Hongos psicoactivos
 
 
 

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La legislación respecto a los hongos psilocibos es ambigua, ya que sus principales alcaloides: psilocina y psilocibina, están prohibidos, pertenecen a la Lista I; sin embargo parece ser que nadie está seriamente interesado en evitar que la gente vaya al bosque y se coma algunos honguitos. Además hay diversos sitios alrededor de todo el mundo que venden las esporas por correo o en grow-shops para autocultivarlos e incluso venden kits completos para coadyuvar al éxito de esta tarea tan sofisticada.

 

El teonanácatl en el México prehispánico y la extática estatua de Xochipilli

En su Historia de los Indios de la Nueva España, Fray Toribio de Benavente (Motolinea) describe una antigua ceremonia con teonanácatl:

Lo primero que se comía durante la fiesta eran unos honguillos negros a los que llaman nanacatl, que tienen la virtud de embriagar, de dar alucinaciones y aun de mover a la lujuria. Los comen antes de hacerse de día, y comían también cacao antes de salir la aurora. Comían los honguillos con miel, y cuando por su influjo se sentían enardecidos, se ponían a bailar. Algunos cantaban, otros lloraban porque estaban ebrios. Los había que estaban sin voz; se sentaban como absortos, en la pieza en que se reunían. Unos creían morir y lloraban en su alucinación; otros se veían comidos por una fiera; otros se figuraban que hacían preso a un enemigo en la pelea; éste que sería rico; aquél que tendría muchos esclavos... Pasada la embriaguez platicaban entre sí de sus alucinaciones. (3)

Se supone que la potente mezcla de psicoactivos provocaba algún tipo de catarsis. El bebedor relataba sus conflictos y confesaba todos sus delitos sintiéndose después muy aliviado.

Jonathan Ott cita en su Pharmacoteon que el famoso Tezozómoc describió en 1598 la ingestión de hongos sagrados durante la coronación del emperador azteca Moctezuma en II en 1502. "...les dieron de comer a los extranjeros hongos de montaña, con ellos se embriagaron y así entraron a la danza..." (22)

Hasta la fecha se han descubierto más de 200 figuras con forma de hongo en Mesoamérica. La más vieja data del primer milenio a.C. Algunas fuentes antiguas sugieren que la lengua maya usaba nombres de hongos para el inframundo.

La prohibición cristiana del teonanácatl inició en 1656. De esa época data la siguiente descripción del culto por parte de un clérigo del Santo Oficio:

Para recogerlos, los sacerdotes y viejos, distinguidos como ministros para este engaño, van a las colinas y pasan casi toda la noche dando sermones y rezando supersticiosamente. Al amanecer, cuando empieza a soplar cierta brisa que ellos conocen, salen en su búsqueda, atribuyéndoles divinidad. Cuando se comen o beben, causan intoxicación, privan de sus sentidos a aquellos que los ingieren y les hacen creer mil absurdos. (31)

De acuerdo a las investigaciones congregadas en el magnífico libro de Richard Evans Shultes y Albert Hofmann, Plantas de los dioses: orígenes del uso de los alucinógenos, la conocida estatua de Xochipili (que adorna la portada de este libro), fue encontrada en las faldas del volcán Popocatépetl, y no sólo representa al príncipe de las flores sino más específicamente al príncipe de las flores embriagantes; esto es de los hongos, llamados en la poesía náhuatl "flores" y "flores que intoxican". Según la experta opinión de los doctores:

Su rostro está en estado de éxtasis, pareciera que contempla una intoxicación, tiene la cabeza ligeramente vuelta hacia arriba como si escuchara voces… El pedestal sobre el que está sentado tiene un diseño que representa cortes de sombreretes de Psylocibe aztecorum, hongo alucinógeno que únicamente crece en ese volcán. (31)

 

En la Enciclopedia de las Drogas Psicoactivas, en el tomo de Hongos, especies alucinógenas (37), Peter Frust y colegas presentan una gráfica donde se enumeran los adornos de la estatua junto con las plantas psicoactivas que pudieron haberlos inspirado.

Este es el dibujo de lo que ellos asociaban con el sombrerete de un hongo:

Lo cual yo dudaba mucho, hasta que navegando por la web me topé con esta foto de un grupo de hongos identifiacos como Marasmius oreades:

Hasta la fecha no he encontrado ninguna referencia acerca de si son psicoactivos o no, pero ya no me queda duda de que efectivamente pueden ser la inspiración para los bellos adornos del Xochipilli....

 

Las veladas mazatecas

Las ceremonias de teonanácatl que tradicionalmente se han venido realizando en algunos poblados de Oaxaca, principalmente en Huahutla de Jiménez, son sesiones que duran toda la noche y que pueden comprender un ritual curativo. Los mazatecos les llaman "veladas" y las efectúan bajo la guía de chamanes o curanderos que cantan durante varias horas mientras aplauden o emiten percusiones al golpear sus manos rítmicamente contra los muslos. Para participar en la velada es necesario estar limpio, esto significa abstenerse de beber alcohol y de tener relaciones sexuales por lo menos cuatro días antes y cuatro días después de la velada. Se cree que los hongos sagrados infligen severos castigos a quienes transgreden esta norma. Las veladas se realizan preferentemente en ayunas, frente a un altar con imágenes de santos iluminados con veladoras. Se quema copal y se entonan diversos cantos y plegarias tendientes a procurar el restablecimiento del enfermo.

Durante el estado de trance producido por los hongos, el curandero obtiene las respuestas necesarias para extirpar el mal, en caso de estar a su alcance. La más famosa chamana mazateca, Maria Sabina, explicó alguna vez su relación con los hongos en estos términos:

Hay un mundo más allá del nuestro, un mundo lejano cercano e invisible. Ahí vive Dios, viven la muerte y los espíritus y los santos; es un mundo donde todo ha sucedido y todo se sabe. Ese mundo habla, tiene un lenguaje propio. Yo repito lo que me dice. Los hongos sagrados me llevan y me traen al mundo donde todo se sabe. Son ellos, los hongos sagrados, los que hablan en una forma que yo puedo entender. Yo les pregunto y ellos me responden, Cuando regreso del viaje, digo lo que me han dicho, me han mostrado. (31)

María Sabina en una velada

 

Los hongos sagrados de María Sabina

La vida de María Sabina (1894-1985) fue bastante dura. Estuvo marcada por la pobreza y una saga de acontecimientos trágicos. Enviudó en dos ocasiones y su tercer esposo la abandonó. Algunos de sus hijos murieron en condiciones violentas y ella misma resultó balaceada al interponerse para salvar la vida de uno de ellos. Dos veces puso una tienda de abarrotes en su natal Huahutla y en ambas ocasiones tuvo que cerrar debido a los retrasos en los pagos de sus clientes. Pero aprendió a sobrepasar cada una de sus pérdidas y logró vivir sin rencores: "cuando veo cruzar en mi camino a aquel borracho que me hirió, lo saludo. Pobre, está descompuesto… es un hombre inservible. Su borrachera lo ha acabado" (7), decía.

 

La primera vez que comió hongos psilocibos era una niña y lo hizo orillada por el hambre, como ella misma le relató a su biógrafo, en días ordinarios toda su familia comía frijoles, si es que había, o se conformaba con puras tortillas. Un día se fue al monte, encontró unos hongos y se los comió: "No teníamos nada: sólo hambre, sólo frío… Ni siquiera sabía si eran alimento o veneno. Pero sentía que me hablaban. Después de comerlos oí voces. Voces que venían de otro mundo." María Sabina y su hermana María Ana hicieron de aquella ingestión casual una costumbre: "En unas veces el abuelo y en otras mi madre llegaban al monte y nos recogían del suelo, tiradas o arrodilladas. '¿Qué han hecho? preguntaban… Nunca nos regañaron ni nos golpearon por comer hongos, porque ellos sabían que no es bueno regañar a una persona que los ha tomado, ya que se le pueden provocar sentimientos encontrados y es posible que sienta que enloquece". Tiempo después supo que los hongos "eran como Dios":

Que daban sabiduría, que curaban las enfermedades y que nuestra gente hacía muchísimos años que los tomaban… Años más tarde, cuando quedé viuda por segunda vez, me entregué para siempre a la sabiduría, para curar las enfermedades de la gente y para yo estar siempre cerca de Dios… En verdad yo nací con mi destino. Ser sabia… Y nunca fui a la escuela donde pudiera aprender a leer, a escribir o a hablar castellano. Mis padres únicamente hablaron la lengua mazateca. Nunca aprendí otra lengua. Además no sabía qué era la escuela, ni sabía si existía; y si la hubiera habido yo no habría ido, porque no había tiempo. Anteriormente se trabajaba mucho. (7)

 

María Sabina viajando con cápsulas de psilocibina

Gordon Wasson era un prominente banquero estadounidense cuyo hobby, la etnomicología, lo llevaría a emprender un viaje en compañía de su familia a Huahutla de Jiménez, Oaxaca. La noche del 29 al 30 de junio de 1959, Wasson tuvo la oportunidad de ser convidado a una ceremonia guiada por un chamán mazateco, que a la sazón resultó ser María Sabina. A su regreso a  los Estados Unidos Wasson publicó el recuento completo de su aventura en un artículo especial para la revista Life. Las apreciaciones que tuvo el banquero aquella noche se encuentran consignadas líneas atrás, en la descripción de los efectos psíquicos del teonanácatl. Por su parte, María Sabina describió aquel encuentro a su manera: "Cuando los extranjeros tomaron los niños santos conmigo, no sentí nada malo. La velada fue muy buena. Tuve visiones diferentes. Llegué a ver lugares que nunca había tenido imaginación de que existiesen. Llegué al lugar de origen de los extranjeros. Vi ciudades. Ciudades grandes. Muchas y grandes casas… Después supe que Wasson había quedado maravillado… vino otras veces. Trajo a su mujer y a su hija. También vinieron personas diferentes con él." (7)

Resulta que el artículo de Wasson cayó en manos del Dr. Albert Hofmann, el químico suizo que años antes había descubierto la LSD. Al doctor le interesó bastante el fenómeno de unos hongos capaces de provocar alucinaciones en un pueblo indígena de un país latinoamericano. Se las arregló para contactar a Wasson y juntos hicieron un segundo viaje a Oaxaca para recolectar diversas muestras de teonanácatl. Hofmann las analizó en su laboratorio de Suiza y logró aislar los principios activos del Psilocybe mexicana, a los que llamó psilocina y psilocibina. Hofmann estaba tan agradecido con María Sabina por su hospitalidad y cooperación que pensó en retribuir su gentileza regresando a Huahutla con un regalo insólito: cápsulas de psilocibina pura. María Sabina tomó las cápsulas y -según Hofmann- se mostró complacida y señaló la similitud de sus efectos, aunque no por ello dejó de usar sus hongos.

Según relata el mismo Hofmann:

María Sabina llevó a cabo el ritual de la forma acostumbrada. Ella tomó 30 mg, el equivalente aproximado a la cantidad de hongos que solía ingerir. Los efectos de los hongos son casi instantáneos y la sustancia aislada necesita una media hora, así que María Sabina empezó a inquietarse a los quince minutos. Le dimos una pequeña píldora adicional, pues lo que menos nos interesaba en este momento era empezar una discusión, y unos diez minutos más tarde comenzaron los efectos de lleno; la sesión duró toda la noche. María Sabina nos confesó más tarde no haber encontrado diferencia alguna. (21)

 

Los jipis invaden Huahutla de Jiménez

Para Álvaro Estrada, biógrafo de María Sabina, el encuentro entre Wasson y ella fue crucial. Según asegura, esto dio pie para que al paso del tiempo surgieran improvisados chamanes que iniciaron la comercialización de los ritos prehispánicos financiados por los hippies de la década de los sesenta que llegaron buscando en los sagrados hongos algo que "elevara el espíritu" y tenían suficiente dinero para gastar en esa búsqueda.

La misma María Sabina le contó a Álvaro Estrada:

En cierto tiempo vinieron jóvenes, hombres y mujeres, de largas cabelleras, con vestiduras extrañas. Vestían camisas de variados colores y usaban collares. Vinieron muchos. Algunos de estos jóvenes me buscaban para que yo me desvelara con el pequeño que brota. "Venimos a buscar a Dios" -decían. Para mí era difícil explicarles que las veladas no se hacían con el simple afán de encontrar a Dios, sino que se hace con el propósito único de curar las enfermedades que padece nuestra gente… (7)

En el verano de 1969 el ejército mexicano y agentes federales intervinieron Huahutla para expulsar a los jóvenes, extranjeros y mexicanos, que según reporta uno de sus moradores habían hecho del lugar "un centro de alucinogenación desenfrendada": Dice el mismo Estrada que "el comportamiento de los jóvenes mexicanos, entre los que se encontraban delincuentes y no pocos 'niños ricos' en busca de aventuras, fue lamentable." Se prohibieron en 1971, bajo el mandato de Gustavo Díaza Ordaz, cuyo hijo está involucrado en uno de los más famosos chismes relacionados con Huahutla, la supuesta visita de los miembros del grupo de música pop más famoso en aquellos momentos: The Beatles a la casa de María Sabina.

imagen escaneada del libro de Peter Furst: Hongos, especies alucinógenas

Aunque lugareños como Álvaro Estrada afirman que es simple imaginería popular, hay fuertes rumores sobre la llegada de un cezna en el que habrían aterrizado Carlos Ávila Camacho, John Lennon, George Harrison y una antropóloga llamada Brenda. Supuestamente se hospedaron en la "Posada Rosada", fumaron mota y salieron a buscar a María Sabina. Ella no quiso desvelarse con ellos porque se encontraba agotada y los citó a la noche siguiente. Como las estrellas no quisieron esperar, fueron a dar con otra chamana, Josefina Terán, quien les organizó una velada psilocíbica a cambio de unos pesos. Se supone también que en el transcurso de la misma, John Lennon se malviajó y salió de la choza gritando: "No permitiré que me maten. Esto es una farsa." Dicen... Yo lo escuché por el radio en "Argonáutica", un programa que conducía Jordi Soler en la Ciudad de México a principios de los noventa.

 

Terapeutas discípulos de María Sabina

Aunque la historia no lo consigna tan sonadamente como las visitas de Wasson, Hofmann, los Beatles (si es que fueron) y múltiples jipis, María Sabina también recibió la visita de médicos y psicólogos vanguardistas geniunamente interesadas en su saber como curandera y en las formas de utilizar los hongos sagrados dentro del contexto terapéutico occidental.

El doctor Salvador Roquet, quien hacía algunos años había realizado diversas labores de salubridad y asistencia pública entre los mixes de la Sierra de Oaxaca, fue iniciado en las técnicas chamánicas que involucraban el manejo de hongos psilocibos por la mítica María Sabina a principios de la década de los sesenta. Roquet también estudió con otros chamanes de la zona y del norte del territorio mexicano y tiempo después, en noviembre de 1967, en la calle de Monterrey 132, en la Ciudad de México, él mismo condujo su primera sesión neochamánica, que con el tiempo se convertiría en una nueva terapia bautizada como psicosíntesis.

Según sus propias palabras: "No se trataba de repetir lo hecho por diversos y muy respetables investigadores. Se trataba de aprovechar las extremadamente ricas posibilidades que ofrecía la etnobotánica de mi país, asimilando e integrando prácticas indígenas milenarias a la ciencia psiquiátrica moderna, con el respeto que ambas merecen." (28)

Se supone que Roquet trabajó con más de 1,700 pacientes, obteniendo una respuesta favorable al tratamiento en un 85% de los casos; cifra que contrasta con el bajo promedio de la psicoterapia clásica y sus altos costos. Con base en todas estas experiencias, Salvador Roquet y Pierre Fraveu desarrollaron una auténtica tesis filosófica sobre la razón de ser del humano en este planeta que bautizaron como "Teoría de la personalidad en la terapia de psicosíntesis". Esta teoría postula que la energía universal, el prana de los vedas, existe innegablemente y por lo tanto, el hombre como manifestación de esa energía es inmortal. Amor, dios y energía universal son un mismo concepto y los problemas mentales, especialmente la neurosis, se reducen a problemas de amor, "amor que es energía, vida y salud... el no logro del amor, el no poderlo alcanzar, realizar, implica por lo tanto enfermedad" (28) (ver más al respecto en el apartado de espiritualidad y terapias)

Richard Yensen, discípulo a su vez de Salvador Roquet también conoció a María Sabina a través de Roquet quien lo llevó a Huahutla a experimentar algunas sesiones con ella. Yensen dice: "Lo que sentí al participar en las ceremonias que hacía María Sabina era como traía ella su experiencia, su creencia, su fe la verdad de ella, a manejar todo el ritual de la sesión. Aprendí cómo ayudaba todo eso a la fuerza de la acción del enteógeno". (25)

En su libro Hacia una medicina psiquedélica, Yensen relata en detalle una de las ceremonias con María Sabina a la que asistió en 1974. En esa ocasión llegó a Huahutla en una avioneta cesna en la que viajaba con Roquet y otros investigadores estadounidenses: "Tras unos 45 minutos de vuelo sobre montañas cada vez más grandes, Salvador señaló el pueblo de Huahutla. Dijo que Huahutla significaba en mazateco 'nido de águila', y se podía entender por qué... el pueblo estaba colgado en un flanco de la cumbre de una montaña." (36)

A continuación trascribo una síntesis del interesante relato de Yensen acerca de aquella velada en la que se identificó como heredero de la tradición chamánica y artífice de su traslado hacia la psicoterapia:

María encendió las velas y colocó los cuadros de san Pedro y de la Virgen maría en el altar; ahora rodeado de luz. Fraccionó con cuidado los hongos sobre pieles de plátanos y hojas de diario. Durante todo el tiempo estuvo entonando sus extraños cántos de aire oriental. Se arrodilló ante el altar y cogió un manojo de hongos. Jim fue el primero en recibir el sacramento y mientras le daba los hongos le bendijo utilizando su nombre (le preguntó a don Manuel cada uno de nuestros nombres). El resto de los participantes de la ceremonia recibimos nuestros hongos del mismo modo, con los cantos y bendiciones de María.

[...] al dirigir mi vista a la luna y me vi desbordado por la sensación de haber llegado finalmente a mi meta. Comprendí que todas las sesiones con psiquedélicos que habían formado parte de mi entrenamiento a lo largo de los años, el esfuerzo, el sufrimiento y la determinación, habían confirmado la visión de una de mis primeras sesiones: utilizar los enteógenos para ayudar a la gente. Me sentí unido a María Sabina, a mi abuelo (que era médico de un pequeño pueblo de Panamá), a Salvador, así como a una esencia que los curanderos de todas las épocas habían compartido. Sentí que se trataba de una auténtica fraternidad dedicada a algo mayor de lo que podía representar cualquier individuo. Recordé que el curandero también toma siempre hongos y, de repente, cobraron sentidos los acontecimientos de esa tarde. Era mi rito de paso personal. [...] Me sentía como un hombre que hubiera aceptado un reto y lo hubiera convertido en una meta extraordinaria. Vi que yo también moriría, pero que al dedicar mi vida a los objetivosd e mi fraternidad daba setido y dirección a esta vida, y hacía de ella una ofrenda a lo divino. Estaba rodeado de almas que habían sido sanadoras en épocas distintas y eran miembros de ese grupo. El colectivo de estas almas era como una columna de radiante energía dorada. Me sentía bañado en amor y luz enmedio del luminoso grupo dorado. [...] Tenía la sensación de que en mi propia cultura, mediante mi trabajo con los enteógenos y la psicoterapia, ocuparía un papel semejante al de María Sabina. (36)

 

El experimento de Viernes Santo

En 1962, el médico Walter Phnke, como parte de su estudio para titularse en Harvard como doctor en religión, realizó un experimento que se hizo célebre en aquella época, conocido como "el experimento de Viernes Santo". En el marco de un servicio católico de Viernes Santo, Pahnke administró psilocibina a quince profesores y estudiantes de teología en la Universidad de Boston. El psicoactivo se administró a "doble ciego", esto es, que ni él ni sus voluntarios sabían quiénes recibirían psilocibina y quiénes ácido nicótico como placebo para constituir el grupo de control.

Los relatos de cada participante fueron evaluados de manera independiente por tres antiguos profesores de la escuela que se basaron en los nueve rasgos de la experiencia mística que enumeraba Walter Stace en su libro Misticism and Philosophy.

Los resultados mostraron que "las personas que recibieron psilocibina experimentaron fenómenos apenas diferenciables, cuando no idénticos, de las categorías definidas por la tipología del misticismo." (38)

Huston Smith, profesor de filosofía de las religiones comparadas en Berkeley y en el MIT, célebre autor de Las religiones del mundo del cual se han vendido dos millones de ejemplares en todo el planeta, está considerado como una autoridad mundial en este campo y fue precisamente uno de los profesores participantes de este célebre experimento. Smith actuó como guía de un grupo y le tocó recibir psilocibina. Este es un resumen de sus vivencias que publicó tiempo después en La percepción divina:

El experimento fue muy intenso para mí y dejó un huella permanente en la visión del mundo que experimenté. (Digo "visión del mundo que experimenté" para distinguirlo de cómo pienso y creo que es el mundo.) Desde que puedo recordar he creído en Dios y he experimentado su presencia tanto dentro del mundo como cuando éste quedaba trascendentalmente eclipsado. Pero hasta el experimento de Viernes Santo no había tenido ningún encuentro personal directo con Dios del tipo de los que describen los bhakti yogis, los pentecostales, y los cristianos renacidos. El experimento de Viernes Santo cambió eso, porque el servicio se centró en Dios como encarnado en Cristo.

Para mí el clímax del servicio llegó durante un solo que fue interpretado por una soprano cuya voz (tal como la percibía bajo el prisma de la psilocibina) sólo puedo describir como angelical. Lo que cantó no fue más que un simple himno, pero entró tan profundamente en mi espíritu que los versos de apertura y de cierre quedaron grabados en mi memoria desde entonces.

Mis tiempos están en Tus manos, mi Dios, allí deseo que estén;
mi vida, mis amigos, mi espíritu, a tu cuidado dejo por completo...
Mis tiempos están en Tus manos, en Ti siempre confío,
y después de la muerte a tu derecha siempre estaré.

A la luz del día estas líneas nada tienen de particular, pero en el contexto del experimento lo dicen todo. Los tres últimos compases de cada verso ascendían a un acorde de séptima dominante, y concluían resolviéndose en el acorde de tónica. Es la forma más estereotipada que existe de terminar una melodía, pero el contexto la cambió por completo. Mi madre era profesora de música y me infundió una aguda sensibilidad para las resonancias armónicas. Cuando esa herencia musical y mi educación cristiana convergieron en la historia del Viernes Santo bajo el efecto de la psilocibina, la gestalt transformó una progresión musical rutinaria en el regreso al hogar más poderosamente cósmico que he experimentado jamás...

Sabía y había creído firmemente que Dios es amor y que ningún matiz del amor podría faltar en su naturaleza infinita; pero que Dios me amara y yo a él, en la forma concreta en que los seres humanos aman a otras personas, amando más aquello que la otra persona más desea dar y apartando de la vista todo aquello que pueda distraer esa relación sagrada, esa relación con Dios jamás la había tenido... he de decir que en su repercusión coronó las de mis otras epifanías enteógenas. En un tiempo entre unas seis semanas y tres meses (eso creo) realmente era mejor persona, incluso ahora, sigo estando seguro de ello. Pude prolongar hasta cierto punto la conciencia de que la vida era un milagro, cada momento de ella, y que la única forma apropiada de corresponder a ese regalo que habíamos recibido es ser concientes del mismo en cada momento y ser amables con todas las personas que se cruzan por nuestra vida. Para llevar estos sentimientos en tu interior al campus del Massachusetts Institute of Technology se requiere valor. (38)

Todos los experimentos en los que Huston Smith participó o de los que tuvo noticia durante esa época lo llevaron a observar que estadísticamente "parece que entre un cuarto y un tercio de la población general tendría una experiencia religiosa si tomara ciertas drogas en condiciones naturales, es decir, en condiciones en que el investigador apoya a la persona pero no interfiere en el curso que tome la experiencia". Señala también que entre las personas que tienen una fuerte proclividad religiosa, "la proporción de los que tendrían experiencias religiosas se eleva a tres cuartas partes"; y "si los individuos toman las drogas en entornos religiosos, el porcentaje es de nueve entre diez". (38) (Más al respecto en espiritualidad y terapias)

 

Higinio González y el Instituto de Psicosíntesis Interactiva Salvador Roquet

Higinio González es un mexicano que durante los sesenta vivió el esplendor de la época hippy, realizó frecuentes visitas a la sierra mazateca y otros lugares de poder del territorio mexicano. Después del 68 se marchó a California, donde entró en contacto con diversos grupos dedicados al estudio científico de los enteógenos y los estados modificados de conciencia. Entre otros, trabó amistad con Gary Fisher, Terence McKenna, Ralph Abraham y Rupert Sheldrake.

En la década de los noventa regresó a México aquejado de una enfermedad "incurable" y se dirigió a Huahutla, donde efectivamente se curó con la ayuda de los chamanes y sus hongos; así es que decidió quedarse a vivir de nuevo en su país y está dispuesto a llevar a la práctica todo lo que aprendió en California y lo que está aprendiendo ahora con los chamanes mazatecos con quienes se ha puestoa a estudiar.

En una entrevista con Juanjo Piñeiro para su libro Psiconautas (25), al hablar de sus recuerdos de la Huautla de María Sabina, Higinio confiesa:

Acá en México, ahora nos llaman "jipitecas" -un nombre que creó el escritor José Agustín- a los viejos ex-hippies que fuimos en los sesentas y setentas... Nosotros no nos poníamos ningún nombre; vivíamos lo que era para nosotros la paz y el amor, y esa filosofía la tratábamos de difundir. [...] Yo creo que lo que podemos aportar nosotros los viejos es el conocimiento que tal vez logramos dando pasos a ciegas, a tientas. [...] Yo pienso que el mayor error fue el abuso de estas sustancias. En ese entonces conocíamos muy poco de qué era lo que estábamos ingiriendo. Muchas veces utilizábamos todo tipo de sustancias: enteógenos, amfetaminas, barbitúricos, alcohol; y ese abuso fue parte de nuestra propia decadencia. Hoy pienso que hay que ser muy selectivo a la hora de usar sustancias, y ahora hay muchísima información disponible ya, por lo que puedes evitar caer en problemas de adicción en la heroína, cocaína, o cosas así. [...] Yo siento que en esa época estábamos mucho más influenciados por las cuestiones revolucionarias; se trataba más bien de atacar al enemigo. Ahora yo lo veo diferente, el movimiento es más bien evolucionario, más que revolucionario como hace unas décadas. (25)

Respecto a sus experiencias con hongos psicoactivos comenta:

[...] con el hongo uno conecta con esa energía conciente que está en nosotros, impresa en nuestro ADN, en nuestras células. Sí me he sentido conectado con el Todo, y no he sentido una inteligencia como fuera, sunca he experimentado eso. He sentido que está inteligencia está en mí, y como está en mí, está en todo. En el momento de tener la experiencia con el hongo siento que esta fuerza o inteligencia está en todo. Yo me he sentido conectado con formas, so sólamente de vida, sino formas materiaales cuyas estructuras atómicas de alguna manera vibran a la misma frecuencia con la que yo estoy vibrando. Esa inteligencia que he percibido comop parte mía, a su vez es parte del cosmos. (25)

Dice Higino que a su entender la ingestión de las plantas visionarias es un intento de los seres humanos por evolucionar aceleradamente ya que te ahorra años de trabajo en otros caminos como podría ser el de la meditación, además te permiten vislumbrar a qué lugares puedes acceder trabajando en ti mismo y te ayudan a quitarte "velos acumulados durante nuestro paso por el planeta: toda esa carga tribal, cultural, patriótica, religiosa, estcétera, que nos ata, nos sujeta, nos aprisiona, nos llena de miedos y nos lleva al suicidio existencial". (25) Así que a los jóvenes psiconautas "herederos de una tradición que surgió hace muy poco", nos recomienda:

[...] vencer el miedo a embarcarse, pero no hacerlo a ciegas: que utilicen la información que está disponible, que preparen su entorno y el momento adecuado, que conozcan perfectamente las dosis y las sustancias que ingieren, y que estén dispuestos a cambiar de piel, es decir, a dejar atrás sus viejas estructuras, ya que morir a lo que crees que eres no es algo que en principio sea placentero, y se necesita coraje para afrontarlo. Recomiendo también que siempre se haga en compañía de personas en las que confías, y evitar por completo situaciones y personas ajenas a la experiencia, como meterte al cine o estar con gente que no sabe que estás viajando; también que reconozcan el poder que tienen los enteógenos, y que actúan en tu sistema nervioso de una forma que no te puedes imaginar, y que sólo al descubrirlos podrás descubrir esa fuerza que te sacude tu actual estado de creencias. Has de estar preparado incluso para no tener una experiencia relevante, o que te cause temor, o que te lleve a estados de misticismo puro, o simplemente te dé un espléndido juego de colores, de formas y sabores, de sonidos deliciosos, y que te transporte a mundos que no tienen nada que ver con lo que llamamos realidad. (25)

Actualmente Higinio González vive en la ciudad de Puebla donde ha montado una galería de arte con sus trabajos, que son recreaciones de la estética maya y de sus visiones utilizando enteógenos; además ha fundado, junto con sus colaboradores, el Instituto de Psicosíntesis Interactiva Salvador Roquet (ver más acerca del trabajo doctor Roquet en Espiritualidad y Terapias). Entre sus propósitos se encuentran los siguientes: el estudio e investigación de la tradición indígena respecto al uso de plantas sagradas; psicoterapia con enteógenos; lecturas y pláticas acerca de estas sustancias; programa de ayuda a personas con el padecimiento del SIDA; biblioteca enteogénica; y con el tiempo, crear un espacio para aquellos psiconautas interesados en visitar México para conocer la tradición indígena y hacer sus propias aportaciones.

Dice Higinio en un mail que le mandó a Juanjo Piñeiro y que éste reprodujo en las páginas de Psiconautas:

El instituto está en sus primeras fases, cualquier ayuda financiera, bibliográfica o de equipo será aceptada gustosamente; el Instituto -que no tiene fines de lucro- utilizará todos los recursos para la investigación y la difusión de los enteógenos con personas capacitadas y está abierto a aceptar miembros que puedan aportar cualquier beneficio o sugerencias para lograr su mejor desempeño. Se planea editar un boletín para hacerlo llegar a todo aquel que contribuya con el Instituto. (25)

Instituto de Psicosíntesis Interactiva Salvador Roquet

25 Oriente 1605-D
Puebla, Puebla, México,

CP 72500.
Tél: (22) 43-36-08

E-mail: sinestesia@mailcity.com

 

Después de leer el libro le mandé un e-mail a Higino para preguntarle cómo iba el instituto y me contestó que el proyecto estaba un poco detendio porque él se estaba dedicando de tiempo completo a terminar una traducción y que reanudaría sus esfuerzos de sacar adelante el proyecto del instituto una vez que terminara. Estaremos al tanto.

 

 

Juanjo Piñeiro y su búsqueda de los hongos sagrados en Huahutla

En la saga de su primer libro En busca de las plantas sagradas, donde relata sus viajes a la zona del Amazonas y sus experiencias con ayahuasca y San Pedro, el autor español Juanjo Piñeiro escribió otro libro llamado El despertar del hongo. Diario de un psiconauta en México (24).

Aún no he tenido oportunidad de leerlo así es que no puedo reseñarlo, sin embargo, en la misma entrevista que Juanjo le hizo a Higinio González, cuyo contenido sinteticé líneas atrás, Juanjo comenta que estaba decepcionado de sus experiencias en Huahutla pues se encontró con un comercio organizado en donde la mayoría de los chamanes, gente de escasos

recursos, improvizan ceremonias con hongos para satisfacer la demanda de los occidentales que llegan al lugar atraídos por la fama, sin tener mayor conocimiento sobre el tema, y ofreciendo hongos de muy mala calidad:

Los chamanes compran los hongos a quienes los recogen, a horas de caminata desde el pueblo, en lugares que han monopolizado los comerciantes del hongo, que impiden bajo amenaza de muerte que nadie -mazateco o no- se acerque por allí a recolectarlos. El problema es que estos chamanes compran hongos cuando hay oferta de ellos, y los guardan hasta que algún occidental contrata con ellos una ceremonia; lo que sucede es que muchas veces esos hongos están ya en mal estado, porque han sido mal conservados; como mucho los guardan en miel, lo que según Jonathan Ott es totalmente ineficaz para que no desaparezca la psilocibina. (25)

Dice Juanjo que hasta los mismo mazatecos les llaman "curanderos rateros", pues no sólo estafan a los extranjeros sino a sus mismos paisanos. Otra cosa que menciona al respecto y me gustaría citar aquí para dejar constancia, fue el malviaje que tuvo un amigo catalán que con toda su buena fe se lanzó a Huahutla y tuvo una mala experiencia que Juanjo le ayudó a integrar:

Los chamanes o chamanas de Huautla no te suelen preparar para la experiencia. Simplemente tú les pagas, y ellos te dan los hongos en medio de un ritual que es extraño para nosotros. Hace poco nos encontramos un catalán que venía de Huahutla, y venía aterrado y traumatizado tras su experiencia allí, porque nadie le había preparado para ella. De hecho, la chamana se había ido a dormir antes que los efectos del hongo -en su caso dramáticos- se desplegaran, encontrándose solo cuando suciedió. Este chico en principio no quería ni oír hablar de los hongos más, aunque al mismo tiempo necesitaba hablar con alguien de su experiencia, que alguien le ayudara a integrarla, algo que no hacen la mayoríuade los chamanes. Primero intentamos que se diese cuenta de que los honguitos o lo que sea, no son el problema en sí, sino la preparación, la compañía o el ambiente en que tomas un enteógeno, y en la medida de nuestras probabilidades le ayudamos: este chaval había tenido en esa cabaña lo que Grof llama una "muerte del ego", y dudo que aunque la chamana hubiera estado con él hubiera sabido ayudarle; sólo explicarle "a lo occidental" lo que le había pasado le ayudó a sentirse mejor. Los chamanes están preparados para ayudar a su gete, pero no siempre a los occidentales, que tenemos una mente diferente, para bien o para mal. (25)

Debido a este y otros comentarios similares que he escuchado, recomiendo a quien se quiera aventurar por Huahutla que primero contacte con Higinio González (sus datos están arriba), pues él tiene la intención de montar un lugar apropiado y servir de guía e intermediario. Como le dijo a Juanjo:

Nuestra expereincia en la sierra mazateca también ha sido un poco decepcionante, porque la mayoría de los curanderos o chamanes se han comercializado mucho; y aunque sean buenos, al no conocer ellos la cultura occidental o nosotros la indígena, es difícil la comprensión mutua. [...] Entonces una de nuestras ideas, es crear nosotros -mestizos semioccidentales que vivimos en este país tan mágico, en el que encontramos tantas contradicciones- un espacio para los psiconautas de Europa o los psiconautas urbanos de acá, que ustedes tengan un espacio donde venir a probar los hongos, las plantas psicoactivas o el peyote sin que medie el comercio. Nos gustaría crear un lugar para que lleguen las personas que quieran acá, y dar cierto tipo de preparación por parte de personas que ya están familiarizadas con los enteógenos. Y hacer esto entre occidentales y nosotros, que somos mestizos y estamos entre el indígena y el occidental en cierto modo, mediando entre ustedes y algunos chamanes indígenas que hemos conocido y merecen confianza. (25)

 

Las experiencias de mis amigos en Huahutla, Tepoztlán y Palenque

No todos los extranjeros se han ido con experiencias decepcionantes de Huahutla. Yo conozco varias personas que han tenido buena suerte y se han contactado con chamanes honrados y han regresado con experiencias bastante satisfactorias. A dos de ellos los entrevisté en el 99, ella es puertorriqueña y él español. En aquel entonces vivíamos los tres en Tepoztlán y ellos habían hecho un primer viaje a Huahutla del cual regresaron muy contentos. Después de la entrevista se integraron a un grupo de personas en Tepoztlán que contrataban los servicios de una curandera de Huahutla y su hijo. Ellos venían aproximadamente dos o tres veces al año a hacerles una velada especial a los tepostizos (que es como los tepoztecos llaman a todos los extranjeros y nacionales que no hayan nacido en el lugar pero viven allí). De acuerdo a la cantidad de hongos que hubiesen podido recolectar, la chamana y su hijo le decían con anticipación a la organizadora a cuántas personas podrían atender, y luego ésta llamaba a sus amigos en lista de espera y los que podían asistir recibían sanación de esta chamana que guiaba con sus cantos la velada y normalmente tenían una experiencia agradable entre amigos, con hongos de buena calidad y a un precio razonable.

De su primer viaje en Huahutla, mi amigo Miguel relata:

Recuerdo que en algunos momentos era muy interesante porque que el honguito me enseñaba, por ejemplo, aspectos de mi personalidad negativos, oscuros y aspectos luminosos. Y me enseñaba cómo manejar mis aspectos luminosos para manejar lo oscuro. Así es que eran lecciones que estaban allí y sí creo que está la posibilidad de trabajar ¿no? E igualmente el sentir la presencia de Dios tan fuerte y tener esa sensación de lo que era la iluminación, de lo que era el estado de gracia quizá… Durante muchos días tuve la impresión de sentir lo que era la presencia de Dios y en ese sentido, pues creo que esas cosas te pueden ayudar a percibirte a ti mismo, a percibir tus estados de gracia o tus estados negativos y a percibir la imagen de Dios que yo creo que es un concepto importante para la meditación o tu guía de vida.

Su esposa comenta:

Isabel: [...] Miguel casi siempre ve a Dios, los angelitos y todo ese tipo de cosas, chévere pero yo no. No veo demonios, pero no lo veo tan celestial, lo veo muy dirigido a mis procesos, a los procesos que estoy en ese momento. Pero definitivamente yo creo que hay que tratar esto con mucho respeto porque puede ser un factor precipitante para tú desbalancearte.

Miguel: Yo creo que sí hay un riesgo en tomar estas cosas. Yo creo que todos, yo mismo y todos, en algún momento cuando tomas estas plantas enfrentas a tu negatividad y tu oscuridad. Así que, yo creo que por eso me parece importante hacerlo con seriedad. Sin embargo yo creo que estas plantas son para que la gente las use. Lo que pasa es que tienes que usarla en algún ritual sagrado e idealmente con algún tipo de protección. Por eso es ideal tener un guía, con chamanes o algún tipo de guía espiritual yo creo que sería la manera más adecuada. Por tanto yo no lo recomendaría fuera de un contexto sagrado y preparándose un poco para hacerlo ¿verdad? Pero [...] pienso que son plantas que son para usarse y no sé si todo el mundo, pero sí son plantas que están hechas para que la gente las use, sin necesidad de que sea alguien muy especial, yo creo que cualquier persona las puede usar siempre que esté acompañado por un guía adecuado o en un contexto adecuado.

Tengo otro amigo, X, un mexicano nacido en La Paz, que básicamente se dedica a viajar, interna y externamente. Él recolecta sus propios hongos en temporada de lluvias y su propio peyote en temporada de secas, y cuenta que no es el único. Hay un pequeño círculo silencioso de gente que "sube" y que "baja" por el territorio mexicano en las distintas épocas del año. También hay quienes sólo suben o quienes sólo bajan. En primavera van a Oaxaca y Chiapas, por los alrededores de Huahutla y Palenque; y en verano suben a La Huasteca, por las zonas del Quemado y Wuatley. Mi amigo X estuvo presente en la entrevista a Isabel y Miguel y ellos mismos le preguntaron a él cómo iba esto:

Miguel: ¿A dónde eso de bajar? No entendí.

X: Bajar, a Chiapas, a Oaxaca, a lugares donde se encuentran los hongos. Mucha gente que se mantiene aquí en el medio de la República o en el norte, baja en temporadas. Así como muchos de acá suben en temporadas al desierto. Normalmente así es como lo hace mucha gente aquí… de junio en adelante es cuando bajan y luego suben.

Miguel: ¿Qué tipo de hongos? ¿No son los mismos de Huahutla?

X: Sí, son los mismos. En Palenque, los pajaritos y los derrumbes. La diferencia es que en Huahutla encuentra uno San Isidros, lo mismo que en San José del Pacífico. También, los grupos que se reúnen más al sur en este tipo de viajes se me hacen así más como rainbow ¿no? Así más como que vive la vida alegre, pero también como en cierta parte esconden mucho; o sea mucha gente también lleva muchas frustraciones muy reprimidas ¿no? Porque se dicen jipis pero en alguna forma también ellos están afectando no sólo su entorno sino exteriormente ¿no? Los que ya van un poco más hacia el desierto, y tienen más contacto con el peyote, realmente ya es gente un poco más profunda, mas deep ¿no? gente que ya se le puede hablar en otros parámetros, por decir algo.

Yo le pregunté si hablaba del fenómeno los llamados "neojipis de coyoacán" que salen del DF a devastar zonas protegidas en busca de experiencias psicoactivas. Esto fue lo que respondió:

X: Bueno, este tipo de gente es totalmente diferente a la gente que baja con esa perspectiva de morbo o por no sé otras cosas… Pues sí, esta gente es totalmente diferente. Es gente de otro rollo que se dedica también al estudio espiritual que tiene un contacto más que nada como de amistad con este tipo de plantas. Porque sienten como un compromiso o más que compromiso, una sensación de regresar en ciertas temporadas porque se podría decir que esta planta al ser tan poderosa y tan sagrada, de alguna manera les llama también. Por ejemplo a mí el mar, las montañas, las sensaciones en diferentes latitudes me llaman ¿no? No es de que yo lo diga, voy a ir acá, voy a hacer esto, sino que siento esa no sé… como que algo me impulsa a ir porque sé que debo de estar allá en ese momento y llego ¿no? efectivamente. Y las temporadas de lluvias ser me hacen tiempos de hongos porque sé que los va a ver y porque sé que es tiempo en que me reencuentro con gente que un año atrás vi en otra parte de la República… porque se entra en un contacto muy comunitario, por decir algo, y a la vez también muy espiritual, ¿no? porque sabes que hay mucha gente bajando y sabes que te vas a encontrar con eso y también con la planta. Pero no sé, son diferentes formas de verlo… Hay gente entre los cuarenta y cincuenta años, extranjeros, por lo regular, y mexicanos ya te digo dedicados al chamanismo y cosas así medio esotéricas; todo ese tipo de gente que busca mucho la espiritualidad, el lado oculto y anda en ese tipo de latitudes… en este rollo de estar una temporada arriba y otra abajo… (Ir a la entrevista completa a Miguel, Isabel y X)

Tiempo después de conocer a X conocí, también en Tepoztlán, a otros nómadas que vendían cuarzos y piedras y me contaron algo de sus viajes. Lo que tenían en común con X era su juventud, su aversión por las ciudades, los libros, las grabadoras y en general todas las cuestiones tecnológicas (imposible que alguno tuviera un mail o supiera navegar por internet, de hecho estaba mal visto entre ellos). Se parecen mucho a los okupas europeos. Conocían a algunos chamanes pero en general preferían viajar solos o en pequeños grupos con quienes normalmente comparten la comida, el tabaco, la marihuana, el tequila y la cerveza que tengan, tocan algún instrumento, hablan poco y cohabitan por temporadas en las "casas de todos" que hay entre "arriba y abajo". Ellos iban hacia "abajo" y se fueron sin que tuviese oportunidad de entrevistarlos.

 

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