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textos interesantes acerca de los sueños

 

En tus sueños están las claves para cambiar tu vida

 

Karina Malpica

¿Alguna vez te has preguntado por qué las cosas no han salido como las planeabas? ¿Te has preguntado a qué se deben los accidentes, los obstáculos, las pérdidas inesperadas, las desilusiones y todo aquello que te aparta de conseguir tus objetivos?

Antiguamente todas estas cosas se atribuían al destino, a la mala suerte o a la voluntad de alguna divinidad y ante todo ello se aconsejaba resignación y sometimiento. Hoy en día, estas percepciones están cambiando radicalmente. Los humanos nos sentimos cada vez más dueños de nuestro destino. Dentro de lo que podríamos llamar el "mercado de la autoayuda" nos repiten constantemente que no somos víctimas de ningún poder externo y que lo único que nos separa de nuestros anhelos son nuestras propias creencias.

Muchas personas intentamos seguir estos consejos poniendo en práctica todo tipo de métodos que genéricamente podríamos llamar "técnicas de creación consciente" para cambiar nuestra realidad. Y al hacerlo nos damos cuenta de que muchas veces todo funciona de maravilla y sin embargo hay ciertas ocasiones en que algo se nos resiste. Hay veces que por más que lo intentamos y clarificamos nuestros deseos, aún no podemos experimentar aquello que anhelamos.

En estos casos, lo que ocurre es que nuestra voluntad aún no está completamente unificada en torno a eso que supuestamente deseamos conseguir. Evidentemente, a nivel consciente lo queremos y por eso lo pedimos y nos embarcamos en hacer todo lo posible por conseguirlo. Sin embargo, hay otras partes de nuestra psique que no están de acuerdo con experimentar el cumplimiento de ese deseo; partes que tienen dudas o que incluso se oponen a toda costa. Por diferentes motivos, dentro de nosotros mismos hay facciones (los terapeutas oníricos las llamamos tendencias inconscientes), que boicotean activamente los deseos de nuestra consciencia a través de errores involuntarios internos o a través de la creación de circunstancias externas adversas.

Por ejemplo, una persona que durante muchos años de su vida se ha dedicado a ser taxista quiere cambiar de profesión y decide -conscientemente- poner a la venta su taxi y su licencia de taxista, sin embargo, se da cuenta de que en los carteles que distribuyó por todo el pueblo escribió mal su número de teléfono. Esto puede percibirse claramente como un autoboicot, pero también es posible generar autoboicots más imperceptibles en los que la persona no se identifica a simple vista como responsable del hecho. Por ejemplo, el taxista se da cuenta de que justo en esos momentos el mercado de las licencias de taxis está colapsado y es altamente improbable que pueda vender la suya al precio que espera, entonces piensa que no vale la pena distribuir más carteles hasta esperar a que la situación cambie. En ambos casos, el resultado es que no venderá su taxi porque hay alguna parte de él mismo que se opone a su deseo consciente y crea una realidad adversa que le impide conseguirlo.

¿Cómo creamos este tipo de autoboicots?

Gregg Braden, uno de los divulgadores científicos más importantes del momento, se basa en las teorías del físico cuántico David Bohm sobre el orden implicado y el orden manifiesto, para explicar cómo creamos exactamente nuestra realidad en cada momento. Él denomina Matriz Divina a lo que antiguamente se llamaba el Tao, o sea, la esencia de todo lo que existe:

"Puede resultar útil pensar en la Matriz Divina como una manta cósmica que comienza y termina en el reino de lo desconocido, y cubre todo lo que hay en medio. Esta manta tiene varias capas de profundidad, y está siempre en todas partes. Nuestros cuerpos, nuestras vidas y todo lo que conocemos sucede en su interior. Desde nuestra concepción en el útero de nuestra madre hasta nuestros matrimonios, divorcios, amistades y trabajo, todo lo que experimentamos puede ser considerado como 'arrugas' en la manta." (*)

Desde una perspectiva cuántica, todas las cosas, comenzando por las partículas más pequeñas que componen la materia hasta llegar a los planetas y las estrellas, pueden ser consideradas como una "perturbación" en el tejido uniforme de esta manta espacio-temporal. De hecho, las antiguas tradiciones espirituales de oriente describían la existencia casi de la misma forma. Los Vedas, por ejemplo, hablan de un campo unificado de "consciencia pura" que impregna toda la creación. En estas tradiciones, nuestras experiencias mentales y emocionales -y todos los juicios que generamos a partir de estas experiencias- se consideran perturbaciones o interrupciones en un campo que de otro modo sería uniforme e inmóvil.

Tal como una pantalla de cine refleja sin juzgar la imagen de aquello que ha sido filmado, la Matriz Divina nos proporciona una superficie imparcial para que nuestras experiencias interiores y nuestras creencias puedan ser manifestadas en el mundo. A veces consciente y a veces inconscientemente, "mostramos" nuestras creencias más verdaderas sobre todas las cosas, desde la compasión hasta la traición, a través de la calidad de las relaciones que nos rodean.

Utilizando una creativa metáfora, Braden nos considera como pintores expresando nuestras pasiones, sueños y deseos más profundos a través de la esencia viva de un misterioso lienzo cuántico. Sin embargo, a diferencia del lienzo de un pintor normal, que existe en un solo lugar en un determinado momento, nuestro lienzo es la sustancia de la que todas las cosas están hechas, se halla en todas partes y siempre está presente:

"Al igual que los pintores refinan su idea hasta que queda exactamente como ellos quieren, en muchos sentidos parece que, a través de la Matriz Divina, hacemos lo mismo con nuestras experiencias vitales. Mediante nuestra paleta de creencias, juicios, emociones y plegarias, pasamos a encontrarnos en relaciones, trabajos y situaciones de afecto y traición que tienen lugar con distintos individuos en diferentes lugares. Al mismo tiempo, estas personas y situaciones a menudo nos resultan extrañamente familiares." (*)

Dice Gregg que aunque vernos a nosotros mismos como una perturbación en la Matriz Divina no es una idea muy atractiva, en realidad nos proporciona una poderosa manera de concebir nuestro mundo y nuestras vidas:

"Si por ejemplo queremos tener nuevas y enriquecedoras relaciones, dejar que el amor entre en nuestras vidas o encontrar una solución pacífica al conflicto de Oriente Medio, debemos crear una nueva perturbación en el campo, una perturbación que refleje nuestro deseo." (*)

Para crear perturbaciones que reflejen nuestra voluntad consciente, primero debemos identificar las tendencias inconscientes que están en contra de nuestros anhelos y después emprender los pasos necesarios para unificar nuestra voluntad. En este sentido, los sueños son la vía regia hacia todos los rincones más oscuros de nuestra psique en los que se esconden las tendencias inconformes o rebeldes. Volviendo al ejemplo del taxista, analizando su sueño más reciente encontraríamos algo como esto:

"Yo iba en el taxi conduciendo por la ciudad, cuando de pronto se subió un desconocido bastante gamberro que puso los pies sobre el tablero. Yo no quise armar jaleo, pensé que se bajaría pronto y seguí conduciendo. Pero de pronto sacó un arma y me apuntó con ella. Me asusté y le grité: '¡No me mates, tengo familia!' Entonces él apuntó el arma hacia sí mismo con intenciones de suicidarse y yo me desperté muy asustado."

Todos los personajes que aparecen en nuestros sueños, desde el punto de vista del análisis onírico básico, reflejan una parte de nuestra psique. Si son amigos o familiares, representan una tendencia cercana a la consciencia y entre más desconocidos sean, sus acciones manifiestan tendencias más ajenas a nuestra conciencia.

En este caso, el gamberro desconocido representa una tendencia inconsciente bastante ajena a la voluntad del taxista de cambiar de profesión. Se trata de una parte de la psique a quien esta idea le descontrola tanto que no pude coexistir y amenaza simbólicamente con matar o matarse.

Mediante una técnica onírica que nos permita identificar las creencias subyacentes a las acciones de los personajes de nuestros sueños, esta persona podría llegar a la conclusión, por ejemplo, de que el gamberro de su sueño representa el conjunto de ideas que su padre le transmitió acerca de la independencia material, el estatus y la estabilidad que le traería el hecho de ser taxista. Esta parte de su psique le hace ver, de forma simbólica, que considera un suicidio vender su única fuente de sustento material para lanzarse al incierto vacío que implica el cambio de profesión que desea emprender unilateralmente desde la conciencia.

Trabajando más con sus sueños, esta persona no sólo lograría escuchar esta parte de su psique, sino que podría comunicarse con ella para ofrecerle ciertas garantías de que el cambio no será para peor como inconscientemente teme, sino para mejor, tal como la consciencia lo vislumbraba. Una vez que lo haga, estará situándose en el campo de los milagros y a pesar de la tendencia desfavorable del mercado de licencias que ya ayudó a co-crear dentro de la Matriz Divina, él logrará vender la suya a un precio razonable que le permitirá invertir en la creación de un mejor futuro para él y su familia.

Podemos aplicar este conocimiento de una manera que nos sea útil en nuestras vidas, de forma que a la luz de nuestra conexión con el todo, comprendamos lo poderosos que realmente somos y aprendamos a manejar la Matriz Divina para crear las mejores realidades para nosotros y para el maravilloso mundo en el que vivimos.

Si te interesa trabajar activamente con tus sueños de esta forma, te invito a asistir a alguno de mis próximos talleres o a leer mi libro Sueños que guían.

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