Cocaína

 

Datos generales / Origen / Denominaciones / Química / Identificación / Composición /
Formas de adulteración / Farmacología / Mecanismos de acción y formas de empleo / Usos terapéuticos / Dosificación / Efectos fisiológicos y psicológicos / Potencial de dependencia /
¿Qué hacer en caso de emergencia?

Hechos interesantes / Régimen legal actual / La coca en el imperio inca cristianizado / El Vino Mariani apoya el ascético retiro de Su Santidad y la Coca-cola® endulza la vida /
Freud: el amor y la cocainoterapia / Sherlock Holmes se inyectaba cocaína
SEGUNDA PARTE:
Hechos interesantes
Los negros, los médicos y la prohibición / La era del narcotráfico / El nexo entre la policía judicial mexicana y la distribución de cocaína base en la frontera entre México y Estados Unidos / La coca es una planta de poder traumatizada, según la visión de un chamán andino / Los efectos de la cocaína en el campo energético humano / Los efectos de la cocaína en el sistema de chakras
Mi experiencia personal
Fuentes de consulta

   
 

DATOS GENERALES

Origen

En 1855 un químico alemán de apellido Gaedcke aísla de las hojas de coca un alcaloide al que llama erythroxyline por le nombre genérico de la planta. Un poco más tarde, en 1859, empleando alcohol, ácido sulfúrico, bicarbonato sódico y éter, otro químico alemán de nombre Albert Niemann purifica el alcaloide de Gaedcke y aísla directamente de las hojas de coca el alcaloide al que se conoce desde entonces con el nombre de cocaína. Hasta mediados del siglo XIX la coca y sus derivados gozan de gran prestigio como estimulantes de uso terapéutico. Tiempo después, esos mismos beneficios comienzan a percibirse como "riesgos seductores" que a acabarían siendo una "amenaza para la sociedad". De cualquier forma y sea cual sea la perspectiva desde la que se mire, sembrar coca y comerciar cocaína (coca o perica) y otros de sus derivados siempre han sido actividades rentables.

 

QUÍMICA

Identificación

Las hojas de coca tienen una forma oval, son de un color verde oscuro, llegan a medir hasta 6 cm de largo y contienen aproximadamente 1% de cocaína.

Dependiendo del tratamiento químico que reciba lo que se conoce como pasta base, la cocaína puede extraerse en forma de hidrocloruro, clorhidrato o hidroclorito. En cualquiera de sus variedades, la cocaína se presenta en forma de polvo blanco, cristalino e inodoro, con un sabor bastante amargo.

Imagen tomada de una web de servicio público

Composición

En el argot de las drogas, a los encargados de procesar la cocaína se les llama cocineros. Con buenas hojas y pericia, cuatro arrobas de hojas (es decir, 50 kilos ya que una arroba equivale a doce y medio) pueden rendir para quinientos gramos de cocaína, pero antes hay que separarla de los demás alcaloides y cristalizarla en una sal. La hoja trujillo, (Erythroxylum novogranatense) de Perú y Colombia, tiene menos concentraciones que la hoja huanaco (Erythroxylum coca) de Bolivia. Para hacer la pasta base basta con los siguientes precursores: petróleo o queroseno, ácido sulfúrico y un álcali  que puede ser cal, carbonato sódico o potasa, ésta última es una variedad en bruto de carbonato potásico que se obtiene de las cenizas vegetales.

Según relato de un cocinero colombiano a Charles Nicholl (23), durante la primera fase, la salada, se mezclan las hojas con la potasa y se las deja reposar en un barril o en un hoyo para que comiencen a disolverse los alcaloides. En la segunda, la mojadura, el queroseno se vierte sobre las hojas hasta empaparlas y se agrega un poco de ácido sulfúrico diluido para que ayude a descomponer las hojas.

Esto permanece así durante 36 horas, al cabo de las cuales, los alcaloides flotan libremente en el queroseno que los absorbe. En la tercera fase, la prensa, se separa de las hojas todo el queroseno posible y mediante un sifón se trasvasa el queroseno a un barril y se desechan las hojas que han quedado negras y muertas. La penúltima fase, la guarapería, es la más delicada. Se agrega agua y ácido sulfúrico al queroseno y se deja reposar durante un día. El ácido penetra y separa los alcaloides que se disuelven en el agua. Al final, el queroseno está arriba y el guarapo abajo. Éste guarapo es una solución de cocaína y demás alcaloides a la que se le agrega más potasa o amoniaco para conseguir que éstos se precipiten. El guarapo adquiere entonces un color blanco lechoso y está listo para pasar a la última fase: la secadería, que consiste en filtrar el precipitado; para ello se utiliza una sábana y se deja secando al sol o con focos hasta que adquiere la consistencia del barro húmedo. A partir de entonces está lista para venderse como pasta base para hacer cocaína o para dejarse secar por completo y venderse como bazuko. Químicamente es estable y puede transportarse en cualquier clima sin que pierda su potencia.

Un buen cocinero puede convertir un kilo de pasta en casi el mismo peso de cocaína. Para hacerlo, se necesitan los siguientes precursores: permanganato de potasio para suprimir los alcaloides que no son esenciales mediante la oxidación; disolventes orgánicos como acetona, éter, benzol o toluol; y algún ácido como el clorhídrico que reacciona con el alcaloide de la cocaína formando una sal cristalina.

Formas de adulteración

La cocaína es quizá la droga más sujeta a sufrir adulteraciones. En 1974 los laboratorios Pharm Chem examinaron cuarenta muestras de diferentes dosis de cocaína circulantes en el mercado clandestino de California, E.U. y determinaron que todas estaban adulteradas en proporciones que iban del 30 al 40%. Inmediatamente la DEA saltó: «Ese laboratorio no está autorizado para publicar datos sobre la composición química de las muestras de drogas ilícitas cedidas por donantes anónimos». (13) Diez años después, investigadores que prefieren mantener su anonimato, informaron que la pureza media se había reducido a la mitad.

Hay dos tipos de "cortes" o adulterantes para la cocaína. Los cortes inactivos sirven para dar peso: lactosa, talco, bórax, Manitol® (que es un laxante italiano) o cualquier otra cosa que se parezca a la cocaína y no tenga efectos colaterales perceptibles de manera inmediata. Para compensar la potencia perdida en la adulteraciones, se le añaden también cortes activos, que pueden ser de dos clases: excitantes (anfetaminas en polvo) para que tenga una subida fuerte y congelantes (novocaína o benzocaína) para imitar el efecto característico de adormilar la boca de la auténtica cocaína.

En términos generales, el que distribuye la mercancía por kilos, la corta normalmente con bórax, lactosa o Manitol®, para dejarle una pureza de entre 85 y 80%; el que la compra en kilos y la vende por onzas la corta con amfetamina y algún anestésico derivado de la coca para dejarla entre 70 y 60%; el que la compra en onzas y la vende en gramos, la corta con lo que se le ocurre, incluyendo gis o talco, y/o nuevamente procaína y novocaína que siendo substancias 70% más tóxicas que el bórax, el Manitol® y la lactosa, añaden además dificultades de solubilidad, haciendo más peligrosa su administración intravenosa y la dejan con sólo un 30  a 40% de cocaína. Si es que pasa por un revendedor más puede acabar hasta en un 20%. El caso es que el consumidor que compra por gramos, rara vez recibe más allá del 50% de cocaína pura, la cantidad acostumbrada en las muestras callejeras actuales oscila entre el 20 y el 40%.

Se cree que un modo elemental de detectar la adulteración es probando la droga; se supone ingenuamente  que al contacto con los labios y la lengua, la cocaína los adormece. Esto nunca es una garantía porque como ya se señaló, el efecto puede estar provocado por lidocaína o procaína. La presencia de grumos también es un mito, en realidad estos grumos se deben a la humedad y se forman con todas las sustancias con las que pueda estar cortada, al igual que se cristaliza el azúcar húmedo.

Una prueba más efectiva es la que se hace con un vaso de cristal claro y agua fría. Los cristales de cocaína pura se disuelven al echarlos en el agua antes de llegar al fondo del vaso. En el camino se desprenden la mayoría de las impurezas y quedan visibles en el fondo. La prueba más efectiva para detectar adulterantes se realiza a nivel térmico: la cocaína se funde entre los 192 y los 197 grados centígrados, así es que cualquier ingrediente que llegue a fundirse antes o después, no puede ser cocaína. Empíricamente se puede realizar con ayuda de un pedazo de papel aluminio o de los metalizados que vienen en las cajas de cigarros. Se coloca la muestra de cocaína encima del papel y por debajo se calienta con un encendedor. Si es pura, hace burbujas y deja una película marrón claro; si  no lo es se ennegrece y deja grumos. La inmensa mayoría de los consumidores no sabe reconocerla por la sencilla razón de que nunca la ha visto ni la ha probado pura.

Robert Sabbag, un experto en la materia asegura en Ciego de nieve:

Si usted tiene un amigo metido en el tráfico, con suerte logrará probar la cocaína casi pura, aún sin cortar, y entonces tendrá la sensación de que las terminaciones nerviosas se le han ahogado en champaña y sabrá por primera vez de qué se trata toda la fiesta. Sólo necesitará una y una para colocarse y mantenerse así toda una noche. (24)

Algunos aficionados a la cocaína están tan habituados a las amfetaminas y otros adulterantes que son en todos sentidos y para todos los fines, adictos al corte que pagan muy por encima de lo que éste vale en el mercado legal.

 

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Si viene en grumos, la cocaína se pulverizan con cualquier navaja o tarjeta plástica. El polvo se coloca sobre una superficie plana formando "líneas" que mediante un popote o un billete enrollado como tal, se van aspirando por una fosa nasal, mientras la otra se tapa con la mano. El polvo previamente disuelto en agua destilada sólo puede inyectarse a nivel subcutáneo o intravenoso si se está seguro de que tiene una pureza mayor al 80%, de otra manera puede estar cortada con sustancias que no sean hidrosolubles (ver formas de adulteración). El polvo de cocaína también puede fumarse "en base" siguiendo este procedimiento: se llena con agua una cuchara hasta la mitad, se vierte una porción de cocaína por dos de bicarbonato y se calienta con un encendedor hasta que se forman unas piedras (cookies) que pueden fumarse en una pipa común o en alguna improvisada con latas o con antenas, por ejemplo.

Usos terapéuticos
 
Poco después de haber sido aislada, médicos y laboratorios recomendaban la cocaína como un "buen alimento para los nervios" destinado a combatir hábitos de alcohol, opio o morfina, e incluso para "conceder sempieterna vitalidad y hermosura a las damas." (13) En aplicación externa es un vaoconstrictor que corta hemorragias e inhibe la transmisión de impulsos en las fibras nerviosas. Debido a esto último se convirtió en el primer anestésico local de la cirugía moderna. Se le usaba en intervenciones oftálmicas y de otorrinolaringología hasta que el descubrimiento de otras substancias derivadas de la coca, como la benzocaína, la lidocaína y la procaína (comercializada con el nombre de Novocaína®), la sacaron de circulación.No obstante, los laboratorios Merck Sharp & Dohme, continúan produciéndola y vendiéndola de manera legal en su forma de hidroclorito.


Anuncio de la Gaceta de Madrid de1937

Dosificación

Las dosis bajas de cocaína pura rondan entre los 50 y los 100 mg; las medias entre 150  y 200 mg; y las altas entre 250 y  500 mg. En consumidores no habituados, sobrepasar el gramo puede ser letal.

Efectos psicológicos y fisiológicos

Si la cocaína es inhalada se requieren algunos minutos para experimentar las primeras sensaciones que suelen durar aproximadamente 40 minutos; si se inyecta o se fuma el efecto es más rápido y más intenso pero dura menos tiempo. De acuerdo a los manuales de instrucción de la PGR:

Hay personas que prácticamente no sienten nada, aun cuando consuman dosis relativamente fuertes; otras que jamás experimentan síntomas de dependencia aun cuando ensayen con frecuencia y algunas más que, por el contrario, presentan reacciones severas ante un solo ensayo. El sujeto experimenta durante un lapso de media hora a una hora un poco de euforia, locuacidad (de donde vendría en español el nombre de "perica" para la cocaína) y sensación general de bienestar y lucidez. Esta droga produce euforia, excitación, ansiedad, disminución de la fatiga, aumento de la capacidad de trabajo y sensación de mayor fortaleza física. (18)

Sigmund Freud, el llamado padre del psicoanálisis, describió el efecto de la cocaína como:

...regocijo y euforia perdurables, que no intervienen en modo alguno en la alegría de una persona normal... Se siente un aumento del autocontrol, mayor vigor y más capacidad de trabajo. Por otro lado, si uno trabaja, se pierde la volatilidad de las fuerzas mentales a la que inducen el alcohol, el té, y el café. Simplemente se es normal y en poco tiempo se vuelve difícil comprender que uno está bajo la influencia de una droga. Se puede desempeñar trabajo físico o mental durante largo tiempo, sin fatiga; es como si se desvaneciera la necesidad de comer o dormir, que de otra manera se hace sentir en ciertas horas del día. (16)

Por su parte, Alexander Shulguin, diseñador de drogas y defensor del uso responsable de todo tipo de sustancias psicoactivas, dice de la cocaíana:

Es una droga que despierta la agresividad, un estimulante que da una sensación de poder, de que estás en la cima del mundo. Pero es un poder ilusorio que desaparece cuando se desvanecen los efectos de la cocaína, sin que el individuo haya aprendido nada. Provoca un estado muy falso, sin aprendizaje, que lleva al individuo al escape temporal de sí mismo. (25)

Esto que sigue es parte de la entrevista que le hice a X, quien pasó algún tiempo en la frontera entre México y Estados Unidos donde estuvo consumiendo cocaína y base:

Cuando inhalas cocaína, práctica e inmediatamente te sube, como quien dice te despierta, te hace más sensible, pero cuando empieza a bajar el efecto, la sensación física inmediata es de querer volver a tener ese mismo vigor que tienes con la cocaína. Te hace volver a querer sentirte como estabas... es más físico el sense con la cocaína, cuando la inhalas, no es tanto análisis, ni mental, eso es lo de otras drogas, lo mental. Eso es nada más como para sentirte vivo y lleno de vigor... así es como yo lo retomaba. De hecho, en esos tiempos de inhalar cocaína yo era un speed, y por lo regular era cuando me desvelaba para aguantar en el trabajo. Empecé en el Carlos & Charlys el relajito, con los demás meseros y como es un lugar turística y todo el rollo, uno está inhalando y está en la copita y en el desmadre, pero no te pones borracho ni nada, puedes seguir trabajando y andas hasta de un speed, o sea hasta te da chance de cotorrear con una chava, si te pones pila. Así es como yo lo retomaba, y cuando me daba el down físico, o sea, que yo sentía ya el cansancio, iba al baño y me volvía a meter un copo de nieve, y volvía a regresar a trabajar...

Y bueno, el efecto de la (base fumada en) antena directamente son mil toros sobre tu cabeza, te lo decía ayer y te lo vuelvo a repetir. Sí, porque realmente te va todo lo que es la coca pura a una cierta distancia de tu boca, de centímetros, directamente como un shot a la garganta, y a todo tu sistema nervioso, a tu torrente sanguíneo, todo, incluso hasta como si la inhalaras también, porque como es una plasta de humo, y después con la saliva se hace otra vez a su misma consistencia, se te impregna todo, hasta sientes la tráquea... O sea, te chinga el estómago, te afloja el estómago en el momento en el que haces esto (inhala con fuerza), te afloja el estómago, por eso casi no se come cuando estás caceroleando, por eso te mueres de un paro cardiaco, por eso pasan mil loqueras, ¿no? Y me preguntabas ayer: ¿pero qué sientes? Pues yo siento eso, en el shot no se puede describir las sensaciones, pero del nivel de que mil toros pasan sobre tu cabeza, mil cosas, así, pero una pesadez fuerte, pero en diferentes cosas, siempre es diferente, pero de esa magnitud, de ese estilo de sensación... (ir a la entrevista completa)

También incluyo a continuación parte de otra entrevista que hice a José un dominicano que probó esta droga en Colombia:

Yo dejé de usar cocaína cuando fui a ver lo que era la cocaína de verdad en Colombia, la que usan los capos allá. Es una cosa que te metes una raya y no tienes que pensar en eso en tres días o más y hay un uso más bueno porque yo digo, yo no me voy a meter nada. La cocaína fuera de Colombia tiene laxantes infantiles, tiene químicos tiene soda deshidratada, tiene un montón de cosas como cloro, gasolina, desintoxicantes de cocina... Sí es una pasada, cuando tú pruebas la cocaína de verdad, la que usaban los incas, tú dices 'yo soy Dios'...

La cocaína que usan los capos en Cali es una vaina exquisita, es una experiencia realmente estupenda... Es una cosa que te asciende todo, es rosada, no blanca y viene en escamas como el pez. La conformación molecular son cristales adyacentes que se ordenan fácilmente y tú la puedes tumbar una línea muy fácil... La cocaína de verdad es rosada. La cocaína que venden ahora es blanca porque va mezclada y lo que meten es otra cosa, pero la cocaína de verdad es rosada, no blanca... Lo que usan los capos, es una cosa así rosada chiquita. Un cristalito así chiquito muy bello, que se metían con aspiradores de oro precolombinos que se usan como cadena, o sea es una joya y eso no tiene comparación. Cuando tú conoces eso, la cocaína de calle desaparece, te olvidas de la cocaína, porque ves la diferencia. Ellos no dicen cocaína, "ina" ya tiene como una vaina química. La coca es una cosa primaria que no duele, que no sufres, que no te da ansiedad, no te da taquicardia, que no sudas, que no te alteras, que no te aceleras, que no te pone la líbido así asquerosa. (Ir a la entrevista completa)

A nivel somático, el consumo de cocaína ocasiona: dilatación de pupilas, disminución de la sensibilidad al frío, relajamiento muscular, aumento en la presión sanguínea y aceleración de la frecuencia cardiaca. Como resultado de la acción supresora en los centros reguladores de apetito en el cerebro, también se experimenta falta de apetencia. Como la cocaína es un vasoconstrictor, su inhalación constante provoca la degeneración del tejido local dañando la membrana mucosa.

En caso de ser fumada habitualmente, ocasiona infecciones en las vías respiratorias e incluso puede llegar a provocar un edema pulmonar. Los síntomas de abuso comienzan pareciéndose a los de un resfriado crónico combinado con insomnio y pérdida de peso. En casos graves de abuso, se experimentan mareos, vómitos, irritabilidad, y alucinaciones con temas recurrentes como insectos que circulan bajo la piel; además de perforación del tabique nasal en caso de inhalarla, infecciones cutáneas en caso de inyectarla o hemorragias pulmonares en caso de fumarla. No se han detectado daños genéticos en bebés cuyas madres usan cocaína habitualmente.

Potencial de dependencia

La documentación médica asegura que la cocaína no genera dependencia física; no obstante, la dependencia psiquica que despierta es inusualmente alta; en un experimento reciente con ratas a las que se les condicionó a pulsar una palanca que les proporcionaba una recompensa, lo hicieron 250 veces seguidas por la cafeína, 4,000 por la heroína y 10,000 por la cocaína. (23) Cabría pensar que la tolerancia es muy alta, pero diversos estudios científicos han demostrado lo contrario, los usuarios pueden seguir tomando la dosis original durante largos periodos y experimentar aun la misma euforia. Sin embargo, algunos incrementan la dosis para intensificar y prolongar sus efectos. El uso frecuente ensancha tanto el margen de seguridad que se han registrado usuarios que utilizan dosis mayores a los 10 gramos (7), lo cual puede reducirse casi a la mitad si consideramos la taza real de adulteraciones.

En vista de que la cocaína no provoca adicción a nivel físico, su retiro no produce ningún síndrome abstinencial orgánico y los síntomas asociados al consumo prolongado se revierten con relativa rapidez. Únicamente suelen presentarse ansiedad y depresión que pueden durar desde unos días hasta dos semanas. Según declara un experto consumidor, sólo hay tres vías duras para quedar verdaderamente enganchado en el hábito: "por inyección intravenosa, inhalando los vapores volatilizados de la cocaína caliente o mezclándola con heroína o morfina, y las tres conducen a corto plazo al cementerio". (23)

El ya citado X, durante la entrevista que le hice, relata el fin de su adicción a la cocaína en los siguientes términos:

Respecto al fin de mi adicción a ella... bueno, yo estaba a punto de inhalar cocaína, después de haber estado inhalando todo el día, casi cada 30 minutos... y en el momento en que me agaché con el popote de un lado (más bien con el billete enrollado de un lado, que le digo popote ya de costumbre) para inhalar, por el otro lado me sale una gota de sangre y cae así, inmediatamente a un lado de la cocaína, y el salpicadero así que se hace con algunas partes de coca y el color revuelto que vi, toda esa mezcla de tonos, dos tonos así tan fuerte, tan shock, que fue así, me vino a la mente algo que te digo, en cuanto a la relación espiritual y todo ese rollo siempre me está avisando y siempre se me está diciendo, ya está y así es como estuvo. Y pues sí, desde ahí no he vuelto a inhalar... Síndrome de abstinencia... Prácticamente no, no me afectó, no volví a probarla, ni cocaína, ni base y no siento nada. O sea, lo pude controlar así de fácil. Todo ese tipo de cosas, hasta el alcohol. Aclaro, el tabaco no. Pues así es como desarrollé yo mi etapa speed... pero ahorita tengo mi rollo de adicción a la vida, de disfrutarla sin prejuicios, sin clavarme tampoco, con una conciencia plena a futuro, estoy muy feliz de estar aquí contigo, y que me estés haciendo este tipo de ondas. Qué hueva me dan, tú lo sabes, pero estoy muy feliz... (ir a la entrevista completa)

 

¿Qué hacer en caso de emergencia?

Los síntomas de una intoxicación cocaínica son: excitabilidad, escalofríos, respiración irregular, alucinaciones, delirios de persecución y en caso fatal, convulsiones, trastornos circulatorios y paro cardiaco. Si la cocaína fue aplicada por la nariz hay que lavar las fosas nasales, si fue inyectada, hay que retardar su absorción mediante torniquetes y compresas de hielo en el sitio de aplicación mientras se solicita auxilio médico. De acuerdo con el manual de manejo de intoxicaciones del CEMEF, en caso de convulsiones, el médico administrará triopental sódico (o cualquier otro barbitúrico de acción corta) al 2.5% por vía intravenosa, lentamente, o un goteo abierto de éter con registro minuto a minuto. Si hubiera dificultades en la respiración se proporcionará en forma artificial o administrando oxígeno; asimismo se mantendrá caliente al enfermo aplicando calor externo, pero con compresas de hielo en la cabeza. (12) De acuerdo a otro manual de diagnóstico clínico y tratamiento, la paranoia debida a una intoxicación aguda por cocaína se trata con haloperidol (Haldol®) y las convulsiones se controlan con diacepam (Valium®) (20).

 

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La coca y la cocaína están prohibidas, pertenecen a la Lista I. En la práctica esto significa que no hay autorización alguna para comercializar cocaína con fines recreativos. Para fines médicos y científicos Perú y Bolivia pueden cultivarla legalmente. Sólo unos cuantos laboratorios transnacionales como Merck Sharp & Dohme tienen permiso de procesarla y ganan bastante, ya que de ella se derivan, además del hidroclorito de cocaína, varios anestésicos locales como la lidocaína, la procaína y la hidrocaína, substancias todas con las que los narcotraficantes suelen cortar un gran porcentaje de toda la enorme cantidad de cocaína que circula en el mercado negro.

En el caso de la legislación mexicana en materia de drogas, de acuerdo a las Tablas de penas previstas en el artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, De acuerdo a las Tablas de penas previstas en el artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, portar menos de 2 g de CLORHIDRATO DE COCAÍNA o 2 g de SULFATO DE COCAÍNA se considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el Artículo 199 del mismo código. Una cantidad mayor se considera como tráfico y sí está sujeta a penalización, dependiendo de la cantidad. (Consultar las tablas) Una dosis media consignada en Las drogas tal cual... como consumo personal es de 150 y 200 mg de clorhidrato de cocaína.

 

La coca en el imperio inca cristianizado

Cuando los españoles llegan al actual territorio del Perú las hojas de coca son un valor común de intercambio entre los incas. Debido al carácter divino de la planta, sólo los emperadores tienen el derecho de poseer plantaciones de este arbusto. Privilegio que los sacerdotes compartes y utilizan en su propio beneficio. Los españoles se adaptan convenientemente a esta costumbre local y cambian hojas por oro y plata.

Garcilaso de la Vega, quien por su madre descendía de los incas, años después se da el gusto de ver a los conquistadores adoptar la droga indígena: "Los españoles han estado largo tiempo sin querer mascar, porque les horrorizaban las acciones todas de los indios; mas, al fin, hanse acostumbrado y aficionado a ello." (6) Para terminar con esa moda, un concilio celebrado en Lima a mediados del siglo XVI prohibe la masticación de las hojas bajo pena de excomunión. El 18 de octubre de 1569, un real decreto especifica que esta acción constituye "una idolatría y obra del diablo" (7). Por supuesto, tal calificativo no impide a muchos españoles adquirir fortunas considerables con el comercio de hojas de coca, ni detiene al clero de Cuzco para sacar provecho imponiéndoles un diezmo.

Los indígenas convertidos al cristianismo también han buscaron la forma de burlar la excomunión inventando una fábula de carácter divino:

Cuando Jesucristo nació, los demonios se lo llevaron para que conociera el mundo de los hombres. La virgen, desolada, salió en busca de su Hijo. Recorrió mucho camino sobre su pollino. Tanto que se sintió desfallecer de hambre y cansancio. Jesucristo, que había huido de los demonios, la encontró en tan deplorable estado. Entonces bendijo un arbusto. La Virgen masticó sus hojas y sintió cómo se alejaba de su cuerpo toda fatiga y hambre. (9)

 

El Vino Mariani apoya el ascético retiro de Su Santidad y la Coca-cola® endulza la vida

Durante el siglo XIX la fama de las hojas de coca llega a oídos del químico corso Angelo Mariani, quien se figura: "Si la coca logra todo cuanto se dice en Perú, también lo logrará en París. Y hasta es posible que puede sembrar esos arbustos en mi jardín." (9) La coca no quiere arraigar en un jardín parisino, pero Mariani no se amedrenta y decide importar toneladas de hoja de coca para fabricar un vino que llevará su apellido. Como quería Mariani, años después, su vino está logrando en París lo que la coca en Perú. Miles de consumidores satisfechos se muestran dispuesto a avalar la siguiente leyenda comercial: "Nueva vida, nuevo vigor. Vino tónico y estimulante que fortalece, refresca y restaura las fuerzas vitales. Por exceso de trabajo o por fatiga física o mental, nada igual al Vino Mariani por sus efectos benéficos, inmediatos y duraderos. Esta aseveración se basa en Apoyos escritos de más de 7,000 eminentes médicos y por su uso continuo por más de 30 años en hospitales, instituciones públicas y religiosas de todas partes." (15)

Según registra Antonio Escohotado en su Historia General de las Drogas, celebridades como Emilé Zolá, Julio Verne, Tomás Alva Edison, Henrick Ibsen, Sara Bernhard y el Príncipe de Gales toman el vino de coca Mariani; el Papa León XIII presta su efigie para la etiqueta y el Vaticano concede una medalla de oro a su inventor en reconocimiento a la capacidad de esa bebida para "apoyar el ascético retiro de Su Santidad". (13)

Persuadidos por del éxito de este vino en Europa, según Luis Astorga, varios boticarios comienzan a importarlo a México donde se anuncia como "un delicioso vino de Burdeos con coca de Perú"; al que pronto habrían de sumarse preparados nacionales como el San Julián, el Diamógeno, el Désiles, el Vino Tónico Nutritivo y el San Germán (coca, ictiol, kola, estricnina y aceites de hígado de bacalao) que se anuncia como:

Maravilloso remedio para combatir la anemia de las señoritas, los viejos y los niños; contra el raquitismo, la parálisis y la senilidad... su uso provoca rejuvenecimiento y prolonga la vida. Se recomienda para todas las edades, en todas las épocas del año y en todos los climas. (2)

Antes de su prohibición, paralelamente a sus aplicaciones médicas, la cocaína se utiliza también como componente de varios tónicos y bebidas refrescantes en Estados Unidos. El American Journal refiere que en 1905 había registradas 69 bebidas con proporciones mayores o menores de cocaína y bastantes más con extractos de coca. Entre las primeras, una de las más populares es la Coca-Cola®, bebida que poco después  de la prohibición se vería obligada a cambiar la cocaína por un sustituto desalcaloidado de las hojas y a añadir cafeína en su composición original para compensar el efecto estimulante de la cocaína.

Freud: el amor y la cocainoterapia

Cuando Albert Niemann logra aislar el principio activo de la materia prima del Vino Mariani, la cocaína se vuelve objeto de una campaña promocional montada por Parke & Davis y otros laboratorios interesados en su distribución mundial. La propaganda emplea lemas similares: "No pierda tiempo, sea feliz; si se siente pesimista, abatido, solicite cocaína." (12)

Según cuenta Jean-Luis Brau en su Historia de las drogas (6), el amor tiene la culpa de que el fundador del psicoanálisis no fuese el primero en descubrir las propiedades anestésicas de la cocaína. En 1882, el doctor Stricker se da a la tarea de encontrar una sustancia capaz de anestesiar los ojos durante intervenciones quirúrgicas delicadas conservando la lucidez del paciente. Justo en aquellas fechas, Sigmund Freud trabaja con su amigo Karl Koller en los laboratorios vieneses del doctor Stricker.

Después de estudiar el efecto de la cocaína en los centros nerviosos, Freud decide emprender dos investigaciones paralelas: por una parte explora sus efectos anestésicos y por otra parte comienza a utilizarla como posible cura  para la adicción de los morfinómanos. Su primera investigación iba por muy buen camino pero su novia, que residía en Hamburgo, le llamó a su lado, y Freud encargó a un colega, el doctor Köningstein que continuase sus trabajos, y éste a su vez, se remitió al doctor Koller para terminar los experimentos. Koller logró utilizar la cocaína como anestésico local y resumió su descubrimiento en una comunicación a la Sociedad Oftalmológica de Alemania el 15 de septiembre de 1884.

Al suprimir los movimientos incontrolados bajo el bisturí, la cocaína produce adelantos notables en la cirugía ocular y a partir de su utilización comienza a registrarse el breve desarrollo de lo que se conoce como cocainoterapia. Cirujanos, dentistas y otorrinolaringólogos hacen uso de este nuevo fármaco en toda clase de intervenciones locales. En 1884 Sigmund Freud empieza a recetar la cocaína en pequeñas dosis como antidepresivo, posteriormente publica sus Escritos sobre la cocaína sugiriendo seis campos para su aplicación terapéutica: 1) como estimulante, 2) para trastornos gástricos, 3) para la caquexia (pérdida de fuerzas y reservas alimenticias), 4) para curar a morfinómanos y alcohólicos, 5) en aplicaciones locales, y  6) como afrodisiaco.

Advirtiendo que él había usado cocaína durante varios meses (años según Escohotado), Freud termina recomendando: "Es necesario que los médicos comprendan que la posibilidad de que se produzcan efectos tóxicos no debe impedir la aplicación de la cocaína para producir un fin deseable." (16) El libro recibe muchas críticas por parte del estamento médico; el doctor vienés Emil Erlenmeyer, se atreve incluso a acusar a Freud de haber desatado sobre el mundo "el tercer azote de la raza", después del alcohol y la morfina. (24) Freud se defiende de los ataques durante algún tiempo, pero finalmente opta por dejarle el asunto de la cocaína a su colega Carl Koller y termina abandonando su investigación.

 

Sherlock Holmes se inyectaba cocaína

Durante una comida con Óscar Wilde y Arthur Conan Doyle, el editor J.P. Lippincot  pide a este último que escriba una novela para publicarla en su revista. Por aquel entonces Conan Doyle apenas está delineando a los personajes que le darían fama mundial. Como asiduo consumidor de cocaína que es, Sir Arthur decide reflejar sus hábitos en el detective Sherlock Holmes y plasmar en boca del doctor Watson las críticas que seguramente él recibe o se autoformula. En El signo de los cuatro, novela que aparece publicada en el número de febrero de 1890 en la Lippincot Magazine, Watson comienza el relato con una descripción minuciosa de los hábitos farmacológicos de su amigo:

Sherlock Holmes cogió su botella del ángulo de la repisa de la chimenea, y su jeringuilla hipodérmica de su fino estuche de tafilete. Insertó con sus dedos largos, blancos, nerviosos, la delicada aguja, y se remangó el puño izquierdo de su camisa. Sus ojos se posaron pensativos por breves momentos en el músculo del antebrazo y en la muñeca, cubiertos ambos de puntitos y cicatrices de las innumerables punciones. Por último, hundió en la carne la punta afilada, presionó hacia abajo el minúsculo émbolo y se dejó caer hacia atrás, hundiéndose en el sillón forrado de terciopelo y exhalando un largo suspiro de satisfacción.

Tres veces al día y durante muchos meses había yo presenciado esa operación; pero la costumbre no había llegado a conseguir que mi alma se aviniese a ello. Por el contrario, de día en día me iba irritando cada vez más el espectáculo, y todas las noches sentía indignarse mi conciencia al pensar que me había faltado valor para protestar. Una vez y otra había yo dejado constancia de mi promesa de que diría todo lo que pensaba acerca de ese asunto; pero las maneras frías y despreocupadas de mi compañero tenían un algo que lo hacían el último de los hombres con quienes uno siente deseos de tomarse nada que se parezca a una libertad... aquella tarde tuve la súbita sensación de que no podía aguantarme por más tiempo, y le pregunté:

-¿Qué ha sido hoy: morfina o cocaína?...

-Cocaína, en disolución al siete por ciento. ¿Le agradará a usted probarla?

-De ninguna manera -contesté con brusquedad-. Mi constitución física no se ha repuesto por completo aún de la campaña de Afganistán. No puedo permitirme el someterla a ninguna tensión anormal...

-Quizá tenga usted razón, Watson. Me imagino que la influencia de esto es físicamente dañosa. Sin embargo, encuentro que estimula y aclara el cerebro de una forma tan trascendental, que me resultan pasajeros sus efectos secundarios.

-¡Reflexione usted! -le dije con viveza-. ¡Calcule el coste a que le resulta! Quizá su cerebro se reanime y se excite, según usted asegura; pero es mediante un proceso patológico y morboso, que trae como consecuencia un aumento en el cambio de los tejidos y que pudiera acarrear al cabo una debilidad permanente... ¿Para qué correr el riego de perder esas grandes facultades de que usted se halla dotado? Tenga presente que no le hablo tan sólo de camarada a camarada, sino de médico a una persona de cuyo estado físico es, hasta cierto punto, responsable...

-Mi cerebro se rebela contra el estancamiento. Proporcióneme usted problemas, proporcióneme trabajo, deme el más abstruso de los criptogramas, o el más intrincado de los análisis, y entonces me encontraré en mi atmósfera propia. Podré prescindir de estimulantes artificiales. Pero aborrezco la monótona rutina de la vida. Siento hambre de exaltación mental. Ahí tiene por qué he elegido esta profesión a que me dedico... (8)

El argumento de esta novela gira en torno a un ciudadano inglés que se marcha a las colonias para enriquecerse y vuelve a Inglaterra cargado de riquezas pero con un crimen en la conciencia. Holmes descubre y resuelve el caso, Watson se casa y otro de los personajes se lleva la gloria; por lo que al final de la historia, el médico comenta con su camarada: "El reparto me parece muy poco justo... Usted lo ha hecho todo en este asunto. Yo me llevo la esposa. Jones se lleva la fama. ¿Quiere decirme que queda para usted?" Sherlock Holmes lleva su mano larga, blanca y nerviosa hacia el estante donde reposan sus objetos personales mientras contesta: "Para mí... queda todavía el frasco de cocaína." (8) Es interesante hacer notar que conforme aumentó su popularidad, Sherlock Holmes dejó de administrarse su recompensa, al menos públicamente, ya que en subsiguientes novelas no se menciona más el tema de la cocaína.

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