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MIS
EXPERIENCIAS

CON LA ABUELA
AYAHUASCA

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ENCUENTRO CON BUDA

Quinta Comunión con la Abuela Ayahuasca

(dos meses después de la cuarta)

 

 

Me contrataron para diseñar la publicidad de una escuela en Guadalajara, Jalisco y coincidió que por esas fechas Juan Ruiz también estaba en Gadalajara y había organizado una sesión con el grupo que tiene conformado allá. Así es que no quise desaprovechar la oportunidad de asistir y ver cómo trabajaba con un grupo más avanzado que el de principiantes del cual yo entré a formar parte en Tepoztlán.

Este relato no lo hice inmediatamente después de la experiencia por falta de tiempo. Así es que algunos detalles han quedado perdidos, pero esta es la idea general.

 

Antecedentes:

Esta vez llegué a la experiencia con un dolor en la espalda que contraje esa misma mañana justo después de revisar mi correo electrónico y ver que tenía un mensaje de Jordi, mi “futuro esposo”.

Aquí tendré que hacer un paréntesis para explicar algunas cosas que tienen mucho que ver con lo que aconteció durante mi quinta experiencia con la Abuela Ayahuasca:

[Mis primeras relaciones de pareja me habían llegado a resultar verdaderas cárceles opresivas y después de eso comencé a enamorarme de hombres que por distintas razones en realidad no estaban dispuestos a tener una relación estable, lo cual concientemente me causaba mucho dolor, pero inconscientemente, me mantenía lejos de las cárceles que coartaban mi libertad y por lo tanto estaba a salvo.

Esto lo descubrí cuando después de la última y más dolorosa ruptura de corazón que he tenido, decidí guardar un año completo de celibato para “desintoxicarme” de los hombres y reflexionar acerca de por qué estaba metida en esta racha de “mala suerte” en cuestiones de amor.

Durante esa época estuve leyendo libros canalizados de los pleyadianos y de Lazaris, gracias a lo cual comencé a darme cuenta de que el mundo es un gran espejo que únicamente confirma nuestras creencias y entonces pensé que sólo tenía dos opciones: dejar de enamorarme o cambiar esa creencia básica de que el amor en pareja es una cárcel.

Como no sabía qué hacer para cambiar mi creencia después de tantas comprobaciones que me había buscado ya, opté por dedicarme a disfrutar mi placentero y útil año de celibato en el que no sólo dejé de temer a la soledad, sino que me la pasé increíblemente bien aprendiendo a estar conmigo misma; a tal grado que estaba considerando seriamente la idea de continuar así durante el resto de mi vida y quizá lo habría hecho de no ser porque los pleyadianos y las circunstancias me recordaron que si bien me sentía muy a gusto, también estaba dejando de aprender toda una serie de lecciones que sólo se aprenden en pareja.

Como al mismo tiempo quería y no quería entrarle al asunto de nuevo, pedí al Universo un deseo muy extraño a través de mi Caja Mágica pleyadiana, pedí encontrar a un hombre Mono-Tauro nacido en el 68, (Mono es mi  favorito del horóscopo chino y Tauro el complementario de mi signo Escorpión), que le gustaran las plantas psicoactivas y  las cuestiones espirituales y otra serie de requisitos que me parecían poco menos que imposibles de encontrar, por ejemplo, que nos enamoráramos a primera vista.

Esta es la idea guajira de lo que yo pensaba que debería ser mi Otra Parte y fue muy determinante en mi decisión de concluir mi relación con Xavier. El año pasado, antes de nuestro último desencuentro, cuando le dije que me iría de viaje a Europa, habíamos acordado que estando separados, cada uno pensaría si en verdad queríamos vivir juntos o no y en caso de que sí, muy románticamente acudiríamos a encontrarnos en Picadilli Circus el 15 de enero.

Sin embargo, cuando estuve allí en diciembre pasado, mientras observaba a una pareja de chicos malabaristas, supe que esa era una imagen exacta del tipo de vida que me esperaba con Xavier y supe también que aquello no era para mí. Xavier es un Dragón-Acuario con ascendente Sagitario. Y es totalmente así: un nómada de vocación, desapegado al extremo de lo material, con pasiones incontrolables que lo arrastran de la cima de las montañas a surfear en las olas más arriesgadas pasando mientras tanto por ciudades o pueblos en los que vive como okupa. Así pasó por Tepoztlán y así pasará por innumerables sitios más. Y necesita una chica como la de aquel malabarista, con rastas, un sombrero tejido para recoger las monedas y nada más...

Lo vi tan claro en aquel instante que allí mismo me despedí de él dejándole un “mensaje etérico”. Le pedí al Universo que, estuviera donde estuviera, le hiciera llegar todo mi amor y mi agradecimiento junto con la misma imagen esclarecedora que vi en esos momentos. Y entonces continué mi viaje. Fui a Oxford a ver a Danah Zohar, regresé a Londres a visitar a mi querida amiga Carla que vive allí y volví después a Barcelona, donde acudí a mi cuarta comunión con la Abuela Ayahuasca y justamente al terminar la sesión ¡¡¡conocí a Jordi: un Mono-Tauro del 68!!!

Había estado a unos cuantos metros de mí teniendo su propia experiencia sin que yo reparara mucho en él hasta que lo encontré comentándole a María, la bellísima esposa de Juan Ruiz, que la sesión pasada había llevado a su mamá a la ayahuasca pero no había tenido ninguna experiencia preocupado como estaba por ver lo que a ella le pasaba. Me acerqué atraída no sólo por su cara de niño sino por la oportunidad de conseguir una buena entrevista de un catalán para mi investigación de las drogas.

Esa misma noche lo acompañé a llevar a su amigo Albert a su casa en un pueblo muy lejos de la ciudad para hacerle mientras tanto la entrevista. Pero justo antes de que subiéramos los tres a su auto ya me había enterado de que era Tauro, de que era Mono, de que le gustaban los psicoactivos y de que le interesaba la espiritualidad, así es que ya sólo faltaba que nos enamoráramos esa noche para recibir mi pedido completo... Así es que quedé verdaderamente aterrada cuando en el primer alto me ofreció un higo seco y me lo dio en la boca... A partir de ese momento me dediqué a hablar con su amigo y a rehuir lo inminente hasta que ya no fue posible y terminamos pasando la noche juntos...

Afortunadamente al otro día yo tenía que tomar un vuelo para regresar a Ámsterdam y estar allí haciendo unas entrevistas que me habían quedado pendientes antes de partir de regreso a México. Así es que esa mañana, mientras Jordi me llevaba a casa de mis amigos a recoger mis maletas, me preguntó cuáles eran mis planes de vida ¡¡¡para ver si eran compatibles con los suyos y saber de una vez si nos casaríamos o no!!! Yo le dije que mis planes para esta encarnación consistían en vivir en alguna ecoaldea dedicada a la sanación y el crecimiento espiritual mientras me iluminaba ¡¡¡y le agradó mucho la idea!!! De hecho, él se dedica a distribuir frutas y verduras orgánicas y eventualmente quiere tener unos terrenos y dedicarse al cultivo orgánico.

Me dijo que si ya todo estaba tan claro por qué no me quedaba de una vez con él pero yo estaba aterrada y no quise. Ya ni me acuerdo qué pretexto le puse, pero le prometí que en cuanto pudiera regresaría de nuevo a Barcelona a vivir con él y ayudarle en su negocio. Definitivamente preferí huir a Ámsterdam y hasta que me subí al avión me sentí tranquila. ¡¡¡¡¡¡Soy absolutamente absurda!!!!!.

Ahora entiendo perfectamente aquello de que cuando los dioses quieren castigarnos lo único que tienen que hacer es concedernos nuestros deseos.

Estando en Ámsterdam pensé que quizá se quedaría todo en un encuentro de una noche, pero llegando a México Jordi me llamó a casa de mis papás y ahora nos comunicamos por mail en una cuenta que le abrí yo porque él, a pesar de ser ingeniero mecánico, no sabe mucho de computadoras. En fin... aquí se acaba el paréntesis.]

Ese día por la mañana después de checar mi correo antes de irme a lo que sería mi quinta sesión con la Abuela Ayahuasca, recibí un nuevo mensaje de Jordi presionándome para regresar de una buena vez a Barcelona. Y para acabar de complicar el asunto, en esos momentos pensaba que estaba enamorada de otro hombre que no era él. Así es que estaba sufiendo mucho y me sentía tan mal emocionalmente que me dolía muchísimo la espalda.

 

Comenzando antes de comenzar

El grupo de Juan en Guadalajara también estaba en el ciclo de Los Arquetipos de los Maestros Ascendidos, pero aquí tocaba el día de hoy la figura del Buda. Así es que Juan estuvo hablando de las lecciones espirituales de este gran maestro a quien yo prácticamente desconocía.

Antes de comenzar, durante la pausa entre la charla y la sesión me dediqué a escribir en mi diario pidiéndole a Dios y a la Abuela Ayahuasca que me ayudaran por favor a salir del miedo y de la confusión y a liberarme del dolor de la espalda. A pesar de ello, me extrañó mucho que aún antes de que me dieran mi vaso de ayahuasca yo estuviese experimentando ya los primeros efectos. Así es que mientras la bebía ya estaba agradeciendo su ayuda sabiendo emocionada que había comenzando a recibirla.

Al principio estuve bostezando mucho y pensé que si seguía así, me quedaría dormida, pero en algún punto me di cuenta de que a través de los bostezos, no sé como, se estaba liberando mi tensión y poco después ¡¡¡se me quitó por completo el dolor de espalda!!!

Creo que durante este proceso de liberación contribuyó mucho el que hubiese recordado lo que había leído tiempo atrás en un libro llamado Sanar las emociones: que muchas veces cuando te encuentras con personas con quienes has vivido cosas importantes en otras encarnaciones, cuando las vuelves a encontrar en esta vida, la emoción del reencuentro se experimenta como una atracción sexual porque la energía se expresa sólo a través de los primeros chakras. Entonces, la recomendación de la autora, Chris Griscom, consistía en llevar esa energía hacia los centros superiores y expresarla a través del corazón para solucionar lo incómodo del asunto. De esta forma quedas entonces en condiciones de trabajar con esa persona lo que tengas que trabajar aún, con tranquilidad y sin distorsiones ni apegos.

Esto sin duda me reconfortó muchísimo porque encontré una justificación lógica a la fuerte atracción que estaba sintiendo por este otro hombre que para empezar no era mi príncipe catalán y para terminar no estaba libre. Recordar esto me liberaba en parte de la gran carga de culpa que esta situación me provocaba. Me sentía culpable frente a este gran hombre a quien creía estar incomodando, frente a Jordi, por supuesto, frente a mí misma, y ¡¡¡ante al magnánimo Universo, cuyo fantástico deseo concedido estaba despreciando!!!

Es increíble como puedo hacerme daño a mí misma mediante la culpa, pero también es increíble lo rápido que puedo liberarme de ella cuando encuentro una justificación mental para dejar de machacarme. Este día tuve una clara demostración de esto pues cuando se fue la culpa, se fue el dolor y regresó la tranquilidad.

Bueno, en realidad fue un proceso, porque recuerdo que todavía tuve un rato de lucha mental cuando pedí a la Abuela Ayahuasca que me llevara con el Maestro Buda para charlar con él y aprender de él durante la dorada oportunidad de apertura espiritual que nos da esta bendita planta de poder mediante sus efectos.

 

Conversando con Buda

Tuve que repetirme varias veces que los Maestros Ascendidos lo son porque en algún punto de su última encarnación lograron dejar de hacer juicios, que no rechazan a nadie y porque siempre están dispuestos a compartir su sabiduría con quien se abra a recibirla. Me repetí también que si había alguien confundido en este planeta y necesitando de ayuda, esa era yo. Así es que finalmente me convencí a mí misma de que, tal como la sesión pasada estuvo conmigo el Cristo, el día de hoy bien podía estarlo el Buda si yo lo deseaba con sinceridad y lo esperaba con fe.

Entonces me senté y visualicé en mi imaginación que estaba sentada frente a una pagoda vacía, junto al árbol donde se iluminó el Buda, esperando a que llegara mi turno de audiencia con él. Mientras tanto me puse a repetir mentalmente el mantra Om. Hasta que en algún punto de mi concentración sentí que ya había llegado. ¡Pero no él, sino yo! Como si él ya hubiese estado allí y yo era la que no llegaba por mi dispersión y mis soliloquios mentales.

Entonces lo saludé y le pedí que me explicara algo de lo que él enseñaba. Yo pensé que me hablaría en términos generales, como lo hizo Juan, ¡pero nada de eso! Su enseñanza fue muy particular, muy específica para lo que estaba ocurriendo en mi vida en esos momentos.

Me llevó a ver que desear no sirve de nada porque cuando logramos lo que deseamos nos damos cuenta de que seguimos insatisfechos. Me dijo que siempre nos hacemos una imagen mental de aquello que asociamos con la felicidad y siempre estamos sufriendo por su falta mientras la perseguimos. Y que aún si nos atrevemos a conseguirla es sólo para darnos cuenta de que no era eso lo que en verdad nos traerá la felicidad duradera y peneamos de nuevo que seguramente está en otra cosa que por supuesto aún no tenemos. Y así nos encadenamos de un deseo al otro sin darnos tiempo para reflexionar en la trampa misma del deseo insatisfecho como ancla en el mundo de la ilusión. “Eso es lo que estás comprobando tú con tu Caja Mágica"– me dijo.

– Yo pensé que estaba aprendiendo como atraer a mi campo de experiencia aquello que deseo logrando que mi vibración sea la misma que si ya tuviese aquello que quiero. – le dije y se río.
– ¿Y si logras sentir que ya eres feliz teniendo lo que supones que te hará feliz, ¿para qué lo quieres?
– Para disfrutarlo por más tiempo.
– ¿Y acaso es así? A ver examina tú misma la cuestión. ¿Dónde has puesto tu felicidad duradera?
– En una relación de pareja
– ¿Qué has pedido a tu Caja Mágica?
­– Conocer un hombre cuyas características pensé que me traerían esa felicidad.
– ¿Y has encontrado la felicidad duradera ahora que lo has encontrado?
– No.
– ¿Por qué?
– Porque de nuevo he vuelto a situar la felicidad en la figura de otro hombre que es prácticamente imposible que me haga caso. Entonces, ¿la Caja Mágica de los pleyadianos es una trampa?
– ¿Qué lección estás aprendiendo de ella?
– Donde no está la felicidad permanente.
– Entonces no puede ser un engaño...

Y el Buda sonreía. Y sí. En verdad estaba aprendiendo simultáneamente ambas cosas, que podía atraer a mi campo de experiencia lo que deseara y que cuando situaba en esas cosas mi felicidad, después de un rato desaparecía e invariablemente volvía a ubicarla en alguna otra cosa que aún no tenía.

Me dolió mucho ver esto así tan claro...

Entonces le pedí al Buda que me sacara de una duda que hace tiempo tenía:

– ¿Por qué estás gordo? [No quise ofenderlo, como me ofendería yo si alguien me lo preguntara a mía así es que maticé:] Es decir, ¿por qué siempre te representan con un cuerpo gordo y una gran sonrisa?

Sentí que él se río mucho por esta pregunta y le expliqué que en el Centro de Alta Conciencia Tepozcahuic nos hacían mucho hincapié en que necesitábamos un cuerpo totalmente sano, desintoxicado, ágil y fuerte si queríamos iluminarnos algún día, porque se supone que eso es el reflejo de que todos tus chakras están abiertos y desarrollados y la energía kundalini puede ascender por fin a través de tu espina dorsal.

Yo sentí que Buda sonreía indulgente mientras me explicaba que en realidad todo lo que existe es la Mente, la Conciencia. Y que el cuerpo físico es un elemento más del mundo material, una forma entre las múltiples formas que puede adoptar la Conciencia en la maya, el mundo de la ilusión física. Entonces lo que hay que liberar, lo que hay que despertar es sólo la Mente, la Conciencia. También me dijo que hay diversos caminos para hacerlo, aunque eventualmente todos terminen confluyendo en la conciencia de que lo único que en realidad existe, es lo único que siempre ha existido y lo único que seguirá existiendo, la Conciencia del Ser.

Me puso como ejemplo el dolor que en esos momentos ya no sentía. Y vi que efectivamente, cuando encontré una justificación mental para dejar de juzgarme culpable y castigarme incluso físicamente, fue cuando permití que la ayuda de la abuela me liberara de aquel dolor.

Ahora que lo escribo, pienso que quizá el método del yoga y la apertura de los chakras, son como otra Caja Mágica pleyadiana, que dan lecciones simultáneas, aparentemente distintas, simplemente para demostrarnos dónde no está la liberación o dónde no está la felicidad, dejando a la mente libre para reconocer finalmente donde si están.

En fin, el caso es que después de esta charla con el Buda le agradecí profundamente por la audiencia que me brindo, me despedí formalmente de él y me prometí a mí misma que investigaría más a fondo sus doctrinas. Luego creo que tuve algunas otras reflexiones que ya no recuerdo bien y al cabo de un rato sentí que se acabaron los efectos de la primera y única dosis que tomé. Pensé que no sería necesario que bebiera más si ya antes de comenzar estaba sintiendo lo que sentía, pero el resto de los compañeros seguían todavía en la experiencia cuando yo ya había salido completamente de ella. En fin, supongo que eso era lo único que necesitaba en ese momento ¡y vaya que fue suficiente!

Muchísimas gracias magnánimo Universo, querido Buda, querida Abuela, queridos pleyadianos, queridos guías y maestros. Gracias a todos por facilitarme esta quinta experiencia tan provechosa.

 

 

 

Esta es la imagen escaneada del dibujo que hice para representar las vivencias
que tuve durante mi quinta experiencia con ayahuasca:

 

Título: "Encuentro con Buda"
Técnica: Acuarela y lápices de colores
Dimensiones: 25 x 18 cm
Autora: Karina Malpica

 

 

 

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