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MIS
EXPERIENCIAS

CON LA ABUELA
AYAHUASCA

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EN EL JARDÍN DE DIOS

Decimosegunda Comunión con la Abuela Ayahuasca

(tres meses después de la decimoprimera)

 

 

Preámbulo

En esta, mi espléndida y asombrosa comunión número 12 me la pasé literalmente en el Cielo, o sea en lo que yo interpreto e imagino como tal en función de mis referentes simbólicos, que han sido creados con la materia prima de mis antecedentes ideológicos y mi trayectoria vital. En este Cielo mío conocí al maestro Maha Chohan, me abrí de nuevo a la energía de Jesucristo, recibí simbólicamente de sus manos la espada del discernimiento por haber terminado todas la lecciones de Un Curso de Milagros, disfruté de los maravillosos Jardines de Dios, a quien alabé cantando en una especie de anfiteatro luminoso lleno de seres angélicos y también simbólicamente, abrí el sello de mi puerta de la abundancia y prometí a Dios que este día sería el día que marcaría mi liberación de la ilusión de la ausencia del Amor.

 

Cimentación y centro

Después de beber mi primera dosis, agradecer esta nueva oportunidad de comunión, bendecir a los presentes y pedir porque cada uno de nosotros recibiera lo que más necesitara en esos momentos, me dediqué a hacer un ejercicio de cimentación que aprendí en mi curso de contacto con los ángeles. Consiste en imaginar que tienes raíces enormes que te anclan al centro de la tierra, que la energía de la misma penetra y equilibra cada uno de tus chakras y luego, que a través del chakra de la coronilla te salen unas ramas o filamentos de luz que te conectan con todos los astros y te permiten traer la energía del cielo hacia la tierra, anclándola y cimentándote firmemente en ella.

Los ángeles que diseñaron este curso recomiendan que antes de interactuar con ellos, lo mejor es cimentarse y luego liberarse de todas las creencias que te impiden charlar con ellos.

Esta vez tenía la intención de comunicarme aún más profundamente con otros planos más elevados que el mental. Así es que, después de terminar el ejercicio y relajarme lo mejor que pude, me propuse practicar el silencio interior. Para ello me concentré alternativamente en la música y en las sensaciones corporales, visualicé el ícono de la basura de windows frente a mí y cada que venía un pensamiento, lo arrastraba hacia la basura y me concentraba de nuevo en las sensaciones corporales o en la música.

Así estuve hasta después de la segunda dosis que a lo mejor ya no necesito pero siempre me tranquiliza beber. Entonces me recosté y continué muy eficientemente con mi práctica hasta que de pronto llegó un pensamiento que no quise desechar. Recordé algo que leí en un libro de Aurobindo acerca de que el silencio mental no siempre significa ausencia de palabras, porque puede ocurrir que no sea la mente inferior la que utiliza las palabras sino que las utilice lo supramental, que traducido a mis términos sería el alma o la propia conciencia en otras dimensiones más elevadas.

Entonces, a manera de decreto, cedí el uso de la palabra a lo supramental. Luego convoqué la energía del maestro Maha-Chohan para abrirme a su ayuda.

Por la mañana, mediante el juego de cartas del Óráculo de los Maestros Ascendidos, pregunté qué maestro podía ayudarme esta vez para obtener el máximo provecho de mi decimotercera experiencia.

Me salió la carta de Maha-Chohan, cuya energía representa el contacto con la Sabiduría Interior:

 

La energía de Maha Chohan ayuda a dar un paso hacia atrás y a mantenerse al margen de los agobios de la vida cotidiana, de vínculos con otras personas, de las ataduras sentimentales. Se consigue tener una visión de uno mismo y ser conciente de las obsesiones en las que la persona parece sentirse atrapada. Esta energía permite que simultáneamente nos sintamos como observadores neutrales dentro de la situación, que nos pongamos en el lugar de lo ocurrido, pero que continuemos siendo nosotros mismos. Nos ayuda en cada situación a percibirla unidos a la voz de la sabiduría interior.

La energía de Maha Chohan nos une con la sabiduría que tiene una visualización más general y que se mantiene en contacto con una conciencia más elevada. Nos ayuda a abandonar la perspectiva que tenemos desde abajo para elevarnos a unas esferas más altas desde las cuales podremos tener una comprensión más lógica de los acontecimientos que vivimos.

Pedí entonces al maestro Maha-Choan que me enseñara a contactar con mi sabiduría interior y que me hiciera el favor de compartir conmigo su energía hasta que lo lograra. Pedí también al Águila Dorada y a la Abuela Ayahuasca que me ayudaran en lo que pudiesen. Entonces me relajé y me dediqué a contemplar el recuerdo mental de la imagen de la carta que representaba la energía del maestro Maha-Chohan según las autoras del oráculo.

 
Interpretación de la carta

La mujer que aparece en la parte inferior izquierda de la carta está atrapada por los problemas y las preocupaciones de este mundo y está sujeta a ellos. Está influenciada por un ideal de belleza, por la imagen que a ella le gustaría tener. Parece observar al consultante como queriendo mostrarle su belleza y pidiéndole su aprobación.
En la parte derecha de la carta nos encontramos con el letrado o filósofo que no mira a nadie. Se ha retirado como un ascético del mundo y se concentra en los textos de la sabiduría y los conocimientos, como pretende demostrar el libro que sujeta a sus rodillas. Está aprendiendo y acumulando saber. De esta manera conseguirá liberarse de las ataduras de esta vida que caerán para siempre. Pero no alcanzará la total libertad. Todavía le envuelven los hilos de sus propias imaginaciones y pretensiones. No basta con adquirir sabiduría mentalmente.
Solamente cuando seamos capaces (como lo hace la mujer en la parte superior de la carta) de dirigir nuestra mirada totalmente hacia nuestro interior, a través de la meditación o de una profunda retroinspección, a través de una conexión con la sabiduría interior y con nuestra conciencia, podremos liberarnos de todas las ataduras. Entonces seremos libres, podremos reconocernos a nosotros mismos y analizar la situación de una manera clara y desde una cierta distancia, como si nos hubiéramos detenido a disfrutar del aire frío y claro que se respira en la cumbre nevada del Himalaya.
El camino hasta allí se alcanza a través de la observación, como queda simbolizado por el ojo que ocupa la parte central de la carta. Para el observador que se encuentra en el centro de la situación es posible adoptar cada posición sin tener que identificarse con ella, sin tener que involucrarse en ella: la mujer atrapada, el monje, la mujer que mira su interior, las elevadas montañas. Entonces nos daremos cuenta de que no nos encontramos tan distantes de esas esferas más altas de nuestra conciencia, del mundo espiritual, como cabríamos pensar. Esa distancia que nosotros mismos hemos establecido, desaparece. Nos permitimos formar parte de nuevo del mundo inmaterial, de la integridad.


Maha Chohan

Sabiduría Interna

Poco después de imaginar que situaba mi conciencia en el punto luminoso central de la imagen de la carta, me vi de nuevo tendida en una camilla en recuperación (como en mi decimosegunda experiencia), con Jesús a mi lado derecho y el maestro Maha-Chohan a mi lado izquierdo. Y por primera vez, estuve completamente segura de que ambos estaban allí conmigo.

En el mapa dimensional de la teosofía que leí y resumí para Mind-Surf hace unos días, dice que cuando tú centras tu atención en la energía de un maestro o visualizas una figura que lo represente con el mismo propósito, si observas el acontecimiento desde los planos superiores, se ve que el haz de luz que conecta al discípulo con el maestro se ensancha y permite un flujo más grande de la energía de los planos causales o superiores donde habitan estos maestros hacia el aura del alumno en el plano físico.

A través de esta apertura convocada por la intención del alumno, el maestro puede entonces interactuar con su discípulo y enseñarle mientras dicho alumno sea incapaz de viajar en su propio cuerpo causal hacia las moradas de los maestros en los planos superiores.

Según los teósofos, se supone que cuando sabes utilizar tu cuerpo causal y estás con un maestro, el maestro no utiliza ya palabras, sino que simplemente, con su luz, alumbra las cosas que de inmediato te resultan evidentes. Bueno, en realidad dicen que no hay términos en nuestro lenguaje para explicarlo, pero que esta idea es lo más cercana posible para describir la comunicación que tiene lugar en los subplanos del causal.

Entonces, teniendo esto en cuenta, y en vista de que no sé utilizar aún mi cuerpo causal, utilicé el cuerpo mental para visualizar a mis maestros junto a mí y les cedí la palabra a ellos.

Enseguida Jesús me habló y me dio de la bienvenida, se reía y me explicaba que de nuevo me había quedado profundamente dormida. ¡¡¡¡Un sueño que para mí duró casi dos años y para él un parpadeo!!!!

Me dijo que eso era normal en las primeras etapas del proceso de despertar y mantenerse despierto y que mi único error había sido no perdonarme por ello hasta ahora en que de nuevo se me ocurría buscarlo y restablecer verdaderamente mi contacto con él. Me dijo que le entregara ese error al Espíritu Santo para que lo aprovechara y lo convirtiera en una enseñanza de humildad y compasión. Y por supuesto así lo hice.

Entonces me di cuenta de que esta vez Jesús no me estaba hablando en inglés sino en español y me pregunté si eso significaba que no era él quien me hablaba sino mi mente, pero en vez de buscar mi propia respuesta, se lo pregunté directamente a él y me dijo que lo considerara como un reconocimiento de que en esos momentos había logrado alcanzar un cierto grado de concentración y silencio mental, de tal forma que ya no le era necesario hablarme en un idioma que al no ser mi lengua materna, me forzaba a mantener mi atención enfocada, dándome menos pie a la divagación.

Yo le dije que me gustaba más oírlo en inglés porque me parecía más emocionante y él se río y me dijo que cuando usara de nuevo el inglés sería para hacerme saber que en realidad me estaba llamando la atención ya que en adelante únicamente lo usaría cuando yo estuviera divagando. Entonces fui yo quien se rió.

Luego recordé que también había convocado junto a mí al maestro Maha-Chohan y le saludé y le agradecí que me hubiese prestado su energía para ayudarme a despertar y estar allí de nuevo en ese punto. Lo vi sonriendo muy feliz de que yo hubiera solicitado ayuda a través de las cartas del oráculo y me hubiera abierto a recibir la suya.

 

Antes de llegar a Dios

En mi mente me levanté de la camilla y le pedí a Jesús que por favor no me dejara dormirme de nuevo nunca más y que esta vez me llevara con nuestro Padre. Sin embargo, he aprendido que no se puede llegar al Padre si no es en compañía de todos nuestros hermanos, así es que rectifiqué y le pedí que antes de llevarme con Él, me ayudara a amar a mi suegro y a su perro, a quienes últimamente he excluido sistemáticamente de mi amor por diferentes motivos, todos ellos relacionados claro está, con los juicios y las descalificaciones del ego.

Resulta que mi esposo y yo hemos estado viviendo con mi suegro de nuevo desde que regresamos de México y otra vez hemos tenido que convivir con él y con su fiel, inteligente y escandaloso perro bobtail llamado Somni. En unos días más Joanra y yo nos iremos a vivir solos a Santiago de Compostela en Galicia, y pensé que me gustaría irme con el corazón abierto, con gratitud y amor hacia estos dos seres hospitalarios a quienes los roces egóicos de la convivencia cotidiana me habían hecho alucinar.

Entonces quise que empezáramos por mi aversión a los perros en general y concretamente al Somni y a su escandalosa y babeante manera de demostrar su afecto. Pero sólo de pensar en él, mi corazón se cerró automáticamente y me llené de aversión hacia su imagen pues empecé a visualizar escenas chocantes con él como protagonista, como cuando nos despierta varias veces ladrando todas las mañanas, cuando se come mis flores, cuando se avienta contra las puertas de cristal o las varias ocasiones en que no hemos podido desayunar o comer en la terraza sin estar acompañados del penetrante olor de sus excrementos y orines. Escenas todas que me hacían imposible considerar siquiera la posibilidad de amar a este peludo ser que tantas molestias me había ocasionado durante tanto tiempo.

En esos momentos escuché la risa y la voz, en inglés, de Jesús, diciéndome que dejara de alucinar, que abandonara la agenda de mi ego, que ya le había formulado mi petición de liberar mi amor hacia el Somni y que ahora lo dejara todo en sus manos, pues sería él quien decidiese el momento más conveniente para tratar la cuestión. Acepté muy aliviada y decidí concentrarme en lo que sí es real recordando escenas donde sentía amor hacia mis amigas de Calella hasta que me tranquilicé y abrí de nuevo mi corazón.

Esta no fue la última ocasión en que escuché a Jesús hablarme en inglés durante esta experiencia pues mi atención se extravió muchas veces más. Así es que, como de costumbre, estoy reuniendo en temas secuenciales lo que en realidad fueron intermitentes concentraciones de atención salpicadas de divagaciones.

 

Recibiendo la Espada del Discernimiento

De pronto, me encontré oníricamente en medio de una ceremonia arrodillada frente a Jesús, quien con una espada me tocaba ambos hombros entes de depositarla en mis manos... ¡¡¡Tal como el Rey Arturo arma a sus caballeros en las diversas variantes del mito de Camelot!!!

Era un escena igual que cualquiera de un sueño, en la que entiendes lo que está ocurriendo mucho más allá de las palabras. Entendí que esa espada era la Espada del Disernimiento, que se ganaba concluyendo todas las lecturas y los ejercicios de Un Curso de Milagros.

Alrededor de mí vi muchas personas, muchos otros "caballeros" sonriéndome complacidos, Rosa María Wyn y mis amigas Frida y Jeanet estaban en primera fila. A continuación Jesús me dio a beber de un cáliz, el Santo Grial, supe y bebí el contenido agradecida y sintiendo cómo iba directo a mi corazón abriéndolo espectacularmente. Era mi ceremonia de graduación y yo estaba maravillada disfrutándola, abriéndome dócilmente al amor que me embargaba.

Afortunadamente, este bello sueño era un sueño lúcido ya que al momento podía buscar mi interpretación de los simbolismos. Y en esa ola de amor y lucidez entendí que como el Curso de Milagros establece claramente la diferencia entre lo real y lo irreal, entre el amor y ego, mentalmente te inviste con la Espada del Discernimiento. "Lo cual, como ya has experimentado -me decía la energía de Jesús-, no te salva de la ilusión a menos que aprendes a usar la espada con destreza."

Esto lo entendí perfectamente, pues era una clara alusión a todo lo que me sucedió cuando volví a quedarme dormida entre mi decimoprimera experiencia y ésta, a pesar de tener ya toda la teoría del Curso en mi mente. De hecho durante todo ese tiempo había venido juzgándome y castigándome por no haber podido vivir conforme los cánones que mi nueva teoría mental establecía con tanta claridad.

Afortunadamente, gracias a la acción simbólica del Santo Grial abriendo mi corazón, me perdoné completamente por lo que en esos momentos yo también experimentaba como un simple instante de sueño, tal como lo vive Jesús, mi hermano y maestro.

Deseé con todas mis fuerzas grabar en mi corazón, en mi mente y en todas mis células las coordenadas del Amor tan grande que estaba experimentando. Por eso es que decidí tomar parte activa para catalizar la acción sanadora, tal como recomiendo hacerlo en mis Talleres de Sueños o sea, utilizando un ejercicio de autoreentrada al sueño.

Uno de los paradigmas que utilizo consiste en que al interpretar y manejar los simbolismos de un estado no ordinario -como el estado onírico, o en este caso, el estado ampliado de conciencia provocado por un agente psicoactivo- podemos dar órdenes directas a nuestro subconciente para cambiar las circunstancias de nuestra vida diurna, encontrar respuestas alternativas a los problemas cotidianos y convocar situaciones futuras que nos traigan la sanación que necesitamos.

Con esto en mente, ya que había estado visualizando a Jesús fuera de mí, visualicé entonces un cordón de luz uniendo nuestros corazones sagrados y a través de ese cordón "inspiré" su imagen para llevarlo dentro de mi corazón, para luego sentirlo ocupando el mismo espacio de mi cuerpo físico y de mis cuerpos sutiles, reprogramándolos completamente con el poder y la gracia de la Vibración Crística.

Quiero escuchar permanentemente a mi amoroso y amado maestro, hermano y amigo, pero ya no desde afuera, sino desde mi interior, integrado a mi conciencia; por eso le pedí en esos momentos que se instalara en mí, que viviera en mí y se expresara a través de mí, que me utilizara como un canal para irradiar su amor... Y por supuesto le pedí también que me enseñara a manejar diestramente mi Espada del Discernimiento.

Me explicó sonriendo que era muy simple, que todo se reducía a mantenerla erguida frente a mi corazón y permanecer alerta, analizando cada pensamiento y cada circunstancia que entrara en mi campo de experiencia para discernir si se trataba de algo verdadero o de algo falso; o sea, si procedía del amor o no.

Si se trataba de algo que procedía del amor había que franquear libremente el paso abriendo el corazón; y si no, comprendiendo que se trataba de algo falso, tenía que desecharlo tan sencillamente como en mi ordenador arrastro lo que no deseo conservar al ícono de la basura de Windows, je-je.

Me dijo que sólo el principio cuesta trabajo y requiere esfuerzo, sin embargo, la práctica cotidiana hace que eventualmente el proceso de análisis se vuelva automático y ya no tengas necesidad de esgrimir la espada pues ésta se integra a ti mismo.

 

Mi pequeño jardín

No había pasado nada, yo había dormido unos segundos y de nuevo estaba despierta, de nuevo estaba con él, de nuevo me enseñaba, de nuevo hacía bromas y se reía conmigo y de mí... Como si nada hubiera pasado (¡¡¡¡¡y nada pasó!!!!!), me encontraba una vez más recibiendo y transmitiendo amor y me sentía absolutamente feliz y maravillada...

Durante todo ese tiempo había estado recostada, sintiéndome súper a gusto dentro de mi cuerpo, como nunca antes y decidí seguir en esa posición, disfrutando sin moverme. Cuando lo pensé me fui a la conciencia corporal y comencé a efectuar una primera divagación, pero de pronto me pareció una descortesía y una pérdida de tiempo dejar a mi hermano y maestro allí de lado para ponerme a conversar conmigo misma en mi cerebro. Entonces oí a Jesús divertido: "Very good, finally you're opening the doors of your little house to me!" [¡Muy bien, finalmente me estás abriendo las puertas de tu pequeña casita!]

Esto me trajo a la mente la imagen de mí misma encerrada en una casita sin techo dentro de una maqueta donde se asomaban los bellos ojos de Jesús mirándome desde arriba, fuera de mi pequeño decorado cerebral. Él estaba siempre allí viéndome y escuchándome pero yo a él no lo veía ni lo escuchaba hasta que abría la puerta de mi casita y salía para mirar el cielo y preguntarle algo, o lo invitaba a pasar a la maqueta que consideraba mi hogar, como en esos momentos.

Entonces entendí de golpe muchas cosas, entendí por qué no había necesidad de pedir un milagro más de una vez: Jesús no estaba sordo ni ciego, ni encerrado en una casita dentro de una maqueta como yo... Entendí que Dios nos ha dotado de tal poder para ejercer nuestra propia voluntad, que nadie puede ayudarte si no pides ayuda: porque estás completamente encerrado hasta que tú mismo abres la puerta o por lo menos una ventana... Y entendí (o mejor y más sinceramente escrito:) alancé a vislumbrar que estoy convencida de estar habitando en un lugar que es sólo una simulación, una simple maqueta y nada más...

Aprovechando la oportunidad de estar con Jesús en mi maqueta, le pedí entonces un milagro para un chico mexicano de 27 años que me escribió solicitándome ayuda a fin de salir de una problemática de la que yo no me sentía precisamente una autoridad en el tema, ya que justamente me encuentro bregando con las mismas cuestiones aunque menos gravemente que él. Por eso le pedí a Jesús que por favor se encargara del asunto y que si había algo que yo pudiera hacer por el chico en el plano físico, me lo hiciera saber.

La imagen que me vino entonces fue la de estar junto a Jesús en el jardín de mi casita pidiéndole consejo sobre cómo abonar una bella planta que aún no florece. Y en mi jardín habían muchas plantas, simbolizando a todas las personas que van a mis talleres y a todas las que constantemente me hacen preguntas o me piden consejos a través de los e-mails de mis webs de Mind-Surf, Las drogas tal cual..., los Talleres de Sueños y la Comunidad Virtual de Chamanismo Esencial.

Cuando no sé qué contestar o no estoy muy segura, casi siempre me recuerdo de pedir ayuda o directamente solicito ser un canal claro y transparente para que los guías de cada persona escriban y contesten a través de mí lo que sea más conveniente para cada quien. ¡¡¡Y más de una vez incluso he llorado con las bellísimas respuestas que son enviadas a través de mí!!! Pero con este chico, al sentirme tan identificada con la misma problemática que me exponía y al encontrarla tan difícil, ya tenía un par de días sin atreverme a contestarle... Así es que le pedí a Jesús un milagro para él.

 

El Jardín de Dios

Con la facilidad en que se cambia de escena en un sueño, de pronto la planta era yo y el jardín era el de Jesús. Me vi como un capullo que él esperaba ver florecer de un momento a otro. Teniendo en cuenta lo que mencioné anteriormente sobre los beneficios de reentrar a los sueños para transformarlos y convocar nuevos futuros, decidí interactuar también con esta nueva imagen que se me presentaba ¡¡¡y elegí florecer para Jesús en ese mismo momento!!!

Visualicé cómo iba abriendo mis pétalos para su beneplácito y deleite y al hacerlo exhalaba un suave y bello perfume en honor y gratitud a él. ¡¡¡¡Sincrónicamente en ese momento la música que escuchábamos cambió hacia unas notas esplendorosas que acompañaban triunfalmente mi florecimiento!!!!

No deja de sorprenderme y maravillarme que la sincronicidad sea una norma cada que entro en un contacto verdadero con el Espíritu...

Y como en todos los actos del Amor, el gozo era un acto recíproco, Jesús estaba feliz de contemplarme abriéndome al Amor y exhalando mi amoroso perfume en derredor. Y yo estaba maravillada de hacerlo feliz, de poder corresponder finalmente a todo su amoroso esfuerzo de maestro infinitamente paciente y perseverante en espera del momento en que yo eligiera hacer precisamente lo que estaba haciendo: FLORECER, despertar, renacer en el eterno Jardín Celestial.

Y en esos momentos, ya no estaba en mi maqueta, ni en el jardín privado de Jesús, sino el Jardín de Dios.

¡¡¡¡¡Un enorme y bellísimo jardín concebido para el constante y creciente gozo común!!!!

Jesús, Maha-Chohan, el Águila Dorada, la Abuela Ayahuasca y cualquier otro maestro en quien pudiera pensar eran diestros jardineros que abonaban, cuidaban y gozaban de todas las plantas del Jardín Celestial. ¡Pero no eran los únicos jardineros! Eran los más expertos, pero no los únicos, pues todos compartíamos la misma profesión. Todos podíamos abonar y contribuir al florecimiento de los demás en mayor o menor medida con un acto, un gesto, una palabra, una buena intención... Y todos gozábamos en conjunto cada aparición de una nueva flor en los Jardines Eternos del Señor.

En la plácida eternidad de estas tierras las flores, una vez abiertas, permanecían así para mayor belleza, gloria y grandiosidad de ese eterno paraíso en donde no existía lugar para la marchitación. Cada flor una vez abierta quedaba abierta para siempre, en amorosa espera de contribuir al florecimiento de todas las semillas, de todos los pequeños brotes, de todas las plantas y de todos los capullos que poblaban este mágico y glorioso Jardín Celestial.

Para acentuar mi intención, me senté, cerré los ojos y en mi imaginación exhalé mi perfume y atraje a una mariposa azul para nuestro mutuo deleite; para otorgarle el regalo de mi néctar y recibir el regalo de su presencia, su belleza y la propagación, la ampliación del Ser que compartíamos...

Después paseé extasiada por entre las plantas y flores en compañía de mis amigas del grupo de astrología esotérica de Calella con quienes medito, leo el Tratado de los 7 Rayos y comparto el Taller de Comunicación Angélica: Isabel, Neus, Marta, Montse, Lolita, Teresa y Rosa de los Santos... Quise traerlas conmigo al paraíso, cual jardineras activas que son para que disfrutaran con migo y para disfrutar de ellas, de su presencia, de su luz... Y juntas paseamos tomadas de los brazos, riéndonos y deteniéndonos extasiadas a contemplar el brote de bellísimos capullos. Y cada aparición ante nuestra vista de una nueva planta, de una nueva cimiente, de un asomo de flor, de una majestuosa mariposa, provocaba en nosotras un enrome entusiasmo que saludábamos con risas, sonrisas y algarabía.

Y justo entonces encontró Jesús el momento propicio para introducir el punto álgido de su agenda conmigo. Me explicó que eso era lo natural cuando uno se rige por la Ley del Amor: saludar la existencia de todo Ser con algarabía en cuanto entra en nuestro campo vital. Y el buen Somni no lo había olvidado aún. El gran y bondadoso perro de mi suegro continúa alegrándose de percibir la existencia de otros seres cuando entran a su campo sensorial y brinca y ladra y babea para expresar la algarabía que provoca en las coordenadas del Amor la experiencia de entrar en contacto con otro aspecto del Ser...

Y este desbordante instinto amoroso le desagrada enormemente a mi ego, precisamente por ser tan primigenio y nítido recuerdo de la condición original del Amor. ¡¡¡¡Y PARA MI FUE LA MÁS GRANDE REVELACIÓN!!!! Estaba ante la fotografía más diáfana de mi ego: su miedo, su aversión y su rechazo asquedo al Amor... Ni más ni menos. Lloré y bendije al Somni por ser el guardián y constante recordatorio de esa verdad sagrada. Mis primeras lágrimas fueron de dolor y arrepentimiento por haber estado tan ciega, por haberlo detestado todo este tiempo y por haber intentado a toda costa reprimir sus manifestaciones de felicidad, pero Jesús me dijo que no perdiera el tiempo, que transformara mis lágrimas de culpa y dolor en lágrimas de gratitud y alegría por haber descubierto lo que descubrí. Así es que obedientemente transformé la mueca de dolor en una enorme sonrisa que iluminó mi rostro con la sabiduría del Amor.

Y entonces me vi completamente inmersa en la carta que simboliza la energía de Maha Chohan. Me vi en la imagen de la mujer que quería guardar las apariencias y que la gente no se enterara de que odiaba a un perro, mucho menos los alumnos de sus talleres ante quienes quería preservar la imagen de maestra. Me identifiqué en la mirada de aquella mujer de cabellos largos queriendo agradar y buscando aprobación externa. También me vi en la figura del monje leyendo atentamente, tal como he leído y almacenado toda la teoría del Curso de Milagros y la cantidad de libros e información espiritual que ha entrado por mis ojos, sin poderme librar por ello de las cadenas de la ilusión. Me vi en la figura de arriba a la izquierda cerrando los ojos y dirigiéndose al interior, tal como estaba haciendo allí en esos momentos sentada bajo los efectos de la Abuela Ayahuasca. Por último también percibí la fresca brisa sabia de los Himalayas y al apreciarlo todo simultáneamente supe que estaba en el centro, en mi centro, en pleno contacto con mi Sabiduría Interna, bajo la tierna y sabia energía de Maha Chohan.

Lo bendije a él y bendije también a las dos autoras del oráculo que tan exacta y exquisitamente supieron expresar su energía y su mensaje. Me sentí absolutamente dichosa por haber sido la destinataria de ese bello y magnífico regalo y deseé que pudieran recibirlo muchas personas más tal como yo en esos momentos...

 


Maha Chohan

Sabiduría Interna

Y en este centro Jesús, mi sabio jardinero y oportuno maestro me explicó que si no me salgo completamente de la lógica del ego siempre encontraré justificación para odiar, para rechazar y para excluir. Inevitablemente... Por eso es necesario descartarlo de forma radical y completa, sin hacer conseciones con ninguna de las "lógicas" conclusiones extraídas de sus falsas premisas. Bajo el supuesto de que el Somni era "un animal escandaloso, sucio e incapaz de comportarse", mi desagrado resultaba lógico, mis esfuerzos por reprimir su conducta resultaban consecuentes y mi aversión a él estaba plenamente justificada...

Sin embargo ahora, desde mi centro, desde el interior de la lógica del Amor, el Somni era un bendito recordatorio constante de la alegría e incondicional de amor y no era lógico que tratáramos de reprimir la expresión espontánea del Amor que nos recordaba diariamente, por el contrario, lo que resultaba ilógico era que trabajáramos tan tarde y durmiéramos por la mañana cuando el Somni desempeñaba su trabajo de guardián y podía despertarnos ladrando al cartero o a la gente que se acerca a la puerta. Lo ilógico era no querernos deshacer amorosamente de los desechos físicos del guardían no sólo de nuestra seguridad física sino de nuestro recuerdo elemental del Amor...

Pedí perdón al Somni y le abrí mi corazón de par en par, igual que a mi suegro obnubilado por su pesado sueño de alcoholismo. Entonces me repitió Jesús algo que ya me había intentado explicar la vez anterior: que la clave de todo está en ver la verdad y actuar en consecuencia. La verdad es que cada uno de nosotros somos el perfecto Hijo de Dios, perfectamente digno de amor y perfectamente amoroso. Y todo lo que se oponga a esta verdad es mentira. Es nuestro sueño personal o colectivo, como dice Don Miguel Ruiz en Los Cuatro Acuerdos.

Y toda vez que estuve de acuerdo, desde mi centro, en reconocer esa verdad, me dijo Jesús: "Ahora sabes qué contestarle a tu hermano". Y sí, efectivamente en esos momentos me resultaba evidente que ese deprimido chico mexicano de 27 años que tanto miedo tiene de mantenerse con sus propios medios y busca el amor fuera de sí mismo, es el perfecto Hijo de Dios, perfectamente digno de amor y perfectamente amoroso, que se merece únicamente lo mejor de lo mejor y que todos sus problemas proceden de la falsa imagen que tiene de sí mismo.

Pensé también que si le escribía un mail exponiéndole esta simple evidencia, seguramente no me entendería. No podemos entender que las cosas son tan simples. No sabemos cómo aplicar la simpleza dentro de la complejidad mental en la que creemos habitar. Y sin embargo, sabía que eso era lo único que tenía que hacer, buscar la forma de hacerle comprender la simple evidencia de la verdad, pues tal es lo que Jesús ha venido haciendo y seguramente seguirá haciendo conmigo: repetirme la verdad una y otra vez, paciente y perseverantemente hasta que sea capaz de incorporarla en cada aspecto de mi conciencia, hasta que pueda vivir en ella. Pero Jesús sólo puede repetirme la verdad cuando yo le invito a que lo haga. Y así yo con este hermano, con este bello capullo del Jardín de Dios, únicamente podré estar allí hablándole de la verdad que veo cada que él me abra la puerta para hacerlo, cada que me permita recordársela amorosamente hasta que la compreda, hasta que la acepte como la verdad y finalmente florezca... Lo cual puede tardar muchos años... Pues por experiencia propia sé ahora que la teoría no es suficiente para cambiar. Y he aquí que en verdad mi experiencia de haberme quedado dormida de nuevo es ahora fuente de comprensión, compasión, paciencia y perseverancia, como me auguraba Jesús.

Respiré en mi propio perfume de rosa florecida y agradecí inmensamente la oportunidad dorada que me brindaba este hermano de aprender lo que pretendía enseñarle. Me sentí plenamente embargada de Amor y deseé con desesperación poder compartirlo, poder implantar las coordenadas del Amor en mí para volver a él cada que se me nuble la visión y vuelva a quedarme dormida. Jesús me recordó que lo pidiera desde el poder de la alegría y no desde la impotencia de la desesperación. Y así lo hice...

Aprovechando la oportunidad de estar allí abierta y floreciente junto a una de las máximas autoridades en cuestiones de jardinería celeste, le hablé a Jesús acerca de la preocupación de mi marido con respecto a la ayahuasca. Le comenté lo que me dijo, medio en broma y medio en serio: que sólo consideraría que la ayahuasca servía de algo si yo regresaba amándolo más y con más ganas de hacer el amor... Entonces, por complacerlo, por hacerlo feliz y por gozar de su felicidad en el gozo recíproco del Amor, le entregué a Jesús todo mi karma, le pedí que abriera todos mis chakras y especialmente que reconectara el segundo con el cuarto. Le pedí que si aún tenía algo útil que aprender en servicio a los demás procesando mi karma según la agenda de mi alma, que así fuera. Y que si no, me liberara allí mismo de todos los bloqueos posibles.

Volví a recostarme y entregué mi cuerpo para su limpieza total o parcial, según la voluntad del Cielo. Entonces vi que tal como mi aversión al Somni representaba la aversión de mi ego a la alegre manifestación del amor incondicional, así mi cuerpo estaba manifestando mi miedo a la energía sexual en las acumulaciones de graasa dentro de mi cuerpo particularmente en el área de los chakras inferiores.

Volví a visualizar la energía de Cristo irradiando desde mi corazón y acepté en nombre de todas las células de mi cuerpo físico y de mis cuerpos sutiles la Vibración Crística del Amor para que me liberara de todos los reductos del miedo.

 

Abriendo el sello de la abundancia

Le entregué a Jesús y al Espíritu Santo todas las experiencias que mi esposo y yo viviremos próximanete en Galicia para que las utilicen en favor de Dios y de mi aceptación y apertura hacia Su Voluntad, aquella que compartimos dentro de la lógica del Amor. Sentí que de alguna manera tendré que emprender el mismo aprendizaje que el chico del mail y tendré que aceptar que soy perfectamente digna de amor y perfectamente amorosa, que merezco subsistir únicamente de realizar el trabajo que me agrada y que esto es perfectamente posible...

Hasta ahora mis talleres han sido más un hobbie poco remunerado que una holgada fuente de subsistencia, por eso no había podido contestarle al chico del mail que vivir fuera de la casa de su madre y ganarse la vida en una actividad que le guste es algo que se merece y que puede alzanzar fácilmente.

El sueño colectivo del planeta está basado en el miedo y la escases, en la idea de que la vida es dura, de que hay que "ganarse el pan con el sudor de la frente", que el trabajo se llama trabajo precisamente porque tienen que pagar para que alguien lo haga, ya que no se trata de una actividad placentera. Y la enorme mayoría de los chicos de esta generación en la que el promedio de vida se ha elevado y el periodo de juventud se ha extendido más allá de lo que era normal antaño, tenemos mucho miedo de subsistir de manera independiente, lejos de las comodidades del hogar paterno y generando dinero por nuestros propios medios. En muchos casos, dadas las condiciones socioeconómicas y el panorama del mercado laboral, ejercer lo que uno ha estudiado parece una hazaña de proporciones titánicas.

Entonces pedí al Universo que me ayudara a encontrar la solución a este problema para aplicarla y compartirla. De inmediato acudieron a mi mente los versos de mi Kin, o sea, mi zodiaco maya:


Noche Lunar Azul

Polarizo con el fin de soñar
Estabilizando la intuición
Sello la entrada de la abundancia
Con el tono lunar del desafío
Me guía el poder de la visión

¡¡¡La última línea del verso no la recordaba, hasta ahora que la copié aquí y estoy sumamente sorprendida porque me parece una fantástica comprobación de lo que ocurrió en aquellos momentos!!!

Voy por partes: Siempre me ha quedado claro lo de polarizar para soñar. El sueño es esta vida diurna regida por el miedo y efectivamente siempre he tenido experiencias que me llevan de un extremos a otro a fin de encontrar el punto de estabilidad donde puedo volver a escuchar mi intuición. Lo demás nunca lo había entendido hasta estos instantes de mi decimotercera comunión en que me pareció perfectamente claro que por alguna razón elegí cerrar la puerta de la abundancia en mi experiencia vital y abrirla de nuevo se me presenta como un desafío de carácter emocional.

Lo entendí porque lo vi, es decir, visualmente me llegó la imagen de que algo circular, un sello negro, me impedía ver la abundancia que estaba allí frente a mí, igual que no percibo cotidianamente el Amor más que en preciados y escasos momentos como estos. Entonces quise romper ese sello lanzándole un rayo, pero me pareció muy violento, luego se me ocurrió visualizar que lo despegaba, como cuando quitas una etiqueta, pero tampoco me acababa de gustar... hasta que de pronto me vino la idea de que debía utilizar mi tercer ojo, o sea, mi sexto chakra para alumbrar el sello.

Al hacerlo vi como se desvanecía ese círculo oscuro que nunca estuvo allí y mi propia luz me permitía ver más allá de él y estuve muy feliz. Ahora, situada en la óptica del Amor y la abundancia, entendí que mi cotidiana falta de Amor hacia mí misma me hacía pensar que mi conocimiento no era suficientemente valioso para los demás y al vibrar a esta frecuencia, no estaba atrayendo a mi campo de experiencia a las personas a quienes esta información podría serles de utilidad, con lo cual no sólo estaba perjudicando a estas personas que no recibían la información que yo podía transmitirles, sino que indirectamente perjudicaba mi propia economía.

Me quedé asombrada de esta evidencia y en el colmo de la sincronicidad, abrí los ojos porque me di cuenta de que el compañero que estaba a mi lado se había sentado frente a mí con la intención de agradecerme que le hubiera guiado durante su viaje con la irradiación de mis sonrisas y mi cara de éxtasis... Entonces, conversando, le comenté que en quince días más daría un Taller de Introducción al Chamanismo en el que compartiría todo lo que he aprendido investigando, trabajando con Juan Ruiz y con los libros de Don Miguel Ruiz. El compañero, que se llama José Antonio, se mostró muy interesado en mi trabajo y preguntándome si vendería en el taller los libros de Don Miguel Ruiz, me dio la idea de contactarme con la editorial que justamente está aquí en Barcelona para venderlos...

Cuando José Antonio se fue después de un rato y volví a cerrar los ojos, estuve absolutamente asombrada y agradecida por la inmediata y circunstancial comprobación que había recibido: bajo el efecto de la Abuelita abriendo temporalmente mi tercer ojo vi desde el Amor la abundancia y pude comprobar que existe, que está allí, a pesar de que yo no la había visto durante tanto tiempo... Bendije la valiosa oportunidad no sólo de descubrirlo, sino de comprobarlo, pues pensé que gracias a ello, cuando retornara a la "normalidad" toda vez que el efecto terminara y mis chakras regresaran como ha ocurrido anteriormente al punto original de partida, ya sabía a ciencia cierta que la escasez es una ilusión, ¡¡¡que la abundancia verdaderamente existe y que sólo necesito enfocar mi visión en el canal del Amor para volver a verla!!!

Por eso me asombré aún más ahora que busqué la imagen de mi Kin para ilustrar esta crónica y me topé con la última línea del verso que no recordé durante la experiencia, aunque evidentemente descubrí y comprobé su significado: "Me guía el poder de la visión".

Así es que en resumidas cuentas, sólo necesito sentir amor por mí, por lo que sé y por lo que hago, por lo que puedo ofrecer al mundo y listo... la abundancia aparece por sí misma como consecuencia natural de abandonar la ilusión óptica del desamor que provoca el miedo y la escasez... ¡¡¡INCREÍBLE PERO CIERTO!!!

 

El día de mi liberación

Lo anterior me hizo regresar a mi visión del abundante y espléndido Jardín de Dios... Y enmedio de las delicias de mi visión de la tierra eterna donde todos éramos a un tiempo, plantas, flores, jardineros y el dueño mismo del jardín, ahora sí, en la gozosa compañía de todos, quise acercarme a Dios lo máximo que me fuera posible.

En algún punto me vi flotando en una especie de anfiteatro al rededor de un Sol-Dios rodeada de seres angélicos que cantaban y a los que me uní enseguida... ¡¡¡Y por supuesto la música de Juan Ruiz respondió sincrónicamente a la escena!!! Y sorprendentemente supe que Dios no había creado seres para que le cantaran alabanzas, sino que los seres que creó le cantaban por iniciativa propia, por puro amor, por puro placer, por puro gusto, más espontánea y sinceramente que los mejores cantantes de gospel... Y en mi corazón sentí el júbilo, el honor y el placer de cantar amorosamente al Creador de Creadores...

Entonces le pedí a Dios que permitiera que este día fuera el día de mi liberación de todas las ilusiones del ego. Y supe que le estaba pidiendo a Dios algo que ya me había dado, algo de lo que nunca me había privado, algo que no necesitaba concederme porque ya era mío. Sentí que era yo quien tenía que decidir cuál quería que fuese el día de mi liberación y decidí que aquel 7 de septiembre del 2003 era el día perfecto. Le prometí a Dios, desde mi corazón, que aprovechando que estaba despierta, comenzaría formalmente mi liberación ese día. Le prometí que esgrimiría mi espada del discernimiento para mantenerme despierta. Y ahora añado que:

Sin importar cuántas veces vuelva a caer o a quedarme dormida,
me comprormeto Padre, a levantarme y a despertar de nuevo
hasta caminar plenamente Despierta por tu Cielo aquí en la Tierra.

 

¿Adicción al ego o adicción al Amor?

Sentir Amor a Dios y sentir el Amor de Dios... En verdad no hay nada más, no hay nada que deseé más que estos remansos, estos oasis de Amor enmedio de las aguas oscuras en las que normalmente habito. Mi esposo me ha llegado a decir que soy adicta a la ayahuasca. Y yo reacciono con enojo comprándole el argumento con la moneda de mis dudas acerca de mí misma. No obstante, en esos momentos de claridad y vigilia, reconocí mi adicción, no a la ayahuasca por supuesto, sino al ego que no me permite vivir en las coordenadas del Amor y trata de impedirme por todos los medios, internos y externos, que acuda a beber de la Fuente, que acceda a ese estado que es lo más cercano a la presencia de Dios que he experimentado en mi vida hasta ahora. Estado que por el momento sólo he logrado experimentar plenamente con la ayuda de la Abuela. Estado en el que, como bien describe Huxley en La isla, uno se encuentra evidente e incuestionablemente despierto y se da cuenta de que la conciencia ordinaria es un sueño en comparación con ese breve regalo temporal de vigilia. Vigilia de amor y esclarecimiento que, fuera de toda duda, se reconoce como la auténtica Realidad. Y es a este estado al que por decreto me declaré adicta en esos momentos.

¿Pero cómo se puede ser adicta a lo que por definición libera, que es el Amor? ¿Es una paradoja o es una trampa? ¿Cuántas veces más he de tomar ayahuasca? Le pregunté a Jesús. Y me respondió que hasta que ya no la necesite, hasta que viva despierta. Sentí que en estos momentos de mi evolución, la ayahuasca aún es una medicina para mi alma, un remedio que me recuerda hacia dónde voy, en qué coordenadas anhelo vivir cotidianamente. ¿Con cuánta frecuencia? Por el momento dos o tres veces al año fue su respuesta, o tal vez la mía, lo que me permito a mí misma según mis paradigmas actuales...

Más allá de toda ambigüedad, lo que me quedó perfectamente claro es por qué decía Octavio Paz que el Stablishment actuaba frente a esta clase de drogas como quien actúa frente al peligro inminente de un contagio, pero de un contagio de carácter espiritual. Pensé que estas plantas, estos alcaloides utilizados en la forma adecuada, o sea consagrados al contacto con el Espíritu, eran el Somni, el perro del ego colectivo: el mayor blanco del ego colectivo y su miedo al Amor.

Te tomas algo que te permite despertar del sueño del que el ego no quiere por ninguna causa que despiertes... ¡Sin duda ese algo le provoca al ego un miedo inconcebible! Desde el punto de vista del ego colectivo es lógico pues que ese algo sea convertido en la cosa más temible, es lógico que se le ataque con tal virulencia, que se le prohiba y sobre todo, que se le desvirtúe a toda costa y por todos los medios para ensuciarlo y confundirlo con la brutalidad encarceladora del fenómeno de la adicción a las drogas. Su finalidad es sembrar la duda, perpetuar la confusión y de paso castigar a los disidentes que amenazan con despertar, aunque sea momentáneamente, a los que duermen el pesado sueño de la ilusión colectiva del desamor y su implacable "lógica".

El ego siempre parte de premisas falsas, por eso su lógica resulta incuestionable desde dentro, y hace falta salir a cuestionar el paradigma mismo para regresar a la verdad.

Todo lo que te lleve o te acerque al Amor es sagrado. Y lo que hay que hacer en el caso de los psicoactivos capaces de abrir los chakras para experimentar de forma temporal las coordenadas del Amor es reverenciarlos, estudiarlos y buscar las formas de obtener los mayores beneficios con los menores riesgos. Los mayores beneficios se obtienen cuando logras abandonar los enredos mentales del ego para elevarte hacia las esferas más altas del Espíritu, así es que lo único que cabe hacer es estudiar las técnicas más efectivas para lograrlo.

"Muy a menudo debes acudir a la fuente de la gracia y de la misericordia divina; a la fuente de la bondad y de toda pureza, para que puedas sanar de tus pasiones y vicios, y merezcas hacerte más fuerte y más despierto contra todas las tentaciones y engaños... El enemigo, sabiendo el grandísimo fruto y remedio que hay en la sagrada Comunión, trabaja cuanto puede sin perder medio y ocasión por retraer y estorbar a los fieles y devotos alejándolos del acto de la Comunión."

Tomás A. Kempis: Imitación de Cristo

Entiendo que mi ego tenga miedo de mi Comunión con la Fuente, con la energía del Amor a través de la Abuela ayahuasca, y me genere dudas buscando aliarse utilizando el pánico de mi esposo a las drogas que asocia con el abandono y con aquello que por desconocimiento teme sean "paraísos artificiales" que me alejen de él y de la "realidad" cotidiana. Entiendo también que en cuanto yo me libere de toda duda y abandone mis defensas reactivas, la desconfianza de mi esposo no tendrá eco en mi conciencia y conforme logre traer y anclar a esta "realidad", las coordenadas del Amor propias de la verdadera Realidad, él sentirá el Amor y la seguridad que hasta ahora quizá no he sabido expresarle...

 

 

Esta es la imagen escaneada del dibujo que use para representar las experiencias que
tuve durante mi decimosegunda experiencia con ayahuasca:

Título: "El Jardín de Dios"
Técnica: Acuarela y tinta china sobre papel
Dimensiones: 32 x 24 cm
Autora: Karina Malpica

 

 

 
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