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MIS
EXPERIENCIAS

CON LA ABUELA
AYAHUASCA

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CONSTELACIONES CÓSMICAS CON LA ABUELA AYAHUASCA

Decimoquinta Comunión

(once meses después de la decimocuarta)

 

 

Preámbulo

Esta vez recibí en un sueño una invitación directa de la abuela ayahuasca y no pude negarme a aceptarla. Resulta que iba viajar a Puerto Vallarta para dar un taller el sábado y domingo y coincidió con que Juan daría una sesión allí mismo justo el viernes anterior. Cuando le informaron de que yo tenía programado ya mi taller, él me mandó invitar. Yo pensaba pasar a saludarlo, escuchar su charla de introducción y después irme a descansar porque no quería llegar a dar mi clase todavía bajo los efectos, ni quería tener que explicarle a mi esposo que quería ir a una sesión de ayahuasca y discutir con él por teléfono con un continente de por medio... O sea que mi plan hasta el viernes por la mañana era no asistir a la sesión. Pero todo cambió súbitamente el viernes por la mañana, cuando desperté encantada después de haber tenido este fantástico sueño:

La Abuela Medicina

Soñé que había unos gatitos pequeños y unos cachorritos también pequeños a quienes cuidaba una hembra de otra raza, que no era ni gata ni perra. Yo quería ver quién era esa hembra tan buena y me puse a buscarla.

Cuando la encontré me asombré mucho porque era un híbrido entre un dragón y una iguana. Tenía una especie de penacho hecho de su misma piel de escamas coloridas como las de los lagartos... Era bellísima.

Me dieron ganas de tocarla pero me daba miedo que me mordiera o algo, así es que primero solo acerqué mi mano y ella acercó sus patas delanteras, cada una con tres impresionantes garras que me dieron miedo, así es que al verlas retiré rápidamente mi mano.

Por toda respuesta ella dejó allí sus garras extendidas como invitándome a no tenerle miedo. Así es que, ya con menos desconfianza, puse mi mano entre las suyas, con la palma vuelta hacia arriba, mientras le pedía disculpas por mi reacción de miedo. Ella me tocó la palma con sus dedos-garras y comenzó a hacerme digitopuntura… ¡Entonces entendí que era la Abuelita Ayahuasca y estaba desobstruyendo mis canales energéticos para abrirme el corazón! Me impresioné tanto que desperté maravillada…

Esto lo soñé en casa de mis papás, y decidí que esa noche iría a la sesión, ya que la abuela había venido a invitarme tan amorosamente. Esa mañana tome el avión de la Ciudad de México hacia Vallarta y durante el vuelo terminé de leer un libro genial que comencé en el vuelo de Madrid a la Cuidad de México.

Como últimamente estoy volando bastante para dar mis talleres, he adoptado la costumbre de pedir al Espíritu Santo que me ayude a encontrar en cada aeropuerto el libro adecuado para divertirme y aprender algo que me sirva en cada viaje.

Esta vez el libro que escogí era sobre mujeres inglesas que viajaron desde finales del siglo XIX al desierto árabe: “Las damas de Oriente”, de Cristina Morató, Ed. Plaza y Janes. Esto dice la contraportada:

Este libro recoge las apasionantes vidas de unas mujeres atraídas por el mundo árabe que dejaron su huella en Oriente Próximo: lady mary Montagu, la primera occidental en acceder al interior de un harén otomano, la excéntrica lady Hester Stanhope, la hermosa lady Jane Digby, que vivió una apasionada historia de anor con un jefe beduino o, ya entrado el siglo XX, otras audaces exploradoras, arqueólogas y espías al servicio del Imperio Británico como Gertrude Bell, que en calidad de secretaria para Oriente ayudó a trazar las fronteras del actual Irak, la inconsable Freya Stark y la famosa escritora de novelas policiacas Agatha Christie. Todas ellas abandonaron el confort de sus mansiones por una vida nómada y en ciudades como Bagdad, El Cairo, Damasco o Estambul aún se las recuerda.

Las admiré profundamente en su afán de viajar y experimentar el mundo; de no quedarse en casa cuidando a sus hijos y sirviendo a sus maridos en una época en la que eso era lo único que se esperaba de cualquier mujer.

Todas ellas tenían mucha creatividad y muchas inquietudes que en aquella época sólo podían expresar los hombres. Así es que se vieron obligadas a huir de la moral victoriana y refugiarse en el desierto, donde los árabes, también súper-machistas, no las consideraban inferiores como a sus propias mujeres, sino que las veían como a una especie de “tercer sexo”, al que trataban con el mismo respeto que a los hombres ingleses. Por eso ellas estaban fascinadas de ser consideradas como iguales, por primera vez en sus vidas, y les encantaba el desierto… Seguro que las incomodidades físicas les parecían mucho menos molestas que las incomodidades morales y mentales que asfixiaban sus espíritus en Inglaterra.

Me sentí muy identificada con todas ellas. En especial con las que se metían al desierto y luego regresaban a Inglaterra a escribir y publicar sus experiencias… ¡Ese es mi espíritu! Al menos es la misma dinámica de estos relatos vivenciales de mis viajes: tomo ayahuasca, me meto a explorar mi inconsciente y los planos internos, regreso a casa y escribo…

Y justo eso es lo que me propuse hacer después de esta nueva experiencia imprevista.

 

El tema de la sesión: la familia

Tenía muchas ganas de saber cuál sería el tema que abordaríamos. Juan nos propuso la familia, concretamente, resolver los problemas con nuestros padres. Como yo sentía que eso ya lo había trabajado y lo tenía bastante resuelto, me pregunté qué podría trabajar entonces…

Afortunadamente la sesión comenzó por la tarde. Tome una sola dosis, bastante leve, para estar despejada al día siguiente antes de dar mi clase. Así es que, pensando que tendría menos “tiempo de vuelo” que en otras ocasiones, me propuse aprovecharlo al máximo.

Me tumbé sobre una manta y comencé a combinar un ejercicio que enseño en mis talleres de sueños, que se llama “Reentrada al estado onírico” con la versión de “Sueño lúcido” que me enseñó Singing-Heart en mi viaje anterior.

Volví a pasar en la pantalla de mi mente todo el sueño tal cual hasta el punto en el que la abuela me estaba haciendo digitopuntura. Y a partir de este punto, lo continué con mi imaginación activa, soltando el control de tanto en tanto para que los espíritus de mis guías pudieran interactuar conmigo en esos espacios.

Gracias a este método, y a que mi sensibilidad a los efectos de la abuela ayahuasca ha aumentado tanto, ésta ha sido, sin duda, una de las sesiones más elegantes de mi vida. No desperdicié el tiempo para nada, no me sentí mal en ningún momento. Todo fue como una bella danza acompasada y fluida de principio a fin.

 

Sueño lúdico

Después de repasar el sueño de la noche anterior en mi mente, hasta el punto en el que la abuela me hacía digitopuntura, la saludé y le di las gracias por su invitación. Ella me las devolvió a mí por aceptarla y ponerme en sus manos. Yo la dejé hacer… Sentí su energía subiendo por mis brazos y sentí que mi corazón se iba abriendo poco a poco. Entonces le pregunté a la abuela:

K: ¿Qué me aconsejas hacer para mantenerlo abierto?

A: Hacer una Constelación.

K: ¿Con mi tía Angélica?

A: No. Conmigo, ahora.

K: Bueno, perfecto. Hagámosla.

Y como en cualquier buen sueño, de inmediato el escenario y los personajes eran otros. Ahora estaba yo tumbada boca abajo frente a mi madre y detrás de ella estaba mi abuela Evangelina. [Esta posición se usa en Constelaciones cuando la persona tiene que “tomar su lugar” y abandonar su soberbia, reconociendo que sus antepasados son más grandes que ella y que han hecho lo que han podido, que no debe juzgarlos sino amarlos como son y agradecerles que le hayan pasado el preciado don de la vida.]

Yo protesté enseguida: “¡Pero si yo ya estoy muy bien con mi madre. Esto ya está arreglado!” Nadie me respondió.

Como no entendía nada, con mi cuerpo físico adopté la misma postura que tenía en mi mente y extendí las manos hacia mi madre para recibir su energía. Pensé que a lo mejor estando en esta posición de humildad me llegaría alguna pista de qué era lo que me faltaba aprender, pero nada… Así es que pregunté:

K: ¿Ya me puedo levantar?

A: Puedes levantarte en el momento en que estés dispuesta a tomar tu lugar frente a tu madre y pasar la vida, como tu madre y tu abuela te la han pasado a ti.

K: Uyyy pues creo que aquí me voy a quedar un buen rato…

Me pareció muy cruel que me pidieran tener un hijo en estos momentos, justo ahora que todo me va tan bien, que estoy viajando y haciendo muchos talleres, que siento que al fin estoy cumpliendo con mi misión en la vida y que he trabajado tanto para lograrlo... Suspender todo esto al menos tres años y encerrarme en casa a parir y cuidar a mi hijo mientras su padre nos mantiene a los dos… dedicarme a hacer papillas y cambiar pañales, depender económicamente de Joanra de nuevo… ¡NO, qué horror! Realmente prefería quedarme allí tirada, sintiéndome culpable por no querer interrumpir MI vida para tener un hijo.

La abuela me hizo que me levantara y me dijo:

A: No es tu culpa. En este sistema no hay respeto por el papel de ser madre y nadie te lo ha transmitido. Es lógico que te sientas así. Aquí hay un corte de la energía, mira… [Señaló el espacio vacío entre mi abuela y mi madre.] Por eso nunca has visto a esta abuela. Sigues a la otra, pero como la otra es la abuela paterna, no la ves en su papel de madre, sólo la ves en su representación de los valores masculinos de éxito académico y profesional y te esfuerzas en ser como crees que era ella.

K: ¿Y por eso me siento tan oprimida como las inglesas que huían al desierto?

A: Así es. Y lo peor es que estás renunciando a tu poder femenino expresando sólo tu fuerza masculina, que es mucha porque has tenido más encarnaciones como hombre que como mujer.

K: ¿Por eso tengo tantos problemas con Joanra últimamente?

A: Sí. Tu desequilibrio afecta a tu esposo, que tiende a compensar la situación replegándose al extremo machista, con lo cual tú te sientes más oprimida y respondes con tu propia energía masculina exagerada de defensa y ataque, de forma que no hay resolución alguna. Ni la habrá hasta que tú encuentres el equilibrio.

K: ¿O sea que todo es por mi culpa?

A: Ya olvídate de la culpa. No existe. Nadie tiene la culpa de nada. En esta encarnación estás aprendiendo cómo expresar la energía femenina y la masculina en forma equilibrada. Estás aprendiéndolo por medio del método de ensayo y error, ya que de momento no hay parámetros en la Tierra. Tú y todas las mujeres de tu generación están creando el modelo funcional de una mujer que expresa ambas partes de su ser en equilibrio.

K: ¿Y cómo voy?

A: La armonía con tu pareja refleja en todo momento cómo vas.

K: O sea que no vamos muy bien…

A: Van por muy buen camino. Mientras los valores imperantes en el mundo sigan siendo los masculinos, esto es lo que corresponde aprender en estos momentos. La liberación femenina ha ayudado a que las mujeres expresen su parte masculina, lo cual ya es un enorme avance, pero ahora toca alcanzar el equilibrio admirando y encarnando también los valores femeninos. Las dos cosas al mismo tiempo. Es todo un arte. Y la maestría de un arte se alcanza con la práctica. Así es que vas por buen camino porque estás en pareja y estás practicando.

K: ¿Qué puedo hacer para acortar el camino?

A: Estudia la energía femenina y ponla en práctica sin miedo. Tienes que experimentar algo nuevo si quieres obtener algo distinto a lo que has obtenido hasta ahora. Observemos la maravillosa energía femenina de tu abuela, para comenzar…

La abuela ayahuasca, que ahora me parecía más bien Singing-Heart, hizo que mi madre se girara y a continuación le pidió a mi abuela Evangelina que nos mostrara uno por uno los cuerpos que ella había creado para que pudieran ser habitados por los seres que se convirtieron en sus ¡TRECE HIJOS!

Justo en esos momentos, me di cuenta de que estábamos en la tierra de mi abuela. Ella nació en Lagos de Moreno, Jalisco. ¡Y yo ni siquiera sabía si ese pueblo estaba lejos o cerca de Puerto Vallarta! Pero me pareció muy simbólico que la abuela me hubiera llevado a su propia tierra para recibir esta enseñanza...

Comprendí que con la misma tierra en la que me hallaba sentada, fue creado el cuerpo de mi abuela. Ya que la materia no se crea ni se destruye, sino que sólo se transforma, mi bisabuela comió las frutas, verduras y productos animales de esa zona, generados a partir de esos átomos, de esos elementos básicos de construcción contenidos en la tierra bajo mis pies, organizados con la genética y la energía propia de esa zona.

Mi abuela se casó con otro tapatío. Y con esa materia organizada, su cuerpo fabricó otros trece cuerpos de doble genética tapatía, famosa en México precisamente por la belleza de sus cuerpos… La abuela me enseñó con orgullo el primer cuerpo perfecto que creó: el de su hijo mayor, a quien atacó la poliomielitis; luego el de su hija mayor, la que ocupó el puesto de la más bella de la familia… y así, uno por uno, me fue mostrando los maravillosos vehículos que creó en el horno alquímico de su vientre para contener el espíritu de trece seres que decidieron encarnar en su linaje. Yo estaba maravillada con mi abuela Evangelina y con la forma simpática en que hacía orgullosos comentarios respecto a cada uno de ellos.

Cuando terminó con los trece, mi abuela me pidió que los contemplara y los disfrutara tanto como ella… Como yo no lograba disfrutar plenamente de la visión, la abuela ayahuasca me dijo:

A: No juzgues lo que cada ser ha hecho con cada vehículo porque el juicio te impide disfrutar del prodigio de la energía femenina creadora.

Al seguir su consejo sólo pude observar el amor incondicional de mi abuela Evangelina que dedicó la mayor parte de su vida a fabricar trece magníficos vehículos que posibilitaron la expresión de 13 almas en el plano físico… sin pedir nada a cambio, por el placer de traerlos al mundo y verlos crecer…

Cuando concluyó la exposición de los 13 vehículos, uno de los cuales aceptó ser mi guapa madre, yo estaba llorando maravillada. Me acosté en el piso boca abajo, en la posición de humildad, frente a la imagen del vehículo mi abuela en mi mente y repetí entre sollozos: “Te honro abuela, tú sí que eres grande…”

Mi abuela

Mi mamá

Yo

 

Constelación de efectos cósmicos

Llamé a mi madre en mi mente y le dije: “Mamá, ahora veo a mi abuela, mírala tú conmigo” y juntas disfrutamos de nuevo de su grandioso don de la fertilidad.

En esos momentos mi abuela Evangelina no desmerecía ni un ápice frente al título de abogada de mi abuela María, quien también tuvo la paciencia de crear ocho vehículos perfectos y el tiempo que pudo dedicar a crear otros cinco más, fue el que dedicó a sus estudios.

Ahora mis dos abuelas eran igual de grandes y maravillosas. Las dos emplearon su tiempo en la Tierra sabiamente. Ahora ante mis ojos era igual de importante dedicarse a crear vehículos que a sacarlos de la cárcel.

Sentí que por primera vez en la vida estaba viendo las cosas como realmente son. Y la abuela me dijo:

A: Es que las cosas sólo se ven como son cuando estás en tu lugar. Y ahora lo estás.

Mi madre creó también cuatro fantásticos vehículos, uno de los cuales habito yo.

¡¡¡¡Y yo tengo el poder de crear otros vehículos!!!!

Por primera vez lo vi como un poder que yo quería ejercer voluntariamente y no como una carga moral o una obligación con la vida para devolver la deuda que contraje al nacer…

Justo en ese punto decidí que ya podía ocupar mi lugar junto a mi madre y mi abuela. Así es que en mi imagen mental me puse de pie y me situé delante de mi madre, quien me puso los brazos sobre los hombros, de la misma manera, mi abuela puso los suyos sobre los de ella y así ocupé por fin mi lugar en mi sistema familiar y la energía comenzó a fluir sin obstáculos.

Para apoyar esta imagen mental quise cambiar también la posición de mi cuerpo físico. Intenté sentarme, pero no pude. Sentí un vértigo raro a la hora de incorporarme, así es que sólo me tumbé boca arriba y me dediqué a observar el movimiento que me circundaba.

Al quedarme quieta comprendí que lo que estaba percibiendo era el reacomodo del Cosmos entero ante mi cambio de decisión. ¡¡¡Fue algo increíble!!!

Pude apreciar por primera vez la magnitud del poder de decisión que otorga el libre albedrío en este universo.

Si yo no hubiera hecho ese movimiento en mi conciencia, si no hubiera cambiado mi punto de vista respecto a la maternidad, habría seguido caminando hacia el futuro al que me dirigía: un futuro sin hijos, quizá sin pareja… Pero al haber decidido que sí quería pasar la vida, que sí quiero crear un vehículo para que lo habite un alma que quiera ser mi hija o mi hijo, el cosmos entero se tuvo que realinear con esta nueva decisión.

Lo que experimenté fue el vértigo del movimiento de todos mis campos energéticos orientándose hacia el universo paralelo en el que al menos un alma más entra al plano físico a través de mí…

MARAVILLA DE MARAVILLAS.

Sentí que los ajustes correspondientes a esta decisión cambiaban el mapa cósmico entero. No sólo el futuro de la Tierra, sino el futuro probable de todo el Cosmos. Así de trascendente puede ser una decisión humana… Y ésta lo era porque el reacomodo duró bastante…

Cuando terminó por fin el movimiento, la abuela me dijo:

A: Cuando estás en tu lugar puedes apreciar el impacto de los movimientos de la conciencia. Y para ser una buena terapeuta tienes que mantenerte siempre en tu lugar.

K: ¿Quieres decir que tengo que dedicarme a hacer Constelaciones Familiares?

A: Quiero decir que si estás en tu lugar puedes disponer de las Constelaciones Familiares como una herramienta más, en caso de que alguien que venga a ti necesite hacer alguna.

Inmediatamente comprendí que si no había pensado antes en facilitar Constelaciones, era porque no quería meterme en el terreno de mi tía Angélica, porque nunca podría superarla…

A: Si te quedas en tu lugar puedes dejar de competir con Angélica y puedes aprender mucho de ella.

Comprendí que estar fuera de mi lugar, es estar en desequilibrio. Si estoy en la energía masculina de competencia, tengo que estar luchando constantemente por superarme y por superar a otros. La energía masculina desequilibrada se convierte en imperialismo. Tienes que conquistar posiciones, tienes que avanzar, tener más, saber más, ser mejor que los demás. Es una competencia sin fin…

Al ver esto me volví a tender en la posición de humildad frente a la imagen de mi tía Angélica y le dije: “Tú eres la grande, yo soy la pequeña”. Estuve allí un rato rendida, tratando de percibir el cambio energético a mi alrededor. Esta vez el vértigo fue leve y el reacomodo fue rápido. Era una decisión de consecuencias menores que la de ser madre y tal vez nunca he estado muy alejada del futuro en el que colaboro con mi tía y continúo aprendiendo de ella.

La abuela me dijo que le pidiera a mi tía Angélica, en el plano tridimensional, su bendición para hacer Constelaciones. Dijo que eso era importante para mi alma.

Después de eso me senté físicamente e imaginé que a mi lado estaban sentadas también todas las mujeres de mi familia, mis abuelas, mi mamá, mis tías, mi hermana, mis primas y mis amigas del grupo de Mujeres en la Luz. Me sentí fuera de peligro, en una confianza que rara vez he experimentado. Entonces la abuela me dijo:

A: Las mujeres no compiten, se ayudan mutuamente porque saben que el problema de una es el problema de todas y todas aportan ideas de solución porque es divertido y se alegran con el gozo de los demás.

Entonces se me ocurrió imaginar que yo en el futuro quizá tendré una hija y la visualicé allí sentada entre nosotras, formando parte del agradable grupo de mujeres. Sentí que estaba trayendo refuerzos para traer más luz al planeta. Me di cuenta de que si seguía viajando y dando talleres, quizá podría ayudar a mil personas, pero si dedicaba unos años a traer refuerzos, mi hija podría ayudar a otras mil o a muchas más, por lo que si mi finalidad era continuar mi servicio en la Tierra, no había mejor manera de hacerlo que siendo madre, porque mi esfuerzo se vería recompensado exponencialmente…

¡¡¡El colmo de la felicidad y la sabiduría del Universo!!!

 

El imperialismo mental

Después me levanté para ir al baño y al mirarme en el espejo no me gustó mi imagen. Le pregunté a la abuela por qué he subido tanto de peso desde que me casé, le pregunté que si tenía algo que ver con la energía masculina excesiva y me contestó que evidentemente así era.

A: El poder femenino atrae pasivamente, el poder el masculino busca activamente. La confianza en el poder de atracción impide que el cuerpo lo pierda. La desconfianza en este poder se traduce en kilos de más.

K: Huy eso me suena muy machista…

A: Claro, por eso tienes que defenderte del machismo y también eso convoca capas de grasa como protección.

K: Bueno, entiendo que son muchas cosas las que tengo que trabajar emocionalmente para resolver este asunto, dime por favor por dónde puedo empezar.

A: Por mirarte al espejo y apreciar tu cuerpo tal como está en estos momentos.

K: ¿Lo dices en serio abuela?

A: Haz la prueba.

K: Bueno, si tú lo dices… Lo probaré.

Obviamente no pude. Regresé a tumbarme y continué interrogando a la abuela.

K: ¿Qué puedo hacer con Joanra? Si le digo que estuve aquí en la ayahuasca, me mata… ¿Por qué me casé precisamente con el zar anti-drogas? Entiendo que la lección era sobre la tolerancia. Sobre permitirnos seguir manteniendo nuestras respectivas opiniones sin tratar de imponérselas al otro. Y así lo hemos hecho. Al menos creo que yo ya respeto que él nunca confíe en ti, ni en tus beneficios. ¿Pero por qué tengo que soportar que coarte mi libertad y prácticamente me prohíba seguir experimentando contigo? ¿Qué puedo hacer?

A: Mirar en tu interior ya que él actúa sólo como un reflejo. Busca en ti tus propias dudas acerca de si te conviene seguir con estas experiencias y asúmelas conscientemente.

K: Me atrapaste abuela… Sí, realmente a veces pienso que ya es hora de volar con mis propias alas y que ya debería llegar a estos estados sin tu ayuda… De hecho ya he llegado a experimentarlos por breves periodos, pero como el burro que tocó la flauta, o sea, sin saber cómo lo hice. Quiero aprender a hacerlo a voluntad y no he podido...

A: Hacia allá vas, pero haz de tener paciencia contigo misma y disfrutar el proceso…

La abuela me proyectó el recuerdo de una imagen mientras me respondía. Me vi de niña, mientras mi mamá me enseñaba a andar en bicicleta. Observando nuestras sombras veía que ella me sostenía la bicicleta y a veces me soltaba y cuando perdía el equilibrio me volvía a coger… Y así hasta que pude andar sola.

K: Ya entiendo abuelita, gracias… mil gracias.

A: Mientras aprendes deja que yo te ayude cuando te vea cerrada y sufriendo, como te vi ahora; y si en algún momento tú quieres venir a visitarme, no seas tan dura contigo misma y permítete la visita. No te pongas en el papel de adolescente rebelde que rechaza la ayuda que necesita. Lo vas a lograr. Ten paciencia y acepta mi amor mientras tanto.

K: Gracias abuelita. Realmente gracias. Te quiero mucho…

A: Y yo a ti. No te imaginas cuánto…

Lloré un ratito por esto que me dijo y luego me sequé las lágimas y le dije:

K: Bueno, pero con Joanra qué me aconsejas, ¿cómo le explico que estoy aquí? Va a pensar que lo hice aprovechando que él se quedó en Galicia y se va a enojar mucho…

A: Habla con tu madre, pídele consejo. Ella es muy sabia, tiene mucha experiencia, dale la oportunidad de compartirla contigo. Pero sobre todo aclara las cosas contigo misma. Esta experiencia te va a servir. Aceptar la energía de tu abuela materna te va a ayudar a aceptar tus experiencias conmigo. Y manténte en tu lugar.

K: Sí, abuela: "Tú eres la grande y yo soy la pequeña".

A: Una pequeña que va a ser muy grande cuando le llegue el momento de serlo. Mientras tanto acepta y disfruta tu papel de aprendiz. Sobre todo mantén tu lugar con respecto a Singing-Heart. La energía imperialista cree que todo lo sabe y no necesita ayuda. Sal de tu imperialismo mental y ocupa tu lugar. Es muy importante para tu trabajo de servicio, hija.

En esos momentos alguien me preguntó algo sobre el taller que iba a dar al día siguiente en ese mismo lugar y yo respondí y estuve conversando un rato. Después volví a la sala principal y me senté a continuar con la experiencia.

 

La expresión femenina de la energía crística

Recordé que en mi undécima experiencia, cuando estuve con Jesús en un plano dimensional distinto, yo me veía a mí misma con el cuerpo de un hombre, vestido como un esenio. Y cuando le pregunté a él si yo había sido un esenio o era mi disfraz mental para evitar el “efecto María Magdalena” (el “no sé cómo amarte” de Jesucristo Superestrella), él se río mucho y me dijo que no, que en realidad era porque yo no aceptaba aún verme como mujer y que si yo quería, él me podía mostrar su apariencia femenina para que me sintiera mejor. Yo le dije entonces que no, que ya era suficiente shock para mí estar con él ese día y que lo dejáramos para la próxima...

En aquellos momentos lo recordé y como todavía quedaba tiempo libre, porque la sesión aún no terminaba y yo continuaba bajo los efectos, le llamé, lo saludé y le dije que ahora sí ya estaba lista para hablar con él en su versión femenina.

Sentí que él estaba entrando en mi cuerpo, por la coronilla. Además, la música, como siempre súper sincrónica, decía algo sobre el Cristo interno y luego sobre el tetragramatón. La energía terminó de bajar al compás de la música y desde mi interior, me dijo Cristo: “Este es el cuerpo que elijo para manifestarme como mujer.”

Yo me reí mucho y me quedé maravillada… No sé por qué, pero yo esperaba verlo frente a mí con el cuerpo de María Magdalena, o algo así… ¡Y va y escoge el mío! Justo éste que yo sigo despreciando cuando se me olvida lo preciado y valioso que es…

Cualquier cuerpo que se ponga al servicio de la expresión crística es un gran vehículo para su expresión...

Después de esta última lección terminó la ceremonia. Pasaron la grabadora y cada quien contó un poco su experiencia… ¡Es fantástico sentirse de nuevo en casa! Volver a escuchar a Juan, tomar la dosis adecuada de su elegante y civilizada ayahuasca, hacer el trabajo también con suma elegancia y cerrar así… con un resumen de tus impresiones frente a la grabadora.

¡¡¡GRACIAS, GRACIAS QUERIDAS ABUELAS, GRACIAS QUERIDA DIOSA,
GRACIAS QUERIDA UNIVERSA!!!

 

Posdata:

Cuando llegué a la casa de mi anfitriona, en el baño de la habitación de huéspedes, me encontré con esto:

mosaico

Pensé extasiada que esa era también parte de la herencia que me estaba recordando ese día mi abuela materna: su tierra es una tierra donde se adornan los baños con fantásticos azulejos de hongos psilocibos… una tierra donde hay tiendas que se llaman “Peyote”, donde los huicholes que lo usan, venden orgullosos las miles de artesanías en las que lo representan mostrando su amor y su poder.

Como un efecto secundario de mi aceptación de la energía femenina, al otro día me pareció que desperté en un país nuevo, uno que nunca antes había visto, y me maravillé de que fuera el mío, me sentí muy honrada de estar en Jalisco, de ser mexicana, de poder comprar las maravillosas artesanías de los huicholes…

¡Comencé a apreciar la tierra de mi abuela y a asumir su privilegiada herencia!

 

 

 

Esta es la imagen escaneada del dibujo que use para representar las experiencias que
tuve durante mi decimoquinta experiencia con ayahuasca:

Título: "La abuela amorosa"
Técnica: Acuarela y tinta china sobre papel
Dimensiones: 32 x 24 cm
Autora: Karina Malpica

 

 

 

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