LSD
 


Datos generales
Origen - Etimología y denominaciones
Química
Identificación - Composición - Formas de adulteración
Farmacología

Mecanismos de acción y formas de empleo - Usos terapéuticos -
Dosificación - Efectos fisiológicos y psicológicos - Potencial de dependencia
¿Qué hacer en caso de emergencia?

Hechos interesantes

Régimen legal actual
Diez advertencias humorísticas  para usuarios de tripis que circulan en el ciberespacio

Albert Hofmann y su descubrimiento accidental de la LSD

Los misterios de Eleusis y otras experiencias místicas con alcaloides del cornezuelo

Los experimentos de Humphry Osmon con la LSD y otros psiquedélicos

Los experimentos de Timothy Leary en Harvard
Rock & Drugs: binomio de condena y prohibición

La prohibición de las drogas psiquedélicas

Los malos viajes y la mala imagen de la LSD

Las críticas al uso irresponsable de los psiquedélicos

Los estudios científicos de la LSD

Las sorprendentes investigaciones de John Lilly

Las valiosas aportaciones de Stanislav Grof
Los efectos de la LSD en el campo energético humano

Las recapitulaciones de Alber Hofmann cuarenta años después

Las drogas psiquedélcias desde el punto de vista de inteligencias extraterrestres

La LSD y la búsqueda de la visión

Mi experiencia personal
Fuentes de consulta

 
 
 

DATOS GENREALES

Origen

Algunos de los alcaloides con aplicaciones médicas más importantes se derivan del cornezuelo, un hongo (Claviceps purpurea) que parasita algunos pastos y cereales, principalmente la cebada. Los llamados Misterios de Eleusis, ritos secretos de la antigua Grecia, han sido asociados a la intoxicación causada por la ingestión de cebada parasitada por el cornezuelo. El ácido lisérgico es el núcleo común de la mayoría de los alcaloides de este hongo. En 1937 Albert Hofmann sintetizó la dietilamida del ácido lisérgico a partir de él.

Sus efectos enteogénicos los descubrió él mismo años después. Según relata el mismo Hofmann: "En 1943 descubrí, al someterme a experimentos con la droga, la alta potencia enteogénica de la dietilamida del ácido lisérgicoque llegó a ser conocida en todo el mundo por su nombre en clave en el laboratorio: LSD-25." (26) La LSD era la droga más potente descubierta hasta entonces, tanto que su dosis debía medirse en millonésimas de gramo o gammas. "La dosis activa en humanos iba de 0.000003 a 0.000001 por kilo de peso. Su margen de seguridad era anormalmente alto, en la heroína puede ser de 1/5, en el barbitúrico de 1/4, mientras en la LSD era de 1/600. Además resultaba ser un fármaco desprovisto de tolerancia que al usarse con asiduidad diaria simplemente dejaba de hacer efecto." (14) Es por ello que pronto suscitó el interés de los psicoterapeutas, quienes pensaron que su estudio podría ayudar a facilitar el conocimiento de la enfermedad mental. En la década de los sesentas se escribieron cientos de artículos científicos sobre los efectos de la LSD en los sistemas biológicos, en el comportamiento animal, en pacientes con una amplia variedad de enfermedades físicas y mentales, además de un sinfín de voluntarios "normales" que alentados por el ambiente contracultural de la época, montaron todo un "culto psicodélico" alrededor de la dietilamida del ácido lisérgico.

Etimología y denominaciones

LSD-25, es una abreviatura del alemán Lyserg Säure-Diäthylamid 25, pues ese era su número entre una serie de 26 derivados sintéticos que fueron aislados a partir del cornezuelo y estaban siendo investigados en el laboratorio de Sandoz.

En la actualidad la LSD-25 se expende en dos modalidades, las dosis altas que son similares a las que se ingerían durante la época de los hippies, los llamados ácidos o tickets y las dosis bajas que reciben los nombres callejeros de micropuntos o tripis, o simplemente la denominación del grabado que traiga el papel que los contiene: soles, bartsimpsons, gatosfélix, planetas verdes, etc.

QUÍMICA

Identificación

Debido al pequeño volumen necesario para concentrar grandes dosis, la LSD suele distribuirse comúnmente en papel secante impregnado en pequeños cuadros de papel con diferentes figuras. Antiguamente se vendía en terrones de azúcar.
Imágen copiada de una web que no recuerdo, sorry...

LSD
Composición
Imágen escaneada del libro "
La dietiltiamida del ácido lisérgico o LSD es un compuesto semisintético derivado del hongo Claviceps purpurea que se encuentra en estado silvestre parasitando cereales o se cultiva en laboratorios criogénicos para preparar fármacos hechos a base de ergotamina y dihidroergotamina como el Cefargot® y el Bellergal®, medicamentos que se utilizan contra la migraña y transtornos nerviosos.
Formas de adulteración

Dados los característicos efectos de la LSD y la singularidad de su potencia, es difícil adulterarla. Jonathan Ott cita en su Pharmacoteon (44) los estudios de Brown y Malone con 581 muestras de LSD recopiladas en el mercado negro. Ellos encontraron que 84.55% de las mismas contenían sólo LSD; 5.3% contenían LSD y PCP, mientras que 1.9% contenían sólo PCP. También señalan que cinco muestras contenían LSD más amfetamina o metamfetamina; una muestra era sólo STP o DOB y dos contenían únicamente amfetaminas. Otra cosa que puede ocurrir es que te vendan un papel que no esté impregnado con LSD.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Su principal vía de administración es la oral. Sus efectos comienzan entre los 15 y 30 minutos después de la ingestión y se prolongan hasta por 12 horas, cosa bastante desconcertante para los científicos ya que la metabolización se lleva a cabo en un tiempo récord (aproximadamente dos horas), comparada con la de otros psicoactivos, y aunque técnicamente ya ha abandonado el organismo, sus efectos se prolongan durante aproximadamente 10 horas más. Se sabe que la LSD actúa de forma selectiva como agonista en el receptor de 5-HT, con ello disminuye la actividad espontánea del Sistema Nervioso Central pero aumenta la actividad por estímulos periféricos, provocando alteraciones importantes en la esfera perceptual, principalmente a nivel visual.

Usos terapéuticos

La dietilamida del ácido lisérgico fue comercializada como especialidad farmacéutica a partir de 1947 bajo el nombre comercial de Delysid (LSD 25), en grajeas de 0,025 mg y ampolletas bebibles de un centímetro cúbico, equivalente a 0,1 mg, junto con un prospecto que aconsejaba su uso básicamente en dos circunstancias:

a)  Relajación psíquica en la psicoterapia analítica, y en particular en las neurosis de angustia y obsesivas.
b)  Experimentos sobre la naturaleza de la psicosis.

El prospecto aseguraba: "El Delysid permite al médico, por autoexperimentación, tener una idea de las sensaciones percibidas por el enfermo. Facilita el estudio de los problemas patógenos, provocando en sujetos normales psicosis artificiales experimentales de corta duración." También se recomendaba en el tratamiento del "alcoholismo crónico", al tiempo que se formulaban las siguientes precauciones de uso: "El Delysid es capaz de reforzar une stado psíquico patológico. Esta sustancia debe ser administrada con gran prudencia en sujetos que tienen ideas de suicidio o cuando es de temer el desencadenamiento de una psicosis. La labilidad psicoafectiva y la tendencia a los actos impulsivos pueden persistir, excepcionalmente, algunos días después de tomar el producto." Por último, se mencionaba un antídoto para ser usado en casos extremos: "los efectos psíquicos del Delysid pueden ser cortados rápidamente por una inyección intramuscular de 50 mg de clorpromacina". (73)

Según afirma Richard Yensen en su libro Hacia una medicina psiquedélica (42), desde que los investigadores recibieron la LSD y la probaron "reinó el pandemonium" y no se produjo ningún consenso respecto a su utilización terapéutica: "Muchos psiquiatras tenían la sensación de que los efectos [de la LSD y otras substancias similares] sobre la conciencia humana imitaban la enfermedad mental; otros proclamaban que se podía utilizar el efecto de estas substancias para abreviar un largo psicoanálisis, mientras que unos terceros tenían la sensación de que podían proporcionar fe a la gente desesperada" (ver más al respecto en el apartado de Espiritualidad y Terapias).

En cualquier caso su uso terapéutico se abandonó tras la prohibición internacional de esta sustancias puesto que fue incluida en la Lista I, donde se supone que están las drogas sin utilidades terapéuticas, lo cual impide incluso las investigaciones al respecto.

Dosificación

En el excepcional caso de la LSD sus dosis se miden en gammas o microgramos debido a su alta potencia. Un cuenta gotas lleno de LSD es suficiente para 5,000 dosis. Actualmente existen dos tipos de dosificaciones en el mercado negro, las dosis bajas o "dosis de rave" (tripis o micropuntos) y las dosis altas o "dosis psicodélicas" (ácidos o tickets). Las primeras fluctúan entre los 0,010 y los 0,015 mg, mientras que las dosis psicodélicas van de 0,025 a 0,050 mg. Aunque no se ha establecido aún una dosis letal debido a que no hay un solo reporte de muerte directamente ocasionada por el uso de LSD, ingerir más de 0,1 mg (100 gammas o microgramos) es bastante desaconsejable ya que el peligro de sufrir un "malviaje" se incrementa exponencialmente. Jonathan Ott  advierte que dosis excesivas de LSD (que para él sobrepasan los 250 microgramos) pueden conducir a pérdidas temporales del ego o identidad, "una consecuencia terrorífica para algunos, pero muy preciada para otros". (44)

Efectos psicológicos y fisiológicos

Las dosis bajas generan hilaridad, aceleran los pensamientos, traen a la mente recuerdos vívidos, provocan asociaciones libres y algunas visualizaciones. Las dosis psicodélicas ocasionan un colapso temporal sobre la percepción y usualmente llevan a introspecciones profundas en las que se trasciende el ego y se tiene alguna clase de experiencia mística. Algunos psiconautas como Antonio Escohotado, han identificado tres "etapas del viaje":

[...] una primera fase de vuelo, que recorre paisajes visuales asombrosos sin detenerse en ninguno -viéndose el sujeto desde dentro y desde fuera a la vez-, seguida por una segunda fase que es en esencia lo descrito como una pequeña muerte, donde el sujeto empieza temiendo volverse loco para acabar reconociendo tras ello el temor a la propia finitud, que una vez asumido se convierte en sentimiento de profunda liberación. Se trata de algo parecido a cambiar la piel entera, que algunos llaman hoy acceso a esferas transpersonales del ánimo...
Convencimientos y percepciones beatíficas alternan con un desnudamiento de los temores más arraigados, dentro de un trance que del principio al fin se desarma por su esencial veracidad.
Balsámica o aterradora, la luz está ahí para quedarse, iluminando lo que siempre quisimos ver -sin conseguirlo del todo- y también lo que siempre quisimos no ver, lo pasado por alto... apto sólo para quienes buscan lo verdadero a cualquier precio... La amistad, el amor carnal, la reflexión, el contacto con la naturaleza, la creatividad del espíritu, pueden abrirse en universos apenas presentidos, infinitos por sí mismos. (14)

He aquí un ejemplo de la dietilamida del ácido lisérgico actuando sobre la conciencia de un joven con algunas nociones de lo que es la mística oriental:

Empecé en la noche. Me recosté en la cama… Emergieron las figuras visuales en su rol usual de separadores de la estructura, exponiéndose a mi manipulación. Eran parte de MÍ… Mi cuarto era mi cerebro. Y mi cuerpo también era mi cerebro. A través de las células de mi cuerpo podía sentir los pensamientos en mi cabeza y orquestar la visión "en mi cuarto", porque el cuarto también era mi cabeza. También podía ver mis pensamientos en el cuarto, como si estuviesen localizados en diversos lugares de mi cerebro. Durante las siguientes horas exploré mi cerebro como si fuera un territorio físico. Pensé… oh Dios, esto está muy sucio. ¿Cómo puedo ver correctamente con toda esta basura aquí? Se me ocurrió que limpiando podía aclarar mi percepción de la realidad… En el cerebro hay varios armarios, escobas y cubetas y esquinas y áticos sin asear… Típicamente lo que encontré fueron clichés, hábitos y comportamientos instintivos. Todos los ingredientes de la personalidad. Encontré que "llegar" físicamente y "llegar" con la mente son lo mismo… Me di cuenta de que soñar es literalmente cuidar la casa. Todas las cosas que hay en las esquinas existen en forma simbólica. Los arquetipos están allí. Esos símbolos no sólo han estado empolvándose. He estado asociando cosas a ellos constantemente durante toda mi vida, de hecho, probablemente eones antes de mi vida presente. Las serpientes por ejemplo. Las vi allí en una esquina. El reptil arquetípico. Pero esta vez hice una conexión con estas serpientes… eran energía kundalini, el Poder de la Serpiente. ¿Y qué era el poder de la serpiente? Era el control del músculo cerebral. Había estado almacenando este simbolismo oculto por siglos y sólo entonces estaba haciendo la conexión entre ese simbolismo oculto y un estado mental internamente percibible. Estas conexiones eran asombrosas para la mente… la mente que guarda todo sabiendo que un día, todo podrá ser conectado… Me di cuenta de lo que es el karma: pedazos y piezas desconectados que necesitan ser conectados. La mente está en una búsqueda continua de conocimiento (crecimiento espiritual), para hacer conexiones entre las ideas. La búsqueda es necesariamente repetitiva, ensayo y error. Una simple experiencia de profunda conexión con el espíritu puede ahorrar años de karma. Ciertamente el despertar de la kundalini y el entendimiento de los poderes del cuerpo hasta ahora desconocidos tiene ese efecto. Ciertamente la penetración de la luz de la conciencia, con su entrenamiento científico, en las profundidades del inconciente, habilita al inconciente para hacer las conexiones que no puede hacer por sí mismo… Las conexiones pueden visualizarse como hebras de la tela cósmica… el ego y la identidad son los tejedores implacables, atando esta tela a realidad sensible. La mente está literalmente obsesionada con la realidad y la verdad… obsesionada con la necesidad de saber. Tan obsesionada que está dispuesta a arriesgarse hasta la insanidad o la muerte para descubrir su verdadera naturaleza. La auto-conciencia es el proceso de conectar los estados interiores con los estados exteriores, donde esos estados externos son también parte de uno mismo… Descubrí que mucho de lo que asocio con la palabra "Dios" es parte de mí (el Ser, o la identidad, o algo)… Me di cuenta de cómo es que realmente no sé cómo operar todo mi cuerpo, y apenas estoy aprendiendo cómo hacerlo, como un niño. Me experimenté a mí mismo como un protoplasma biomórfico, un agregado organizado que tiene órganos que se extienden tanto en el mundo de la "mente" como en el mundo del "cuerpo". Tal como la piel protege al cuerpo de los invasores físicos, también hay una membrana que separa el Ser y el Otro en el reino de la mente. El trabajo de la autoconciencia consiste en hilvanar estas dos membranas, esta costura es la re-creación del universo percibido… Las descripciones del despertar de la kundalini parecen describir lo que experimenté, y concuerdo con la aseveración de Gopi Krishna al respecto… es una fuerza que impulsa la evolución. No me sorprendería que la "fuerza kundalini" resultara ser un químico psicoactivo que pudiera inundar los nervios. (57)

Las que acabas de leer son las experiencias que un consumidor anónimo cedió a la página web The Lyceum. Las he traducido para contrastarlas con las experiencias de una pareja de dominicanos a quienes entrevisté acerca de sus experiencias con distintas drogas. Hablando sobre el tema de los tripis esto fue lo que comentaron:

C: El tripi hasta un momento dado me dio mucha alegría, mucha risa mucha diversión, pero llegó un momento en que estaba cantidad de mal emocionalmente y me daba un tripi y lo único que veía eran cosas horribles. Me acuerdo una vez que fuimos a una discoteca y nos dimos seis o siete tripis y yo veía gente saliendo de las paredes y a mí el hecho de no poder controlar esa situación se me fue la cabeza y a partir de ahí dije no más tripis.
Karina: ¿Empezaste con dosis bajas y después fuiste subiendo?
C: Sí, comencé con dos tirillas, partíamos el tripi en cuatro tirillas y yo me comía una o dos, pero llegó un momento que me comía siete y ya fue demasiado, puede ser que te caiga bien, pero es según el estado emocional en el que te encuentres y yo andaba muy mal...
J: Pero en mi caso es diferente. Recuerdo que estábamos en Galco cuando Chernobil, fue en el mismo tiempo que se tumbaron el muro de Berlín. Los químicos de Rusia hicieron un ácido especial para celebrar esa época, a mí me llegó un papelito de Amsterdam de la celebración, yo lo probé justamente en el momento de celebrarlo, era una celebración como de 30.000 o 40.000 personas que lo tomaron al mismo tiempo en todo el mundo.
Karina: ¿Eso cuando fue?
J: En 1989, en noviembre.
Karina: ¿Y tú donde estabas?
J: En Susua, Santo Domingo, bueno República Dominicana, en una playa. Me maravilló la calidad de la impresión del papelito, porque era una cosa de 8 milímetros por 8 milímetros y en una esquina estaba la cara de Mijael Gorbachov impresa, con una calidad fotográfica que te cagas, o sea que lo podías reconocer, era una fotografía de 2 milímetros por 2 milímetros o algo así con una calidad impresionante de impresión. Me acuerdo que Mijael Gorbachov tenía un lunar en la frente ¡y eso se veía también en la impresión de 2 milímetros! Era una estrella roja como la estrella de los aviones Mir y las naves rusas. Yo creo que fue el último ácido que se hizo en Holanda colaborando con los químicos de lo que era Rusia antes. Fue uno de los mejores ácidos. Mejor que superman, mejor que los cerditos, mejor que el ying-yang... Fabuloso, estaban de moda... estaban de moda, o sea eran el VIP en Nueva York, en Amsterdam y en París, y estaban en Susua también... en la República Dominicana, los mismos papelitos.

La evidencia sugiere que un episodio temporal de pánico, un llamado "malviaje" es un riesgo psíquico bastante común al experimentar con la LSD. Puesto que cada viaje es diferente, aún teniendo varias experiencias previas que hayan sido calificadas como positivas y "manejables", existe la posibilidad de experimentar otro cuadro de experiencias totalmente distintas que pueden producir episodios de miedo intenso, especialmente cuando se experimentan por primera vez. Estos episodios no pueden prevenirse de manera segura y han sido experimentados aún por los sujetos más preparados. Son especialmente perturbadores cuando se carece de un marco de referencia adecuado y un entorno propicio para asimilar e integrar las experiencias. A continuación reproduzco el relato de otro consumidor anónimo que logró sortear un episodio de pánico ya que esta información puede resultarle útil a algún usuario en problemas:

Hace poco mi pareja y yo, junto con nuestro mejor amigo mutuo tomamos aproximadamente tres dosis leves (¿quien puede estar seguro?) de una remesa de ácido que habíamos tomado varias veces antes con efectos placenteros, nada sobrecogedores. Caminamos por allí, sintiendo y viendo las mismas cosas  con las que ya nos habíamos familiarizado, disfrutando. Fuimos a una bella colina donde pudiéramos estar juntos sin hablar y observando la naturaleza. En ese punto las cosas cambiaron para todos. Yo estaba observando unas hojas y un pequeño tallo cuando de pronto mi realidad se fragmentó. Fue devastador y total. Yo estaba completamente impreparado. Había tomado LSD suficientes veces como para sentirme familiarizado con el espectro de los efectos, pero esto me tomó completamente fuera de guardia. Todo se torno negro y blanco en mi campo de visión y no podía hablar, estaba demasiado asustado. Esto nunca antes me había sucedido… usualmente las cosas cambian, se derriten, pero aún así se ven más o menos como espero. Esta vez no. Casi llorando fui a decirle a mis amigos lo que estaba pasando y encontré que ellos estaban experimentando el mismo fenómeno: la realidad disolviéndose y convirtiéndose en lo que nuestras mentes creaban. Eso me aterrorizó al principio. Sentía que mi nuca estaba abierta al frío exterior y mi visión se disolvía en el vacío, hacia la nada. Empecé a llorar y ellos, incapaces de comunicar realmente lo que estaban viendo, me llevaron a mi cuarto. Nos apilamos en la cama y me abrazaron… camino a mi cuarto les dije que estaba volviéndome loco (porque pensé que eso era lo que me estaba ocurriendo, ahora sé que esas cosas "pueden" pasar). Traté de hacer que la realidad se mantuviera unida pero se me negó esa seguridad. Después nos sentamos en la cama y lentamente logramos comunicarnos lo que estaba pasando y empecé a darme cuenta de que a ellos también les estaba pasando, que ya antes les había pasado (ellos son viajeros más experimentados que yo), y que eso era interesante y especial. Lentamente empecé a experimentar, con creciente deleite. ¡Podía hacer cualquier cosa! Manufacturé figuras, disolví nuestros cuerpos y los muebles, hice aparecer luces brillantes sobre nuestras almas y percepciones. Y lo que cambió mi conciencia sobre el privilegio que se nos otorgó fue, además del amor de mis amigos, la música de una banda llamada Grateful Dead. Ahhhh… (57)

Otro riesgo psíquico relacionado con la LSD son las llamadas "recurrencias de los efectos de la droga sin la droga", breves flashbacks o escenas retrospectivas, que pueden aparecer en más del 15% de quienes han consumido la droga. Por lo general son precipitadas por el uso de otro psicoactivo, especialmente la marihuana, aunque también pueden aparecer frente a cuadros de ansiedad, fatiga o movimientos en un ambiente oscuro. Las escenas retrospectivas pueden persistir en forma intermitente durante uno o dos años después de la última exposición a la LSD.

A nivel físico los síntomas somáticos tras la ingestión incluyen náuseas, dilatación pupilar, aumento de la presión arterial y el ritmo cardiaco, debilidad corporal, somnolencia y aumento de la temperatura corporal. También induce contracción de las fibras del músculo uterino, por lo que las mujeres embarazadas deben abstenerse de usar este psicoactivo.

La revista Science avaló la declaración de que la LSD no produce lesiones genéticas, no lesiona cromosomas y no es teratógena ni cancerígena para el ser humano.

Potencial de dependencia

La tolerancia no existe, puesto que la administración de dosis sucesivas hace totalmente insensible al sujeto en un par de días, incluso usando cantidades descomunales. La insensibilidad se revierte tras tres días de abstinencia. La dietilamida del ácido lisérgico no crea dependencia física ni psicológica. El patrón más común -tal como el de todo enteógeno- es el viaje ocasional, separado por intervalos de meses o años. Los usuarios de tripis que pasan una racha experimentando más seguido con ellos usualmente llegan aun punto en el que les resulta imposible manejar las experiencias y optan por suspender su consumo voluntariamente y sin problema alguno.

 

¿Qué hacer en caso de emergencia?

El único riesgo real que afronta el consumidor de LSD es un malviaje que lo lleve a episodios de terror o pánico. Ante ello se recomienda infundir tranquilidad y confianza al sujeto y cambiar de ambiente para modificar la ideación. En caso de ser verdaderamente necesario, es posible suspender los efectos administrando una pastilla de haloperidol (Haldol®) o clorpromazina (Largactil®).

Aquí vale la pena citar lo que dice el mismo Hofmann con respecto a los malviajes:

Yo he sacado el mayor provecho de los malos trips. Cuando uno conoce el infierno, se percibe al mundo como un milagro que de pronto se revela de nuevo ante uno. Cuando uno está bajo los efectos de la LSD no se piensa. La sensibilidad aumenta en tal medida que el exceso de sensaciones nos sobrepasa. En ese momento es de suma importancia tener cerca de una persona querida o intelectualmente afín, cuya presencia nos ayude a encausarnos por el camino adecuado. (80)

En caso de "flashbacks" o escenas retrospectivas desencadenadas por estímulos leves cuando ya no se está bajo los efectos de la LSD, se recomienda serenidad ya que eventualmente desaparecerán. También hay psiquiatras que prescriben un tratamiento corto con 5 mg de trifluoperacina (Flupazine® o Stelazine®) por vía bucal durante algunos días.

 

HECHOS INTERESANTES

 

Régimen legal actual

La LSD está prohibida, pertenece a la Lista I En la práctica esto significa que prácticamente ya nadie puede investigar las propiedades de esta potentísima droga y que el mercado negro se enriquece fabricando y vendiéndola clandestinamente.

En el caso de la legislación mexicana en materia de drogas, de acuerdo a las penas previstas en el artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, portar menos de 50 mg de ÁCIDO LISÉRGICO (LSD) se considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el Artículo 199 del mismo código. Una cantidad mayor se considera como tráfico y sí está sujeta a penalización, dependiendo de la cantidad. (Consultar las tablas) La dosis media consignada en esta página de Las drogas tal cual  como consumo personal es de 0,020 a 0,050 mg, o sea que técnicamente aún los más ambiciosos traficantes quedarían amparados gracias a este margen tan amplio en las cantidades que demuestra gráficamente la falta de información en materia de drogas que adolecen los penalistas mexicanos.

Diez advertencias humorísticas  para usuarios de tripis que circulan en el ciberespacio

  • los carros pueden herirte
  • no puedes volar
  • nunca es buen tiempo para morir
  • quitarte la ropa llamaría la atención
  • mantén la boca cerrada en público
  • aunque puedas ver cosas que están allí, NO estás viendo cosas que están allí
  • sólo carga una llave de tu casa, algo de cambio y tu dirección en un zapato
  • nadie te puede decir que estás viajando hasta que tú les digas a ellos "Estoy viajando"
  • no importa que tan jodido pienses que estás, eventualmente aterrizarás.

 

Albert Hofmann y su descubrimiento accidental  de la LSD

En 1938 un químico suizo de los laboratorios Sandoz llamado Albert Hofmann, había iniciado una serie de investigaciones sobre el ácido lisérgico, que es el nombre con el cual se denomina el núcleo común de todos los alcaloides presentes en el cornezuelo de centeno o Claviceps purpurea.

Cinco años más tarde, concretamente el 16 de abril de 1943, Hofmann ingirió accidentalmente una cantidad infinitesimal de un compuesto que le hizo ir zigzagueando en su bicicleta hasta llegar a su casa en las afueras de Basilea.

En su libro LSD, Hofmann comenta que aquellas extrañas sensaciones acabaron desembocando en una experiencia sin igual que no se podían correlacionar con ningún tipo de ebriedad del que tuviera noticia. Así fue como descubrió por casualidad los efectos de la LSD-25. Sin embargo, por aquellas fechas Europa se desangraba aún en  una guerra que parecía interminable y no se prestó mucha atención a ese fármaco que a mediano plazo, habría de revolucionar el acervo cultural y espiritual de Occidente.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, la casa Sandoz se dedicó a difundir el descubrimiento, bajo el nombre comercial de Delycid. Hofmann contibuyó activamente a su difusión compartiendo la sustancia y sus descubrimientos acerca de ella con diversas personalidades que mediante su propia fama y en sus respectivos campos de trabajo, colaboraron a difundir este y otros psicoactivos.

En su biografía personal Hofmann utiliza la metáfora de un "círculo mágico" que enlazó las vidas y los intereses del matrimonio Wasson (quienes dieran a conocer a María Sabina y sus hongos psicoactivos alrededor del mundo), de los filósofos Jünger y Huxley, del antropólogo Roger Heim, del botánico Shultes y de la misma María Sabina (a quien Hofmann fue a visitar a Huautla llevándole como regalo cápsulas de psilocibina), para trabajar conjuntamente en el redescubrimiento de lo que dieron en llamar "las plantas de los dioses".

 

Los misterios de Eleusis y las experiencias místicas con alcaloides del cornezuelo

Los misterios menores y mayores de Eleusis, famosos en todo el mundo antiguo, se fundaron alrededor del siglo XIII A.C. La tradición dice que los instituyeron Orfeo y los que le seguían. Pero según otras fuentes, son mucho más antiguos. Se dice que fueron confiados a las mujeres pelasgias por los iniciados en Egipto. Más tarde los invasores dóricos los destruyeron y Orfeo los reformó.

Estos ritos secretos se llevaban a cabo una vez al año. Los néofitos tenían que instruirse por lo menos seis meses antes en los llamados "Mistrios Menores", para poder ser aceptados en los "Misterios Mayores" que, según se cree, se celebraban a mediados de septiembre en el Templo de Eleusis, situado a 20 kilómetros de Atenas. Lo que allí acontecía no podía comentarse con nadie bajo estricta promesa de silencio. Sin embargo, se sabe que había una rigurosa preparación para iniciarse en los misterios que duraba por lo menos seis meses antes de la ceremonia y que en algún momento de la misma, los participantes compartían una bebida ritual de características psicoactivas llamada kyqueón. Esta bebida estaba preparada con espigas de cereales y otros ingredientes cuya identidad quedó perdida cuando dejaron de celebrarse.

Durante casi dos mil años algunos griegos de la antigüedad pasaban cada año por los portales de Eleusis. Los antiguos testimonios acerca de los misterios que allí se celebraban son unánimes y poco ambiguos: "Eleusis era la suprema experiencia en la vida de un iniciado". (59) Por esta iniciación pasaron Platón, Sócarates y prácticamente todos los grandes pensadores del esplendor del la cultura griega. Un inestigador que recopiló varias menciones respecto a estos misterios en distintas fuentes comentó que los de Eleusis eran diferente a las embriagueces amistosas de los convivios dionisiacos y a otros cultos griegos que también representaban aspectos de la antigua comunión entre los dioses y el hombre, entre los vivos y los muertos, ya que "sólo en Eleusis tenía la experiencia una finalidad avasalladora." (59)

Se decía que participar en la ceremonia era una experiencia física y mística en la que tras ingerir el kyqueón, se experimentaban: "temblores, vértigo, sudor helado, y una visión que hacía parecer todo lo antes visto como ceguera, una sensación de sorpresa y maravilla ante una brillantez que causaba un profundo silencio, pues lo que acababa de ser visto y sentido no podía comunicarse jamás; las palabras no estaban a la altura de la tarea." (59) Todo esto nos suena bastante familiar a quienes hemos tenido una experiencia cumbre con alguna clase de enteógeno.

Convencidos de que la bebida ritual era la clave del enorme impacto de los misterios eleusinos, el descubridor de la LSD, Albert Hofmann, junto con el banquero Gordon Wasson y el antropólogo Carl A. Ruck, emprendieron un estudio interdisciplinario basado en la etnomicología, los estudios clásicos y la química para ofrecer una respuesta a los ritos secretos de la antigua Grecia que constituyeron un enigma durante 4,000 años.

En El camino a Eleusis, una solución al enigma de los misterios (38),Wasson, Hofmann y Ruck aportan convincentes elementos para apoyar la hipótesis de que el enteógeno en cuestión era el hongo Claviceps purpurea o el Claviceps paspaldi, ya que se ha comprobado que ambos parasitaban las parcelas de cebada que se cultivaban en las inmediaciones del templo de Eleusis en aquellos tiempos. Además se han hallado vasijas conmemorativas de los misterios ornamentadas con figuras humanas sosteniendo e intercambiando espigas evidentemente parasitadas.

Hace tiempo me regalaron un librito de la editorial mexicana Herbasa que se llama Los Misterios de Eleusis (47), fue editado de manera anónima en 1992, y contiene una muy convincente versión de lo que pudo pasar en la antigua Grecia. Después de leerlo no tuve manera de saber si se trataba de un relato basado en fuentes históricas o si era puramente fixión porque no hay ni una sola aclaración ni un sólo indicio en ninguna de las cerca de 50 páginas. Afortunadamente lo leí tiempo después de haber disfrutado de los pormenores de la investigación de El camino a Eleusis, y de esta manera pude contar con un excelente marco histórico y antopológico que me permitió situarme antes de emprender la aventura de leer estas páginas anónimas.

Me gustaría dejar en claro que pocas lecturas me han causado tal impresión. Sentí como si en lugar de estar leyendo, estuviese participando del acontecimiento relatado, pues prácticamente "vivencié" todo el proceso de preparación, la peregrinación a Eleusis y la ceremonia de iniciación a los Misterios Mayores.

Tenía la certeza interna de que todo lo que estaba leyendo era en verdad muy aproximado a lo que allí acontecía. No sé por qué y no lo puedo explicar, pero eso es lo que experimenté.

A continuación reproduzco una parte de los Misterios Menores, concretamente el "Discurso de un mistagogo en vísperas del Pequeño Festival Eleusino en Agra, a orillas del Ilisio, en las afueras de Atenas". El mistagogo (enseñante de los misterios) se dirige a los "mistos", o sea, los que ya han participado de los Misterios Mayores con anterioridad, y a los "neófitos", muchos de los cuales se encuentran por primera vez en Atenas:

Amigos viejos y nuevos: nos hemos reunido en este día para aclarar nuestras mentes y captar el significado de los ritos de mañana. Aquellos de vosotros que fuisteis iniciados en años anteriores ya conocen este significado. Pero esta noche harán bien en recogerse y refrescar su memoria. Aquellos que vienen por primera vez han de tratar de reflexionar con su propia mente.
¿Qué es lo que queréis? ¿De qué modo se relacionan el propósito y las experiencias que os han traido hasta nuestro sagrado telete, con las ceremonias de primavera? Mientras, despreocupados, pertenecéis al círculo del eterno devenir [...] La tierra llena está de males, como lleno el mar. Habéis hallado la vida insuficiente. Habéis venido aquí.
¿No podríamos comparar vuestros sentimientos y vuestras intimidaciones -aun siendo diferentes enc ada uno de vosotros- a un soplo de primavera? Estábais muertos, y ahora comienza a agitarse una nueva vida en vosotros. El dios estaba ausente en vosotros. Nosotros anunciamos su venida. Estábais dormidos cual semillas en invierno. Y un obscuro anhelo nacido de un divino inconformismo, ha penetrado en vuestros sueños. Al igual que Cora, habéis caído en la generación. Al igual que Perséfona, la de dormidos ojos, habéis morado abajo, esclavos de vuestros rebaños, de vuestras casas, de vuestros hijos, de vuestros bienes.
Y al igual que Démeter, el Amor ha llorado por vosotros.
Ahora se aviva la Luz en la obscuridad.
Como Hermes con su vara de oro, la sabiduría de los dioses ha venido en vuestro auxilio para conduciros en vuestro ascenso. ¿Habéis dejado tras vosotros el pasado como un estéril sueño? ¿O habéis siempre sabido, amado y esperado en las tinieblas?
¿Os ha traído el dolor, la pérdida, la saciedad, una mente que indaga o el deseo de expiar algún mal abrumador? ¿Habéis venido en alas de la pasión que inflama el calor de vuestra juventud, o arrastrados pro la desilusión de los años, el temor a la muerte o cualquiera de las hambres que roen las entrañas? ¿Os ha llamado suyo el Bien; esperáis como Ariadne el verdadero amor? ¿O habéis, como Senele, conocido el relámpago de la divinidad, un ensayo de lo que es la muerte? Hay estos y otros motivos para retornar.
Habéis comenzado a morir, y nosotros os enseñamos a morir y a renacer.
Mañana, a orillas del Ilisio, absorbed la belleza del mundo, el detalle y el todo. Recordad. Tratad de aprender cómo tras los siete velos de la naturaleza, la mente permanece estable, anciana, inmutble.
En la generación, reino de Cronos, el sitio es por siempre y únicamente sitio. Y el tiempo es por siempre y únicamente tiempo. Ésto, y la individuación, es la causa del mal.
El Universo, el mundo sujeto al tiempo y al espacio, son la imagen imperfecta del Uno.
El dios cuyo ropaje es el mundo sensible, yace libre del tiempo y de sus condiciones. A Él celebramos con nuestros himnos epópticos.
Cada brizna de yerba, cada animal de piel, la rama que brota de todo árbol, brillan con refulgente luz de Dionisios a los ojos de quien puede ver.
Aquellos múltiples cambios que sufre al convertirse en vientos y aguas,, en tierra y estrellas, en el nacimiento de plantas y animales, se llaman Desapariciones y Renacimientos. Y el canto que entornan lleno está de sufrimiento y extravío. Pero también son cantos plenosd e dicha en otro Nacimiento.

Quiero que ahora comprendáis que al acercarnos al Mëtröon de Démeter, durante las fiestas de primavera, nos abstenemos de lamentaciones. No lloramos nuestras pérdidas ni clamamos por nuestros males. Acercaos al santo lugar sin llevar con vosotros vuestros pesares ni vuestros deseos. Pue sólo así podéis nutriros de una Vida Mayor; podéis así percibir el camino que enseñamos.
Comprended pues que lo que enseñamos mediante ritos y canciones es la primera instrucción a un ciclo de ideas. Elegimos a los nuestros. Y durante los seis meses que os separan de los Grandes Misterios Eleusinos, damos a nuestros neófitos una instrucción oral. Enseñamos el conocimeinto del Ser, el justo juicio, el poder de la correcta dicción y su uso para la vida diaria; también enseñamos otras cosas, según las necesidades que se presentan año tras año. Nada debe fosilizarse en los misterios, pues ellos permanecen siempre jóvenes.
Cuando haya terminado el festival en el último día de Antesterión, nos reuniremos nuevamente aquí, donde comenzará la iniciación en el sagrado telete.
(47)

Después del discurso del mistagogo, el autor del libro de Los Misterios de Eleusis presenta un diálogo que tiene lugar en Agra entre un curotrófo (instructor de jóvenes) y una sacerdotisa hitita de visita en Grecia. El instructor le informa acerca de la enseñanza que reciben los neófitos y ella le comenta acerca de unos ritos similares que se celebran en Perga utilizando esencia de menta y jugo de amapola, del cual abusan los profanos en los puertos de Oriente.

A continuación incluye otro diálogo ambientado en Eleusis entre un Keryke (instructor de mayores) y un misto acerca de la preparación del Dromenea, que es la representación que tiene lugar durante la celebración de los Misterios Mayores y tiene como propósito "mantener viva la verdad por medio de nuestra comprensión activa". El instructor le explica que en virtud de ello cada año se escenifica un drama que instruya "sobre la doctrina secreta y muestre las etapas del camino del alma". Según le comenta, ese año se ha escogido el mito de Démeter y Perséfone para el Dromenea, puesto que tiene un triple significado: "el descenso de Cora simboliza la caída del alma en la generación y la multiplicidad; el descenso al infierno, representa el paralelismo entre la muerte física y la muerte en la iniciación; y el camino, según se enseña en los misterios: el arte de morir en esta vida para renacer a la Vida Mayor". (47) El keryke también le instruye acerca de la necesidad del ayuno y la purificación previas a la ceremonia.

El siguiente apartado describe en detalle el peregrinaje de los mistos y los néofitos desde Atenas hasta Eleusis para la celebración de los Misterios Mayores. La procesión está integrada por personajes de todas las clases sociales que avanzan juntos hacia el templo. Durante todo el camino, el papel de los mistos consiste en hacer burla de las debilidades de los néofitos y mofarse de sus rasgos desagradables "dando rienda suelta a su ingenio", con objeto de romper "sus sueños y aspiraciones de grandeza mística y eminencia que no tienen ambiente en la férrea disciplina de Eleusis". (47)

Antes del día de la celebración de los Misterios Mayores, los participantes han permanecido en Eleusis durante cuatro días en los que "se han bañado, han ayunado, han ofrecido sacrificio, han cantado himnos y realizado los agotadores juegos de competencia". Entonces, antes del alba, comienzan a caminar hacia el Telesterión de Eleusis donde son recibidos por efebos escondidos en los árboles que tocan flautas y otros instrumentos de viento. Nadie puede entrar al Telesterión sin invitación, está custodiado por perros feroces:

Todos guardan silencio. La concentración reverente se hace más fuerte. La vista se acostumbra a la obscuridad y empiezan a distinguirse las sombras que se mueven al entrar y ocupar sus lugares. El coro de kerykes, los himnodes. Entra un efebo prióforo llevando una antorcha encendida y de ella da lumbre a las que sostienen otros dos efebos vestidos con peplo blanco el uno y negro el otro. Ambos están frente a frente delante de la escena que revela la luz.
Al centro de la parte embaldosada, frente a la gradería y a los muros del templo, en lo que parece un diván o un catafalco cubierto de pieles y telas de lino, yace una mujer. Parece dormida o muerta. Viste los ropajes festivos y luce joyas de oro elaborado. Su cabello rizado lo sujeta un lazo. A su cabecera hay un pocillo y un jarro de greda.
La acción del Dromenae se representa de un modo muy estilizado. Los protagonistas se mueven como figuras de un friso o de una danza sagrada. El coro habla o canta, alternadamente, según el texto. (47)

En algún punto de la representación: "Triptolemo enciende la antorcha de Psique dándole lumbre de la suya. De la arquilla se saca ciceón [kykeón] y se le da a Triptolemo. Psique retira el velo que cubre su rostro y recibe la bebida"; tal como han hecho todos los convidados a la representación.

"A todos les embarga una profunda emoción religiosa y una singular vigilia mental inducida por las experiencias e impresiones de los últimos días, por la catarsis de la mente, los sentimeintos y el sistema físico. Y también por una droga que se emplea en Eleusis [...]"

Después del inolvidable día de la celebración de los Misterios Mayores, se realizan otras actividades de carácter festivo y didáctico en las que se instruye a los participantes acerca de la forma de aplicar en su vida diaria el nuevo conocimiento que poseen. Este es parte del discurso de una sacerdotisa de Eleusis hablando en una de las festiviades posteriores:

Termina el año.
Amigos, miremos hacia atrás como el labrador que vuelve sus ojos sobre el surco que dejó su arado. ¿Qué hemos sembrado? ¿Qué hemos cosechado? ¿Qué hemos absorbido, aplicado y comprendido? ¿Sabéis ahora, siquiera en parte, lo que empezamos a enseñar antes del Festival de Primavera?
¿Habéis comenzado a morir? ¿Habéis comenzado a ver vuestro lóbrego espacio interior? ¿Y la violencia, el mal y el miedo? ¿Vuestra vanidad, avaricia y triste orgullo?
¿Habéis comenzado a captar el hecho de que ser un misto no significa estar aparte o ser mejor que un bárbaro o un villano, o que un ciudadano corriente en el hogar de Palas? ¿Sino que ser uno que simplemente ve y así comienza a conocerse en humilde silencio?
(47)

Milenios después, diversos investigadores que tuvieron oportunidad de experimentar con el compuesto semisintético derivado de los hongos que paracitan las espigas de cereal involucradas en los misterios eleusinos han ofrecido testimonios incuestionables sobre experiencias místicas similares a aquellas llevadas a cabo en la antigua Grecia.

John Lilly, un psicólogo norteamericano decía por ejemplo, que la dietilamida del ácido lisérgico abre una puerta de acceso a áreas de la mente que habitualmente no conocemos: "Postulados tales como 'Dios es amor' son comprendidos con la totalidad del propio ser, y su verdad parece axiomática a pesar del dolor y la muerte. Esto se ve acompañado por una vehemente gratitud ante el privilegio de existir en este universo." (70)

Pierre Brau aseguraba que "apartadas todas las cuestiones de ética y de peligro social [la LSD], ha hecho incuestionablemente progresar el conocimiento de la experiencia mística, permitiendo comprender mejor ciertas prácticas rituales, como las del tibetano Bardo Thödol, y no se excluye que la experiencia psicodélica permita establecer un método tan riguroso como el método psicoanalítico". (7)

El escritor inglés Aldous Huxley pronosticaba: "Las experiencias premísticas y místicas dejarán de ser raras y se tornarán comunes. Lo que otrora fue un privilegio espiritual de unos pocos estará al alcance de muchos. Y eso planteará problemas sin precedentes a los ministros de las religiones organizadas del mundo." (28)

 

Los experimentos de Humphry Osmond con la LSD y otros psiquedélicos

Humphry Osmond, un joven psiquiátra birtánico emigrado a Saskatchewan, canadá, dirigió un nuevo hospital mental en Regina a principios de la década de los cincuenta. Cuando llegó al lugar no sólo encontró enfermos mentales, sino muchos alcohólicos que ocupaban demasiada atención y demasiadas camas en el hospital. A él y a su colega Abram Hoffer, se les ocurrió probar la LSD para producir estados temporales de locura entre los alcohólicos que pudieran parecerse al síndrome del delirium tremens, con el fin de que hacerlos alejarse del alcohol rápidamente cuando vivieran de antemano lo que les esperaba al final del camino por el que estaban yendo.

Para su sorpresa, el equipo clínico del hospital descubrió que las altas dosis de LSD que les administraban a los alcohólicos hacían que muchos de ellos perdieran el control "en una aterradora parodia de la locura" tras la cual, algunos de ellos "se veían trasladados a un ámbito inefable más allá del espacio y el tiempo, a una dimensión transformadora del ser más parecida a la iluminación que a la psicosis". Y se dieron cuenta de que esta experiencia les proporcionaba "fuerzas para acabar con su adicción" (42). Con base en este tipo de experiencias Osmond y Hoffer se dieron a la tarea de desarrollar y refinar su enfoque terapéutico con LSD para tratar la adicción hasta alcanzar "un tratamiento inspirado" en palabras de su colega R. Yensen (42), que se dio a conocer como "Psicoterapia Psiquedélica Cumbre".

Osmond trabajó con tesón promoviendo las utilidades clínicas de la LSD, la psilocibina y la mezcalina a través de numerosas ponencias y artículos al respecto y administrándolas a personajes de la política y la intelectualidad de la época como su compatriote el escritor y filósofo Aldous Huxley.

El doctor Osmond fue quien acuñó el término de psiquedélicos para la LSD y sustancias de efectos similares. Etimológicamente este vocablo significa "manifestadores o reveladores del alma", pues viene de los términos griegos psique, que es el denominativo de "alma o espíritu" y delos que significa, "manifestar, revelar o hacer visible". Desde su perspectiva, no se podía aplicarles el término de alucinógenos ya que pocas veces producen alucinaciones reales sino más bien ilusiones sensoriales, ni el de psicomiméticos, porque sus efectos son mucho mayores que la simple imitación de episodios de locura. Osmond pensaba que podían propiciar una experiencia directa hacia los ámbitos espirituales y que los epítetos clínicos desdeñosos no debían oscurecer su verdadera riqueza, dado lo cual sugirió psiquedélicos, un nombre con profundidad mística que posteriormente los medios de comunicación masiva se encargaron de transformar en psicodélicos tal como tergiversaron muchas otras cosas respecto a estas drogas que terminaron asociadas con la rebelión cultural, los nuevos estilos artísticos y la apología del uso de sustancias psicoactivas durante la década de los años sesenta.

 

Los experimentos de Timothy Leary en Harvard

La experimentación científica con drogas de varios tipos siempre ha encontrado cabida en la Unión Americana. A finales de 1959 en la universidad de Harvard se puso en marcha el ambicioso Proyecto de Investigación Psiquedélica dirigido por el profesor Timothy Leary, titular de psicología clínica, un personaje polémico al que algunos veneran y otros repudian asegurando incluso que era un agente encubierto del gobierno norteamericano

El proyecto de Leary tuvo gran aceptación social y un año después, entre el numeroso grupo de "psiconáutas" que acudían los fines de semana a reunirse con Leary se mezclaban alumnos y profesores de las diversas facultades de la universidad con varios escritores de la corriente beat y algunas personalidades de la farándula y los negocios.

Según cuenta Antonio Escohotado en el tercer tomo de su Historia de las drogas las actividades del grupo se vieron entonces escindidas por dos tendencias opuestas: una era la del escritor inglés Aldos Huxley quien proponía permanecer dentro del encuadre médico actuando con cautela, y la otra estaba representada por el poeta norteamericano Allen Ginsberg, que pugnaba por democratizar el uso de sustancias psicoactivas para consumar una revolución en el plano sexual y en el político. Se dice que Ginsberg pasó parte de su primera experiencia intentando contactar telefónicamente a Kennedy y a Kruschev para instarlos a la paz.

También promovía activamente "la quinta libertad" como el derecho de todo individuo a ampliar su conocimiento por medio de las drogas que creyera más convenientes. Leary, concordaba con el poeta beat y actuando como un verdadero apóstol, según unos, o propagandista, según otros, exhortaba a la gente a iniciarse en el consumo de LSD por su cuenta, sin mediación de la psicología o la psiquiatría, argumentando que la experiencia psiquedélica era "algo que cada uno se debía a sí mismo".

Según Escohotado, las posturas de Ginsberg y de Huxley reflejan cabalmente el ánimo de un gran sector de la población de esa época. Este autor, que es uno de los que más simpatizan con la figura de Leary, asegura que en The politics of ecstasy (1964) Leary "presentó las proposiciones huxleyanas -muchas de ellas coincidentes con las de Marcuse- en términos accesibles a nivel popular como expresión de un espontáneo rechazo ante formas anacrónicas de vida y de organización social que tenía su principal apoyo en la juventud y sólo adoptaría tintes dramáticos si tratara de frenarse irracionalmente, con simples medidas represivas" (14). En palabras de Leary:

La meta era evitar la degradación del medio ambiente, las guerras de agresión, las manipulaciones de la propaganda política, las sumisión del hombre a la tecnología, el imperio indiscutido de la moral wasp, el silencioso envenenamiento de la población con drogas embrutecedoras y venenosas, todo ello gracias a un retorno hacia formas sencillas de vida, la liberación del sexo... (14)

Desde la óptica de Juan Carlos Usó, la propuesta farmacológica y política de Leary trascendía el ámbito meramente lúdico, "pues en cierto modo invitaba a la renuncia de las obligaciones impuestas por el principio de realidad, a rechazar la moral puritana vigente y a desligarse de la lucha por el poder, la riqueza y el status". (73)

Esta política de éxtasis era tan ingenua e idílica para sus adeptos como delirante y peligrosa para aquello que entonces empezaba a llamarse el Establishment. Sin embargo, la ingenuidad no era sólo de Leary, quien no tardó en recibir un ultimatum por parte de Harvard. La ingenuidad  era de toda la juventud que constituía "su principal apoyo". Leary fundó entonces la Federación Internacional para la Libertad Interna, cuyo objetivo era convertir a la LSD en un instrumento educativo para alcanzar el conocimiento pleno del individuo y su liberación del control del Establishment.

Mientras los psicólogos y psiquiatras exploraban los usos clínicos de las drogas psiquedélicas, los hipsters organizaban grupos como la Fraternidad del Amor Eterno, dedicada a importar toneladas de marihuana y hachís para poder regalar LSD como "caritativa distribución de un sacramento"; confraternizaciones de fin de semana entre freaks y hell angels con LSD y galones de cerveza; concentraciones masivas como Woodstock y la Reunión de las Tribus en San Francisco, donde cada persona recibía como cortesía marihuana, LSD o alguna variante de moda como el DOB (mejor conocido como STP); mítines políticos en donde líderes estudiantiles como C. Oglesby declaraban que "la experiencia del ácido marca una frontera en tu vida -antes y después del LSD- comparable al paso que representa adherirse a una postura de radicalismo político." (14)

Juan Carlos Usó explica en un esclarecedor ensayo publicado en el libro Los enteógenos y la ciencia (73) que en una sociedad cuya memoria colectiva aún tenía recuerdo reciente de las cartillas de racionamiento y que justo por esos años comenzaba a vislumbrar cierta prosperidad, semejantes comportamientos y valores no tenían visos de prosperar; además de que cualquier "revolución", aunque fuera "psíquica" no podía ser bien recibida por nadie que se sintiera afecto al régimen. "Por lo demás, el hecho de que Leary se refiriera a la dietilamida del ácido lisérgico como una 'substancia bioquímica sagrada', a todo lo cual se suma la aparición en Estados Unidos de 'dos o tres iglesias psicodélicas'," dio como resultado el surgimiento de "fuertes sentimientos de alarma y prevención en el seno de una comunidad científica, terapéutica y social tradicionalmente protestante y puritana".(73)

 

Rock & Drugs: binomio de condena y prohibición

Get stone when you're walking on the street recomendaba Dylan a miles de jóvenes mientras marchaban en pro de los derechos civiles. Get stone when you're trying to be so good enmedio de la guerra fría, get stone when you're there all alone frente al asesinato de John F. Kennedy, get stone when you're riding in you're car bajo el temor a la bomba atómica, get stone when you're traying to make a book en plena escalada del conflicto de Vietnam, con protestas y cantos en contra get stone when you're playing your guitar... El rock sublimó la necesidad de novedades positivas y actuó como soundtrack de una década que, a los ojos del Establishment, estaba mostrándose peligrosamente contestataria. Aquella fue una explosión mundial que dividió a la sociedad, no por clases ni por razas, sino por edades: la decadente ideología wasp había sido herida con una descarga sonora capaz de modificar el comportamiento, el modo de vestir, las expectativas económicas y las opiniones políticas de toda una generación.

Siguiendo el ejemplo de Bob Dylan y The Beatles, muchos grupos comenzaron a realizar experimentaciones líricas e instrumentales. La escuela del norteamericano enseñaba un nuevo vocabulario, las directrices estilísticas de los ingleses marcaban pautas al sonido, y las llamadas drogas psiquedélicas (LSD, psilocina, psilocibina, mezcalina, STP, etc.) completaban el cuadro actuando sobre los estados de conciencia de un enorme sector ávido de escapes. La música de Grateful Dead surgió precisamente gracias a un empleo desinhibido de sustancias psiquedélicas. El líder de la banda, Jerry García nunca ha temido confesarlo: "Todos los Dead hemos tenido problemas con la droga en algún momento de nuestra carrera. Pero siempre respetamos una regla: que cada uno de nosotros era libre de hacer lo que quisiera sin sentirse responsable ante los otros." (65)

 
Ken Kesey articuló varias claves del movimiento contracultural en su libro One flew over the Cuckoo's nest (posteriormente llevado al cine y traducido en México como Atrapados sin salida). Escrito bajo los efectos de LSD, peyote y psilosibina, el texto se complementa con otras invenciones de su autor: los acid-test -en los cuales se improvisaba música, se leían poemas, se escenificaban danzas, obras de teatro, todo bajo los efectos de la LSD- y los viajes químico geográficos del no-Captain Kesey con sus merry pranksters a lo largo y ancho de la Unión Americana.
 

Todos ellos plenamente documentados en textos como el Electric Acid Kool Aid de Tom Wolfe y en canciones como Trukin' de Grateful Dead. Esta banda se convirtió en invitado fijo de los acid-test. Cada uno de sus conciertos duraba entre seis u ocho horas y su comuna, ubicada en el 710 de Ashboury Street en San Francisco, era una de las más activas. Integrada en su mayoría por artistas que subsistían repartiendo sus respectivos ingresos entre todos, el objetivo de la comuna era demostrar que se podía vivir al margen del Establishment.

Jefferson Airplane, otra de las bandas asiduas a los acid-test, compuso en aquel legendario entorno White rabbit, una rola que pronto se convertiría en el himno al empleo libre del ácido. Grace Slick, su vocalista, explica que: "no estaba dirigida a los jóvenes, sino a sus padres. No era una exhortación de la droga. Nosotros la tomábamos, es cierto, pero no nos interesaba hacer prosélitos. Queríamos decirle a los más viejos: 'Dicen que no nos droguemos, pero, cuando somos niños, nos dan a leer libros como Peter Pan y Alicia en el país de las maravillas, que son viajes psicodélicos perfectos'. Es una contradicción." (65)

Del otro lado del océano la cosa no era distinta. En varios clubes londinenses la música psicodélica se enlazaba con lecturas poéticas, conciertos de sitar y de percusiones africanas, proyecciones de películas de Luis Buñuel, espectáculos teatrales de sátiras políticas y de free-jazz, todo en la búsqueda de un «arte total». Allí se mezclaban gentes como David Bowie y Keith Moon entre los más frenéticos amantes de la noche londinense: fiestas, alcohol, drogas y sexo eran el entorno inevitable de una voluntad de vivir que estimulaba la creatividad.

Espero morir antes de llegar a viejo, gritaba The Who a finales de 1965. My generation también se transformó en himno, Pete Townshend relata: "Escribí My generation en un periodo de mi vida en el que la amargura estaba en la cumbre de la moda y en la agresividad, era el requisito absoluto del mod." (65) El trabajo de The Rolling Stones parecía tender cada vez más a presentarse como una reescritura alucinada y violenta del deseo existencial de los jóvenes dentro de una realidad caótica y descorazonada. Las letras de Jagger hablan de desazones existenciales, ironías sobre los medios de comunicación y la idiotez de la publicidad. Empleando múltiples alusiones sexuales, se convierten en nuevos himnos de una generación resentida. Ese mismo año Keith Richards explicaba a la prensa: "Nuestra religión es la destrucción de todas las religiones y de todos los prejuicios, nosotros queremos la liberación del hombre. Cuando oímos a la banda gritar con nosotros, nos damos cuenta de que desarrollamos un verdadero servicio social." (65)

Las actuaciones de éste y otros grupos en medio de masas delirantes, con choques entre policías y fanáticos, provocan condenas y reacciones escandalizadas por parte de la opinión adulta.  En fin, las actitudes y actividades de la juventud europea y norteamericana durante esas épocas están bastante documentas y lo que interesa ahora es destacar que hasta ese momento, aunque las drogas habían dado lugar a subculturas, no había existido nunca una alternativa cultural prácticamente completa con un programa que, por más ambiguo que resultase, estaba basado en una efectiva condición de libertad y dignidad individual.

 

La prohibición del LSD y las demás drogas psiquedélicas

A partir de la prohibición de 1961, las drogas quedaron técnicamente divididas en lícitas e ilícitas y conceptualmente estigmatizadas como buenas o malas. El movimiento contracultural relacionado con las drogas psiquedélicas contribuiría a solidificar el estigma y en 1966 el gobierno de los Estados Unidos promovió una segunda legislación global para prohibir el uso de las drogas psiquedélicas. Se calcula que hacia 1970 alrededor de quince millones de personas en el mundo habían utilizado LSD por lo menos alguna vez. Son muchos los que consideran difícil que sin LSD y sus afines hubiera existido el movimiento psiquedélico, y a la inversa, que sin él esas substancias hubiesen ingresado en el terreno de la prohibición. De nada sirvió que ese mismo año Paul McCartney (el último beatle en probar LSD) declarara a la revista Life: "Me abrió los ojos, me hizo mejor, más honesto y tolerante" (65). Como lúcidamente aseguró Octavio Paz: "Puede entenderse ahora la verdadera razón de la condenación y su severidad: la autoridad no obra como si reprimiese una práctica reprobable o un delito sino una disidencia. Puesto que es una disidencia que se propaga, la prohibición asume la forma de un combate contra un contagio del espíritu, contra una opinión. La autoridad manifiesta un celo ideológico: persigue una herejía, no un crimen." (45)

Fue así como terminaron siendo prohibidas a nivel internacional la LSD y demás drogas capaces de provocar desde sacudidas emocionales y cuadros de pánico, hasta profundas penetraciones psicológicas y experiencias místicas que llevaban a la gente a cuestionar su forma de vida y de organización social, económica, cultural y religiosa. Timothy Leary Leary, por cierto, terminó encarcelado con una condena excesiva por posesión de marihuana.

Y a las nuevas generaciones nos corresponde revertir esta condena producto del exceso, el pánico y la ignorancia revisando los hechos y encontrando una forma segura, sensata y madura de aprovechar el enorme potencial de crecimiento que se nos ofrece por intermedio de las drogas visionarias minimizando sus factores de riesgo. Continuemos pues con esta revisión.

Los malos viajes y la mala imagen de la LSD

Otras cuestiones que se asociaron al uso recreativo del LSD -principalmente en la prensa- fueron una serie de comportamientos violentos, suicidios y casos de gente que enloqueció o "se quedó en el viaje".

El doctor Sidney Cohen, escribía en 1966 que un tercio de los 150 psiquiatras registrados en Los Ángeles habían sido llamados para ayudar por lo menos a una persona que sufría los efectos secundarios de la LSD. Según explica, los "esquizofrénicos ajustados, pueden ser llevados a un nuevo colapso esquizofrénico con la LSD". Como ejemplo cita el caso de un joven de veinte años que "se las arregló para graduarse del colegio y encontró trabajo estable en un supermercado". A los nueve años fue trado psiquiátricamente por "timidez excesiva". Su problema era que "le asustaban las nuevas experiencias y los extraños, pero llevaba a cabo tareas rutinarias bien". Este chico tomo LSD en cuatro ocasiones, la última en una dosis de 450 mcg, después de lo cual se le vio "muy agitado, incoherente, alucinando y actuando bizarramente". llegó a la clínica psiquiátrica "clamando ser el Nuevo Mesias y negándose a comer porque no necesitaba alimento".

Después de unas pocas semanas en un hospital local "sin mejora", se le llevó a un hospital del Estado donde "a veces gritaba y lloraba y a veces se quedaba quieto en posición fetal". Según Cohen, "después de un largo tratamiento con drogas y psicoterapia, mejoró y ahora está en espera de ser dado de alta". (2)

Otro problema que observa este psiquiatra es que "ciertos individuos inestables" demostraban "estados de megalomanía". Como ejemplo cita al encargado de un equipo de ventas de una revista que se vendía de puerta en puerta, quien "se convenció bajo LSD de que era el Salvador":

Convenció a su esposa, quien se lo creyó, de que ella era la reencarnación de María. Se las arregló para reunir unos pocos apóstoles LSD, e hicieron planes para irse a la montaña y establecerse allí. Decía que su jefe era Pedro. Pero Pedro se negó a tomar la droga. El Salvador vendió sus posesiones y regaló su dinero. El incidente pudo no haber llegado a mi atención si Pedro no hubiese tratado de retener a un previamente efectivo jefe de ventas... Durante nuestra entrevista el Salvador se mostró hipomaniaco, grandilocuente y absolutamente convencido de su omnisciencia. En áreas no concernientes a su recién descubierta divinidad, su pensamiento era apropiado. No era hostil ni alucinaba. Cuando se le sugirió que podría vebder Biblias en lugar de revistas para que pudiera no sólo mantener a su familia, sino hacer un servicio por la humanidad, no aceptó el consejo. No se pudo hacer un seguimiento. (2)

En opinión de Cohen, un número indeterminado de accidentes tenían lugar durante reacciones paranoides surgidas bajo los efectos de la LSD. Refiere el caso de un hombre joven que saliendo de una fiesta se le vio detenerse en una curva frente a un auto que venía a gran velocidad y gritar "Alto". Su muerte fue instantánea. Para el doctor, a veces era difícil determinar si la muerte era accidente o sucidio:

Un estudiante admitidamente perturbado y usuario de largo tiempo de drogas alucinógenas, le dijo a un compañero de clase que iba a la playa a tomar un 'ácido'. Unas pocas horas después su cuerpo fue retirado del pacífico. ¿Tuvo la idea de que podía caminar sobre las aguas, o el tema de la vida-merte le resultó inmanejable bajo los efectos de la LSD? Tales ideas fijas surgen con gran convicción en los estados psiquedélicos. (2)

Cohen se refiere a algunos casos de "enloquecimientos" que se suscitan tras días o semanas después del uso de la LSD, "sin razón aparente", aunque señala que lo más común son los estados crónicos de ansiedad o depresión:

Un estudiante casado tomó marihuana y modestas dosis de LSD con placenteros resultados. Luego tomó una cápsula de 300 mcg y durante tres semanas después estuvo muy asustado. Pequeños animales se arrastrababan en su habitación, y tenía terroríficas sensaciones de que el tiempo se había detenido. Por las noches caminaba por las calles con su esposa porque tenía miedo de cerrar los ojos. 'Me hubiera matado de no tenerla a ella', declaró. Se preguntaba si 'alguna vez podría salir de esto'. La condición eventualmente desapareció con tratamiento psiquiátrico...
Un estudiante renuente a tomar LSD finalmente fue persuadido por un amigo de tomar 'media cabeza', cerca de 150 mcg. Durante meses después, fue incapaz de estudiar o concentrarse en nada. Tuvo que dejar la escuela porque le resultaba imposible estar quieto en clases o preparar sus debres. Tenía extraños sentimientos de falta de significado de la vida...
Muchas otras cosas han pasado.. Las complicaciones sociales no son menos serias que las psiquiátricas.. En personas ténuemente ajustadas el regreso de la Lisergia puede ser incompleto. Valores y aspiraciones pueden perderse en el camino. Nada vale la pena -estudios, trabajo e intereses familiares se disuelven. Encuentran un poco de similitud con gente desadaptada y forman cultos donde los discursos son una jerga pseudofilosófica y las subidas de una-humanidad-arriba [oneupmanship] significan estar 'en onda' ('cool'). (2)

Con base en este tipo de reportes, la conocida revista norteamericana Life publicó en abril de 1966 un extenso reportaje cuyo tema ocupaba toda la portada bajo espectaculares titulares: Una droga de doble filo que afecta la mente: LSD. Torbellino en una cápsula. Una dosis de LSD basta para desatar un tropel de vivos colores y visiones o terror y convulsiones.

En dicho reportaje se hablaba de "drogas psicodélicas" que "amplían el estado conciente" y por tanto, "constituyen el instrumento mágico para atravesar las murallas culturales de muchos siglos y lanzarse hacia una vida psíquica libre". Esta promesa aparecía vinculada a la figura de Timothy Leary a quien se presentaba como "un hombre muy peligroso" que pretendía iniciar "la revolución psíquica de la humanidad" usando y difundiendo el uso de LSD entre sus alumnos, por lo cual fue expulsado de Harvard y además fue detenido, juzgado y condenado a 30 años de prisión por posesión de marihuana. Este reportaje fue traducido en varias revistas al rededor del mundo y ocasionó un gran eco en diversas pulicaciones locales.

Los doctores Weill y Rosen en su libro Del café a la morfina (61), aseguran que si bien en la década de los sesenta el uso de la LSD pudo haber provocado accidentes y conducido al suicidio a algunas personas, "estos casos fueron excepcionales", pero "los medios de publicidad los exageraron e hicieron aparecer al LSD como una nueva droga, que amenazaba convertir a los adolescentes en lunáticos".

Dicen los autores que cuando la gente entra en pánico, reacciona a menudo de manera violenta e irracional y que estas reacciones tienen más posibilidades de aparecer cuando se toma LSD en ambientes inapropiados, especialmente cuando no se ha probado antes y se usan dosis altas.

En su opinión esto fue lo que ocurrió con algunas personas que utilizaron esta droga en los sesentas en el marco de conciertos multitudinarios, reuniones informales con desconocidos y noches de juerga. No obstante, aseguran que para la década de los setenta estos casos eran raros, "no porque hubiera menos gente que consumiera LSD, sino porque habían aprendido a usarlos con más inteligencia. Tomaban dosis razonables de LSD en ambientes favorables –tales como una habitación conocida o un pacífico paisaje campestre-, y con amigos que sabían lo que podían esperar. (61)

 

Las críticas al uso irresponsable de los psiquedélicos

Las posturas críticas de la época  incluyen a personalidades tan destacadas como Theodore Roszak, autor del libro: El nacimiento de una contracultura (32), considerado como un clásico de obligada referencia respecto a dicho fenómeno. En su estudio específico de las sustancias psiquedélcias, Roszak reconoce su potencial de ser utilizadas como "un instrumento hermenéutico de sabiduría perenne", pero advierte que la toma no debiera ser un fin en sí misma, sino un medio que debiera de contribuir a erradicar una serie de bloqueos de índole psicológica y espiritual, cosa que le parecía poco viable en el ambiente juvenil de la contracultura hippie. En su estudio afirmaba que por el contrario, toda la subcultura psiquedélica no actuaba más que como un auténtico tapón cuyo fin sería "esterilizar la potencia de una herramienta de esa magnitud".

Roszak considera que Timothy Leary ejerció un efecto negativo para la juventud y criticó duramente sus actividades tras su expulsión de Harvard, especialmente las ceremonias en las que "tras pagar una carísima entrada", se servía LSD a los asistentes ofreciéndoles un espectáculo de luz y sonido con algunas apariciones de Leary en el escenario "ataviado con la solemnidad de un Cristo resucitado". Dice Roszack: "Nuestra juventud de hoy ve en la droga el carisma de un saber esotérico y de ahí que defienda su uso con un fervor religioso. Leary les ha enseñado que drogarse no es una diablura infantil, sino el rito sagrado de una Nueva Era". (32)

Por contraposición Roszak aconseja recurrir a toda la tradición acumulada que existe en referencia al uso de visionarios y al tratamiento e interpretación de los estados modificados de conciencia, a fin de utilizarlos de la manera más responsable posible usufructuando en verdad sus amplias posibilidades terapéuticas.

Richard Alpert, un conocido psiquiatra que en un principio trabajó con Leary en Harvard, se quejaba amargamente en 1966 de que "algunos de los mejores amigos de la LSD son sus peores enemigos. En su camino han abortado mucho del cuidadoso estudio de este importante agente. Se las han arreglado para provocar un shock en los ciudadanos hasta el punto en que toda esperanza de introducir de forma segura, precavida y gradual el uso de psiquedélicos en nuestra cultura se ha perdido." (1)

En opinión de Alpert la cuestión de hacer accesible la LSD a todo aquel que quiera vivir la experiencia es digna de cuidadosas consideraciones: "Éstos deben ser candidatos cuidadosamente seleccionados por su estabilidad emocional, motivación y expectación de beneficios. Y las condiciones en que se de la oportunidad de tener esta experiencia también requieren cuidadosas previsiones" (1)

Otra posición crítica la encontramos en los trabajos del psiquiatra mexicano Salvador Roquet, quien asimilando sus estudios occidentales con las enseñanzas que recibió de María Sabina y otros chamanes mexicanos, a principios de los setenta trató a la mayoría de sus pacientes mediante plantas de poder con gran éxito antes de ser encarcelado por el gobierno mexicano bajo el cargo de posesión de sustancias prohibidas (ver más acerca de sus trabajos en Espiritualidad y terapias y en el apartado de Adicción y enfoques para tratarla) Roquet dijo: "Creo que el movimiento hippie es un fracaso. Estos jóvenes son demasiado rebeldes contra la autoridad y están viviendo la experiencia mística como una fantasía, fuera de la realidad. Avanzar hacia la experiencia mística verdaderamente sustentada cambiaría el resultado completamente. Es por eso que cuando Ulises emprendió su larga travesía tuvo que hacer que los hombres lo ataran al mástil: para no ser seducido por la tentación de las sirenas de la fantasía." (31)

El psicólogo Richard Yensen, discípulo de Salvador Roquet dice:

[...] tomar LSD para ir de fiesta es como tratar de cocinar tu comida con poder nuclear, tal vez puedas, pero estás jugando con algo con el poder de acabar con todo, y esta situación se da porque al rechazar la cultura en sí los psiquedélicos, los sumerge en el inconsciente de la cultura; y claro, ¿quién está nadadno por el inconsciente de la cultura?: el adolescente, que está nadando por ese territorio para ver cómo sale de ahí.
[...] cuando yo he visto a muchachos y muchachas que han pasado por algún daño como resultado del uso de alucinógenos, lo más difícil es establecer confianza con ellos, que es lo que perdieron en el momento del llamado "mal viaje": perdieron confianza en el mundo, en los demás, y se conectaron con otros pozos de experiencia que existen en el inconsciente -y que son verdaderamente destrozadores-, se centraron en eso y bajaron de los efectos bajo la influencia de esos sistemas difíciles o negativos. Y claro, tienen que trabajarlas. No es que el saño haya venido del psicodisléptico o del enteógeno en sí, pero sí provocó una reorganización o una pérdida de la organización donde pueden pasar muchas cosas.
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Por último, cito a otro de los discípulos del Dr. Roquet, Josep María Fericgla, antropólogo y psicólogo experto en chamanismo y enteógenos quien sostiene la tesis de que muchas de las culturas se originan en torno al uso de alguna sustancia psicoactiva como vehículo de contacto con lo divino:

Cuando tomas ayahuasca o peyote, al acabar la experiencia, ya no estás igual que antes, descubres cosas de ti mismo y del exterior. Por eso estas sustancias tienen la capacidad de generar una cultura a su alrededor. Esto las diferencia de otros psicoactivos excitantes o sedantes... El impacto en la cultura occidental de la LSD en la década de los sesenta es una prueba de la potencia que tienen los enteógenos para mutar y generar marcos culturales. Esta sustancia generó toda una cultura a su alrededor e influyó de manera determinante sobre la totalidad de la sociedad. Toda la ecología es hija de todo esto, gran parte de la cultura informática, nuevas maneras de moralidad, la nueva era... El arte se ha visto muy influido por este tipo de experiencias, también el humanismo contemporáneo. El constructivismo es una teoría muy elaborada que nace precisamente