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MIS
EXPERIENCIAS

CON LA ABUELA
AYAHUASCA

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PERSÉFONE EN EL INFRAMUNDO

Decimocuarta Comunión con la Abuela Ayahuasca

(tres días después de la decimotercera)

 

 

Preámbulo

En esta, mi espléndida decimocuarta experiencia, mi idea original era colaborar con mi amigo ayahuasquero G (ya que su esposa R no estaría presente) para cuidar a los asistentes a la sesión, entre los cuales se hallaban tres ex alumnos de mis talleres y algunos otros amigos de Santiago. Sin embargo, en vista de que todos estaban muy tranquilos y G se podía hacer cargo solo, me sirvió una buena dosis de ayahuasca para que yo también participara en la experiencia una vez más.


 
El tema de mi experiencia: mejorar mi servicio

Esta vez ya sabía cómo trabajaban mis nuevos amigos ayahuasqueros, así es que, como ellos no ponían tema para la sesión, yo elegí mi propio tema: Mejorar mi servicio a los demás. Esto se me ocurrió porque al principio de la sesión, cuando cada uno de los presentes pasaba con G a recibir su ayahuasca, me propuse hacer una visualización para bañar a cada uno de ellos en luz y bendiciones a fin de que pudieran recibir lo que sus almas realmente necesitaban en esos momentos. Pero en algún punto se me fue la onda, perdí la atención, me puse a escuchar los monólogos de mi mente y se me pasaron dos personas que se fueron a sentar sin su baño de luz, jeje.

Así es que, cuando terminé de enviarles luz a los que me faltaron, una vez que todos estuvieron sentados, solicité enseñanza para ser una buena guía, una buena servidora. Después fue cuando tomé mi megadosis y enseguida me arrepentí de haber elegido ese tema porque me fue como en feria… Seguramente ha sido la experiencia más dura que he tenido hasta ahora en un viaje de ayahuasca.

 

Miedo a canalizar a mis guías

Para quienes me conocen por haber ido a mis talleres o por haber leído mis experiencias, seguramente les parecerá muy absurdo lo que escribiré ahora, pero es verdad. A pesar de que siempre hablo de los planos dimensionales, de los animales de poder, de los guías y de las canalizaciones; a pesar de que yo misma recibo mucha información de ellos en mis sueños y en mis sesiones de ayahuasca, fuera de estos ámbitos, me da miedo canalizar, no sólo para mí, sino especialmente para otras personas.

Comencé a introducirme en el tema de la canalización cuando me fui a vivir a Tepoztlán, al Centro de Alta Conciencia Tepozcahuic. Brenda, la directora, que era una gran canalizadora de un grupo de seres que se identificaban como el Consejo Superior, me puso un ejercicio muy sencillo: hacer yoga, meditar unos quince minutos y luego coger papel y lápiz y ponerme a canalizar a mis guías. ¡Así de fácil!

Seguí su consejo y empecé a recibir mensajes muy breves y sencillos, pero siempre pensaba que me los estaba inventando yo. No en vano había escrito antes una novela de más de 500 páginas (“The dark side of Satélite y otras búsquedas”), después de lo cual me sucedieron dos cosas que yo había escrito previamente en dos capítulos distintos. Así es que la soberbia de “ser escritora”, tener una “gran imaginación” y ser capaz de crear mi realidad con la intensidad de mi pensamiento, me impedían considerar que aquellos sencillos mensajes que recibía después del yoga y la meditación fueran en realidad algo más que mi propia imaginación.

Tenía la falsa expectativa de que canalizar significaba que “escucharía” algo dentro de mi cabeza: información “trascendente”, con una voz completamente distinta a la mía, quizá incluso en un lenguaje desconocido… Y claro, como eso no pasaba, pues yo estaba segura de que allí la única que canalizaba era Brenda porque ella sí recibía cosas “importantes”.

Poco después de salir del centro fue cuando conocí a Juan y comencé a hacer mis primeras sesiones de ayahuasca y allí empecé a darme permiso de “jugar a que sí” estaban mis guías conmigo y yo podía recibir información mezclada con mis pensamientos, hasta el día que estuve con Jesús, en mi undécima experiencia y no tuve ninguna duda de que estuve con él dialogando juntos todo el tiempo y además recibí varias comprobaciones externas de que así había sido. Después de que me ocurrió algo tan enorme, tuve miedo y he vuelto a viajar como antes, con mi intención y confiando en que mis guías están conmigo y me transmiten información, pero sin diferenciarlos, sin identificarlos claramente y sin verlos.

Además pensaba que eso sólo podía ocurrirme cuando estaba bajo los efectos de la ayahuasca. Cuando se me ocurrió que quería aprender a hacerlo por mis propios medios, comencé a buscar la información. Primero fui con una médium de Barcelona que se llama Milagros, a través de la cual mis guías me dijeron que yo tenía “todo para ser vidente” y que sólo tenía que calmar mi mente y no dejar que mis dudas interfirieran.

Al otro día hice una lista de preguntas muy específicas sobre los efectos de las plantas de poder en el campo energético para que me las contestaran mis guías. Pero luego no me atreví a intentar canalizar y responderlas porque pensé que qué tal si “recibía” unas respuestas que no provenían de mis guías sino de mi cabeza y las daba por ciertas y las subía a mi web y confundía a la gente en vez de ayudarla… Así es que fui con otra canalizadora mexicana y le llevé mis preguntas pero me dijo que mis guías no querían hablar a través de ella, que yo ya podía comunicarme directamente con ellos y que lo hiciera. Sólo me dijeron “Come frutas y verduras”, jeje. Como en los anuncios que se oyen todo el día en la radio de México…

Después de esto leí un pequeño librito que se llama Descubre a tus ángeles. Allí los guías explicaban que como parte de su propia evolución ahora les tocaba comunicarse más directamente con nosotros y por nuestra propia evolución y la del planeta, en estos tiempos a los humanos cada vez nos es más fácil escucharlos y hablar con ellos. Hice las prácticas y seguí recibiendo mensajes breves y sencillos como los que recibía en Tepozcahuic.

Poco tiempo después leí el excelente libro de Orin & DaBen que se llama precisamente así: Canalizar. Y por fin superé mis mitos. Para empezar explican que a menos que seas médium tipo trance, no vas a perder la conciencia y no vas a empezar a hablar en lenguas, ni nada por el estilo. Que lo que hacen ellos y otros guías de alto nivel es literalmente enviarnos paquetes de energía que nosotros decodificamos con nuestras propias palabras, en nuestro propio idioma y con base en nuestro particular bagaje cultural. Por eso es que aunque dos personas distintas canalicen a la misma entidad sobre el mismo tema, siempre van a existir variaciones en la forma en que se expresan los mensajes.

Así entendí que hace mucho que había estado canalizando sin ser plenamente conciente de ello.

También hablan Orin & DaBen de los distintos tipos de guías, algunos de los cuales no pueden ser canalizados verbalmente porque envían directamente energía para sanar o porque se comunican a través de símbolos visuales, por ejemplo. Y nos advierten mucho sobre la importancia de que nuestra intención sea canalizar guías de alto nivel para que no entremos en contacto con seres de dimensiones inferiores que pueden estar atrapados en la dualidad y ser menos evolucionados que nosotros mismos. Lo cual nos hace perder tiempo y energías. Para poder diferenciar a unos de otros nos ofrecen varias recomendaciones y también para evaluar una canalización cuando la leamos en algún sitio. Realmente me sirvió mucho haber leído este gran libro.

Cuando terminé de leerlo, hice todos los ejercicios allí sugeridos y solicité canalizar a mi propio Ser Superior, ya que Orin & DaBen dicen que nuestro Ser Superior es un guía de alto nivel que incluso puede estar siendo canalizado por otros. Así es que esta idea me gustó mucho porque pensé que además así no me sentiría tan nerviosa por saber qué es lo que digo yo y qué dice mi guía, ya que siendo el mismo ser, pues, tanto es…

Por eso me sorprendí cuando al hacer uno de los últimos ejercicios que se llama “Bienvenida al reino de los guías” y preguntar el nombre de mi guía, en lugar de Karael, escuché “Singing-Heart”.

 

Corazón que canta

Años antes, a través de un canalizador de ángeles que conocí en Tepoztlán, Alex Sluky, me dijeron que mi guía se llamaba Rashil. Así es que me resultó raro que la respuesta que me vino a la mente no fuera ni Karael, ni Rashil, sino ese bello nombre en inglés “Singing-Heart”, que significa “Corazón que canta”. Al final del ejercicio le pregunté si quería decirme algo y me dijo que sólo estaría conmigo por un tiempo, mientras me preparaba para poder recibir y sostener energías más elevadas, pero que cuando nos despidiéramos tendríamos una relación realmente entrañable. Antes de despedirnos le pregunté de dónde venía ese nombre y me dijo que su última encarnación fue entre los indios lakotas y así le llamaban.

Después de este encuentro, tuve un sueño en el que estaba en la charcutería de un supermercado. Tuve un momento de lucidez y le dije a la dependienta que quería ver a mi guía. Ella escribió en un papel el nombre que le di: “Singing-Heart”, me respondió que no sabía si aún estaba y me dio un pedazo de queso que al recibirlo me pareció tan grande que dentro del mismo sueño me pregunté qué simbolizaría un queso... Allí mismo desperté, encendí la lámpara, saqué mi diccionario de símbolos de Milena Llop y leí:

“Soñar con queso puede tener que ver con un complejo de inferioridad que lleva mucho tiempo dentro de ti y que hace que no te sientas a la altura de las circunstancias. Debes hacer un esfuerzo por salir de esa situación, porque nadie puede hacerlo por ti. Trata de reconocer tus méritos sin exagerarlos y deja de esconderte detrás de falsas justificaciones que ni tú mismo te acabas de creer. Si luchas por ser tú mismo en vez de escudarte en lo que, supuestamente, piensan los demás de ti, alcanzarás las metas que te propongas, tanto en el trabajo como en el terreno de las relaciones afectivas. Pronto te darás cuenta de lo equivocado que estabas al pensar que valías menos que las demás personas.”

Grité mentalmente: “¡Joder! ¡¡¡¡Ya estoy harta de este tema de la falta de autoestima, ya no sé que más diablos hacer para que se me quite, si ya he hecho de todo…!!!!” Realmente me enojé mucho con ese pedazote de queso que me dieron ya que ni siquiera era un trocito, sino casi medio queso...

Pero en fin, yo seguí con mis ejercicios de canalización. Primero me puse de acuerdo con un grupo de amigas a quienes les pasé el libro y quedamos de vernos una vez por semana. Después de una sesión de formular y responder cada quien sus propias preguntas, a la siguiente se nos ocurrió hacer preguntas comunes para que las respondieran nuestros respectivos guías. Queríamos comprobar si todas recibíamos lo mismo para ponernos a prueba. Lo que ocurrió es que a veces no coincidían las respuestas y no sabíamos si los guías tenían opiniones distintas o si es que alguna no escuchaba bien y se lo inventaba. Creo que no fue muy buena idea, al menos no para mí, porque en el fondo me quedaba con la impresión de que cada quien contestaba más o menos según su propio criterio sobre el tema y ese criterio coincidía sospechosamente con el de su guía…

A veces venía algún invitado o alguien nos enviaba preguntas. Anotábamos cada pregunta en un papel y las metíamos en una caja, en otra caja poníamos papelitos con los nombres de nuestros guías y luego sacábamos uno de cada caja al azar pidiendo que las respondiera el guía que estaba más capacitado para hacerlo. Esto estuvo mejor, porque al menos las respuestas sí coincidían más con nuestros respectivos campos de experiencia y trabajo. Por ejemplo, una de mis amigas es juez y a su guía le tocaron algunas preguntas sobre decisiones legales. Recuerdo que a mí una vez me tocó responder si a un invitado allí presente le convenía tomar el té de kombucha, del cual yo no sabía nada y mi guía dijo que sí, que le iría bien para el hígado. Y resulta que sí, que el té de kombucha es bueno para el hígado y el invitado no andaba bien del hígado. Este nuevo método nos dio un poquito más de confianza.

Recuerdo que después de esto se corrió un poco la noticia de nuestras canalizaciones y algunas personas me pidieron que les hiciera unas sesiones particulares. Di un par de sesiones, pero no me gustó mucho hacerlo, me sentía muy presionada. Así es que a los próximos les dije que mejor aprendieran a canalizar ellos mismos a sus propios guías. De hecho organicé un taller de canalización, cuyo requisito previo era haber leído el libro de Orin & DaBen. Durante los dos días del taller yo les hablé de mi escasa experiencia y los guíe para hacer los ejercicios del taller. Algunos lograron conectar con sus guías y otros no.

Luego de unas 5 ó 6 reuniones más con mis amigas, por cuestiones laborales y viajes de unas y otras, dejamos de vernos. Entonces se me ocurrió hacer mis propias sesiones para mí sola, todos los lunes de 8 a 10. Por aquellos días soñé que descifraba un mensaje de mi guía y vi brevemente su figura antes de despertar. No era un indio con penacho, como mis amigas y yo nos figurábamos, ¡sino una mujer! No retuve su rostro ni ningún detalle concreto, sólo el flash de saber que SH era una mujer. Me sentí muy desconcertada por eso. Aunque luego pensé que era lógico ya que en el libro de Orin & DaBen comentan que en realidad los guías son almas sin sexo, pero eligen presentarse ante nosotros según la energía que más nos haga falta, masculina o femenina, y con el aspecto que más les resulte conveniente. En mi caso entonces la energía que más me falta es la energía femenina y supongo que por mi trabajo con el chamanismo mi guía se me presenta como una chamana lakota.

Después de esto, a pesar de todo mi interés, en una racha que tuve mucho trabajo, me olvidé completamente del asunto de mi guía. Habían pasado varios meses de todo esto y la verdad es que ya casi ni había pensado en Singing-Heart hasta la sesión de esta noche que estoy relatando…

 

Seis causas de miedo

Poco después de haber comenzado a sentir el subidón de esta ayahuasca concentrada, volví a declarar mi intención de que quería mejorar mi servicio. Y lo primero que llegó a mi mente es que tenía que retomar mis sesiones de canalización con SH. Pensé que estando así, bajo los efectos, sería ideal comunicarme de nuevo con ella y le pedí que me hablara y que me diera algunos consejos. Luego traté de relajarme, encontrar mi postura de trance y hacer un silencio mental para escuchar su respuesta.

Como no escuché nada, me asaltaron las dudas y empecé a pensar que tal vez SH no existía, que todo eso me lo había imaginado yo y que en realidad nunca había canalizado nada…

Para tratar de alejar esas nubes de dudas, dije: “Voy a darle un impulso al asunto y voy a comenzar a imaginar qué me respondería yo misma.” Entonces se me ocurrió, “Pues sí, eso mismo. Para mejorar mi servicio además de estar más atenta y no divagar debería de tener más contacto con mi guía para que me dé información con la que pueda ayudar más a mis alumnos y a las personas con quienes tengo contacto.”

Luego estuve tratando de recordar por qué había dejado de hacer mis sesiones de canalización y pensé que ya no quise continuar yo sola porque, sin mis amigas cerca, los días que lo hice yo sola, al terminar tenía un miedo ambiguo y difuso. Quise mirarlo más de cerca para identificarlo y liberarlo, pero me atrapó por completo, con síntomas físicos y todo…

1. No existen los guías

En primer lugar pensé que mi miedo podía centrarse en esta duda: ¿Qué tal si no existen los guías? ¿Qué tal si estos últimos años he vivido engañada pensando que en verdad existen y que me han enviado mensajes a través de canalizadores como Brenda, Alex Sluky y Milagros. Luego pensé en sus mensajes y en las confirmaciones de esos mensajes que he tenido y vi que no, que ese no era el origen de mi miedo difuso porque realmente confiaba en la existencia de los guías y en que podían comunicarse a través de éstas y otras personas.

2. Sí existen los guías

Pasé entonces a considerar que más bien mi miedo es que sí existen los guías y pueden verte y escuchar todos tus pensamientos. Pensé: ¿Qué tal si SH está aquí frente a mí escuchando mis tonterías y pensando que cómo es posible que la creadora de MInd-Surf esté aquí pensando en estas tonterías? Ahora que lo escribo me parece realmente tonto y digno de risa, pero en esos momentos, bajo los fuertísimos efectos de la ayahuasca me dio muchísimo miedo que efectivamente estuviera allí junto a mí y que yo no pudiera verla ni escucharla y ella sí supiera en todo momento lo que yo estaba pensando y sintiendo.

3. No puedo escuchar a mi guía

Entonces me di cuenta de que ese sí que era mi miedo y era muy real. Me daba mucho miedo que sí existiera y que yo no pudiera comunicarme con ella y que ella estuviera al tanto de todas mis dudas e inseguridades, concretamente las referentes a mi incapacidad de canalizar. En el libro de Orin & DaBen también tratan este aspecto y dicen que los guías no exigen que tu vida sea perfecta porque realmente su primer trabajo es ayudarte a ti para que arregles los problemas más importantes de tu vida y después tú puedas ayudar a otros. También dicen que el tiempo no existe para los guías de alto nivel, así es que literalmente no están esperándonos y no se impacientan con nuestros despistes y demoras.

Pero a pesar de tener este conocimiento, en esos momentos todo eso estaba fuera de mi campo de experiencia.

La ayahuasca amplificó mis miedos tal como los amplifica un sueño en el que un pequeño enfado diurno o un simple temor se convierten por la noche en furia o terror incontrolados. Mi pequeña duda de que tal si existe y está junto a mí ahora y yo no puedo verla, gracias a mis pensamientos derrotistas y pesimistas, terminó siendo un miedo terrible a que yo no tuviera las habilidades o los méritos suficientes para verla y que nunca podría lograrlo.

A esas alturas de mi soliloquio, físicamente me sentía fatal. Estaba súper mareada, tenía muchísimo frío, tanto que realmente me dolían los huesos y tenía ganas de correr e irme a mi casa. Meterme bajo las mantas y no estar allí. En algún punto ya no pude sostener las bridas de mi mente y ésta empezó a correr desenfrenada.

Me estaba empezando a dar verdadero terror la idea de que esto durara mucho tiempo o que me empezara a pasar algo peor… Entonces, en un intento supremo de reunir mis fuerzas para controlarme, decidí enfocar toda mi atención en la canción que estaba cantando G.

Érase una fábula

Érase una fábula de un hombre navegando
él iba surcando hacia la claridad.
La corriente lo arrastraba hacia el gran mar del sueño
y el amor eterno era su porvenir.
Cuentan que dejó su puerto un día muy hermoso
donde el sol besaba sus mejillas al partir.
Él buscaba el país y al rey del palacio de cristal
donde la luz mágica brota de un manantial.
Pronto se hizo noche y la bravura de la tierra sonó
todo se hizo oscuro y la tormenta comenzó. (bis)
El río se vuelve un gigante la lluvia cayó sobre él
el frío le entraba en los huesos, no en su corazón. (bis)
Luego grandes olas surgieron, miedos, dudas y oscuridad
hasta que un gran rayo revienta y ves a donde vas. (bis)
Fuerza, fuerza, fuerza cholita que ya pasa la tempestad
rema, rema que ya se acerca es la claridad. (bis)

Cuando empecé a prestarle atención a la letra, G estaba cantando justamente eso de “fuerza, fuerza cholita, que ya pasa la tempestad”; luego volvió a comenzar el estribillo que contiene eso de “todo se hizo oscuro y la tormenta comenzó”…

Definitivamente nunca había vivido tan intensamente una canción en toda mi vida. La protagonicé emocionalmente en largos minutos que para mí estuvieron amplificadísimos por el miedo y el efecto psicoactivo de la abuelita.

Eso de “el frío le entraba en los huesos, no en su corazón”, me pareció un mensaje directo que mis guías me estaban enviando precisamente porque sabían que estaba temblando de frío y me dolían los huesos y querían indicarme el camino para que no dejara que el miedo invadiera también mi corazón con el peso de mis dudas y miedos creando esa tormenta de oscuridad en la que mi cuerpo y mi mente estaban tan atrapados en esos precisos momentos.

Quiero dar gracias al Gran Espíritu por iluminar directamente a quienes tuvieron la gran idea de escribirla, musicalizarla y cantarla en sesiones de ayahuasca, ya que esta canción es el mejor salvavidas contra el malviaje que he escuchado nunca…

En cuanto terminé de escucharla me levanté al baño con la intención de cambiar de ambiente y mover un poco mi entumecido cuerpo. Al abrir la puerta del baño la visión de la vela encendida me pareció “un gran rayo” reventando como decía la canción y verdaderamente sentí que la claridad ya se estaba acercando. Por un momento estuve segura de que SH estaba allí conmigo y le di las gracias de todo corazón.

Cuando regresé a sentarme en la habitación oscura seguía tiritando de frío y me propuse mantenerme enfocada en que SH estaba allí conmigo, pues no quería ser maleducada y comenzar a monologar ahora que ya había hecho un pequeño contacto con su presencia. Entonces intenté ponerme a hablar con ella y pensé que ella me estaba respondiendo. Al cabo de unos momentos me di cuenta de que estaba en medio de una charla que se desarrollaba con naturalidad en mi mente y me empecé a cuestionar si ahora sí ya estaba recibiendo o si me estaba respondiendo yo sola.

4. Me voy a volver loca

En este punto la tormenta regresó. Pensé que objetiva y fríamente, existía la posibilidad de que yo no hubiera recibido ningún tipo de energía de ningún guía y que en esos momentos estuviera conversando con las propias voces de mi cabeza… como cualquier esquizofrénico. Me pregunté. “Aún suponiendo que sí esté hablando ahora con SH, ¿cómo sabré si en el futuro seguiré hablando con ella? ¿Qué tal si llega un momento en que no sepa distinguir cuándo está su energía allí y cuándo no y yo sigo teniendo diálogos en mi mente todo el tiempo como los esquizofrenicos? ¿Cómo puedo diferenciar entre canalizar y estar esquizoide? ¿Qué tal si además de SH se mete otro ser inferior en la conversación y yo no me doy cuenta? ¿Qué tal si me pasa como a la señora loca que vi una vez en la Catedral de Santiago? ¿Qué tal si

Karael

Escuché claramente que SH estaba interrumpiendo mi soliloquio de preguntas inquietantes llamándome por mi nombre armónico. Entonces le presté atención a ese canal porque allí sí ya me pareció absolutamente evidente que yo no podía desdoblar mi mente de forma que simultáneamente me interrumpiera y me llamara a mí misma de manera tan abrupta. Entonces le presté completa atención a ese canal de pensamiento, pero desapareció…

Decidí pues volver a montarme la conversación con naturalidad como lo había hecho minutos antes, sin pensar la respuesta, sino dejando que fluyera sin interrupciones de ¿seré yo o será ella? Y algo como esto fue lo que se expresó en la intimidad de mi mente:

Karina: Te escucho, te escucho, ¿qué quieres decirme?

Singing-Heart: Que todas tus dudas son válidas. Te propongo que me hagas a mí las preguntas y que encontremos juntas respuestas para cada una de ellas.

K: Vale pues. ¿Cómo puedo saber con certeza si eres tú, si soy o si es una entidad del bajo astral la que me está respondiendo en estos momentos?

SH: No lo puedes saber con certeza. Punto.

Tienes que relajarte y confiar. Déjate fluir y después –digo: “después”, cuando la conversación finalice y nos despidamos– analiza lo que se te ha respondido. Si te sirve utilízalo. No tienes que creerlo, ponlo en práctica, ponlo a prueba, no necesitas abandonar tus defensas. Es más, te sugiero que las mantengas. Sólo bájalas durante la conversación y relájate.

K: OK. ¿Qué quieres que hagamos ahora?

SH: Vamos a aprovechar la oportunidad de seguir observando tus miedos. Dime, ¿de qué otra cosa tienes miedo, además de volverte loca?

K: Pues no sé, ya no se me ocurre nada más aterrador que volverme loca.

SH: Sí, hay otro miedo. Tienes un gran miedo de defraudar a la audiencia. Tienes miedo de canalizar un mensaje que no resulte trascendente o que no contenga información importante para la humanidad.

5. No voy a canalizar algo importante

K: Sí, bueno… Sí, lo reconozco.

SH: Pues despreocúpate porque de una vez te digo que yo no voy a canalizar nada trascendente para la humanidad. No voy a transmitir las claves para conseguir la energía libre que sustituirá al petróleo ni nada por el estilo… Tranquila.

K: ¿Entonces vas a dictarme mensajes tipo Kryon o tipo los Pleyadianos o algo así?

SH: No. Mi intención es asesorarte a ti y a las personas que se acercan a ti en busca de ayuda.

6. Puedo equivocarme y decir algo inconveniente

K: Huy, pues eso todavía me da más miedo porque las personas siempre quieren que les digas qué tienen qué hacer, qué tienen qué elegir o que les predigas cosas sobre su futuro, y se quedan decepcionados si no les dices nada que después puedan comprobar. Sabes que te lo digo por experiencia propia…

Ya sé que un guía de alto nivel no interfiere con el libre albedrío de una persona y no predice el futuro de nadie por no condicionarlo y porque realmente es impredecible al depender de nuestras propias elecciones. Pero por ejemplo, si alguien viene y pregunta: “¿Dónde me conviene más ir a vivir ahora, a Londres, a la Patagonia o quedarme donde estoy?” Supón que tú dices Londres y yo interpreto la Patagonia y la persona se lo cree y se va para allá y su futura pareja se queda esperándolo en Londres?

Si tú respondes una cosa y si yo no la interpreto bien y digo algo que no debiera y la gente se lo cree y luego cambia su vida por algo que yo dije mal… me parece una responsabilidad enorme que realmente no quiero tener sobre mi conciencia. Admiro muchísimo un trabajo tan necesario como el de Alex Sluky de canalizar a las personas la información de sus propios guías, pero realmente no me gustaría hacer algo así.

SH: Tranquila. No tienes que hacer nada que no quieras hacer. Yo puedo ayudarte a que hagas lo mismo que ya haces pero con más efectividad. Esa es mi única intención. En este caso concreto que me planteas, mi respuesta sería mostrarle a esa persona lo que no está viendo para que ella pueda tomar esa decisión por sí misma.

De hecho, lo que más me gustaría es enseñarte a ti a que lo veas tú también y se lo puedas comunicar a la persona en el momento más indicado y de la forma que le sea más útil.

K: ¡Ha, bueno! Así ya cambia la cosa, esto me suena muy bien.

SH: Bueno, pues vamos a empezar de una vez.

K: ¿Ahora? Bueno, vale. Dime por favor, ¿qué le puedo decir a mi ahijado S que está aquí mismo en la sesión? Estoy preocupada porque veo que sigue fumando marihuana y creo que no le ha servido de mucho la charla sobre las plantas que di en el taller de introducción al chamanismo que tomó conmigo.

SH: Lo que le tienes que decir ya lo sabrás en su momento, cuando estés frente a él y lo escuches sin prejuicios. Así es que vamos a trabajar primero contigo. Lo que tú esperas que yo te diga es algo que le ayude a dejar la marihuana porque tú crees que le ha pasado lo mismo que a ti y que en estos momentos está obstaculizándole el camino y haciéndole perder el tiempo. Eso es lo que te preocupa, ¿verdad?

K: Sí.

SH: Pues yo te digo que esa es una suposición muy arriesgada que proyectas desde tus propias creencias. Tienes que abandonarlas antes de hablar con él. Ábrete a la posibilidad de que quizá él está aprendiendo algo en estos momentos al seguir fumando, pese a haber escuchado tu charla.

Tienes que pensar únicamente en él y en lo que será más útil para él. No en ti. Cuando estás juzgándolo porque sigue fumando, en realidad estás pensando en ti, en que él ha desoído tu mensaje. Esa es una suposición que estás tomando como certeza, incumpliendo el Segundo Acuerdo Tolteca, por cierto...

Y si partes de una suposición equivocada, tu conclusión también lo estará. Si crees que no ha escuchado tu mensaje, entonces piensas que tienes que repetírselo para que te haga caso. Y de nuevo no estás pensando en él, sino en ti, en lo que TÚ tienes que hacer para conseguir que él haga lo que TÚ crees que debe hacer.

Por eso es que tienes que liberarte de tus juicios y suposiciones antes de estar frente a él. Y sobre todo, tienes que liberarte de la necesidad de esperar un cambio en él a partir de lo que tú le digas. Tienes que liberarlo a él de tus expectativas.

K: ¿Entonces no tengo que hacer nada más que escucharlo libre de expectativas y prejuicios?

SH: Así es. Esto es un arte que requiere práctica. Tienes que estar completamente presente para él y escuchar en verdad lo que te está diciendo ya que él mismo te hará saber lo que necesita en esos instantes.

A) Habrá momentos en que lo único que tienes que hacer es escuchar con atención para que la persona se escuche a sí misma y aprenda de lo que ella misma está diciendo. Esto es muy efectivo para cualquiera, pero sobre todo para las personas que tienden a hacer por sistema lo contrario de lo que alguien les sugiere.

B) En cambio hay otros que necesitan una confirmación externa a lo que ya están viendo por sí mismas y necesitarán oírla de tus labios.

C) También hay muchos que ya saben a dónde ir, pero no saben cómo llegar allí. Así es que no sirve de nada que les repitas lo que ya saben. Lo único que tienes que hacer es mostrarles cuál es el siguiente paso para llegar a donde se han propuesto.

Llegar de un lugar a otro requiere una serie de pasos y cuando tienes la mirada puesta en la meta, no la tienes puesta en el siguiente paso y no puedes darlo porque no lo ves.

Alguien que está atrapado en una adicción y que ya lo ha visto, no necesita que le repitas que le conviene mucho escapar de esa adicción. Lo que necesita es que le ayudes a ver cuál sería el primer paso para que pueda salir de ella. Y sólo él mismo te puede decirte cuál es el siguiente paso para él. Y sólo te lo dirá si tú lo escuchas con el corazón abierto y sin expectativas.

Una vez que le hayas ayudado a percibirlo, tienes que desapegarte del resultado y permitir que él elija si quiere dar ese paso o no. Y la próxima vez que lo vuelvas a ver, si ya eligió dar ese primer paso, entonces puedes ayudarle a ver cuál es el segundo. Y si no lo ha dado, puedes ayudarle a que vuelva a elegir. Eso es todo. En verdad es un arte muy sencillo y muy humilde el que me gustaría enseñarte.

K: Bueno, pues me parece genial. ¿Puedes decirme cuál es mi siguiente paso?

SH: Salir de la cama.

K: Jeje.

Comprendí perfectamente lo que me quiso decir SH con eso. Me vi a mí misma en la cama con Joanra y el Triky abrazándonos los tres. Desde hace tiempo esa es mi imagen de la felicidad: estar en la cama con mi esposo y nuestro hijo-gato. Siento que me ha costado tanto trabajo conquistar esta felicidad, que quiero disfrutarla al máximo. Llegar a tener una pareja a quien amar y por quien sentirme amada; llegar a tener una casa con un espacio propio para mi ordenador y mi cojín de meditar; llegar a tener lo mínimo para no pasar penurias económicas… Todo eso me costó tanto trabajo conquistarlo... Y sí, es verdad que por querer disfrutarlo al máximo no me apetecía salir de la cama. Por ejemplo hacía días que un amigo que me invitó a viajar a Francia para dar un taller y yo no le había confirmado si iba o no por lo ajeno a mi gozo que me resultaba la simple idea de ir tan lejos y estar alejada de mi pequeña familia. Y con este canijo frío invernal gallego… ¡Uf!

O sea que yo estaba en la categoría C. Ya sabía cuál era mi siguiente paso, pero necesitaba una confirmación externa para poder ponerme en marcha. (Lo de las letras de las categorías lo acabo de poner yo ahora, por pura finalidad didáctica.)

SH: Para convertirte en una buena guía, como Perséfone, tienes que salir de la cama. Medita sobre esto y sintonízate con la energía del arquetipo para encontrar la fuerza que necesitas ahora.

 

 

Perséfone

Bueno, aquí tengo que hacer un inciso para explicar un poco el mito de Perséfone y Démeter, que en realidad es el núcleo de los Misterios de Eleusis que tanto me gustan:

Démeter es la Diosa de la Tierra, a ella hacían ofrendas los griegos para pedir una buena cosecha. Es una de las Diosas con las que Zeus tuvo hijos, en este caso una hija, Perséfone. Cuando era una joven doncella, inocente e irresponsable, le llamaban la Koré. Siendo Koré, fue raptada por Hades, hermano de Zeus y rey del inframundo, al que los griegos también llamaban genéricamente “el hades”.

Démeter, que estaba muy orgullosa de su hija y muy apegada a ella, se puso furiosa cuando se enteró del rapto y fue a exigirle a Zeus que hiciera algo para que Hades la devolviera a la Tierra.  Zeus no le hizo caso porque pensaba que Hades era un buen partido para su hija, ya que después de todo era su hermano y tenía unos bastos dominios sobre los cuales reinar.

Démeter no se quedó conforme y estaba tan triste y furiosa que provocó una gran sequía en toda la Tierra. Presionado por la inminente muerte de los mortales humanos, Zeus mandó a su hijo Hermes a rescatar a su media hermana del inframundo.

Antes de regresar a la Tierra, Hades le dio unos granos de granada que ella se comió. Cuando Démeter volvió a ver a su hija, lo primero que le preguntó fue que si había comido algo en el hades. Ella dijo que sí, pero mintió al decir que Hades la obligó. Por haber comido aquellos granos de granada tenía que volver periódicamente al inframundo.

Los griegos dividían el año en solo tres estaciones y la Koré tendría que pasar una de ellas en el hades y las otras dos con Démeter en la Tierra.  Es allí cuando deja de ser Koré y pasa a ser Perséfone. Se vuelve entonces la reina del hades y sirve como guía a todos los personajes ilustres que visitan el inframundo. Allí comienza a tener responsabilidades. Con el tiempo aprende muchas cosas y encuentra en Eros el amor verdadero. Afrodita se lo disputa y Zeus resuelve la disputa disponiendo que Eros pase una estación con cada una de las dos y la tercera la pase solo.

 

 

El camino de Koré a Perséfone

La primera vez que estuve en Barcelona me quedé unos días en casa de Mireia Darder una amiga de mi tía Angélica. Mireia que es psicóloga gestalt me instaló en su bien surtida biblioteca donde encontré una joya de libro que ha cambiado el rumbo de mi vida en dos ocasiones. Se llama Las diosas de cada mujer de Jean Shinoda Bolen. Esta psicoanalista utiliza la energía de los arquetipos de las diosas griegas para aportar modelos de desarrollo evolutivo a los diferentes tipos de mujeres.

Al leerlo por primera vez me identifiqué inmediatamente con el arquetipo de Koré-Perséfone. En primer lugar porque me encanta este mito tan vinculado para mí con el tema de las drogas debido a los Misterios Eleusinos.

Eleusis es una ciudad que está a 20 kilómetros de Atenas donde se practicaban unos ritos relacionados con Démeter y el ciclo anual de ida y vuelta de Perséfone entre la Tierra y el Hades. En esos ritos anuales se ingería una bebida misteriosa llamada Kyqueón, y algunos investigadores creen que entre sus ingredientes estaba el Claviceps purpurea, un hongo que parasita los cereales y que es el precursor del LSD.

Eleusis

Independientemente de esta inclinación mía por el tema de los psicoactivos, la autora describe a una persona guiada por el arquetipo de Perséfone como una niña mimada, una niña de mamá sobre todo, que muchas veces ha sufrido algún abuso sexual en su infancia. En su adolescencia o juventud cae en la desesperanza, la depresión, la enfermedad psiquiátrica, las adicciones, etc. Al salir de allí por sí misma, se vuelve una guía para otros y en su madurez termina siendo una excelente terapeuta, normalmente sin credenciales profesionales para ejercer tal oficio, sino acreditada únicamente por su propia experiencia personal y sus propios hallazgos.

La primera vez que leí el libro, me di cuenta de que era una Koré total y quise convertirme algún día en una Perséfone total. La autora dice que una mujer que tenga esta identificación, para crecer, necesita volverse responsable. Dejar de picar aquí y allá y comprometerse en algo hasta llevarlo a término. Sus vías de crecimiento son el compromiso y la responsabilidad.

En aquellos momentos el arquetipo me dio tanta fuerza que me comprometí a terminar mi Guía-Drogui. Cogí el teléfono y me decidí a pedirles entrevistas al especialista catalán en psicoactivos, Joseph María Fericgla, al director de la revista Cáñamo, al director de una asociación antiprohibicionista y a otras personas más.

Unos tres años después, ya casada, volví a leer el mismo libro de Shinoda Bolen porque estaba coordinando un taller experimental de apoyo para salir de las adicciones y me pareció una buena idea que los participantes leyeran y expusieran los arquetipos de los Dioses y las Diosas (hay dos libros, uno para hombres y otro para mujeres).

Al leer por segunda vez el capítulo de Perséfone, constaté que si bien había crecido un poco, aún seguía siendo la Koré en relación con mi esposo. Porque pretendía que él me mantuviera económicamente mientras yo hacía las cosas que me divertían. Yo me escudaba en la creencia de que era mi patrón familiar: mi mamá en la casa y mi papá trabajando y aportando el dinero para la casa.

Pero claro, mi mamá es toda una Démeter y sabe cómo llevar una casa. Yo no. Yo, ni me dedicaba a atender la casa, ni aportaba dinero. Me dedicaba a escribir y a hacer lo que me interesaba, de forma no remunerada, por lo general. Así es que había un desequilibrio en la relación con mi esposo. Él estaba justamente resentido y teníamos muchos problemas al respecto. Yo vivía en mi mundo pensando que si estaba cumpliendo mi misión en la vida, el Universo se encargaría de mantenerme a través de mi esposo. No me daba cuenta de lo que estaba haciendo hasta que lo leí en palabras de Shinoda Bolen cuando citaba un ejemplo de lo mal que trataban las Korés a sus maridos, actuando como hijas y no como esposas, creyendo que era obligación del marido mantenerlas como las mantenía su padre, ¡y además indignándose como princesitas si el marido les pedía algún favor a cambio! Jeje…

Esta segunda vez el arquetipo me dio fuerza para responsabilizarme de mi propia manutención económica y tiempo después logré hacerlo.

 

Démeter

Me dio mucha emoción entrar al espacio sagrado del gran arquetipo que tanto me había ayudado en otros momentos. Estaba muy emocionada por ver cuál sería su siguiente aportación en mi camino. Como no tenía el libro para leerlo por tercera vez, lo que se me ocurrió fue rememorar el mito en mi mente y ver qué pasaba a partir de allí.

demeter

Comencé viéndome nacer como hija de una mujer con un gran arquetipo de Démeter y con un gran padre, tan ausente como Zeus (aunque creo que mi papá está más regido por el arquetipo de Apolo). Mi mamá y yo nos llevábamos muy bien, hasta mi adolescencia, época en la que nos peleamos profundamente por la libertad que ella me negaba. Fui muy rebelde y llegué a odiarla.

Afortunadamente mi sabia y amorosa madre nunca ha dejado de amarme y de sentirse muy orgullosa de mí. Siempre me ha visto como una extensión suya, como la continuación de lo que ella no pudo hacer, que fue estudiar una carrera y disfrutar de su profesión. Desde niña ella tuvo que ayudar a su madre a criar a sus hermanos menores. Luego estudió comercio y se colocó de secretaria en el juzgado municipal aportando su sueldo para sostener a su familia.

Tiempo después, cuando se casó como mi padre, se dedicó a dar a luz a sus cuatro hijos y a cuidarlos de tiempo completo. Hasta que yo comencé a ir a la universidad, ella se inscribió en la Federación Internacional de Mujeres Profesionistas y de Negocios y empezó a salir de casa y a desarrollar sus grandes dones de liderazgo y de apoyo a los demás. Yo estaba en la sección juvenil de su club, el YCW, junto con las otras hijas de sus amigas. Las “mujeres jóvenes de carrera”, como nos llamaban las mamás, siempre reconocimos el esfuerzo que hicieron todas ellas (ya que la mayoría no eran profesionistas, sino amas de casa y pequeñas empresarias), para que nosotras sus hijas tuviéramos la oportunidad de ir a la universidad y de gozar de la libertad que ellas no pudieron.

A pesar de este reconocimiento generacional, hasta que me fui a vivir sola fue cuando realmente comencé a valorar todo lo que mi madre hacía por mí… ya que me di cuenta de que no sabía hacer nada de lo que se requiere hacer para tener una casa limpia y funcionando, porque ella siempre se hizo cargo te todo. A veces con ayuda externa y a veces sola, pero siempre mantuvo la casa en orden.

Sin embargo, fue hasta hace poco cuando terminé de reconciliarme con mi mamá. Vino a visitarme a Santiago de Compostela. Mi tía Angélica, que llegó con ella, nos puso a hacer un ejercicio terapéutico que a mí me resultó muy doloroso. Tenía que dejarme abrazar por mi mamá como si yo fuera una niña, escuchando su corazón. Lloré muchísimo la primera vez que lo hice y esa noche tuve unos sueños terribles donde las partes rebeldes de mi conciencia prefirieron morirse antes que reconciliarse. Afortunadamente mi mamá y yo seguimos con la terapia del abrazo durante toda su estancia y yo terminé completamente reconciliada con ella y pude permitir que fluyera de nuevo el movimiento de amor que había quedado interrumpido en mi adolescencia.

Al rememorar todo esto bajo el efecto de la ayahuasca, comprendí que mi mamá, como buena Démeter, pensaba que cuando yo estaba lejos de ella, estaba raptada en el inframundo y sufría mucho por mi ausencia. Desde que vine a vivir a España siempre que me llamaba por teléfono trataba de convencernos a Joanra y a mí para que fuéramos a vivir a México. Hasta que vino a vernos a Galicia y vio que su hijita estaba en el paraíso y no en el hades que se temía. Entonces se ha quedado ya sin argumentos y no ha vuelto a pedirnos que vayamos a vivir a México.

En esos momentos comprendí qué tan difícil debía resultarle eso a una madre Démeter y le prometí a la maravillosa alma de mi madre ir a verla por lo menos una vez al año para compartir todo lo bueno que sucede en mi vida gracias a ella. Prometí tomarme tiempo para pasarlo bien las dos juntas, escucharla, estar con ella, aprender de ella...

Estuve llorando agradecida por el gran regalo de tener una madre amorosa y nutricia como la mía. Y más me alegré de poder disfrutar de su presencia con plena conciencia mientras aún está aquí conmigo en la Tierra.

 

Vercingetórix

Lo siguiente que voy a contar es una de las cosas más extrañas y maravillosas que me han sucedido últimamente. Resulta que la última vez que estuvimos en México, Joanra y yo, nos quedamos a dormir en casa de mis papás y los dos despertamos al mismo tiempo, sobresaltados. Yo le dije: “¡Acabo de tener un sueño en el que un grupo de personas estaban comentando que mi papá fue Vercingietorix!” Él me respondió: “¡Pues seguro que es cierto porque yo soñé que estábamos en una máquina del tiempo revisando nuestras vidas pasadas y nos decían que todo iba muy bien!” Me dijo que no se acordaba de nada concreto sólo que en resumen todo iba muy bien y me pidió que le contara lo que yo recordaba. El sueño era bastante largo, pero esta era la parte sobre mi papá:

En el baño del Sucre (mi escuela primaria), estaban dos mamás con sus respectivas niñas, hablando de una lección muy importante de historia. Me maravillaba que supieran tantas cosas que yo no sabía. En algún punto decían algo del General Juan Malpica (mi papá no es general, es veterinario) y al referirse a él de nuevo le llamaban el Vercingietorix. Lo estaban llamando por el nombre que tuvo en una de sus vidas pasadas. Decían que todo estaba muy bien ahora y que eran unos tiempos muy interesantes los que se vivían en Europa.

Entonces Joanra y yo nos preguntamos: “¿Y quién fue Vercingietorix?” Ninguno de los dos recordábamos haber escuchado ese nombre. A mí me sonaba como algo romano y enseguida fui por un tomo de la enciclopedia dedicado a los principales generales romanos, pero no encontré nada. Entonces nos levantamos y nos conectarnos a Internet, tecleamos en el google la palabra Vercingietorix y esto fue lo primero que leímos:

Quizás quiso decir: Vercingetorix  

Hicimos clic sobre el nombre correcto y el primer enlace que leímos fue el de la Wikipedia:

Vercingétorix (pronunciación latina: verkinguétorix, este nombre es la transliteración de la palabra compuesta céltica "Wer-king-gheto-riks" cuyo significado más probable es "Jefe de los grandes guerreros") (?, 72 adC - Roma, 46 adC) era el jefe de la tribu gala de los auvernos (la cual dio nombre a los territorios de la actual Auvernia -centro de la actual (Francia)- cuando se produjo la invasión de las Galias por los romanos. La leyenda dice que dirigió la coalición gala que se enfrentó a Julio César, capitulando finalmente en 52 adC.

En cuatro años de guerras incesantes, César había conquistado, para Roma, en el oeste, más vastos territorios que los que anexionara Pompeyo en las regiones del este. Pero apenas se retiró César hacia la Galia Cisalpina, los belgas se sublevaron (-53) y al año siguiente, la Galia se levantó en masa, acaudillada por Vercingétorix, que deseaba una nación libre y unida. En vez de presentar batalla campal a los romanos, cuya superioridad militar en táctica y en armamento los hacía prácticamente invencibles, los extenuó antes del golpe decisivo. Cuando César iba a atacarlo, el rebelde se retiró lentamente, incendiando y arrasando, a su paso, las aldeas y los campos. Así, alejaba cada vez más a sus enemigos de sus bases de operaciones, y dificultaba su abastecimiento.

La lucha de las legiones republicanas romanas lideradas por Cayo Julio Augusto Cesar contra el pueblo galo fue ímproba y dura, y en ella César sufrió algunos reveses, entre las victorias de César se cuentan la toma de la ciudad de Avaricum (Bourges) seguida del exterminio de 40.000 de sus habitantes (las mujeres jóvenes y los niños fueron enviados como esclavos a Roma). Así el romano, al cabo de doce meses, cercó a Vercingétorix en el oppidum de Alesia. Los galos reunieron -según las fuentes romanas- un ejército de más de 200.000 hombres, que atacaron a los sitiadores (entre los que se contaban germanos * aliados de Roma contra los galos) estrellándose contra el tremendo sistema de fortificaciones romanas. El ejército galo fue derrotado y Alesia debió rendirse por hambruna. Como sus compañeros se negaron a matarle, Vercingétorix vistió su más rica armadura, montó su caballo de batalla, fue hasta el campamento de César, y arrojó a los pies del romano su espada, su casco y su venablo, en senal de rendición. En ese momento Julio César respetó la vida de su cautivo, a quien envió a Roma donde estuvo cinco años en la Cárcel Mamertina, hasta que J. César, le hizo desfilar en su cortejo de triunfador, en el que el líder galo fue decapitado. César, que había sido cruel en la represión, luego -y con miras a obtener el poder absoluto de Roma- intentó ganarse la voluntad de los galos derrotados mediante una política de control relativamente benigna, consolidando así la dominación romana en la Galia (51 adC.).

http://es.wikipedia.org/wiki/Vercinget%C3%B3rix

vercingetorix

Joanra se fue a desayunar y yo me quedé leyendo otras pocas de las primeras 608.000 páginas registradas en google sobre Vercingetorix. Resulta que además de los documentos históricos, hay películas, cómics ¡¡¡y hasta juegos de ordenador sobre las batallas de Vercingetorix y Julio César!!!

Viendo la magnitud de ese material, me pareció increíble que yo no supiera nada sobre él. Pensé que por lo menos alguna vez debí haber escuchado o leído su nombre en algún lugar y se me habría quedado grabado en el inconsciente, aunque ahora no lo recordara para nada. De hecho, si no fuera por el sueño confirmatorio de Joanra, quizá hubiera pensado que el mío era un curioso simbolismo producido por algún recuerdo inconsciente.

Afortunadamente Joanra y yo ya hemos viajado juntos en nuestros sueños alguna que otra vez y despertamos con recuerdos similares. Él viaja más seguido a dimensiones elevadas, o por lo menos regresa con más recuerdos que yo… Muchas veces tiene sueños simbólicos premonitorios. Por eso me dio mucha confianza su sueño simultáneo acerca de la máquina del tiempo y las vidas pasadas.

Además, conforme fui leyendo la información de Internet, cada vez me quedaba más claro que efectivamente, si mi padre fue Vercingetorix, eso explicaría muchísimas cosas sobre su vida actual y la de toda la familia Malpica.

En una web sobre los druidas encontré esta versión sobre su rendición:

[…] los refuerzos galos, aunque muy numerosos (unos 250.000 hombres), tardaron un mes en llegar, y no pudieron alcanzar la ciudad gala ni atacar debidamente la fortificación romana. Aunque podían verse desde lejos, no era posible la comunicación ni la coordinación de movimientos entre Vercingetorix y los galos del exterior. El hambre se hizo patente y las posibilidades de acabar con el asedio llegaron a ser prácticamente nulas. Así que, para impedir la muerte de los suyos por hambre, Vercingetorix se entregó a César a cambio de que nadie más muriese.

Y lo hizo de una manera ceremonial, dando tres vueltas con su caballo blanco en torno al jefe romano, lo cual algunos lo interpretan como una forma de triskel, símbolo con el cual entregaba a su vencedor las tres partes de la sociedad celta: el cuerpo (tierras y gentes), la mente (forma de vida y cultura) y el espíritu (dioses y héroes). Tal vez aquel ritual suponía entre los celtas que el vencedor sabría aceptar debidamente lo que se le ofrecía y que mostraría su clemencia y buena voluntad. Pero César, o no lo supo interpretar así o no estaba dispuesto a cambiar sus ideas; puede incluso que de cara a Roma no pudiese hacer otra cosa.

http://www.manuelvelasco.com/webs/triskel/vercingetorix/

vercingetorix y cesar

Terminé llorando frente al teclado, absolutamente reconciliada con mi padre y adorándolo de nuevo como cuando era niña y él era mi héroe más admirado. Recuerdo una vez que llegó súper contento y cagó a mi mamá y le dio vueltas, feliz, anunciándole que lo habían elegido presidente de la Asociación Ganadera del Estado de México… A mí me parecía un sol, guapísimo e importantísimo.

Mi papá estudió veterinaria para seguir a su propio padre, igual que yo estudié ciencias políticas para seguirlo a él y cumplir las expectativas de mi abuela. Pero la verdadera vocación de mi padre siempre fue la de político, igual que mi verdadera vocación ha sido siempre la de druida, jeje…

Ya estando en la universidad fue presidente de la asociación de alumnos de veterinaria y aunque heredó el rancho de mi abuelo y se dedicó a ser veterinario algunos años, siempre estuvo involucrado en cargos de liderazgo. Hasta que terminó dedicándose profesionalmente a la política local de Tlalnepantla, uno de los municipios más grandes de México, con casi la misma población que reunió Vercingetórix bajo su mando en la época de los celtas…

Mi bisabuelo y mi abuelo fueron presidentes municipales de Tlalnepantla y tanto mi papá como sus hermanos han intentado a toda costa continuar con la tradición. Su hermano mayor, fue el primero que quiso ser candidato y compitió contra mi papá. Ninguno de los dos ganó la candidatura pero sí una fuerte enemistad, que concluyó cuando ambos se unieron contra la posible candidatura del hermano menor. Finalmente ninguno de los tres ganó y luego se metió también a la política un cuarto hermano, pero en el PAN. Mi papá se fue al PRD y los otros dos se quedaron en el PRI. Todos luchando por la presidencia. En los periódicos locales se burlaban y decían que mi abuela jugaba segura a ganar con tantos candidatos. ¡Pobre de mi abuelita! Sus hijos siempre se han peleado entre ellos, ya sea por cuestiones de la herencia o por la política, aunque hacia fuera siempre han sabido cerrar filas y están muy orgullosos de ser Malpicas. ¡Típico comportamiento individualista de guerreros celtas!

En dos ocasiones mi padre estuvo a punto de lograr la ansiada candidatura, pero al final la perdió. La segunda vez fue cuando cayó de mi pedestal. No podía entender cómo es que se sometía a la corrupción y dejaba que le hicieran un fraude tan flagrante ya que por primera vez el PRI decidió elegir democráticamente a su candidato a presidente municipal, mi papá ganó las elecciones y luego le hablaron por teléfono y le dijeron que siempre no sería democrático, sino por “dedazo” e impusieron a otro. La gente estaba furiosa y querían defender a mi papá, querían salir a protestar y mi papá recibió otra llamada para que los apaciguara. Yo supuse que fue algún tipo de amenaza, pero ahora creo que no, que sí nos dijo la verdad, que simplemente le recordaron “la disciplina partidista” y él la acató.

Ahora, después de saber toda la historia del Vercingetorix, entiendo que probablemente alguna parte de él se sintió aliviada de no tener de nuevo en sus manos la responsabilidad de guiar a tantas almas

Yo por supuesto, en esos momentos de mi adolescencia rebelde, no lo entendí así para nada. Juzgué su comportamiento como falta de valentía y me puse furiosa porque me pareció que no sabía defender sus derechos, sentí que a toda la familia nos dejó embarcados en falsas esperanzas, y que todos habíamos desperdiciado muchísimo tiempo, dinero, esfuerzo e ilusiones por algo que a él, en realidad, le importaba menos que a nosotros. Realmente estaba muy desilusionada pero por suerte no me atreví a decirle nada a mi papá. Lo viví todo en silencio. Seguí colaborando con mi papá, ayudándole a redactar sus discursos y a preparar sus nuevos proyectos. Pero eso sí, ya del PRI y su corrupción no quise saber nada. Así es que me fui a explorar otros partidos que también me desilusionaron, luego me convertí en observadora de Alianza Cívica, estuve en Chiapas con lo que quedaba de los zapatistas y finalmente terminé hastiada de toda la política mexicana.

Mi padre por su parte, sigue amándola y temiéndola secretamente. Después de otra injusticia que le hicieron los del PRI, aceptó una candidatura externa del PRD para diputado local. En esa época el PRD era un partido minoritario. No hubo recursos para la campaña y aquello fue otra pérdida muy dolorosa para toda la familia. Creo que esa vez también lo fue para mi papá porque empezó a beber más de la cuenta. Mi mamá trataba de impedirlo vigilándolo y él me pedía a mí que le comprara sus botellas de tequila, jeje. Yo lo hacía porque nunca le he podido negar nada y porque en el fondo estaba confiada de que ya lo dejaría cuando él quisiera. Y no defraudó mi confianza. Cuando el cardiólogo le dijo que tenía la tensión muy alta y tenía que dejar de beber, lo hizo inmediatamente, con la misma sencillez y fortaleza que cuando decidió dejar el tabaco años antes. Mi papá siempre ha sido un enamorado de la vida.

Afortunadamente poco a poco van mejorando las cosas con sus hermanos. Ya hizo las paces con el mayor y ahora ambos se preparan para aceptar que su tiempo ya pasó y que deben ceder su oportunidad y sus conocimientos a los hermanos menores. Creo que alguno de ellos seguramente sí será el próximo candidato a la presidencia municipal que ahora está en manos del PAN.

Reconciliarme con mi padre sí que me fue fácil. Mi mamá fue la que me impuso límites y por eso estuve resentida con ella mucho tiempo, pero mi papá siempre me consintió y me apoyó en todo. Realmente no puedo pensar en un mejor padre. Cuando leí lo de Vercingetórix me sentí mal conmigo misma por mi gran ignorancia, por juzgarlo tan severamente y sin ningún conocimiento de la verdadera historia de su alma, pero mi amor siempre estuvo allí intacto debajo de la decepción.

En el caso de mi padre lo único que se restauró fue mi admiración y mi respeto por él y por su sabia alma que está buscando la forma de resolver su dolor de pérdida y recuperar todo su poder, quizá dándose una nueva oportunidad de ejercerlo con toda la sabiduría que ha adquirido su alma desde entonces. Y seguramente que ese tránsito pasa por resolver sus diferencias con sus hermanos, que es lo que está haciendo ahora…

No creí que la información del sueño se me diera sólo para que yo me reconciliara con mi padre, pensé que además debía compartirla con él de algún modo, ya que lo soñé precisamente mientras estaba en México, en su propia casa... Pero claro, mi padre no cree en todas las cosas que yo creo ahora… Así es que ¿por dónde empezar?

Uno de esos días que acompañé a mis padres al supermercado, venía yo conduciendo y él sentado a mi lado. Entonces le pregunté: “¿Crees en las vidas pasadas papá?” Me contestó con otra pregunta haciéndome ver cuál era su único problema para creer en la reencarnación: “Pero ¿qué pasa si has matado a alguien?”

Me conmovió tanto ver en qué medida había crecido su sensibilidad ante la vida propia y ajena, que en ese solo instante recuperé toda mi fe en la raza humana y le respondí con la sabiduría que él mismo me acababa de otorgar: “Pues no pasa nada papá, ¿no ves cómo está la historia de la humanidad, llena de guerras y asesinatos? Seguro que todos hemos matado a muchos y a nosotros nos han matado otros muchos… Lo extraño sería que no hubieras matado nunca a nadie… La evolución del alma consiste justamente en que ahora nos horroriza tanto la idea de pensar en matar a alguien que no volveríamos a hacerlo… Si no fuera así, no hubiéramos decidido encarnar ahora en Tlalnepantla, estaríamos encarnados en Medio Oriente matándonos unos a otros o, sin ir más lejos, seríamos parte de algún cártel de narcotraficantes aquí mismo en México.” Me dio la razón y se quedó muy tranquilo.

Así es que otro día que fuimos al Vips a tomar un café, le conté todo el sueño y todo lo que sabía sobre el Vercingetórix. Luego le regalé un libro sobre los celtas, le enseñé la estatua de Vercingetórix, las monedas… Cerró el libro y en esos momentos no quiso saber nada más. A mi mamá y a mis hermanos también les conté todo y les dejé libros de Brian Weiss. De momento allí ha quedado la cosa…

 

 

Perséfone comiendo la granada

Sintiendo un alto honor por tener la oportunidad de ser la hija de tan maravillosos padres, estuve lista para entrar de lleno en el espacio arquetípico de Perséfone, digna hija de dos poderosos dioses.

Me imaginé siendo ella y me vi comiendo los granos de granada que me daba Hades. Sentí en esos momentos la fuerza del arquetipo pulsando dentro y sobre mí. Como su recipiente, comprendí que cada mujer poseída por Perséfone genera matices que le aportan tonalidades expresivas distintas a la cíclica recreación de su historia. El hades de algunas es la esquizofrenia, el de otras es el autismo, el mío fue la adicción y la depresión.

persefone y hades

Supuse que, en tal caso, la interpretación del simbolismo del mito tendría variaciones sutiles para cada mujer-Perséfone en los distintos momentos de su vida. Por ejemplo, gracias el acto de comer los granos de granada deja de estar raptada contra su voluntad y acepta concientemente ser la reina del hades y habitar en él, sabiendo que podrá moverse entre ambos mundos. Al comer la granada se compromete voluntariamente con algo en lo que estaba sólo circunstancialmente.

La primera vez que comí simbólicamente los granos de granada me comprometí con mi estudio de las drogas, la segunda me comprometí con mi matrimonio y ahora, esta tercera vez que los comía, comprendí que me estaba comprometiendo con Singin-Heart. Ella sería mi Hécate (la reina de la luna oscura y de las encrucijadas que gobierna sobre el reino de los espíritus).

Tener conciencia de otras dimensiones es lo que significa tener a Hécate por compañera, según lo describe en su libro sobre las diosas Jean Shinoda Bolen. Dice que las Perséfone tenemos una capacidad especial para esta fusión por ser naturalmente receptivas. Por eso es que entre los varios potenciales de crecimiento de este arquetipo, señala estos dos que copio textualmente aprovechando que ahora sí tengo el libro a mano:

El desarrollo del potencial de médiums o personas psíquicas

Perséfone, como guía de los mortales que visitaban el mundo subterráneo para hablar a las sombras de la muerte, tenía una función metafóricamente similar a la de las médiums […] El carácter difuso de su personalidad, con su receptividad generalizada y falta de centro de enfoque, también facilita la recepción de percepciones extrasensoriales. Para desarrollar la capacidad psíquica, una mujer Perséfone ha de trascender su identificación con la Koré para encontrar el elemento Perséfone-Hécate que no tiene miedo de lo misterioso, encuentra su hogar en el mundo subterráneo y sabe de manera intuitiva cuándo se encuentra en una encrucijada peligrosa y debe buscar una ruta más segura.

Volverse la guía del mundo subterráneo

Una vez que la mujer Perséfone desciende al interior de sus propias profundidades, explora el reino recóndito del mundo arquetípico y no teme volver a examinar de nuevo la experiencia, puede hacer de mediadora entre la realidad ordinaria y la no ordinaria. Ha tenido experiencias irracionales sobrecogedoras o terribles, visiones o alucinaciones, o un encuentro espiritual numinoso. Si puede transmitir lo que ha aprendido a través de ellas, puede convertirse en una guía para los demás. […] Una mujer Perséfone que ha estado en el mundo subterráneo y ha vuelto, también puede ser une terapeuta-guía con capacidad para conectar a otras personas con sus propias profundidades, guiándolas a encontrar el significado simbólico y la comprensión de lo que encuentran en ellas.

Es asombroso... ahora que lo escribo aún cobra más sentido esta experiencia. Ahora percibo con más claridad la profundidad del simbolismo del granado. Éstas son las acepciones que he encontrado hasta ahora: amor, luz/oscuridad, amapola, fecundidad.

La primera vez la granada significó para mí la amapola, mi compromiso con el estudio de los psicoactivos; la segunda mi compromiso con el amor; y ahora mi compromiso con la luz/oscuridad, el mundo visible y el invisible con los que me vincula Singing-Heart…

¡Y yo estuve actuando con ella como Koré, igual que antes con Joanra, sintiéndome raptada y obligada a estar en una situación que voluntariamente busqué… ¡Huy qué fuerte! Te pido disculpas querida SH.

SH: Tranquila, no hay nada qué perdonar. Quiero que sepas que estoy aquí contigo apoyándote mientras escribes este relato.

K: ¡Gracias! Se nota mucho tu luz alumbrando mi oscuro entendimiento, querida SH.

SH: Bien, pues entonces continuemos.

 

 

Perséfone reina del Hades

Durante la experiencia, al comer la granada imaginaria. Me dirigí a SH y le dije:

K: Ahora ya me he comprometido contigo. Podemos comenzar a trabajar cuando quieras, ya estoy lista.

SH: Bien, pues comencemos ahora mismo.

K: ¿Ahora?

Y con la sincronicidad propia de la abuelita ayahuasca, resulta que en esos momentos terminó la sesión, encendieron velas, la gente comenzó a moverse, yo abrí los ojos y vi a mi amigo D frente a mí. Entonces le pregunté a mi guía:

K: ¿Qué hay con D, hay algo que podamos hacer por él en estos momentos?

SH: Ya está hecho. Sólo recibe su gratitud y déjame abrazarlo energéticamente a través de ti.

Antes de llegar a la sesión estuve en una comida con unos amigos, allí estaba él también y les comenté a todos lo que haría esa noche. Resulta que D llevaba mucho tiempo queriendo probar la ayahuasca y enseguida se emocionó y se apuntó a la sesión. Y ahora estaba frente a mí, aún bajo los efectos.

D y yo nos abrazamos y él me dijo: “Gracias Pachamama”. Lo cual me descolocó muchísimo. Yo sigo percibiéndome a mí misma, al menos físicamente, como la Koré. De vez en cuando también me encuentro cara de esposa, aunque apenas me estoy habituando a ello, ¡pero nunca me he percibido como a una madre! ¡Y menos como la Madre Tierra! Así es que preferí suponer que D estaba percibiendo la energía chamánica de SH y me mantuve quietecita y en silencio permitiendo el abrazo. Luego le pregunté cómo le había ido en la experiencia y estuve analizando sus respuestas hasta que escuché internamente:

SH: Calla y escucha, no analices, no compares sus experiencias con las tuyas, no busques referencias, no pienses en nada, sé atención pura.

Intenté hacerlo, pero su comentario fue breve y no tuve mucho tiempo para practicar. Sólo para sentir que mi alma se comunicaba con la suya en otros planos y que ellas sí tenían una conversación más larga y fluida. Me dio la impresión de que tenían mucho qué decirse, no sé cómo explicarlo porque no vi ninguna imagen, no escuché ningunas palabras, fue sólo como una impresión, como una certeza repentina de que así estaba ocurriendo en otros planos aunque en éste nuestra conversación fuera tan escasa.

Después saludé a S, mi alumno y le pregunté cómo le había ido en la experiencia. S me comentó algo también muy breve. Como yo quería practicar más lo novedoso que me resultaba convertirme en atención pura, le pregunté qué tal le iba con su novia.

Conforme S me respondía y yo lo escuchaba en silencio mental, tuve otra “certeza”. De golpe fui conciente de que S era un alma verdaderamente muy noble, que él ya podría haber dejado la marihuana hace tiempo, pero no quería moverse solo hacia la siguiente etapa, tenía amigos a quienes estaba esperando, a quienes estaba ayudándoles a alcanzar su mismo nivel para poder avanzar entonces todos juntos. Supe que si seguía fumando y “retrasándose”, era únicamente por un acto de amor hacia el grupo de almas con las que estaba trabajando. ¡O sea que al seguir fumando marihuana estaba haciendo lo que tenía que hacer en esos momentos!

Fue un gran impacto para mí. Mentalmente le dije a la gran alma que tenía enfrente: “Lo siento, no lo sabía”: Tomé nota de hasta qué punto era verdad que no me enteraba de nada y por lo tanto no podía confiar en mis propios juicios instantáneos basados puramente en lo visible, sin conocer toda la historia álmica invisible.

Igual que en el caso de mi padre, tener esta información sobre S me hizo situarme en la humildad y comprender lo que quería decirme SH.

Sentí mucho respeto y admiración pro la nobleza de S y le dije, esta vez de forma verbal, que estaba muy orgullosa de él, como ahijado mío [todos los exalumnos de mi Taller de Introducción al Chamanismo se convierten en mis ahijados y así les llamo]. Le dije que estaba haciendo un gran trabajo con sus amigos.

¡Y comprobé por su sonrisa que eso era lo que él necesitaba escuchar de mí en esos momentos! Algo que reafirmara su camino y disipara algunas dudas. Algo que era aceptación incondicional sin juicios, algo que realmente era Amor... No una regañina, ni la repetición de una lección que ya había escuchado. Sólo un simple y sincero enhorabuena, sigue adelante, estás haciendo muy bien tu trabajo querida y sabia alma, te honro y honro tu camino. Eso fue lo que le dije en silencio, agradecida con la vida por tener la oportunidad de ver las cosas como realmente son, sin el tinte oscuro de mis suposiciones y juicios errados.

Sin embargo, unos minutos después me asaltaron las dudas, ¿que tal si tampoco en estos momentos estoy viendo las cosas como son y esto es sólo una suposición más elaborada? Afortunadamente esta vez me acordé de recurrir a mi guía.

K: ¿Cómo puedo saber si es verdadera esta percepción, esta “certeza” sobre el alma de mi alumno? ¿Qué tal si son alucinaciones mías?

SH: No lo puedes saber. Punto.

Lo único que puedes saber con certeza en estos momentos es que el simple hecho de que pueda ser cierta tu percepción sobre el camino de esta alma, desmantelaría por completo tus juicios previos sobre S y por lo tanto, dejaría obsoletas todas las conclusiones y recomendaciones que pudieras haber extraído de tan errados juicios.

K: Pues sí, esto que me dices sí que es irrebatible e incuestionable...

Ahora que lo escribo, he recordado un pasaje de un libro del teósofo Leadbeater donde dice que cuando un maestro instruye a un alumno en los planos elevados de la dimensión mental-causal, la información no se da a través de palabras, sino que es como si el maestro encendiera una luz y por ese acto el alumno pudiera ver lo que hasta entonces no le era visible:

En el segundo subplano del mundo causal, se pueden recibir enseñanzas de entidades muy adelantadas, no ya por medio de imágenes mentales, sino por el de ráfagas luminosas de imposible descripción, en que la esencia de las ideas vuela como una estrella y sus correlaciones se manifiestan como ondas luminosas sin necesidad de separada enunciación. En el segundo subplano un pensamiento puede compararse a una lámpara colocada en un aposento, que muestra a la vista todos los objetos circundantes sin necesidad de describirlos.

Yo no vi ningunas "ráfagas de imposible descripción", pero durante las conversaciones que tuve esa noche, cuando lograba volverme atención pura, sentía como si alguien hubiera encendido una luz en mi conciencia y pudiera ver cosas evidentes que nunca antes había visto.

 

 

Perséfone descendiendo al inframundo

Lo siguiente que recuerdo fue que H, el amigo de S estaba discutiendo con G y yo me acerqué a ver qué estaba pasando. Me enteré de que H quería bajar a la cocina a fumarse un porro y G le estaba advirtiendo que eso sería muy malo para su hígado en esos momentos, que debía esperar por lo menos un par de días. H insistía, G le dijo que hiciera lo que quisiera, que él ya había cumplido con su responsabilidad de advertirle que era muy mala idea. H dio las gracias por la advertencia y decidió bajar. Yo me ofrecí a acompañarlo.

Mientras bajábamos la escalera tuve la clara sensación de no ser yo, sino Perséfone, quien descendía hacia el inframundo.

No es que yo no fuera yo, en el sentido de no estar presente, sino que yo no era Karina Malpica, sino Perséfone. Yo era el arquetipo mismo actuando con plena conciencia. Entendí que ser poseída por el arquetipo era actuar desde él, completamente situada en él, como sentarme al volante de un vehículo en el que antes sólo viajaba en el asiento de atrás… En esos momentos me sentía totalmente Perséfone, hábil anfitriona del hades de los psicoactivos del cual sabía cómo entrar, cómo quedarme atrapada, cómo salir y cómo regresar voluntariamente y con una perspectiva completamente distinta.

¡¡¡Bajar esa escalera fue algo de lo más genial que he experimentado nunca!!!

Ya en la cocina perdí el enfoque, cuando H empezó a fumar y yo percibí el olor del hachís y su influencia sobre mi campo energético, sentí náuseas y estaba mareándome. Pedí ayuda a SH. Ella me dijo que no me concentrara en esas sensaciones, que permaneciera en mi centro, siendo atención pura. ¡Y funcionó! Durante toda la conversación, cuando estaba enfocada era como si no estuviera en la dimensión del humo y no me afectaba, pero a la mínima que perdía ese enfoque volvía a toparme con el humo y sus estragos.

H me ofreció de su porro. Yo le di las gracias, lo rechacé y le comenté que ya no fumaba. H me dijo que él no podía dejar de fumar, que ya lo había intentado, pero no había podido, decía que amaba el hachís. Me estuvo hablando maravillas de ese hachís en particular, esa joya que estaba fumando. Así lo describía y así lo hacía ver con su amorosa vehemencia. Creo que era la primera vez que veía a alguien que amaba verdaderamente al hachís... me recordó a mí misma en la época en que estaba verdaderamente enamorada de la marihuana, jeje.

Entonces me llamó la atención SH. Seguro que si hubiera sido el pájaro de La Isla de Huxley, me habría dicho: “Aquí y ahora señora.” Me dijo algo equivalente y yo me centré en la atención pura. Entonces le pregunté a H: “¿Y tú a qué te dedicas?” Me respondió con toda naturalidad: “Soy traficante de hachís”. Y yo también, con toda naturalidad, como si me hubiera dicho, soy panadero, continúe la conversación que comenzó a girar en torno a Ámsterdam y los diferentes tipos de hachís...

“¡Dios mío -pensé maravillada- qué adecuado para esta Perséfone, claro, es totalmente lógico, quien si no iba a estar en mi inframundo…”

Sí, así de fácil dejé de ser atención enfocada y mientras hablábamos me puse a pensar que realmente él estaba en “mi” inframundo, que estaba teniendo una conversación con una parte de mi inconsciente, igual que en un sueño. Decidí entonces hacer mi ejercicio de diálogo con los personajes del sueño, me dispuse a hablar con él como he hablado antes con los personajes oníricos de mi inconsciente. Siempre he hecho este ejercicio con intenciones terapéuticas, normalmente para poner de acuerdo a mis partes en conflicto...

En algún punto me di cuenta de que estaba divagando de nuevo y le pedí ayuda a SH.

K: H acaba de comentar que ha intentado dejar el hachís, ¿el sí necesita dejar de fumar, verdad? Es él a quien S está esperando e intenta ayudar, ¿no? Entonces ¿cómo podemos ayudarle tú y yo?

SH: Escucha con atención, él te va a revelar qué necesita en estos momentos.

Lo intenté sinceramente, pero no logré sostener la atención enfocada todo el tiempo, me ponía a hacer conjeturas o empezaba a percibir los efectos del hachís mareándome hasta que recordaba que debía ser atención pura y volvía a la inmutabilidad de mi centro. Sin embargo SH no volvió a llamarme la atención, ni a comentar nada hasta que yo me dirigí a ella casi al final de la conversación.

Bueno, el caso es que después de hablar de Ámsterdam le pregunté a H cómo le había ido con la ayahuasca y me dijo que no le había hecho efecto, que tomó ¡cuatro vasos! y no sintió nada. Entonces él me preguntó a mí si yo sabía por qué no le había hecho efecto. Yo le respondí que seguramente tenía demasiado obstruido el sexto chakra por el hachís y como lo vi con cara de what? le pregunté: "¿Sabes qué son los chakras?" Me dijo que no y me pidió que se lo explicara.

Seguramente me brillaron los ojos de alegría por estar allí, en esa escena que se me antojaba tan onírica, frente a una parte de mi conciencia pidiéndome una información que yo con gran placer estaba dispuesta a brindarle.

A partir de allí el diálogo fluyó como en el mejor guión teatral que pudiera haberme imaginado. Yo le comentaba qué funciones tenía cada uno de los chakras principales y él tomaba entonces la palabra y mediante lo que decía, me ofrecía un diagnóstico preciso de cómo estaba él en relación a ese chakra que yo acababa de describirle. A veces la conversación parecía desviarse hacia otro tema que aparentemente no tenía nada que ver y sin embargo terminaba siendo parte del diagnóstico del chakra que estábamos tratando. Entonces seguíamos con el próximo y así hasta que llegamos al séptimo.

Gracias a este diálogo me enteré de que sólo vende para poder seguir fumando, que como le gusta mucho fumar el mejor hachís, sólo compra el de mayor calidad y tiene muy pocos clientes, amigos suyos que le han dicho que el día que él deje de vender, ellos dejarán de fumar porque sólo están habituados a fumar lo mejor de lo mejor y saben que nadie más se los podrá conseguir. ¡Es un vendedor genial! Podría usar su talento para vender cualquier cosa y sin duda se haría rico...

Luego me contó muchas cosas sobre su familia y su vida personal que no es necesario consignar aquí. Pero mientras me las contaba tuve otra “certeza”, supe que él formaba parte de un grupo de almas que estaban haciendo la transición de Oriente a Occidente. Llevaban muchas vidas encarnando como árabes y apenas recientemente estaban encarnando en tierras europeas. Él era una de las almas más adelantadas de su grupo y estaba ayudando a su esposa a que próximamente ella también complete su transición. ¡Una cadena de almas amigas que se ayudan unas a otras para seguir evolucionando juntas! Me pareció verdaderamente maravilloso poder apreciar las cosas desde esta perspectiva y volví a sentir frente a H el mismo honor que sentí estando frente a su amigo S.

Era para mí como estar tras bambalinas, viendo a los formidables actores que estaban actuando sus respectivos personajes en la Tierra, ajenos a sus verdadera realidad y a sus verdaderos objetivos… ¡¡¡Fue grandioso!!!

Ya sólo mencionaré que cuando llegamos al sexto chakra, H me comentó con total seguridad que una vez vio al diablo estando en Marruecos. Dice que nunca ha sentido tal terror en toda su vida. Yo le pregunté si se trataba de una persona poseída por el diablo, o de una persona tan mala como el diablo o a qué se refería. Pero él insistió en que había visto al diablo mismo.

Entonces sentí una gran compasión por él, por todo el esfuerzo que había necesitado hasta esos momentos para protegerse del diablo. Una compasión que al mismo tiempo era una gran admiración por toda la fuerza que ha requerido hasta ahora para mantener cerrado su tercer ojo y no volver a verlo…

Sentí que allí estaba la clave de todo: tenía tanto miedo de lo que sea que haya visto que necesitaba mantener cerrado a cal y canto el sexto chakra para no volver a verlo. Por eso amaba tanto al hachís, porque si no fuera por él, su visión se despejaría y correría el riesgo de volver a ver al diablo. El séptimo por supuesto también lo tiene cerrado, no ha tenido ninguna prueba de la existencia de Dios, pero sí de la del diablo…

Pensé que sólo un alma extremadamente fuerte pudo haber escogido enfrentar una prueba de valor tan grande, una prueba enorme para recuperar su propio poder que por correspondencia también debe ser enorme... Y así entendí por fin la reverencia que muestra Kryon en sus canalizaciones hacia todos los humanos encarnados en la Tierra. Por unos instantes logré asomarme a la compleja y asombrosa maravilla de poseer un cuerpo físico en este estrambótico y entrañable planeta. Comprendí que en verdad sólo dioses fabulosamente valientes y aventureros podrían estar tan seguros de sí mismos y de su propio poder como para entrar en este peligrosísimo juego amnésico que consiste en perderse a sí mismos y volver a encontrarse de nuevo...

Y yo me encontraba allí frente a uno de estos grandes seres... ¡Relamente era algo que había que reverenciar! Tal como lo vi en esos momentos, por la fuerza de su alma, estuve plenamente segura de que H pasará esta prueba con total elegancia, pues tiene todo el coraje y la ayuda necesaria para hacerlo.

Vi que la adicción es una prueba extrema para quienes necesitamos recuperar nuestro poder personal de una vez por todas. Es un camino muy radical que seguramente otras almas más prudentes prefieran no transitar y llevar las cosas con más calma, conseguir su objetivo en más vidas…

Entonces le pregunté a SH cuál era el siguiente paso de H...

SH: Sólo necesita preguntarse por qué le gusta tanto fumar y darse cuenta del verdadero trabajo que está haciendo el hachís por él. Guía la conversación hacia este tema y coméntale con tacto las percepciones que has tenido al escucharlo. Trata de que él llegue a establecer esa conexión.

Hice lo mejor que pude, pero me cuesta mucho trabajo hablar con alguien que no comparte mis códigos actuales de comunicación. No creo que haya estado muy socrática, creo que sólo fui un poco menos doctoral que de costumbre. Necesito aprender técnicas mayéuticas, pero en fin...

Ahora que lo escribo pienso que el objeto de su miedo ni siquiera es el diablo, ni la persona que pudo haber actuado como diablo en su infancia, sino el poder mismo, su propio poder. Volver a tener su poder equivale para él a ver al diablo. Quizá por no perdonarse los errores que cree haber cometido, tal como mi padre en la batalla final de Celtas contra Romanos o yo misma con lo que sea que haya hecho mal en la Atlántida...

En tales casos nos parece más seguro no volver a tener nuestro poder, para no tener que volver a correr el riesgo de mal utilizarlo, para evitar la posibilidad de volvernos a equivocar. Por eso mejor se lo entregamos al diablo, al hachís, al alcohol, a la enfermedad, al victimismo o a lo que sea que nos permita mantenernos a salvo de nuestro propio poder. El enorme y TERRIBLE PODER de equivocarnos de nuevo...

El origen de todas las adicciones siempre es un bloqueo en el tercer chakra, precisamente el centro del poder... Esta debe ser entonces la clave de todo...

Quizá sólo decidimos recuperar todo nuestro poder hasta que estamos completamente convencidos de que no volveremos a cometer los mismos errores...

O mejor aún:

¡¡¡Hasta que nos permitimos cometer
TODO TIPO DE ERRORES
SIN castigarnos por ello!!!

Quiero preguntarte SH, ¿esto es así o me estoy proyectando?

SH: No, no te estás proyectando. Esta vez estás viendo el drama subyacente de las viejas almas que han caído y se están volviendo a levantar. No todas las almas son igual de viejas, no todas tienen este problema y por eso no es posible generalizar, pero en tu caso, en el de tu padre y en el de H, el problema sí es tal como lo estás viendo.

K: A la luz de tu sabia energía. ¡Gracias querida SH!

SH: Es un placer Karael.

K: ¿Y cómo puedo saber si estoy frente a un alma joven o no?

SH: De la misma forma que pudiste percibir que H no es un alma joven. Sólo tienes que estar completamente presente y siendo atención pura, entonces cualquier información que necesites resultará evidente.

De cualquier forma, la mayoría de las personas con las que entres en contacto en tu camino de servicio son almas que ya tienen bastante trayectoria. Algunos estarán concientes de ello y otros totalmente inconscientes.

Por las almas jóvenes no te preocupes, hay otros guías atendiendo sus conflictos, que son bastante distintos a los que tú has enfrentado.

Tú como veterana tienes conocimiento sobre la problemática que tú misma has vivido y por eso estás preparada para compartir los caminos que ya has transitado y las percepciones que has ido conquistando.

Las almas que responden a tu energía y a quienes puede serle útil tu experiencia, son las de tus alumnos, familiares, amigos y lectores. Todas ellas son almas no tan jóvenes y muchas también son veteranas de éste y otros sistemas...

K: ¿Te refieres a almas extraterrestres?

SH: Hay muchos tipos de almas encarnadas simultáneamente en la Tierra en estos momentos. Hay almas jóvenes que iniciaron su evolución en este planeta. Hay almas viejas como la tuya que aunque llevan mucho tiempo en la Tierra, algunos desde la Atlántida e incluso antes, no comenzaron su ciclo evolutivo aquí sino en otros sistemas estelares (Orión, Las Pléyades, Sirio, Lyra, etc). Hay grupos de almas viejas que apenas están llegando a la Tierra y se quedarán durante mucho tiempo, reemplanzando a los grupos que se están marchando. Y también hay algunas almas que podrían llamarse visitantes ocasionales que tienen una o muy pocas encarnaciones aquí por razones particulares que también se relacionan con su propio desarrollo álmico.

K: ¿Cuál es entonces el origen estelar de mi alma?

SH: Ya lo sabrás en su debido momento. No te impacientes... Ahora continuamos con el relato...

 

 

Perséfone actuando como canal de sanación

A esas alturas de la noche, comenzaron a llegar a la cocina otras personas que tenían hambre o bajaban a fumar tabaco. Unos entraban, otros salían Y entre charla y charla alguien me preguntó por qué había gente que no recordaba sus sueños y yo mencioné que en ocasiones esto se debe a la obstrucción del sexto chakra causada por exceso de marihuana o hachís. Entonces H me pidió ayuda para abrir el suyo y de pronto estaba yo de pie con mis manos sobre su frente. Él estaba sentado, había otras personas alrededor.

Durante la charla con los demás yo había vuelto a ser Karina Malpica pero en esos momentos de nuevo me conecté con la energía del arquetipo de Perséfone y también con la idea de que estaba trabajando sobre el sueño de la humanidad. Sentí que este hombre sentado frente a mí representaba simbólicamente a todos los traficantes que estaban vibrando a la misma frecuencia que él, o sea queriendo dejar el hachís, sin saber cómo hacerlo. Por un momento me imaginé las repercusiones que tendría el hecho de que él lo lograra, también S lo dejaría y quizá todos sus fieles clientes. Y este movimiento se extendería energéticamente abriendo una nueva línea de posibilidad para todos los traficantes que estuvieran en su misma vibración. ¡¡¡Uf, genial!!!

Pedí ser un canal claro y transparente y solicité la ayuda de Jesucristo para poder llevar a cabo esta misión con éxito. Luego le agradecí profundamente al alma de H su disposición a recibir ayuda, honrando todo el largo y árduo camino que durante tantas vidas tuvo que recorrer hasta llegar a ese sagrado momento... Se lo agradecí en nombre de la humanidad entera...

Y esa misma noche tuve la satisfacción de ver que H había elegido dar su siguiente paso, pues S y él estuvieron hablando frente a mí de la posibilidad de viajar juntos a Perú y hacer alguna dieta estricta con Jaques Mabit en Takiwasi o con un maestro ayahuasquero llamado Panduro, a quien S conoció en un viaje anterior...

Bendije sus caminos y decidí entonces seguir con el mío. Me despedí de todos y subí de nuevo la escalera como Perséfone regresando al supramundo.

 

 

Sueño lúcido con la Capitana Yaneway

Subí con la intención de dormir. Extendí mis mantas sobre el piso, me acosté, me despedí de SH, le di las gracias y le dije que le entregaba mi sueños para que siguiera enseñándome cosas. Entonces la escuché decirme:

SH: ¿Quieres practicar el sueño lúcido?

K: ¡Sí, sería genial, ayúdame por favor a prolongar mi lucidez en cuanto la alcance!

SH: Mejor empecemos de una vez, este ejercicio se llama “Entrada directa al sueño lúcido”.

K: ¡Wooo!

SH: Estas son las instrucciones: Imagínate que subes al plano mental-causal, a un espacio completamente vacío, entonces decide qué es lo que quieres soñar, crea el escenario, trae a los personajes, asígnate a ti misma un papel y comienza a desarrollar tu sueño lúcido sin limitar tu imaginación en lo más mínimo. Luego suelta un poco el control para dejar que el sueño avance por sí mismo y cuando quieras vuelve a dirigirlo concientemente. Juega a alternar entre una cosa y otra permitiendo que se expresen también los personajes para que puedas interactuar con ellos.

K: ¡Qué maravilla!

SH: ¡Diviértete mucho!

K: Gracias querida Singing Heart.

Seguí sus instrucciones con mucha emoción. Me imaginé subiendo a un ascensor de cristal sin techo cuyos botones eran los distintos planos del mapa dimensional de los teósofos. Pulse el botón del plano mental-causal, subí de largo por el astral y al abrirse las puertas de mi destino me vi salir hacia un espacio vacío completamente en blanco.

Se me ocurrió entonces que quería estar en un capítulo de Strar Trek, dentro de la nave Voyager, al lado de Kathryn Janeway y su tripulación. Me asigné el papel de aprendiz de oficial comandante, en misión estelar para recibir algunos consejos de mi capitana preferida de todas las distintas etapas de la vieja serie de televisión.

El capitán Pikard también me gusta mucho, pero definitivamente mi favorita es la Janeway porque nunca pierde sus mejores características femeninas a pesar de tener una parte masculina tan fuerte. Es muy equilibrada. Realmente la admiro y la quiero mucho, es un gran modelo de mujer, una de mis mejores inspiraciones. 

Por eso comencé mi sueño lúcido en el set de filmación de la serie, donde saludé a las almas de todos los actores y les dije cuánto los admiraba por haber elegido formar parte de esta famosa serie que ha abierto tanto las mentes de muchísimos humanos en todo el planeta en relación al tema extraterrestre y los potenciales del ser humano.

Después solté el control y la Janeway me dijo que ocupara el puesto de Chacotay, como su Primer Oficial para este episodio onírico. Así es que tuve el honor de sentarme a su lado en el puente de mando del Voyager y viajar a Warp 9 hacia el espacio desconocido, jeje…

Janeway tenía la orden de ir a observar de cerca una nebulosa de tonalidades bellísimas. Comparto con ella su ánimo científico y explorador así es que ambas estuvimos encantadas frente a la pantalla principal de la nave atestiguando la profunda belleza de uno de los millones de espectáculos del espacio exterior de nuestro querido Universo.

Yo le hablé de algunos de los capítulos que más me habían gustado, de las lecciones que más me habían servido… como un memorable episodio en el que el Voyager cae en una especie de hoyo negro donde hay otras dos naves ya atrapadas que vienen a robarles alimento y materiales. Ella les da más aún de lo que le han robado y con sus grandes dotes diplomáticas y de mando, termina convenciéndolos de que si unen sus fuerzas podrán escapar juntos. Cosa que por supuesto sucede…

Janeway siempre me hace ver que tomar las decisiones que más benefician al conjunto, es lo que a largo plazo más beneficia al individuo. Por eso hay que pensar siempre en términos globales y a largo plazo, conservando la fe mientras ese mejor futuro común apenas se está gestando y aún no se puede ver ni remotamente.

También hablamos del fantástico recurso literario de las anomalías temporales y los viajes en el tiempo para tomar elecciones distintas a las que ya hemos explorado y resultan fallidas.

De repente sonó la alerta máxima, pero no porque vinieran los Borg o algún otro invasor desconocido. Era una broma de Neelix que entró con una bandeja con café negro para la capitana y un vasito de ayahuasca con sabor a deliciosas frutas talaxianas para mí… Jeje…

Tuve la clara impresión de que en los momentos en los que yo soltaba el control, SH lo tomaba y participaba conmigo de una forma mucho más lúdica y fluida que con los diálogos anteriores que habíamos estado sosteniendo.

En su libro Destino de las Almas, Michael Newton (un psicólogo que hace regresiones a muchas almas jóvenes, a quienes lleva al espacio intermedio entre una vida y otra para que vean por qué eligieron vivir determinadas cosas), comenta que algunas almas que recién acaban de desencarnar, pueden tener ciertos conocimientos y habilidades que les permiten manejar los sueños de algunos de sus seres queridos para despedirse de ellos y tranquilizarlos. Y esto lo pueden hacer de dos maneras:

1. Alteración del Sueño. Aquí una habilidosa alma ingresa en la mente de quien duerme y altera parcialmente un sueño existente que tiene lugar en ese momento. En esta técnica, que yo llamaría de interlineación, los espíritus se posicionan como actores entre las líneas de una obra de teatro improvisada, por lo que quien sueña no percibe alteraciones de guión en la secuencia. […] Por difícil que parezca este acercamiento, para mí es evidente que no es tan compleja como la segunda técnica.

2. Creación del Sueño. En este caso el alma debe originar e implantar completamente un nuevo sueño, diseñado y construyendo un escenario de las imágenes para crear una representación que tenga un significado que se acomode a su propósito. Crear o alterar escenas en la mente de quien sueña tiene el fin de transmitir un mensaje. Esto refleja un acto de servicio y de amor. Si la implantación del sueño no se realiza con la habilidad necesaria para hacer que el sueño tenga significado, la persona seguirá y despertará en la mañana recordando sólo fragmentos inconexos o quizá nada con respecto al sueño.

Así es que, si esto pueden hacer las almas jóvenes, los experimentados guías de alto nivel como Singing-Heart deben tener mucho más recursos para transmitirnos información en nuestros sueños y ensoñaciones...

Por cierto que Michael Newton está convencido de que toda la información que se le ha permitido recibir de las almas de sus pacientes bajo hipnosis profunda y que él ha transmitido en sus libros, se está dando en estos momentos a la humanidad principalmente para que evite caer en el peligro de las adicciones y comprenda el sentido espiritual de su existencia:

Yo creo que una puerta espiritual ha sido abierta a nuestra inmortalidad porque el negarnos este conocimiento ha demostrado ser contraproducente en la actualidad. En el mundo del espíritu que he conocido, si algo no funciona bien en la Tierra, puede ser cambiado. Los bloques de amnesia fueron concebidos para prevenir respuestas condicionadas ante ciertos eventos kármicos, sin embargo, los beneficios de la amnesia ya no parecen superar las desventajas de una vida inmersa en el vacío de la apatía inducida por los químicos. Hay demasiadas personas tratando de escapar de la realidad porque ya no ven propósito o significado a su identidad. Las drogas y el alcohol en las sociedades populosas y tecnificadas alrededor del mundo se asocian a la ausencia de espíritu porque los sentidos ególatras del cuerpo son los que dominan. […]

Basado en el producto de mi experiencia, he llegado a convencerme de que cada uno de nosotros en la Tierra tiene su propio guía espiritual, quien habla a nuestra mente interior si somos receptivos. […] No hemos recibido nuestros cuerpos por capricho de la naturaleza; fueron seleccionados por nosotros mismos con la ayuda de consejeros espirituales, después de haber observado otros cuerpos ofrecidos como alternativa y aceptado el que tenemos actualmente. Además, no somos víctimas de las circunstancias, estamos comprometidos con nuestro cuerpo para participar activamente en la vida y no como simples espectadores. No debemos perder la idea de que hemos aceptado un sagrado contrato de vida, lo que significa que los roles que jugamos en la Tierra son en realidad más grandes que nosotros mismos.

Me gustaría cerrar con broche de oro este relato citando las palabras de un paciente del doctor Newton, un alma sabia que describe de esta forma su percepción de este largísimo juego de encarnar, desencarnar, olvidar lo vivido y volver a empezar:

Venir a la Tierra es viajar desde nuestro hogar a una tierra foránea. Algunas cosas parecen familiares, pero la mayoría son extrañas hasta que nos acostumbramos a ellas, especialmente condiciones que son inolvidables. Nuestro verdadero hogar es un lugar de absoluta paz, total aceptación y verdadero amor. Cuando nos alejamos del hogar no podemos seguir asumiendo que estas bellas características estarán rodeándonos. EN la Tierra debemos aprender a sobreponernos a la intolerancia, la ira y la tristeza mientras buscamos la felicidad y el amor. No debemos perder nuestra integridad a lo largo del camino, sacrificar la bondad para sobrevivir o asumir actitudes de superioridad o inferioridad ante quienes nos rodean. Sabemos que vivir en un mundo imperfecto nos ayudará a apreciar el verdadero significado de la perfección. Pedimos coraje y humildad antes de emprender el viaje a una nueva vida. A medida que crece nuestra conciencia, aumenta la calidad de nuestra existencia. Esta es la forma en que somos probados. Superar la prueba es nuestro destino.

 

 

Debrayando gacho

Hay que notar que líneas arriba escribí: “Me gustaría cerrar con broche de oro este relato”. Expresamente escribí “me gustaría”, pero desafortunadamente no puedo. Aún hay muchísimas cosas más que contar con relación a este largísimo viaje, pero ya no lo haré con el mismo detalle porque el resto de las cosas que me ocurrieron realmente sólo me llevaron a una obvia conclusión: Tomé demasiada ayahuasca y/o fue demasiado seguido.

No sé si es porque la dosis que anteriormente era mi dosis habitual (dos vasitos) traducida a la ayahuasca tan potente de mis amigos era una sobredosis; o porque aún no había podido eliminar de mi cuerpo la anterior; o porque me he vuelto más sensible a sus efectos o por las tres cosas; o porque me hizo efecto el vasito de ayahuasca onírica que me dio Neelix, jeje; o porque algo me está ocurriendo orgánicamente en estos momentos y mi sistema nervioso no puede asimilar tanta energía/información que recibí o qué sé yo...

El caso es que después de tan agradable ejercicio de sueño lúcido, me quedé dormida y desperté al poco rato en un estado de alteración nerviosa terrible. Mi mente estaba más descontrolada aún que la vez pasada. Me costaba muchísimo trabajo tomar decisiones tan simples como me ducho o no me ducho, lo cual obviamente tenía que hacer porque aunque me levanté para ir al baño, no alcancé a bajarme las bragas a tiempo y me hice pipí encima. No sé por qué pero en medio del debraye mental que tenía cuando desperté y que esta vez no pude controlar, porque ni siquiera se me ocurrió pedir ayuda a mis guías o a la abuela ayahuasca o a nadie, simplemente se me metió a la cabeza la idea de que si esperaba hasta las seis en punto de la mañana para ir al baño, resolvería el problema de confiar en mi vejiga y por lo tanto confiar en mí misma????

Y bueno, cuando al fin elegí meterme a la ducha, me era increíblemente difícil decidir qué prenda tendía que quitarme primero, si entrar a la tina con la pierna derecha o con la izquierda, si lavarme el cabello con champú o no, si tomar el jabón o no. Sentía un peso y un agobio terrible porque a cada segundo que pasaba tenía que hacer una elección … Cosas que en estado normal no implican ninguna decisión, sino que son una serie de acciones inconscientes que forma parte de un proceso cuando tomas una sola decisión. Por ejemplo, cuando decides ducharte, ya es automático quitarte la ropa, meterte a la tina, ponerte champú y enjabonarte, pero yo estaba atrapada en unas coordenadas en las que me parecía una odisea increíble terminar el proceso... tenía que decidir si abriría o no la llave, si la movería o no para que estuviera menos fría, si cambiaría o no de posición uno de mis pies para estar más equilibrada, si levantaría o no un brazo para llevarlo a mi cabello, en fin… una verdadera sobrecarga sensorial en la que me perseguía de un lado a otro la palabra choose (elige en inglés)...

Desesperadamente deseaba estar en mi cama con mi esposito y mi gatito, abrazada a ellos, profundamente dormida y liberada de tener que hacer tantas elecciones. Necesitaba descansar, pero no pude…

Con muchos trabajos terminé de secarme y vestirme. Y también con muchos trabajos decidí bajar a la cocina para comer algo a ver si así podía salir del malviaje, pero sólo pude comer tres gajos de una naranja… Me sentía llenísima con eso y ya no podía más. Fue un gran esfuerzo para mí porque estuve completamente presente, segundo a segundo, pero en segundos amplificados, del largísimo proceso de pelar la naranja, separar los gajos, llevarlos a mi boca y comerlos.

Recuerdo que en algún punto pensé que quien está plenamente en el presente es incapaz de tener una adicción, simplemente porque estando plenamente en el ahora es imposible poder realizar algo en exceso, cualquier cosa…

Afortunadamente los gajos de la naranja debieron tener algún efecto reestructurador y pude acelerar un poco más el paso entre los segundos. Anoté en la portada de una revista mi percepción sobre la mutua exclusión de vivir en el ahora y tener una adicción:

"La señal de satisfacción se encuentra en el ahora. Mientras evites el ahora, tendrás necesidad de ser 'llenado' con algo externo: drogas, comida, sexo, sueños, etc, que 'alimentan' el vacío.

Estuve pensando que en estos momentos, lo único que sigue para mí es aprender a situarme en el centro donde se es atención pura y estabilizarme en él. Aprender a entrar y salir de él a voluntad y luego aprender a no salirme de allí.

Según mis optimistas cálculos, quizá lo lograría en tres años más. Entonces pensé que me gustaría concluir mis experiencias con la abuela ayahuasca en Perú, en la selva, dietando, introyectando… O no, mejor aún,  ¡¡¡en un templo andino!!!

Se me antojó que me gustaría concluir todas mis experiencias psicoactivas de la forma más trascendente y elegante posible, con una ceremonia festiva realmente apoteósica, ya que para mí no es cualquier cosa concluir mi relación con las plantas de poder. No se trata de las pocas experiencias que llevó hechas en esta breve vida, sino del cúmulo de todas las experiencias en todas las encarnaciones que he tenido en la Tierra, contando con mis queridas plantas para ayudarme a encontrar el camino de vuelta, cada vez que me he sentido confundida.

Seguro que esto es una parte muy importante de la historia de mi vieja y maravillosa alma viajera. No puedo dejarlas atrás de un día para otro. Necesito un proceso para asimilar la despedida y un gran final para asumir por completo y de una vez por todas mi propio poder personal, ese que ellas han custodiado por mí hasta estos momentos.

Estando en estas cabilaciones, sentí que pasarían años de aquí a que los demás se despertarán y comenzaran a bajar a desayunar. Así es que decidí hacer algo útil en esos largos años y me puse a limpiar la mesa y lavar los platos sucios.

 

 

Lo importante es volver

En algún punto de ese proceso de limpiar la cocina, salí de esas coordenadas temporales dilatadas y regresé un poco a la normalidad, pero según mi reloj apenas eran las 6:33.

Así es que subí de nuevo, vi un ordenador, se me ocurrió escribir en mi bitácora y reportar en vivo mi viaje de ayahuasca. Me emocioné mucho con la idea pero cuando encendí el ordenador éste me pedía una clave, así es que tuve que apagarlo y buscar alguna otra cosa qué hacer. Se me ocurrió entonces buscar mi bolsa y sacar un cepillo para peinarme, lo cual se me olvidó por completo porque al abrir mi bolso vi la Palm con MP3 que me regaló Joanra y me dieron ganas de ponerme a escuchar música.

Disfruté mucho con la música, pensé que era uno de los mejores regalos que me había hecho mi marido. Le di las gracias y lo amé profundamente. Se me ocurrió que amar a alguien que es similar a ti, es muy fácil y si éramos tan distintos es porque como almas se nos antojó encarnar con las personalidades más distintas posibles sólo como un reto mayor para comprobar que podemos amarnos aún a pesar de las diferencias… Pensé que él era un alma extraterrestre que viajó desde el futuro hacia este tiempo que desde su perspectiva es el pasado, sólo para encontrarse conmigo y amarnos, yo que vengo del pasado-pasado, desde la Atlántida al menos y a veces estoy tan cansada. Él me anima con su frescura… Y bueno, el caso es que sentí tanto amor por él que me puse a escribirle una carta muy larga.

Y así pasó el tiempo y pasaron los efectos desestabilizadores y luego la gente empezó a despertar y yo me integré al grupo y ya todo volvió a la normalidad.

Sólo recuerdo que antes de llegar a casa volví a ver en la carretera un sutra disfrazado de letrero luminoso que decía: “LO IMPORTANTE ES VOLVER”.

Sentí que era como la doceava campanada de la Cenicienta en el baile: el fin del efecto mágico del hada madrina. De nuevo volvería a mi condición normal y tendría que aprender a aterrizar todo lo que había vivido en estos maravillosos e intensos viajes. Tendría que partir del punto anterior y aprender a desarrollar la relación tan estrecha que tuve la noche anterior con SH y las habilidades de canalización, de ser atención pura y todo lo demás que logré hacer bajo los efectos mágicos de la abuelita ayahuasca durante esas preciadas horas.

Cuando llegué a la casa y Joanra comenzó a pelearse conmigo porque en lugar de ir a cuidar a los asistentes, terminé tomando ayahuasca “otra vez”, como una “adicta”... supe que en verdad tenía que armarme de paciencia y recorrer el largo camino que aún me separaba del estado potencial que había logrado y el estado real en que me encontraba…

Salir del infierno en el que me encontraba en Calella (cuando tuve mi decimoprimera experiencia con la abuelita ayahuasca y quería quedarme con Jesús en el Cielo), y llegar a alcanzar mi paraíso gallego me ha llevado casi tres años. Me pregunto cuántos me llevará esta vez aterrizar mis recientes experiencias...

Suerte que ahora ya aprendí que las cosas son de esta manera y esta vez no caeré en la depresión post-Cielo...

 

 

Esta es la imagen escaneada del dibujo que use para representar las experiencias que
tuve durante mi decimocuata experiencia con ayahuasca:

Título: "Perséfone descendiendo al inframundo"
Técnica: Colores prismacolor y tinta china sobre papel
Dimensiones: 32 x 24 cm
Autora: Karina Malpica

 

 

 
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