La Atlántida
 
 

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¿Qué es la Atlántida?

Se dice que fue un súpercontinente que desapareció de la faz del planeta Tierra hace miles de años. Platón en sus Diálogos, específicamente en  "Crítias" y "Timeo" se refiere con detalle a las dimensiones y la forma circular que tuvo la enorme isla o continente de la Atlántida, de cuya existencia estaba convencido no sólo este filósofo griego sino prácticamente todos sus contemporáneos.

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El resurgimiento de la Atlántida

Por Jane Ann Dow, Ph.D.

 

Reflexiones de un Lugareño

Había suficientes advertencias. Escuchamos el trueno a muchos kilómetros de distancia y vimos las nubes oscuras cubriendo nuestro pueblo al medio día. Vimos los patrones climáticos cambiar drásticamente. Sentimos la tierra temblando bajo las sandalias de nuestros pies mientras corríamos hacia los sabios para que nos dijeran qué era lo que estaba pasando. Los templos de cristal se llenaron a tope cuando nos apiñábamos dentro para oír las palabras reconfortantes de nuestros líderes. La política de nuestro tiempo estaba ocultando el misterio, los oficiales estaban extrañamente callados. Su silencio nos alarmó. Nosotros éramos campesinos que trabajábamos duro, cultivando los campos, orando a nuestros dioses y diosas, cuidando a nuestras familias. Sabíamos que algo estaba pasando, pero no sabíamos qué era. Durante años nuestras preguntas permanecieron sin respuesta, nuestros miedos no fueron apaciguados.

Había otras advertencias también. Se vieron actividades extrañas en los cielos nocturnos. Luces resplandecientes surcaron rápidamente el cielo oscuro. A veces encendieron colores luminosos como para enviar señales, ¿pero a dónde? ¿A quién? Nuestra tierra era tan inmensa que sólo unos pocos de nosotros viajamos alguna vez de un lado al otro. Había porciones grandes de tierra no disponible para nosotros. Los cercos altos nos impidieron acercarnos demasiado a los grandes edificios que sólo podríamos ver en la distancia. Edificios que eran un misterio. Sus formas eran extrañas, no eran las de los edificios cuadrados usuales con las espirales cristalinas en la cima. Estos edificios que estaban fuera de nuestros límites eran realmente diferentes. Estaban orientados a partir de formas geométricas, de seis lados, de ocho lados y los más prominentes de todos tenían cinco lados. Estos edificios extraños emitían rayos de luz muy alto en el cielo, parecían hacer brillar un claro patrón a las estrellas. Nosotros nos preguntábamos qué significaba todos esto.

Los Sacerdotes de Templo ofrecieron poca ayuda a nuestros dilemas cotidianos. Ellos también se volvieron distantes e incluso parecían temerosos. El secretismo de aquellos que nos gobernaron sólo nos puso más intranquilos. No había nadie que nos explicara las luces, el clima, ni los fenómenos que estaban teniendo lugar. Había momentos en que los lugareños éramos presas del pánico, era cuando la tierra se agitaba como para recordarnos que lo que estaba pasando estaba fuera de nuestro control. Nosotros sólo podríamos ir a nuestros Templos de Cristal a orar, pidiendo comprensión, pidiendo paz.

Oímos hablar de muchos levantamientos en otros pueblos lejanos. Había inquietud por todas partes en la isla. Todos podríamos sentirlo y estábamos desconcertados, incluso asustados. ¿Nuestras oraciones no eran suficientes para traer paz a nuestra isla? ¿No éramos dignos de la paz que buscábamos? ¿No éramos suficientemente buenos para sobrevivir? Nosotros éramos gente simple, ninguno de nosotros logró salir nunca de la clase obrera. Excedíamos en número a los más evolucionados, los Científicos, los Líderes que gobernaban quienes nos dijeron que ellos eran los mensajeros de las estrellas. La luz más luminosa de todos era El Uno. El Uno era responsable de nuestro ser mismo. El Uno era la luz que instiló la vida dentro de nosotros. Ciertamente El Uno oiría nuestras oraciones y traería paz una vez más a nuestras tierras y a nuestra gente.

Había rumores por todas partes. El gobierno controlaba nuestras vidas. Los Científicos eran exaltados incluso más allá de los Dioses. Supimos de los experimentos, de los implantes de ordenador en los cuerpos de los lugareños. Vimos cómo nuestros amigos empezaron a cambiar. El miedo estaba por todas partes. Vimos nuestros sueños marchitarse en el cielo nocturno cada vez más lleno de luces. La tierra continuó agitándose. Las nubes oscuras cubrieron nuestros pueblos y nuestros corazones. Nos sentíamos desesperados. Nos sentíamos responsables. Nos sentíamos indignos incluso de recibir la luz de El Uno.

La caída

Ese día las nubes llegaron temprano. ¡La tierra estaba gritando, igual que nosotros! Los edificios empezaron a desmoronarse. Los templos de cristal estallaron. Todos corrimos buscando resguardo, pero no había ninguno. De repente el cielo se llenó de naves metálicas grandes que haciendo brillar sus luces luminosas a través de las nubes parecían decir a la tierra debajo: 'Es tiempo de retirarse'.

Conforme cada uno de las grandes naves emitió su rayo de luz a la tierra, pudimos ver desde la distancia miles de almas que eran alzadas en su luz hacia la nave. ¡Nosotros estábamos intimidados por lo que veíamos! ¿Quiénes eran aquellos que estaban siendo salvados por las naves? Ciertamente no eran nuestros lugareños, ni siquiera los Sacerdotes que mantuvieron cautivos nuestros espíritus. Eran los misteriosos que nosotros raramente vimos, los Líderes y Científicos que ahora nos gobernaban. Durante un momento nos olvidamos de nuestra propia condición, viendo lo que pasaba rápidamente ante nosotros. Entonces en el océano se levantaron olas gigantescas, olas que lavaron la tierra y se llevaron con ellas nuestras parcelas, nuestras casas, nuestras familias. Fuimos consumidos por el miedo y la desilusión aplastante de que nosotros no éramos lo bastante buenos para ser salvados. Nosotros asumimos el fracaso en nuestras almas.

Los lugareños no fueron los únicos que asumieron el síndrome de la Atlántida. Los sacerdotes que se suponía que eran el eslabón entre los líderes y los lugareños estaban desesperados tratando de encontrar una manera de tender un puente para cruzar el hueco que cada vez se ensanchaba más. Ellos supieron lo que los Científicos estaban haciendo, pero no podían explicar o incluso entender el cambio de los líderes que estaba disminuyendo su poder sobre las personas. Ellos no tenían respuestas para las preguntas de los lugareños, no podrían abatir el miedo que estaba asolando la tierra. Ellos, también, pensaron que habían fallado. Que incluso le habían fallado a El Uno, quién debía sentirse muy defraudado por ellos. Ellos no eran lo bastante buenos, lo bastante sabios o lo bastante dignos como para ser salvados. ¡Así es que cómo podían ellos salvar a los lugareños! Sacerdotes y Sacerdotisas abandonaron los Templos. Algunos fueron a unirse con los Lugareños en oración y servicio, otros corrieron detrás de los Científicos intentando salvar sus vidas.

El caos reinaba por todas partes, en la tierra, en los lugareños y en los Templos. Y parecía que también, entre los Líderes.

Los Científicos se volvieron los Líderes. Después de todo, ellos tenían todas las soluciones... Ellos mantuvieron el poder en sus manos, las mismas manos que estaban manipulando la materia, controlando la conducta a través de la tecnología de la computadora y manteniendo en privado la información que venía de otras dimensiones del Universo. Ciertamente, ellos eran los nobles, los dignos, los que merecían ser 'levantados' de la isla por las mismas naves que los trajeron a la tierra y continuamente les suministraban conocimiento avanzado. Pero también había disensión entre ellos. Sus experimentos estaban fallando y también ellos. Si sólo hubieran trabajado más arduamente y durante más tiempo, vigilando más estrechamente, haciendo un mejor trabajo, quizás ellos podrían haber salvado la Atlántida. ¿El hueco era demasiado ancho, habían perdido contacto con la humanidad mientras perseguían su tecnología y poder? A pesar de toda su sabiduría, ellos sentían que también le habían fallado a la Atlántida. Ellos simplemente no eran lo bastante buenos.

Cuando los mares recobraron la calma, la isla ya no estaba.

Muy lejos de la superficie del ahora pacífico océano quedaron los restos de una isla llena de esperanzas y sueños.

Se fueron todos los grandes edificios de luz, los magníficos edificios.

Se fueron los miles de Lugareños, los Sacerdotes y los Científicos.

Se fueron los templos dorados que sostuvieron nuestras oraciones, nuestra devoción, nuestra confianza.

Se fueron los Lugareños que retuvieron los miedos, el sufrimiento y el pánico en sus mismas almas, para nunca vivir de nuevo. ¿O si?

Profundamente enterrados quedaron los edificios prohibidos, los Científicos y sus laboratorios, sus secretos que nunca serán revelados. ¿O sí?

¿Eres un Atlante?

Profetas de todos los tiempos han hablado del resurgimiento de la Atlántida. Ellos han visto emerger de nuevo la gran isla del mar con toda su energía cristalina intacta. Ellos predijeron el día en que la gran civilización de la Atlántida tomaría su lugar una vez más entre las naciones poderosas del mundo. ¿Qué significaban sus visiones realmente? ¿Podría ser que el resurgimiento de la Atlántida marque el retorno de los muchos miles de almas que perecieron allí? ¿Y estas almas todavía están cargando y sufriendo los patrones del miedo y el fracaso? ¿Son estas las almas de nuestros días las que están recreando la Atlántida de nuevo?

Esto es lo que escucharás decir a un Atlante: No importa qué tanto me esfuerce, nunca funcionará. No importa lo que haga, nunca será bastante. Yo no soy lo suficientemente fuerte, lo suficientemente bueno, lo suficientemente poderoso, lo suficientemente espiritual, lo suficientemente digno de ser amando... lo suficientemente cualquier cosa... como para tener éxito, para sentirme digno, para efectuar el cambio que necesita mi mundo.

Éstos son los clientes que vienen, sintiéndose severamente bloqueados. Ellos sienten que no pueden lograrlo, que no son lo suficientemente buenos, que no se merecen nada. La mayoría de ellos podrían considerarse "adictos al trabajo": dirigidos por alguna fuerza silenciosa que continúa diciéndoles que no están haciendo lo suficiente. Usualmente tienen un alto grado de estudios, se esfuerzan demasiado, y de repente se dan cuenta de que en verdad no son 'lo bastante buenos', de forma que muchos de ellos crean alguna enfermedad debilitante que les impide seguir intentándolo. Éste es el pensamiento poderoso. Su creencia sobre quiénes son y lo que deben hacer tiene su origen en los tiempos de la Atlántida, en los tiempos en que su alma asumió los sentimientos de fracaso. Éstos no son pensamientos conscientes. Éstos son los pensamientos del Alma, reviviendo el patrón una y otra vez, reafirmando la creencia en el fracaso, intentando superarlo con cada nueva vida. Las Almas de la Atlántida reaccionan muy personalmente y a menudo con mucho miedo frente a las condiciones mundiales. Ellos perciben la falta de conciencia en sus compañeros humanos. Ellos temen el secreto gubernamental acerca de la investigación científica, mucha de la cual es altamente secreta, clonando animales, introduciendo chips de computadora en animales y niños. Claro que todos vemos estas cosas y reaccionamos ante ellas. Pero para un Atlante, éstas crean un terror severo, disparando rápidamente los antiguos recuerdos contenidos en su campo de energía. Todo regresa a ellos aunque concientemente no entiendan sus sentimientos o sus fuertes reacciones. Ellos no ven lo que los impulsa tan duramente a tener éxito y luego prepararse para el fracaso. Los viejos patrones los jalan rápidamente. ¡Una y otra vez los Atlantes regresan a la tierra, pensando cada uno de ellos que son responsables de la caída de una civilización!

Cientos de clientes y cartas prueban el resurgimiento de la Atlántida. No vendrá físicamente, vendrá enérgicamente. Se elevará de nuevo a través de todos nosotros que repetimos los modelos en nuestras vidas, vida tras vida. Las sesiones curativas de cristales son tanto para sanar el pasado como para sanar el presente. Un evento traumático poderoso en una vida se desparramará encima de la próxima, y el modelo se repetirá hasta que sea sanado. El tiempo y los ambientes pueden alterar las circunstancias, pero el patrón del alma permanece fuerte. Los cristales seleccionados en una sesión cuentan la historia, e incluso pueden mostrar donde se presenta el patrón en la vida actual de los clientes. Juntos miramos los recuerdos: ¿Qué les pasó a ellos en la Atlántida? ¿Cuál fue su papel? ¿Qué estaban pensando y sintiendo cuando murieron allí? ¿Qué creencias adquirieron en esa vida que son tan poderosas como para impactar todas las otras? ¿Cómo podemos mirar esa vida ahora y cambiar ese punto de vista? Sana la creencia, sana el recuerdo, mira la Atlántida como lo que era: una civilización que acabó por razones que van más allá del pensamiento consciente. ¡Date cuenta de que entonces, como ahora, todos hacen lo mejor que pueden!

¿Eres un Atlante? ¿Estás reviviendo esos patrones? ¿Trabajas tan duramente que no ves tus éxitos? ¿Sientes que no eres lo bastante bueno, lo bastante fuerte, lo bastante sabio, lo bastante algo? ¿Reaccionas emocionalmente ante los cambios de la tierra? ¿A veces te sientes sobrepasado por las circunstancias, agobiado, incluso desvalido? ¿Te sientes espiritualmente inadecuado? ¿Sientes que es tu responsabilidad sanar este mundo? ¿A menudo te siente bloqueado, incapaz de continuar tu viaje espiritual? Si estas preguntas activan una contestación en tu mente o en tu corazón, tú puedes ser un Alma de la Atlántida, que lleva un patrón de alma directamente relacionado con la vida y la muerte que experimentaste en la Atlántida. PERO, tú estás aquí en el planeta ahora, en compañía de muchos, muchos espíritus afines de la Atlántida, intentando encontrar su camino a través de la vida. Vosotros sois los heraldos de la Nueva Era, buscando paz, comprensión y sabiduría. Vosotros sois los exploradores de la metafísica, intentando que un mundo insensible cobre sentido, intentando traer paz a un mundo no pacífico, intentando permanecer equilibrados en un mundo desequilibrado. Vosotros sois los que estáis forjando nuevas sendas de aprendizaje, buscando la Luz y al Creador. Lo que pasó hace tiempo ya pasó, esto es ahora. Vosotros nunca podréis entender o ver totalmente lo que era en verdad la Atlántida. Vosotros lleváis sólo una memoria fragmentada, una memoria que se sale de proporción cuando permitís que tome control sobre vuestros pensamientos y cierre vuestros corazones.

Vosotros podéis sanar vuestro pasado mirando cómo entra a en vuestro presente y no permitiéndole impactar vuestro futuro.

Puedes consultar el texto original en inglés en: www.janeanndow.com/atlantis.php?title=atlantis
Traducción: Karina Malpica: [email protected]

 

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Meditación de Sanación de la Memorias Kármicas de la Atlántida