Amanitas
 
 
 

MI EXPERIENCIA PERSONAL

Bitácora de Vuelo con Amanita muscaria
16 de enero del 2004

Me comí una Amanita muscaria grande y ya seca a las 12:00 luego me puse a limpiar la casa y contestar mails atrasados hasta que a las 2:45 empecé a sentir los primeros efectos. Me pesaban las manos y el cuerpo, podría escribir que estaba mareada, pero no. Cuando uno está mareado quiere que se le quite el mareo porque no es algo grato. En cambio este mareo del Amanita era un estado agradable.

Un mareo agradable necesita otro término descriptivo, quizá por eso los peruanos hablan de la "maeación" de la ayahuasca. Pero la mareación del Amanita es distinta a la mareación de la ayahuasca, que no provoca esta pesadez agradable que sentí al inicio, parecida a la pesadez tipo hachís puro.

Calculando que el efecto tardaba entre 2 y 3 horas en comenzar, a las 3:00 me comí otraAmanita más pequeña con el propósito de prolongar o intensificar el viaje alrededor de las 6:00 y después me salí a caminar por el bosque. Estuve tres horas viajando exteriormente y a eso de las 6:00 regresé a la casa para el viaje interior. Sólo aguanté una hora despierta y el viaje terminó en el estado onírico...

Una llamada telefónica que no alcancé a contestar me despertó poco antes de las 8:00 y no pude recordar mis sueños. Hice algunas cosas que tenía que hacer en ese momento en el ordenador, hablé por teléfono con Joanra y cuando me di cuenta, me sentía de lo más normal, cené unas setas con perejil para no desentonar e intenté dormirme de nuevo. No pude, así es que me levanté, preparé palomitas y vi una excelente película. Después de eso sí que me dormí profundamente hasta la mañana siguiente... otra vez sin recordar mis sueños.

Aparte de la mareación pesada que sólo experimenté al principio, no tuve náuseas ni otros síntomas físicos notables a excepción de unos 15 minutos en los que me sentí extraordinariamente bien dentro de mi cuerpo, cosa verdaderamente inusual en mí... El resto de las cosas inusuales que me sucedieron fueron más bien a nivel interno. Mi vista estuvo normal todo el tiempo y en ningún momento tuve las distorsiones perceptuales que se espera cualquier lector de Alicia en el País de las Maravillas después de saber que su autor era afecto a las amanitas: sentir que me encogía o me agrandaba, caer por un largo hoyo, cosas así... En este sentido, como siempre que me olvido de deshacerme de cualquier expectativa, me quedé desilusionada.

Y en el resto del sentido, como siempre que me recupero de la decepción y me centro en lo que sí hubo, agradezco un momento de comunión excepcional con un amoroso eucalipto, un mensaje de mi alma y más de media hora de deleite escuchando un CD de coros angelicales... O sea que teóricamente el balance resultaría bastante positivo, pero... no sé, creo que me esperaba mucho más debido al sueño que tuve el día que las corté por primera vez... Creo que tendré que hacer un reportaje o relato detallado para esclarecer esto, tal como el sueño me lo sugería...

 

Relato detallado y reportaje gráfico del viaje

Gracias a la eficiente ayuda de los ángeles, cuando llegamos a vivir a Santiago de Compostela Joanra y yo, encontramos una sitio tal como lo pedimos ambos: yo: cerca de la naturaleza y con un espacio adecuado para meditar, y él: cerca de la ciudad y con un espacio agradable para montar su oficina.

Nuestra casa está a unos quince minutos del casco antiguo de Santiago y detrás de nuestra calle hay un camino rústico que conduce a un bosquecito encantador de eucaliptos y algunos árboles autóctonos del hermoso, verde y lluvioso paisaje típico de Galicia.

El primer día que entré al bosque vi por allí un viejo hongo naranja que parecía haber sido un Amanita, me puse muy contenta y le pedí al bondadoso y magnánimo Universo que me regalara un nuevo Amanita si es que había por allí algunas esporas listas. Regresé días después de una racha de lluvias, en una tarde soleada y no lo podía creer: ¡¡¡entrando, enmedio del camino había no uno, sino muchos sombreritos rojos!!!

Me quedé sin habla...

Enseguida me aficioné a ir regularmente al bosquecito y cámara en mano fui atestiguando su nacimiento,

desarrollo y esplendor,

decadencia y descomposición.

Me di cuenta de que los hongos tienen una vida muy breve y que encontrar alguno en pleno esplendor cuando se entra al bosque durante la temporada correcta es ya toda una sincronicidad...

En cuanto los vi por primera vez pedí permiso al espíritu de los Amanitas para elegir dos y tomarlos cuando estuvieran en su esplendor.

Escogí los dos más grandes que encontré, uno en verdad era grande y el otro era más bien mediano.

Los corté con todo el respeto y agradecimiento del que fui capaz.

 

Afortunadamente los animales del bosque me dejaron unos pocos intactos porque cada que regresaba encontraba más hongos mordidos o perforados...
.

Al principio estaba muy emocionada y ya quería comérmelos enseguida porque pensaba que se ingerían tal como los psilocibos, pero buscando información en internet vi que en más de una web recomendaban quitarles los tallos y comerlos secos. No encontré ningún reporte de nadie que los hubiera comido frescos.

Así es que yo muy obediente de la sabiduría compartida en internet, les quité los tallos, pero como el horno de la casa no iba muy bien, los dejé sobre un radiador del sistema de calefacción y quedaron más bien tostados.

Antes de comerlos hice mi ritual personal para invocar al Espíritu de la Amanita muscaria y saqué unas cartas oraculares que me auguraban que necesitaba experimenatar la fuerza terrenal de Serapis, que estaría acompañada por alguno de mis guías, y que recibiría un mensaje de mi alma si escogía un libro y abría una página al azar.

Decidí ir por pasos y primero salí a experimentar la fuerza terrenal caminando hacia el bosque para ver si allí lograba entrar en contacto con alguno de mis guías...

Si no lloviera tanto en la verde Galicia, no sería tan verde ni tan bella...

Así es que he dejado de resistirme a la lluvia y de invocar al sol cuando abro la puerta y veo pura agua. Ahora sólo me pongo un impermeable y continúo mi vida en plena humedad.

Este día busqué además una bolsa especial para proteger mi cámara, ya que tenía la misión -encomendada por uno de los espíritus de mis sueños-, de hacer un fotoreportaje del viaje...

 

Entré al bosque solitario tratando de encontrar los escondrijos de los insectos y de las aves, pero no vi nada... Seguí recto y me detuve a saludar al Señor Eucalipto, que es el más grande del bosquecito.

Me abracé a él y al cerrar los ojos vi una espiral de energía ¡¡con la que él me abrazaba a mí!!

Antes pensaba que sólo era yo la que lo abrazaba o me abrazaba a él, ¡¡pero no sabía que él correspondiera a mis abrazos!! Por eso tuvimos un momento de comunión excepcional.

He repetido el abrazo otros días sin efecto amanita y no he vuelto a ver esa espiral, pero ahora sé que está allí... que el eucalipto es amoroso y también él me abraza...

Después seguí caminando un buen rato, con un gran vigor, observando con atención los declives del terreno por donde escurría el agua y las oquedades en las que se encharcaba...

Luego decidí bajar por una pendiente que me parecía siempre muy estrecha y empinada, pero en aquellos momentos me sentía con tanto vigor que me dieron muchas ganas de hacerlo.

Aquella pequeña bajada fue ell momento ideal en el que disfruté brevemente del placer de tener un cuerpo físico y poder usarlo para actividades propiamente físicas como esa y no sólo para sentarlo frente al escritorio o frante al teclado olvidándome de él a fin de realizar los trabajos mentales y creativos que tanto disfruto y en los que tanto tiempo invierto...

 

El final de la pendiente daba a unos pastos que ya había encontrado antes yendo por otra ruta.

Decidí envolverme en el impermeable y tenderme en el hierba para integrarme con la tierra y convertirme en un pasto. Pero no lo logré. No pude fundirme con la naturaleza y dejar de ser yo, dejar de pensar, nombrar, sentir, describir y analizar...

Así es que me levanté y seguí andando hasta llegar a los límites del bosque, junto a la carretera.

Desde el costado puede asomarme al bello pueblo vecino,

en cuyo cielo apareció una bandada de cuervos que no alcancé a fotografiar
antes de que se internaran graznando al bosque...

Bajé por un costado de la carretera

y me di cuenta de que NO estaba en un estado muy sublime de conciencia,
porque el graffiti en el bosque me parecía un insulto

y una lata NO se me figuraba una joya humana enmedio de otras joyas de la naturaleza,
como le pareció a John Lilly en una de sus experiencias cumbres con LSD,

lo cual le llevó a definir el valor +12 de su escala de calificación de vuelos como:

+12
El éxtasis, el estado de gracia. Ya no estás completamente en la Tierra,
¡y aún así el mundo te parece hermoso! Todo brilla. Estás locamente enamorado,
en un estado cósmico de amor donde ya no bailas sino que "eres bailado",
la música literalmente toma tu cuerpo.

(Ver más en la sección de
cartografía)

Yo más bien estaba dejando de disfrutar el paseo porque mis pies estaban sumamente empapados con tantos charcos...

Ni siquiera me apetecía entrar mi túnel secreto a cantar mantras y sentir la reververación probablemente acentuada por las amanitas...

Sólo quería volver casa y ver si me confortaba el mensaje de mi alma en alguno de los libros que dejé preparados en la salita de meditación esperando mi regreso...

Realmente he alcanzado estados más elevados, cercanos al ideal +12 de Lilly, visitando el mismo mágico bosque sin estar bajo el efecto de ningún psicoactivo.

Como aquella memorable mañana que me pasé
fotografiando los efectos del sol sobre la niebla:

Pensando en todo esto pedí un mensaje a mi alma y escogí como vehículo El Maravilloso Universo de la Magia de Enrique Barrios, cuya portada tienes que forrar de blanco cuando lo empiezas:

Toma una hoja en blanco y escribe en ella siete deseos emanados de tu corazón, siete grandes anhelos tuyos, aunque te parezca que son muy difíciles de obtener y no tengas la menor idea de cómo se van a realizar. Esto es un apoyo para tu conciencia, para que te ayudes a descubri lo que quieres, para que no lo olvides y descartes lo que no deseas... No pidas poco. Recuerda que estás en buena relación con tu Dios (si todavía te cuesta verlo dentro de ti) y que como Él es Amor, sólo quiere el mayor bien y la felicidad más inmensa para ti. Ojalá no lo olvides porque es verdad. (A menos que tú decidas que no es verdad. En ese caso, no lo es para ti.) Una vez que hayas escrito tus siete objetivos, pínchate un dedo y firma con tu sangre. Así se establece un "pacto de sangre" entre tú y tus objetivos. También es indispensable que nadie sepa lo que haces y que ocultes el papel de miradas ajenas... Los demás viven en el "no se puede". Cuídate; todo "se pega". En la Magia Blanca lo más importante es descubrir los deseos del Dios Interior, pero es a veces la labor más difícil en este Camino. El Dios Interior de cada cual, manifestación de la Gran Energía de Amor Universal, tiene sus anhelos y realizaciones propias qué lograr a través de ti, pero a menudo descubrirlas es más difícil que realizarlas.

¡Justo en este punto me había quedado la última vez que lo leí! Y es que pasé días pensando cómo podía diferenciar los deseos de mi corazón de los deseos de mi mente, como advierte el autor más adelante y como no llegué a ninguna conclusión, no los escribí... ¡Vaya que es difícil! Bueno, segunda llamada, me doy por enterada querida alma. Esta semana me comprometo por lo menos a a escribirlos todos y luego ya decido si son o no del corazón, antes de hacer el pacto...

Por el momento llegó el momento de probar mis nuevos altavoces Altec Lansing con el mismísimo cd de Cantos Celestiales compilado por Juan Ruiz que estuvo puesto durante mi Segunda Cominión con la Abuela Ayahuasca.

Resulta que hace tiempo, estando en el espléndido Parq Güell de Barcelona, iba paseando y escuchando esta misma música cuando de pronto entré espontáneamente en el anhelado estado +12 y disfruté de una experiencia mística gratuita, tan intensa como la más alta cumbre de ayahuasca, aparentemente sin motivo alguno... Durante quince minutos me bañó la gloria y lloré sin parar de puro gozo, por primera vez sin ningún psicoactivos de por medio...

Poco después leí un libro de Richard Yensen llamado La medicina psiquedélica, donde decía que se pueden inducir estados ampliados de conciencia con la introducción de elementos sensoriales que hayan quedado asociados a una experiencia cumbre con psicoactivos... En mi caso, la música fue ese elemento sensorial que al estar asociado a mi segunda y glorosa cominión con ayahuasca, me retrotajo al mismo estado. Aunque la duración haya sido menor, la intensidad fue exactamente la misma...

Desde entonces no he parado de pensar que

el éxtasis es un cóctel químico que mi cerebro puede preparar
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ él solito !!!!!!!!!!!!!!!!!!!
como una respuesta condicionada a un elemento asociado.

Y por supuesto he tratado de replicar experimentalmente esos condicionamientos asociados con los diversos psicoactivos que he utilizado. He probado con olores, buscando por ejemplo los mismos inciensos que usa Juan en las sesiones de ayahuasca, he probado con imágenes, viendo películas o fotografías asociadas a mis viajes y por supuesto he utilizado las diversas músicas que me han acompañado en diversos momentos con distintos psicoactivos... pero nada.... ¡¡nada de nada!! no he logrado disparar la replicación de mi coctel químico endógeno +12 ni una sola vez...

Así es que en aquellos momentos me disponía a realizar un nuevo experimento: utilizar un elemento sensorial asociado: el cd de los Cantos Celestiales, aprovechando los últimos y sutiles efectos de las amanitas...

Desgraciadamente no hubo +12... sóio un buen rato, igual que cualquier otro buen rato sin nada y menos por supuesto que un buen rato con marihuana...

Y allí fue donde me quedé dormida, suponiendo que el viaje continuaría y despertaría con recuerdos extraordinarios de sueños extraordinarios, pero nada... me despertó abruptamente el timbre del teléfono y no recordé nada de nada... Lo cual me produjo una gran frustración y ahora voy a explicar por qué:

Resulta que el mismo día que corté las amanitas, invoqué un sueño donde me aconsejaran algo para que mi viaje con ellas fuera lo más placentero posible y esto es lo que soñé:

Estaba en un avión y mi compañera de asiento era Silvia Macías Núñez, una de mis mejores amigas de la primaria en el Sucre. Nos sorprendíamos del reencuentro y hablábamos de lo que habían sido nuestras vidas. Me sentía muy satisfecha de contarle acerca de mi vida personal y profesional y le hablaba especialmente de mi web de las drogas. Ella me preguntaba: "¿En qué épca de tus reencarnaciones tienes más problemas?" y yo le respondía que sin duda ¡¡¡en la Atlántida!!! En el sueño mi respuesta era totalmente normal... y fue recibida por mi amiga también con toda naturalidad. Ella me recomendó que hiciera un reportaje con fotos de nuestro encuentro y a mí me daba mucha emoción el sólo pensarlo. Luego mi viaje continuaba sola, pero en bicicleta. Tenía que pedalear para llegar a mi destino y me iba muy feliz...

Yo lo interpreté simbólicamente de esta forma: Mi mejor amiga de la infancia (de mi evolución como alma en mi ciclo de reencarnaciones), representada por Silvia, pudo haber sido el espíritu de la Amanita muscaria (quizá estuve encarnada en alguna cultura que las utilizara de forma ritual y tuve una buena relación con su espíritu grupal en esa época, lo cual explicaría que me las encontrara en el bosque tan fácil y agradablemente). Ahora nos reencontrábamos después de mucho tiempo (probablemente muchas vidas), y este espíritu de la Amanita quería saber de mí. Por eso yo le contaba sobre mi encarnación actual, como resumen de todas, poniéndo énfasis en algo que tenía que ver con dicho espíritu, o sea mi web de las drogas. Este espíritu me preguntaba en qué época tenía más problemas (quizá para ayudarme a limpiar algo durante el viaje) y yo le contestaba que en la Atlántida (lo cual puede ser literal: la Atlántida, el súpercontinente que se supone existió y se autodestruyó, o simbólico: una época lejana de la que no tengo conciencia, no lo sé... ahora la mente me hace dudar, pero recién despertada creía que en verdad hablábamos del continente llamado Atlántida) y luego me recomendaba que hiciera un reportaje gráfico de nuestro reencuentro (del viaje que tendría con ella al ingerir las amanitas). Después de ir en un avión (un gran viaje con las amanitas), tenía que continuar en bicicleta (un vehículo distinto, ¿los sueños?) para continuar el viaje, lo cual me provocaba mucha felicidad...

Debido a esta interpretación yo tenía demasiadas expectativas sobre el viaje antes de comenzarlo y por eso, lo que ocurrió, aunque estuvo bien, me desilusionó bastante. Sobre todo el no recordar mis sueños, ya que tenía la esperanza de que quizá lo mejor iba a darse justamente en el terreno de los sueños... Quién sabe, tal vez sí se dio, y fue tan doloroso o tan lejano a mi conciencia actual que quise bloquear el recuerdo... no lo sé.

Pero bueno, por eso estoy aquí escribiendo todo esto, con ilustraciones y todo, tal como me recomendó la personaja de mis sueños... Y mientras cumplo con mis deberes, trato de ver si puedo esclarecer algo.

Lo que en mi perspectiva salvaría el viaje, sería que realmente hubiera tenido un sueño sanador y lo hubiera recordado. Pero no recuerdo nada y eso me frustra...

Puede ser que sí lo haya tenido o puede ser que no y simplemente quiero mantener esta esperanza para no enfrentar la otra conclusión que mi cerebro insiste en presentarme aunque yo en verdad me resisto a reconocerlo: que intentar repetir la primaria no es divertido...

Bueno, esto es algo duro de reconocer para mí siendo precisamente la autora de esta web , pero cada vez lo siento con más insistencia, no sólo con la Amanita, sino en general con todos los psicoactivos: tengo la sensación de que son algo que ya no me da placer aunque intento seguir buscándolo en ellos por el recuerdo, por la fuerza de la costumbre, por todo el tiempo y el amor invertido en estudiarlos... No sé, creo que tengo la misma sensación que tenía cuando entré en la adolescencia y no quería dejar de jugar con mis Barbis, ¡¡exacto!!, he encontrado la comparación precisa para describir lo que siento.

Siento que seguir probando psicoactivos es seguir jugando con Barbys cuando hay chicos que ya te invitan a salir... y esos chicos que me invitan a salir son mis experiencias que me dicen que ya estoy lista para entrar en contacto con mis guías sin intermedio de las plantas como herramientas de poder... y que ahora me toca explorar cómo entrar en estados ampliados de conciencia presindiendo también de la ayuda externa... Sad but true... Bueno, ya lo he escrito y por cierto creo que éste es el primer deseo que escribiré en mi lista de siete...

1. Entrar y salir de estados extáticos (+12) y estados de unidad trascendente (+6) a voluntad, sin la ayuda de agentes externos.

Ups, se me olvidaba que la lista es secreta... Bueno, confío en ti, yo sé que sí se puede lograr y seguramente tú también lo sabes por haber llegado hasta este punto. Lo que aún no sabemos es cómo lograrlo...

 

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DEL AMANITA MUSCARIA

1. Anónimo: El Rig Veda, Consejo nacional para la Cultura y las Artes, México, 1995

2. Antonio Bianchi y Francesco Festi: Amanita muscaria: Mycopharmacological Outline and Personal Experiences, PM&E Volume Five http://www.erowid.org/plants/amanitas/amanitas_writings4.shtml

3.Carroll, Lewis: Alicia en el país de las maravillas, Editorial Alfredo Ortells, España, 1980.

4. Fericgla, José María, "Enteógenos y principales embriagantes tradicionales en el area mediterránea", Societat d’Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius
http://www.etnopsico.org/textos/alu_medit.htm

5. Fericgla, José María: El hongo y la génesis de la Cultura, Col. Cogniciones, Los libros de la liebre de marzo, Barcelona, 1997.

6. Furst, Peter, et all: Hongos, especies alucinógenas, Enciclopedia de las Drogas Psicoactivas, Diana, México, 1995.

7. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va. edición, Panamericana, Argentina, 1991.

8. Krupp, Marcus et all: Diagnóstico clínico y tratamiento, Manual Moderno, México, 1988

9. Larsen, Stephen: La puerta del Chamán, Martínez Roca, Barcelona, 2000.

10. López Sáez, Antonio: "El oscuro mundo de los hongos tóxicos o alucinógenos", en Botánica mágica y misteriosa, Mundiprensa, España, 2000.

11. McKenna, Terence: El manjar de los dioses, Paidós, Barcelona, 1999.

12. Mircea, Eliade: El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis, México, FCE, 1960.

13. Ott, Jonathan: Pharmacoteon, Natural Products Co., USA, 1996. (Traducido recientemente por La Liebre de Marzo).

14. Ott, Jonathan y J. Binwood: Teonanácatl: Hongos alucinógenos de Europa y América del Norte, Ed. Swan, San Lorenzo del Escorial, España.

15. Ott, Jonathan: "Uso recreativo de hongos alucinógenos en Estados Unidos", citado en Furst, Peter, et all: Hongos, especies alucinógenas, Enciclopedia de las Drogas Psicoactivas, Diana, México, 1995.

16. Piñeiro, Juanjo: El despertar del hongo. Diario de un psiconauta en México

17. Piñeiro, Juanjo: Psiconautas, exploradores de la conciencia, La liebre de marzo, Barcelona, 2000.

18. Samorini, Giorgio: Los alucinógenos en el mito: Relatos sobre el origen de las plantas psicoactivas, La liebre de marzo, Barcelona, 2000.

19. Shulgin; Alexander & Ann: TIHKAL, Transform Press, USA, 1997. En Internet: http://Hyperreal.com/drugs/tihkal/

20. Schultes, Richard E. y Hofmann, Albert: Plantas de los dioses. Orígenes del uso de los alucinógenos, FCE, México, 1993.

21. Smith, Huston: La percepción divina, Ed. Kairós, Barcelona, 2000.

22. The Lyceaum, Drug Achives, (Internet http://www.lycaeum.org/drugs/)

23. Wasson, Gordon et all: El camino a Eleusis, FCE, México, 1992.

24. Wasson, Gordon et all: La búsqueda de Perséfone: enteógenos y los orígenes de la religión, FCE, México, 1992.

25. Wasson, Gordon: "En busca del hongo mágico", "Las primeras fuentes", "El hongo sagrado en el México contemporáneo" y "Los hongos en la arqueología mesoamericana", "El ololihuqui y otros alucinógenos de México", en Espacios, No. 20, año XIV, ICSH, México, 1996.

26. Weil, Andrew & Winifred Rosen: Del café a la morfina, Integral, Barcelona, 1993.

Webs:

http://www.erowid.org/plants/amanitas/amanitas.shtml

http://www.redangels.yage.net/journal.html

 


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