Castilla y León I

 

Dicen que el Camino se encuentra directamente debajo de la Vía Láctea, y que sigue las líneas que reflejan la energía de los sistemas estelares suspendidos encima de él...

La energía del Camino era ampliamente conocida por los pueblos de la antigüedad, los cuales sabían que favorecía la introspección y el conocimiento de uno mismo... El viaje se hace con la intención de encontrar el más profundo significado espiritual del ser y tomar decisiones respecto a los conflictos interiores.

Shirley Maclaine

 

 

¿Por qué hicimos el camino?

 

Karina:

Porque se me antojó mucho hacerlo después de leer tres libros al respecto y ver a algunos amigos míos (Banijam, Braulio, Pascal y Nicola) regresar transformados y hablando maravillas de sus experiencias.

El primer libro que leí fue El peregrino de Pablo Cohelo, el segundo Los enigmas secretos de la alquimia que habla del Camino de Santiago como una metáfora del camino espiritual y el tercero El Camino de Shirley MacLaine. A través de estas fuentes me enteré de que:

- La energía de tantos miles de personas que han andado el mismo camino durante cientos de años ha generado etéricamente algo que se llama leyers de energía que te ayudan a abrir los chakras.

- Al seguir la dirección de la Vía Láctea y visitar las construcciones templarias repletas de símbolos esotéricos que hablan directamente a tu inconciente, se abren canales hacia un conocimiento no verbal.

- Es una gran oportunidad de conocerte más a ti mismo y convivir con personas interesantes de todo el mundo.

 

 

Joanra:

Porque deseaba desesperadamente desconectar de mi trabajo y mi vida que se había convertido en tremendamente rutinaría. Y era la mejor manera de conocer un poco el norte de España y al mismo tiempo embarcarte en una aventura con final feliz.

Bien he de reconocer que al principio del viaje tenía mis dudas sobre si aguantaríamos el esfuerzo físico y tendríamos suficiente paciencia, sobre todo teniendo en cuenta la media que había calculado que haríamos: 20 km al dia, un total de mes y medio caminando.

Al final mis cálculos fueron correctos y lo más importante, mi presupuesto también.

 


 

En uno de los albergues encontramos un cartel que decía: "Entre junio de 1991 y octubre del 2000 han pernoctado aquí 52,800 peregrinos de 83 países diferentes". También había un mapa con banderitas señalando el número de peregrinos de cada país. Karina anotó algunas cifras en su diario de viaje:

Alemania: 4338
Argentina: 91
Australia: 226
Bélgica: 1608
Brasil: 15988
Canadá: 437
España: 31637
Estados Unidos: 879
Francia: 4936
Gran Bretaña: 1662
Holanda: 1495
México: 85
Portugal: 78


 


Esta foto nos la tomó Carla, una chica brasileña que, entre otras, cosas nos contó que gracias al éxito de ventas del libro de Paulo Cohelo en su país, hay tantos brasileños haciendo el camino y que incluso dan créditos especiales en los bancos para hacer el Camino de Santiago, igual que los dan para comprar un auto o una casa.

Esta es Carla con Karina y muchas vacas

 

 

 

 

Karina:

Para lo que no me prepararon ni mis amigos ni las lecturas fue para enfrentarme al reto físico que supuso para mí caminar tanto. Sobre todo los primeros días.

Mientras mi cuerpo se acostumbraba no encontré nada místico y algunos días de plano me puse a llorar y ya me quería regresar, je-je.

Los primeros dos días tenía unas terribles agujetas (así llaman los españoles a los dolores musculares que sufres después de hacer mucho ejercicio sin estar acostumbrado). Luego me salieron ampoyas y me dolían mucho los pies y me cansaba; en fin... que la primera semana fue fatal, la segunda también je-je, y ya hacia la tercera se acabó el calvario porque mi cuerpo se adaptó y ya no tenía ni ampoyas, ni nada que no fuera puro cansancio. Y aún éste era más mental que físico, como tuve oportunidad de observar...

El Camino realmente me ayudó a conocerme más a mí misma.

 

 

 

Joanra:

El Camino de Santiago no fue muy místico para mi, pero sí muy espiritual.

Espiritual por qué nunca me salió ninguna ampoya, por algunos amaneceres en que desperté al lado de mi futura esposa, por las preciosas cafeterías dónde desayunamos, por el buen vino de la Rioja, por Burgos y mi querida León, porque descubrí que el paraíso se encuentra entre el Bierzo y Galicia, por las dos mantis que encontramos y por las enormes carcajadas que solté entre Roncesvalles y Finisterre.

 

 

 
Estas florecillas son una preciosidad.
Nunca habíamos visto algo así.
No tienen tallo, simplemente brotan de la tierra sin mayor preámbulo. Están por todo el camino a partir de La Rioja.

 

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