gestar un tsunami en sus vidas, poseen también el poder de desarmarlo o simplemente de transmutarlo.

El grupo de Kryon, a través de este canal, les abraza ínterdimensionalmente y les dice que en la ínterdimensionalidad no hay despedidas, pues siempre estamos con ustedes, aunque no se den cuenta de ello.

Por tanto el Grupo de Kryon continúa aquí…

El Grupo de Kryon

Canalizado por Mario Liani [email protected]

Existe plena y total autorización para hacer circular libremente el texto arriba impreso (“Transmutando el poder de la gran ola” - 03-01-2005 - El Grupo de Kryon canalizado por Mario Liani), siempre que se envíe o se publique completo, sin editar y con los respectivos créditos de autor. Se recuerda amablemente que el único interés que se persigue con la divulgación pública de éste y otros textos similares, es la transmisión de conocimiento y la elevación de la conciencia. Por tanto, no se autoriza la divulgación del citado texto para fines meramente económicos.

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Mario Liani es Numerólogo y como tal, asesora directamente a personas, grupos y empresas desde Caracas, Venezuela.

Este mensaje fue difundido a través de la lista de correos de la Red Ibérica de Luz

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