TEXTO DE DIANA DOBBS

"UN ENCUENTRO ENTRE LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE AMÉRICA ANDINA,
SU COSMOLOGÍA, SUS HIERBAS Y PLATAS CURATIVAS"


Es necesario que tengamos el coraje y la vocación de consultar las “tradiciones de sabiduría de la humanidad” y aprovecharlas. -E. F. Schumacher

El estudio de las tradicionales de nuestras culturas indígenas nos remonta a épocas donde solo el chamán o sacerdote accedía a estados alterados de conciencia o a “trance extático”. Es ese el momento en el que el chamán abandona el cuerpo para emprender ascensiones celestes o descensos infernales. Este ser era quien proporcionaba a su tribu la curación, predecía las diferentes estaciones del año, sacaba los malos espíritus, vaticinaba fenómenos atmosféricos. Recordemos que existen varios sistemas chamánicos autóctonos de cada región del Perú, la selva y la costa norte del Amazonas, en que se utilizan diversos procedimientos para acceder al mundo de los espíritus. Debo destacar que: ... “en el mundo hispánico, por ejemplo, los testimonios y crónicas de los conquistadores consideran que toda manifestación espiritual ajena a la ortodoxia católica es prueba de una acción demoníaca, diabólica. Por tanto el estado de éxtasis alcanzado por los chamanes era considerado sin más como prueba de estar poseído por el diablo”. (1)

Estos conceptos cristianos, han dejado en la conciencia de la humanidad, la sola y única valoración de sacralidad de lo espiritual como algo exclusivo del cristianismo, destruyendo y dejando de lado el enorme caudal de información sobre chamanismo y su significado espiritual para los pueblos andinos.

Hoy en día y gracias a la investigación de campo y la documentación que suministran los arqueólogos, etnólogos, antropólogos, investigadores independientes, historiadores y estudiosos del pensamiento moderno mitológico, se consideran a los mitos, a los símbolos, a sus ritos, a su cosmovisión, a sus leyendas e historias narradas como una parte valiosa de los hombres y mujeres autóctonos andinos, que expresan con derecho propio una característica visión del mundo. En palabras de L. E. Sullivan: Las culturas sudamericanas, tal vez en mayor grado que aquellas de cualquier otra región del planeta, hacen un uso religioso de ciertas plantas que producen visiones luminosas. El conocimiento de las plantas alucinógenas permite controlar el encuentro con estas imágenes luminosas. El poder de estas plantas sagradas reorganiza la totalidad del ser sensible del chamán y lo o la eleva hasta un plano de luz extraterrena diferente”. (2)

Hoy en día, gracias al legado de diferentes étnicas de América Andina, tenemos acceso a descubrir el propósito por el cual utilizaban plantas medicinales y plantas maestras o alucinógenas.

La intención de este escrito, es avocarme a la cosmovisión de los pueblos indígenas Andinos. Toda cosmovisión implica el reconocimiento de un orden, en áreas de la realidad diferenciadas que tienen un significado específico para cada cultura. Implica un cuidado y respeto fundamental, que es crucial, en nuestro intento por entender a otras culturas.

Los 16 años de investigación de campo, realizados en Perú, Bolivia, Brasil, Arizona (USA), han sido para mi, el descubrir la vivencia de lo sagrado; advirtiendo que vengo de una urbana civilización industrializada, de un mundo diferente que ha permitido que tales vivencias caigan en el olvido. Por ello invoco ayni (que significa reciprocidad) a mis maestros, por las enseñanzas recibidas y su apoyo de forma desinteresada. Ha sido y Es para mí, una apertura vivencial hacia un mundo que trasciende mi existencia e irrumpe en mi conciencia, con la visión de modificar mi forma de Ver y de Ser. “Toda forma de vida es Sagrada”, nosotros mismos en toda la creación, somos seres eternos, divinos y cósmicos.

El chamanismo fue el punto crucial y revelador en estas culturas andinas que poseen sus ritos, su espiritualidad y su mística. En la actualidad podemos observar el mestizaje en estas culturas que nos lleva a considerar que la medicina tradicional indígena, igual que su cosmovisión, está en vías de desintegración. Actualmente los chamanes andinos, a través de sus discursos y rituales, expresan que su tarea es la de facilitar el retorno de su gente a su cultura, siendo precisamente la continuidad de esta última lo que sostiene a un pueblo.

Cosmología Andina

Alfonso Reyes escribe: “Somos una raza de síntesis humana… Soñamos… en una América coherente y armoniosa donde cada uno de los fragmentos… encaja sin frotamiento ni violencia, en el juego de los demás”. (3)

Un concepto fundamental en la cultura andina es el culto al Sol, pues se consideraba que el Sapa Inca (emperador) era considerado descendiente directo del dios Inti, el Sol. El Corí cancha, gran templo en el Cuzco, contenía representaciones de los dos astros simbolizados por discos de metal, de oro para el Sol y de plata para la Luna. No solo se rendía culto al Sol, sino también al gran dios Viracocha, que ocupaba un rango muy elevado en el Cuzco. Se dice que el dios Viracocha, precedió, según algunas tradiciones andinas, la primera creación de la humanidad. Descontento con su obra la destruyó y creó en Tiahuanaco, el sol, la luna, las estrellas y la humanidad. Recorrió grandes extensiones de los Andes, modelando montañas, llanuras, arroyos. Se ha considerado a Viracocha una personalidad divina, concepción intelectual, sacerdotal y no popular.

Otras divinidades importantes en el imperio Inca, era el dios del trueno y de la lluvia, Illapa y ciertas estrellas. La diosa del maíz, la “Madre Tierra”, Pacha-Mama es la Primera Madre, la Verdadera Madrea, la Madre Espiritual. Existe hoy en día un conjunto de creencias y de rituales entre los indios de los Andes, a la Pacha-Mama que reafirman y favorecen la continuidad de su cultura y el legado de sus ancestros. En estos rituales, son utilizados objetos diversos, como así también cantos rituales llamando a sus ancestros; tienen también mucha importancia los cerros y montañas (Apus) que son utilizados simbólicamente a fin de reafirmar la coexistencia en diferentes niveles, de la Pacha-Mama y su relación con ésta.

Los códigos culturales, la cosmovisión y la manera de pensar de los diferentes pueblos andinos, responden a manera holística de ver el cosmos y donde los diversos sistemas de aprendizaje chamánicos son considerados todos ellos válidos. … Durante una sesión, el chamán de los shipibo ...“viaja al reino del sol, acompañado de unos pájaros del color de la luz, una gran corona de colibríes rodea al chamán mientras viaja a lo largo del “camino de la gran luz” hasta el sol”. (4)

En la cultura Andina, hay un código cultural por el orden del tiempo y espacio, es comprender “un tiempo atemporal, un eterno ahora”. Es utilizado, para hacer referencia al cosmos, a la tierra, a la cultura. Mircea Eliade dice: ...“para el hombre religioso de las culturas arcaicas, el mundo se renueva todos los años; en otras palabras cada año recupera su santidad original, santidad que poseía, la santidad que poseía cuando surgió de las manos del creador” (5) El tiempo proviene de la necesidad de mantener y ordenar el espacio en el cual todo se desenvuelve. El tiempo esta medido, por la luna, el sol, las estrellas, las constelaciones, los equinoccios y los solsticios. El espacio es en sí una región intermedia entre cosmos y caos. Esta concepción se extiende al cuerpo. Tal concepción no es arbitraria. Velar y controlar la vida de las plantas, de los animales, ha permitido y mantenido a través de generaciones el equilibrio ecológico, biológico, cultural, entre la selva y su medio ambiente.

En la mayor parte de la cosmovisión aborigen Andina, el cuerpo del ser humano es un microcosmos y se establece una relación profunda entre el hombre y el universo. El cuerpo es el microcosmos y está unido al macrocosmos, produciendo armonía la cual es mantenida por el conocimiento chamánico. El mundo de la naturaleza está vivo y receptivo (tierra, árboles, sonidos, aire, estrellas, sol, luna, agua, arroyos, cascadas, montañas, piedras, semillas, son entes vivos) y el cosmos es un campo vibrante de energía pura.

El ayni es el principio clave del comportamiento y el ser en los Andes (Cuzco). En la cosmología mística del Cuzco, el ayni cobra aún más importancia, puesto que representa un principio complejo y creativo del mundo natural. Como somos seres energéticos vivimos en un mundo de energía viva, no podríamos estar fuera de la esfera de influencia del ayni.

Para llegar a ser chamán, hay un proceso iniciático diferente en cada etnia de los pueblos Andinos; para llegar al grado de chamán se debe poseer dominio absoluto del cuerpo y conocer todos sus secretos. La comparación del cuerpo con el universo es sorprendente en el chamanismo. El cuerpo, al igual que el universo, exterioriza los mismos misterios y poderes. Si el cuerpo es en sí un micro universo y como el universo es cambiante, esos cambios se producen también en el mismo cuerpo.

La naturaleza, como parte de este universo esta en cambio permanente, cambia los cursos de los ríos, cambian los niveles del agua, cerros que se derrumban, movimientos sísmicos. También hay árboles que nacen, ríos que nacen, piedras preciosas que aparecen en el subsuelo. En la atmósfera se producen, lluvias, truenos, granizos, huracanes. La luna muere y renace. El sol se oculta. No obstante hay una estructura interna que permanece casi inmutable. Todos los rituales están orientados con el fin de mantener en armonía, la energía viva, entre el hombre y la naturaleza, porque cada hombre es en sí un microcosmos, nada más y nada menos que la representación de la naturaleza. Todas las culturas aborígenes poseen el conocimiento que para todos los elementos de la naturaleza existe un dueño sobrenatural que tiene el deber de velar por mantener esa energía vital de su propia especie. Cuando el chamán trabaja con un enfermo, establece un vínculo entre los espíritus protectores y su propio cuerpo, se produce así una evidente concepción cósmica. El chamán hace un recorrido por el cuerpo del enfermo; su búsqueda en el viaje, le permite utilizar, cantos, maracas, tambores, plumas de águila, tabaco, también ciertas plantas, para encontrar la curación necesaria al enfermo.

A través de los diversos estudios, de las experiencias chamánicas, se nos revela que el chamán alcanza estados de éxtasis con o sin ingesta de plantas maestras. Cada chamán tiene la facultad de conocer los secretos del origen, llegando a ello a través del ayuno, del poema, del mito, del misterio, la plegaria, la danza, el canto, el sonido del tambor (construido a partir de un árbol, que simboliza el árbol cósmico). Utilizan el sonido de maracas y otros instrumentos para ingresar en el mundo de los espíritus y regresar trayendo curación o bien información que dará a su comunidad. Este regreso de su viaje cósmico, también trae símbolos del otro mundo o del más allá, los cuales deja plasmados en su arte rupestre, que podemos observar grabado en rocas cuevas, en sus tapices y en sus indumentarias rituales.

El vuelo mágico, el éxtasis chamánico y la música a través de sus instrumentos musicales, representa la trascendencia que sobrepasa los límites del hombre y son absolutamente indispensables para comprender la cosmogónica del cuerpo en sus culturas aborígenes. A fin de establecer contacto con los espíritus, los chamanes explican que es necesario dominar los sonidos a través de los instrumentos musicales, estos cantos y sonidos gustan a los espíritus (buenos y malos) así como también a los dioses y semidioses. Una vez logrado el dominio del sonido, se llega al vuelo o a los viajes y se dominan los elementos principales como el fuego, el aire y el agua. Las maracas son asociadas al cosmos. El chamán que posee una maraca y sabe ejecutarla y conoce sus senderos, es poseedor del mundo.

Lo mismo ocurre con el Kultrun Mapuche (instrumento semiesférico; representación del mundo) su sonido es la voz del machi, se eleva para transitar todas las sendas y llegar así a Wenu Mapu, la tierra eterna de lo infinito. Para la machi (chamán), poseer un kultrun en su mano izquierda es la posibilidad de llevar a cabo distintas funciones, como ser traducir plegarias y mensajes divinos cuando se encuentra es estado de éxtasis, interpretando el canto ritual y realizando practicas adivinatorias.

La ceremonia del Ngullatun, ejemplifica la cosmovisión mapuche. Ante todo se advierte una concepción vertical y horizontal del cosmos donde se tiene muy en cuenta el orden ético espacial y ceremonial que este último implica: “… A los puntos cardinales se les asigna un orden jerárquico guiado por la oposición del bien y del mal y por el movimiento circular contrario a las agujas del reloj a partir del Este (Este, puel mapu, Sur willi mapu, Norte piku mapu, Oeste lafkén o nau mapu Grebe, 1984) (6). En cuanto a los seres sobrenaturales solo sería necesario recordar que el cosmos está poblado además de los hombres, de los cuatro puntos cardinales, por los seres benéficos del Huenu Mapu y maléficos del Minche Mapu.

El hombre en todas las culturas no hace más que repetir el acto de la creación, su calendario religioso conmemora en el espacio de un año, todas las fases cosmogónicas que ocurrieron en el origen. Cada ritual o ceremonia que tenga como finalidad la plenitud integral, es cuando realmente el hombre proyecta a la época mística del comienzo, la creación cósmica que es creación por excelencia. Los rituales poseen un arquetipo divino y consisten en la imitación de gestos que antiguamente hicieron los dioses. En todas las culturas los ritos son comportamientos imitativos, referidos a un tiempo primordial cuyo retorno tiene un valor regenerador, se comienza una nueva vida, en el seno de una creación renovada. El mito relata una historia sagrada y un acontecimiento que tuvo lugar en el tiempo primordial (M. Eliade). “El mito este proceso simbólico inconsciente que se perpetúa a través de las eternidades y que, como manifestación mas original del espíritu humano, es también la raíz de la creación futura (C. G. Jung). Su mensaje unitivo persiste a pesar de la presencia de lo trágico en el corazón del mundo y del hombre en busca de su propia renovación. El mito relata una cosmogonía, la infancia del mundo.

Por estas razones expuestas y cuantas otras más no esbozadas en este escrito pero que realmente son fascinantes en el mundo de la concepción chamánica, considero que el mito, el rito, el canto chamánico y cuantas otras manifestaciones ancestrales de estos pueblos indígenas Andinos, en fin, ese mundo simbólico junto a su cosmovisión jamás podrá desaparecer. Deberemos los hombres y mujeres respetar sus autenticas formas de pensar, sabemos que no hay verdades eternas e inmutables, pero aceptando las culturas indígenas, estaremos contribuyendo en gran medida, a la auténtica verdad y su legado a la humanidad.

Hierbas y plantas curativas - Medicina Tradicional Amazónica


Al referirme a la medicina tradicional que los pueblos indígenas nos entregaron, en esta oportunidad hablaré brevemente de la “planta educadora - Ayahuasca”. Si bien reconozco que es un tema de mucho debate, en este escrito, quiero recalcar que facilita la posibilidad de apoyarme en la vibración del encuentro, de mi posibilidad perceptiva, al haber convivido y aprendido con maestros chámanes Chipivos-Conivos de la zona del Amazonas, del Perú.

En palabras de Ott Jonathan, nos dice: “La esencia de la experiencia proporcionada por enteógenos es el éxtasis, en el sentido original de esa manida palabra – ek-stasis, “retraerse el alma del cuerpo” (según el Oxford English Dictionary, Compact Edición, pág. 831) (7). Lo que R Gordon Wasson denominó “el estado incorpóreo”: ...”Allí estaba yo, suspendido en el espacio un ojo incorpóreo, invisible, intangible, observando sin ser visto”… (Wasson 1957). Mas concretamente es un estado inefable de gracia espiritual, donde el universo se experimenta más como energía que como materia. Un estado donde la existencia es espiritual y no material (Hoffmann 1988). La base y esencia del chamanismo es la experiencia religiosa arquetípica. En el mundo arcaico, y en las culturas ágrafas que han sobrevivido aisladas hasta nuestros días, el chamanismo y el éxtasis representan el epítome de la cultura, cumbre entre los logros de la humanidad (Calvin 1991) En la era de los enteógenos (Wasson 1980), en el mundo arcaico que aún perdura en la amazonía y otros lugares “todo cuanto vive es sagrado como dijo William Blake, especialmente la biosfera planetaria, de la que todos formamos parte y en la cima de lo sacro encontramos a los maravillosos enteógenos, imbuidos de poder espiritual. (8)

En el encuentro, si elegimos comprender los reinos mas elevados, notaremos que la aparente separación entre el humano y el Creador ya no será. Nuestros guías nos muestran el camino a través de las fuerzas de la luz, del amor, de la humildad. Nuestros guías abrirán canales, para que su mensaje nos sea claro a nuestro grado de apertura de conciencia. El encuentro con nuestros guías espirituales durante la experiencia, nos facilita y posibilita la maestría; descubriremos la posibilidad de ser “nuestros propios sanadores, nuestros propios maestros, nuestro propio chamán”, es un regalo del amor del Creador, que podremos acceder si muestro intención es llegar a estos lugares de la creación. Hay pasos para acceder a estados mas elevados de conciencia, hay leyes universales que vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida, tomando parte en la transformación más extraordinaria de la conciencia de la humanidad. Esto no es verdaderamente acerca de tratar de querer ser espirituales, porque no hay nada de nosotros que no sea espiritual. El camino que me han enseñado maestros que a lo largo de mi vida he conocido y deseo trasmitir con mis propias palabras es: “aprendan a abrazar el miedo y amar absolutamente todo lo que somos, en cada instante de nuestra vida; aprender a amar absolutamente todo, (hasta esas pequeñas cosas de nosotros que no nos gustan) que hemos olvidado que somos, verdaderamente eterna y perfecta expresión del principio”. Toda esta sabiduría y conocimiento está dentro de cada uno de nosotros, nos resta recordar. Somos seres eternos, divinos y cósmicos y en este planeta tierra, que es una escuela de aprendizaje y una posibilidad de transformar nuestra vida, reconoceremos entonces que somos luz de amor encendiendo la conciencia de todos los mundos, porque no estamos separados de nada ni de nadie y sabremos que el amor es la clave y que no existe nada más.

Hay muchos caminos de aprendizaje, uno de ellos es el cambio que experimenta nuestra conciencia, a través de prácticas como el yoga, la meditación, los sonidos de la naturaleza, la daza, los tambores, la música de las esferas, que hace posible que nuestra sabiduría interior despierte y proporcione el encuentro de nuestra propia naturaleza cósmica que tanto anhelamos y que en momentos de nuestra historia personal la olvidamos. La planta maestra - ayahuasca nos posibilita este encuentro, con nuestro propio maestro, con nuestro propio poder de sanación, de perdón, en la humildad y amoroso reconocimiento de nuestro anhelo de aceptarnos y cambiar aquellos aspectos de nuestra vida que no funcionan o simplemente aceptar los nuevos cambios que nos brinda la experiencia.

Comenzar algo nuevo, diferente, simplemente nos da miedo, nos asusta y por eso quedamos condicionados a lo “conocido”. Por alguna razón tú, querido lector, has llegado a leer estas líneas y posiblemente el cambio en ti ya se este produciendo; sólo somos activadores de cambios, quien lo realiza eres tú y tu propia sabiduría interior que te lleva a buscar nuevos espacios dentro de la infinita posibilidad que nos dan, para aprender a conocernos, a amarnos, a perdonarnos. En algunas culturas aborígenes que utilizan la planta maestra ayahuasca se la denomina también yague, como ocurre en algunas zonas de Brasil en Sur América, pero sea como se la denomine en cada lugar, la esencia que contiene la sabiduría de la planta y su efecto es el mismo. He tenido la maravillosa posibilidad de aprender a identificarla en la selva tanto en Perú como en Brasil y ha sido para mí un encuentro con la Madre naturaleza y un apoyo científico a la tarea de campo que he realizado.

Actualmente en muchas zonas donde la planta maestra nace, el hombre esta destruyendo su habitad y es por este motivo querido lector me he animado a enviar peticiones a los gobiernos para que dejen de talar nuestro pulmón de oxigeno “la selva”. Nuestras riquezas naturales son de suma importancia, no sólo como investigación de sus componentes y derivados sino también para tomar conciencia que estamos destruyendo el ecosistema planetario. Claro está, querido lector, que tú también posiblemente sientas en algún momento de tu vida que debes comenzar a cuidar nuestro ecosistema. La destrucción forestal, no sólo trae consecuencias irrecuperables para nuestro medio de vida, también afecta a los animales que en ella viven y se alimentan de lo que la madre tierra provee.

La planta educadora, es una parte esencial del chamanismo, es un antiguo método para explorar dimensiones más allá de la realidad de esta dimensión o realidad física. En mi experiencia el aprender con la planta maestra, es a través del camino del amor, del re-encuentro, en un contexto de humildad y siguiendo los rituales espirituales con que los indios han legado a la humanidad. Cuando nuestros antepasados chámanes utilizaban estas plantas maestras, lo hacían con el fin de curar a pacientes, de elevar su conciencia, con un sentimiento profundo de reverencia y agradecimiento al Creador y luego transmitían a su pueblo las enseñanzas que traían. Hoy en día aún se siguen conservando estas mismas costumbres en muchas comunidades indígenas de sur América. Hoy su legado es trasmitido a quienes ellos consideran que harán uso de la planta educadora con un principio de amor y honestidad que solo pueden trasmitir nuestros indios a nosotros hombres blancos en busca del don de sabiduría y amor que nos proporcionan.

Cuando la planta psicoactiva actúa, manifiesta el espíritu de la naturaleza y orgánicamente nos lleva hasta nuestro verdadero ser y por eso nos curan. Creer que son peligrosas es negar y rechazar la sabiduría planetaria de nuestra naturaleza interna y externa. El poder del chamánismo simboliza medicina, es para curar, para encontrar nuestra propia sanación interior, no tiene nada que ver con el concepto occidental de “poder”que versa sobre la dominación y la competición. El propósito del uso de la planta maestra ayahuasca es disolver el ego y su densa estructura cognitiva, también la utilizamos para crear una conciencia mayor, para equilibrar nuestras energías masculinas y femeninas. A través del uso de la planta maestra, entramos a descubrir que algo nos habla. Discurre temas importantes, como ser una conciencia más integrada, más evolucionada y que habitualmente no la percibimos en nuestras experiencias cotidianas.

Mi anhelo del alma sueña realmente en la obra que el espíritu no le permite aún nombrar en nuestra cultura. En el cielo de su noche, parecida a los magos que el ángel de la época despierta, el alma se sabe orgánicamente portadora de aquello que los hombres buscan y que acabarán por encontrar: lo global, el sistema, el modelo.


Bibliografía

(1) Sullivan Lawrence, Icanchu’s Drum, pág. 425.
(2) Juan Schobinger (compilador) “Chamanismo Sudamericano” pág. 12. Editorial Almagesto - Buenos Aires, Argentina 1997.
(3) Armando R. Bazan. “La cultura del Noreste Argentino” – Editorial Plus Ultra. Pag. 65.
(4) Sullivan Lawrence, Icanchu’s Drum, pag. 425.
(5) Eliade Mircea, The Sacred and the Porfane, 1957. Reimpresión. New York: Harcourt Brace Javonovich, 1959 pág 75.
(6) Cosmovisión del mundo mapuche. “Junta de hermanos de sangre” Isabel Peresa – Elena Perrota Pereda y Perrota. Julio 1994. Buenos Aires – Argentina
(7) Éxtasis. Procedente del griego ekstasis, acción de quedar fuera de sí… pág. 598 y 599 – Diccionario de las Religiones – Director de la publicación Paúl Poupard. Editorial Herder. 1987.
(8) Ott Jonathan, “Pharmacotheon Drogas enteogénicas, sus fuentes vegetales y su historia”. Editorial: La Liebre de Marzo, S. 1996 (para la edición en castellano) pág. 54 y 55.