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carta oso

¿CÓMO ES EL OSO?

Hábitat: El oso necesita áreas muy extensas para sobrevivir, ya que depende de una amplia variedad de hábitats donde encontrar alimento y refugio. El medio del que resulta más dependiente es el ambiente forestal integrado por bosques caducifolios puros o mixtos, excepto los osos blancos o polares cuyo hábitat natural son las masas de hielo ártico. Hay pocas especies de osos: los negros que son el bezudo habitante de Ceilán y la India; el oso de anteojeras que habita en las zonas tropicales de América del sur y en los bosques de los Andes; el oso grislie que habita en Norteamérica, el oso malayo que del sudeste asiático; y por último están el oso tibetano que se restringe a los bosques del Tibet y el norte de China y el oso panda, también habitante de los bosques chinos. Hubo un tiempo en el que los osos pardos se extendían en número considerable desde Inglaterra hasta Japón, llegando por el Sur hasta el Mediterráneo y el Himalaya. En el siglo XI se había dado muerte ya al último de ellos en Inglaterra y en la actualidad, en Europa los que sobreviven están confinados principalmente en los bosques inaccesibles de los Pirineos, Cantabria, Alpes Suizos, Cárpatos, Balcanes, Noruega, Suecia y Finlandia. Son más numerosos en algunas partes de Siberia, pero incluso allí, la población ha descendido.

Costumbres: Se mantienen bien alejados de los poblados y buecan refugio en cuevas, cavidades, el tronco hueco de un árbol o una oquedad en el terreno para dormir. Muestran actividad principalmente al oscurecer y al amanecer, y a menudo durante la noche. Por lo general se mueven con un andar lento y vacilante, pero cuando les resulta necesario pueden correr a mayor velocidad que un hombre. Son buenos trepadores, rápidos en la reacción y poderosos, pero inofensivos para los humanos, excepto cuando se les provoca, acorrala o hiere. Por lo general viven en soledad, excepto durante la estación de cría aunque, una vez efectuado el apareamiento, ambos consortes se separan y alejan en busca de sustento. Su territorio no tiene un perímetro determinado pero en su área habitual se localizan diversos lugares que el animal visita regularmente para alimentarse, beber, reposar o tomar el sol, lugares que se hallan conectados por unas sendas fijas. Puede que las localizaciones de dos o más ejemplares coincidan en determinados sitios, y cuando sus ocupantes se cruzan en su recorrido, no se prestan atención alguna. Parece, sin embargo, que se reconocen como vecinos aunque no se hagan el menor caso. La mayor parte de los osos ayunan durante todo el invierno subsistiendo a expensas de la grasa acumulada durante el otoño. Duermen casi todo el día pero pueden abandonar su guarida para efectuar cortas expediciones. El oso tibetano sólo hiberna durante breves periodos cuando las condiciones climáticas son muy severas. Su vista y su oído nos son muy agudos.

Si bien los osos son por naturaleza solitarios, cuando las circunstancias les obligan, como en el caso de tener que vivir en zoológicos o circos, pueden convivir con otros osos sin gran discordia, demostrando que son fundamentalmente amistosos.

Reproducción: Junio es el mes de la reproducción y el periodo de gestación dura de 100 a 210 días. La osa se aparea sólo una vez cada dos años. El galanteo es turbulento y después del apareamiento el macho es expulsado. Siete meses más tarde nacen en una guarida entre peñascos o en una cueva, generalmente dos oseznos, a veces uno, y en ciertos casos más raros tres. Cuando cumplen tres meses abandonan el cubil y acompañan a su madre, cabalgando a veces sobre ella. Permanecen con su madre de dos a tres años y algunos no la abandonan hasta la llegada de nuevos hijos. Un largo periodo de cuidados maternos permite aprender por vía del ejemplo y brinda las primeras experiencias ante los avatares de la vida. Tardan tres años en alcanzar la madurez.

Alimentación: El oso tibetano es principalmente vegetariano y se alimenta de bayas, nueces, raíces, hormigas y miel, recurriendo a veces también a las cosechas de maíz, arroz, alforfón, melones y frutas. Sólo ocasionalmente come corderos, terneros y ciervos. En cambio, los osos del continente americano son los mayores y más poderosos carnívoros vivientes. La fuerza de un oso pardo queda patente considerando que es capaz de matar de un solo zarpazo a un bisonte más grande que él, rompiéndole el cuello y luego, arrastrar el cuerpo muerto. Las focas constituyen el plato favorito del oso blanco, a las cuales sorprende aprovechando los múltiples montículos de nieve para ocultarse.

Enemigos: Los osos viejos y enfermos son presa a veces de los pumas, y en invierno no se hallan tampoco libre de los lobos. Sin embargo, su peor enemigo es el hombre que destruye sus hábitats. En el pasado los chinos tenían en gran aprecio su carne y sus huesos, atribuyéndoles propiedades medicinales. Los aborígenes ainos, del Japón, empleaban su piel para el vestido y se alimentaban de su carne. En Norteamérica, el oso negro ha sido desde hace mucho tiempo una pieza favorita de los cazadores humanos. En 1953, se mataron 700 osos negros en la Columbia Británica para suministrar la piel con que se confeccionaron los tocados de ceremonia del Regimiento de la Guardia, en ocasión de la coronación de la reina Isabel II de Inglaterra, hecho que suscitó este lacónico comentario por parte de un periodista americano: "Afortunadamente para el oso negro, las coronaciones no son frecuentes en Gran Bretaña."

Los osos polares empezaron a escasear, dado el exterminio a que se les sometía al cazarlos por deporte o para satisfacer la demanda de lujosas alfombras manufacturadas con su pelo. Los esquimales los han cazado desde hace cientos de años para obtener de él comida y pieles y actualmente son los únicos que tienen permiso para seguir haciéndolo debido a la legislación internacional. Con su piel los esquimales se fabrican cubrecamas y mantas para los trineos así como calzones impermeables.

Expectativa de vida: En libertad pueden llegar a vivir hasta 30 años, 47 en cautividad.

Hechos interesantes: Su vista no es muy buena, sobre todo a distancia, reconocen formas pero no detalles, y detectan mucho mejor animales u objetos en movimiento que inmóviles. Sin embargo tienen el oído muy agudizado y el olfato es su sentido más desarrollado, sin duda es el que más les ayuda en su vida cotidiana. Gracias a él pueden detectar a larga distancia muchas de sus fuentes de alimento y también el estado sexual de otros ejemplares durante la época de celo.

 

 

En mi propio trabajo chamánico soy asistido por varios espíritus ayudantes. El espíritu del oso es uno de ellos, uno de los espíritus más poderosos de la categoría de los espíritus cercanos a los humanos. Él me buscó por su propia cuenta mostrándose a sí mismo repetidamente en sueños, dándome una serie de enseñansas e instrucciones sobre cómo podía relacionarme con él. [...] Danzando para invitar y representar al espíritu del oso, después de que haya llegado y me encuentro fundido con él, veré el esqueleto de las personas a través de su carne. No es una cuestión de adivinación; en un trance fundido con el oso, puedo ver el esqueleto en el sentido más literal y puedo distinguir qué huesos han estado fracturados o dañados o si se han curado completamente o no. [...] Fundido con este poderoso sanador he podido sanar varios tipos de lesiones óseas. O más precisamente: el oso realizó el verdadero trabajo de sanación y yo fui solamente el ayudante que creó y mantuvo el contexto del ritual de sanación.

Dan van Kampenhout: La sanación viene desde afuera: chamanismo y constelaciones familiares, Ed. Alma Lepik, Argentina, 2004

 


SIMBOLISMO

Los poderes del Oso son:

- Fuerza
- Defensa
- Autonomía

La sabiduría del Oso incluye:

- Introspección
- Muerte y renacimiento
- Maestro de la sanación
- Saber apreciar la soledad
- Comunicación del Espíritu
- Descubrir el origen de la enfermedad

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Simbolismo cultural:

El oso es uno de los animales que tiene mayor importancia en las tradiciones chamánicas de Norteamérica y Asia. Aparece vinculado, por una parte, a la miel, el alimento áureo que simboliza la sabiduría y evoca la ambrosía celestial y, por otra, a la caverna, al Centro de la tierra. Entre los indios de Norteamérica es el animal de poder o tótem de los sanadores. Simboliza también la idea de renacimiento tras la muerte. En la rueda de las armonías de los indios lakota de norteamérica, el oso es el símbolo de la transformación y representa al punto cardinal del Oeste. En algunas de estas culturas la creencia popular interpreta que el oso lleva en su vientre las almas de los muertos y por ello se le considera señor de las almas y de la caza. En la cultura europea, su máximo interés se centra en su condición de animal lunar, por sus apariciones y desapariciones estacionales. Aún hoy en día está muy difundida la creencia de que el 2 de febrero el oso sale de la guarida en la que hiberna para observar las condiciones climatológicas y astronómicas. Si la luna está llena, vuelve a su cubil, el invierno todavía se prolongará: pero si ese día abandona su refugio, quiere decir que esa será la última luna nueva del invierno, pues la Primavera está próxima. Debido a este simbolismo lunar se le conceden también cualidades maternales y femeninas de ternura y protección.

 

EL OSO COMO ANIMAL DE PODER

(Ir a: Cómo encontrar a tus animales de poder)

El oso es un especialista en temas de sanación, cambio, muerte y resurrección. Por eso es el guía de las almas que sienten una inclinación natural hacia cualquier técnica o disciplina relacionada con las artes de la sanación física o energética o con el auxilio de las personas en fases terminales que iniciarán su viaje hacia la muerte. En cualquiera de estos casos, el oso es un perfecto compañero de trabajo que colabora activamente enseñando lecciones de sanación corporal o energética y desapego. También es un gran guía para las almas de las personas que necesitan desarrollar la autonomía y aprender a vivir a gusto en soledad, rompiendo la dependencia que las ha unido a otras personas o situaciones.

EL OSO COMO ALIADO TEMPORAL

(Ir a: Cómo renovar a tus aliados temporales)

El oso como aliado temporal te recomienda que durante la presente estación te ocupes de darle mantenimiento a tu cuerpo físico. Si te encuentras [email protected], no dejes de acudir a un especialista. Si estás [email protected], ve a que te den unos buenos masajes. Si te sientes [email protected] consulta a un especialista de polaridad o craneosacral. Si te sientes [email protected] de energía, haz ejercicio. Ponte en forma. En cualquier caso, según tus necesidades, el oso te anima a hacer algo en beneficio de tu cuerpo físico. Lo necesitas.

 

 

Sacar al Oso en el PASADO significa:

Con relación al asunto por el cual preguntas, es muy probable que hayas estado en un periodo de inactividad parecido a la hibernación, como los osos en invierno. Esta sabiduría es muy útil cuando sabes distinguir los cambios ambientales que marcan el reinicio de la actividad. El oso en el pasado dice que has hecho bien en detenerte y ahora te marca el fin de esta pausa.

Sacar al Oso en el PRESENTE significa:

Recuperar la salud y la armonía significa reconectarte con el Espíritu. Cualquier persona o técnica que te ayude a lograrlo actúa como un sanador o un agente de sanación. En estos momentos el oso te aconseja que busques ayuda para evitar que llegues a enfermarte, para solucionar las cosas en caso de que ya estés experimentando alguna dolencia física o para ayudarte a resolver los problemas que no has logrado resolver por ti [email protected] Dependiendo de tus necesidades particulares, un sanador puede ser un terapeuta holístico, un especialista sanitario, un psicólogo, un grupo de apoyo, un guía espiritual, un amigo, un familiar o alguna otra persona que pueda guiarte para que recuperes tu armonía o tu salud. En cualquier caso, recuerda que la fuente de tu sanación no está afuera, sino dentro de ti y tienes que ponerte en contacto con ella. Éste es tu reto.

Sacar al Oso en el FUTURO significa:

¿Has visto algo más enternecedor que un osezno en brazos de su madre? Si cumples el reto que tienes en el presente, el espíritu del oso te asegura que estarás [email protected] para ser responsable del bienestar de otras personas, ya sea a nivel familiar o a nivel de proyectos sociales importantes.

 

Un consejo del oso:

¿Qué tal un descanso? Necesitas un rato de tranquilidad para estar sin hacer nada.
Rascándote la panza sin pensar en ninguna cosa. Tómate la tarde libre
o toma unas largas vacaciones, según la gravedad de tu estrés...

 

Si te interesa saber cuáles son tus aliados temporales, que cambian al inicio de cada estación (primavera, verano, otoño e invierno), asiste a las consultas individuales o a los talleres grupales de
Karina Malpica
, autora de este juego.

Consulta fechas y lugares en la agenda de su web:

www.karinamalpica.com

También puedes encontrar a tus aliados temporales por tu cuenta, siguiendo las instrucciones que encontrarás en el libro:
"El Juego de los Animales de Poder"

(Ed. Obelisco, Barcelona, 2011).

 

 


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