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MIS
EXPERIENCIAS

CON LA ABUELA
AYAHUASCA

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¿VER O NO VER?

Novena Comunión con la Abuela Ayahuasca

(dos meses después de la octava)

 

 

Preámbulo

Esta novena Comunión con la Abuela Ayahuasca se caracterizó por la ausencia casi total de efectos. Esta vez no tuve ningún tipo de "viaje" y paradójicamente, el hecho de no tenerlo derivó en una gran aprendizaje sobre la impotencia, la anatomía sutil, los efectos de los chakras cerrados y el poder de la imaginación al servicio del Espíritu. Para relatar estas lecciones, después de contar lo sucedido, necesito hacer un recuento de los días posteriores a la toma, que fue donde la enseñanza tuvo lugar.

 

Condiciones previas

Los sábados por la noche Joanra, mi príncipe, conducía "La Vaca Cega", un programa de poesía y arte en la radio local. Cuando nos conocimos me invitó para entrevistarme acerca de esta serie de relatos e ilustraciones que hago en torno a mis experiencias con la ayahuasca y esa noche acabamos formando una nueva corriente artística con sus amigos. El caso es que después de aquel día Joanra me invitó a formar parte del programa haciendo alguna sección. Más tarde, cuando comenzamos a salir y después a vivir juntos, fuimos compartiendo cada vez más el programa y ahora lo hacemos los dos. Él sigue con la estructura original de arte y poesía y yo reseño libros "new age", entrevisto personas interesantes y juego a la Sherezada para leer cuentos de hadas haciendo su interpretación esotérica.

Tenemos un colaborador habitual y tres esporádicos. El habitual, Victor Riera, es músico y trabaja en la televisión local; y los esporádicos son Pep, un traductor de textos budistas que trabaja de cartero, Jordi, que estudia cine y es amigo de Joanra desde la infancia y mi cuñada Lourdes, que estudia filósofa y de vez en cuando nos platica algo al respecto de sus pensadores favoritos.

Lourdes y yo

Resulta que la noche anterior a la sesión con la abuela, Víctor, Joanra, Jordi y yo salimos del programa de radio y nos fuimos a la casa a hacer un experimento artístico propio de la corriente artística que creamos: el mauart. Todos íbamos a pintar sobre un mismo tema con diferentes técnicas. Víctor con óleo, Jordi con pasteles y Joanra y yo con acuarelas y lápicas de colores. Cada uno de nosotros escribió en distintos papelitos los temas que le interesaban, luego los doblamos y los metimos todos en un lapicero y sacamos uno al azar. Coincidencialmente el papelito que salió no lo escribimos ninguno de los cuatro sino que ya estaba en el lapicero. Era una cita de Un Curso de Milagros.

Hace tiempo hice una serie de objetos artísticos reciclados que tenían dentro un papel con diferentes citas de mis libros favoritos. El lapicero era uno de esos objetos y contenía la siguiente cita que nos sirvió como propuesta celestial de inspiración común para crear algo al respecto aquella noche:

 

¡Ay criatura de Dios, si supieses lo que Dios dispone para ti, tu gozo sería absoluto! Y lo que Él dispone ha ocurrido, pues siempre fue verdad. Cuando venga la luz y hayas dicho: "La Voluntad de Dios es la mía", verás una belleza tal que sabrás que no procede de ti. Como resultado de tu gozo crearás belleza en Su Nombre, pues tu gozo es tan incontenible como el Suyo.

El mundo desolado e insignificante se desvanecerá en la nada, y tu corazón estará tan rebosante de alegría que de un salto se elevará hasta el Cielo, ante la presencia de Dios. No puedo describirte cómo será esto, pues tu corazón no está todavía listo. Puedo decirte, no obstante, y recordártelo a menudo, que lo que Dios dispone para Sí Mismo lo dispone para ti y lo que Él dispone para ti es tuyo.

Un Curso de Milagros (03:03:01)

 

Todos estuvimos de acuerdo en respetar la sincronicidad que supuso haber extraído esta cita crística y pintamos algo partiendo de lo que sentimos al respecto.

Conforme admiraba los efímeros e intensos juegos del agua coloreada sobre el papel propios de la acuarela antes de estabilizarse, secarse y perder intensidad, quería creer que aquella cita y lo que se estaba creando a través de mí con las acuarelas, eran un presagio de lo que sería mi próxima comunión con la Abuela Ayahuasca al día siguiente: un atisbo del Cielo, un encuentro con Dios.

Mientras contemplaba el surgimiento del Cristo psicodélico que iba saliendo de los óleos de Víctor y las creaciones simbólicas y abstractas de Jordi y Joanra, esperé a que se secara mi acuarela para definir algunos contornos con los lápices de colores. Terminé haciendo alrededor del núcleo una especie de trenzas de colores que en las cuatro esquinas terminaban con negro. Era un intento conciente de conseguir resaltar la dimensión de profundidad que vi durante la gestación acuarélica y que una vez seca ya se había perdido.

Al terminar sentí que esa orilla oscura era una proyección inconciente de "la piedra angular del ego" que es el profundo y soterrado miedo a Dios, según lo define el Curso de Milagros. Jesús dice que en el nivel más profundo de nuestro inconciente, todos sentimos que traicionamos a Dios cuando decidimos olvidarlo y olvidarnos de nosotros mismos para entrar a este mundo de ilusión tridimensional creyendo que Dios nos ha olvidado y que somos víctimas impotentes de las circunstancias, en lugar de ser el Hijo de Dios que verdaderamente somos, creado a su imagen y semejanza, con su mismo amor y con su mismo poder.

Entonces, en un intento conciente y simbólico de desterrar el miedo a la experiencia celestial que pensaba tener al día siguiente, recorté las orillas negras de mi dibujo. Y con tan altas expectativas me dirigí al otro día a lo que sería mi novena comunión con la Abuela Ayahuasca...

 

Mi no experiencia

En esta ocasión fui a un grupo recién inaugurado donde la mayoría de los asistentes eran nuevos y ésta iba a ser su primera experiencia, por lo que Juan Ruiz comenzó explicando cosas básicas acerca de la Abuela y la cosmovisión inca. Después recibimos nuestros respectivos vasos de ayahuasca y la bebimos.

Me dispuse a relajarme haciendo un ejercicio del chakra unificado que aprendí en Un manual para la ascención de Serapis. Luego estuve un un rato pensando en los espirales ya que esa mañana Albert me había regalado una concha marina con forma de espiral, hasta que pasó María, la esposa de Juan para preguntar cómo nos sentíamos y le pedí otra dosis. La bebí, solicité al Arcángel Miguel que me ayudara, me relajé, le pedí ayuda a mis ángeles para llegar al Cielo y nada. No sentí nada. Me puse a divagar, luego volví a centrarme y a relajarme, y nada...

El compañero que estaba a mi lado derecho comenzó a inquietarse y Juan vino a ver qué le pasaba. Resulta que estaba teniendo todo tipo de visiones incontroladas y tenía miedo. Juan estuvo hablando con él y yo estuve conversando con mi envidia de siempre: la de no poder ver nada con las plantas visionarias. Nunca he visto nada similar a lo que este compañero estaba describiendo. Nunca. Con ningún psicoactivo.

Muchas veces he escuchado y leído con fascinación los relatos de otras personas acerca de todo lo que vieron, con los ojos abiertos o cerrados, bajo los efectos del peyote, "la planta que hace que los ojos se maravillen"; también acerca de las "visiones psicodélicas" provocadas por hongos o LSD; y de las cortinas estilo fractales de la misma ayahuasca; de la visión de auras, chakras, templos de luz ¡y hasta de los típicos encuentros con serpientes y jaguares de los malos viajes con la Abuela!

Yo nunca he visto nada de esto. Simplemente he experimentado algunas deformaciones perceptuales ligeras y lo demás han sido visualizaciones que considero resultado natural del depliegue de mi fantasía dentro del marco de la expansión de conciencia provocada por el psicoactivo en cuestión. En dos ocasiones puntuales con la ayahuasca en algún punto, mis visualizaciones salieron de mi control dando pie a situaciones que no había sospechado previamente, de tal forma que sentí que también había una interacción de mi amplificada fantasía con la energía de las figuras arquetípicas de Maestros Ascendidos como Jesús en mi cuarta experiencia y Buda en la quinta.

Sin embargo, mi ego nubló de mi conciencia el recuerdo de estas dos ocasiones y por debajo de las nubes inundó todo mi espacio mental con sentencias de "yo no puedo ver nada", que hice cada vez más mías a medida que entraban por mis oídos los detalles asombrosos del recuento que mi vecino le hacía a Juan acerca de las maravillas que estaba viendo. Con esto me sumí cada vez más en mi vieja e indesactivada trampa de creer que algo está mal en mí y culparme por insuficiencia. La insuficiencia del momento era "no puedo ver lo que otros ven".

¿Y cómo entonces pretendía llegar al instante santo y penetrar al Cielo donde según la cita del Curso de Milagros, vería "una belleza tal" que sabría que no procedía de mí... ¿Cómo iba a ver esa belleza, si no veía nada? ¡Ni siquiera serpientes, je-je! Bueno, esta onomatopeya de risa la pongo ahora que escribo, en ese entonces lo pensaba con gravedad, sin el menor humor, pues verdaderamente estaba convencida de que había algo mal en mí que me impedía ver. Y debido a este impedimento no podría entrar al Cielo, ante la presencia de Dios: simplemente porque era incapaz de ver. ¡Porque no veía nada no podría ver a Dios!

Ahora pienso que en esos momentos podría haber suplido esa falta de visión con mi imaginación si sólo me hubiese puesto a meditar en aquello de "La Voluntad de Dios es la mía", pero en esos momentos no estaba pensando con claridad, no se me ocurría nada que no fuera culparme por mis deficiencias y pensar que todo estaba perdido por mi "no ver".

Yo que esperaba elevarme ese día "de un salto" hasta "el Cielo, ante la presencia de Dios", me quedaría en las tinieblas, en la negrura que quise recortarle a de mi dibujo... patético. Y para colmo de males el vecino seguía viendo y relatando cosas fantásticas ¡¡¡sin disfrutarlas!!! El pobre seguía aterrado y Juan ya estaba rezándole algo en latín que parecía un exorcismo contra el tipo de visiones que yo tanto deseaba...

"Humanos insignificantes, absurdos... Patético todo..." Decía mi ego y yo le compré el argumento y no me despegué de su radionovela cerebral que llegó al clímax cuando en una de sus idas y venidas Juan me puso la mano en la frente. Justo en el sexto chakra, la sede de la visión, según sabía. Juan ya se ha dado cuenta de que "no puedo ver lo que otros ven", ¡oh vergüenza de vergüenzas, sabe que hay algo mal en mí, que soy insuficiente!

Y tanto que he leído sobre el deseo de especialidad del ego, sobre la importancia personal, sobre la creación de la realidad ¡¡¡y nada!!! No recordé ni apliqué absolutamente nada. Me hundí sumisamente en mi consabida trampa durante la mayor parte de la experiencia. Hasta que al fin me acordé de rendirme y entregar mis preocupaciones al Espíritu Santo y así lo hice. Le entregué mi "no ver" y le pedí a mis guías que me hicieran comprender por qué no veía y qué podía hacer para adquirir esa capacidad. Entonces me dispuse a relajarme, callar mi mente y escuchar su sabia respuesta y sus recomendaciones pero justo en esos momentos ya todos habían salido de la experiencia y estaba comenzando la ronda de relatos... Reaccioné demasiado tarde.

Así es que cuando me pasaron la grabadora para que relatara mi no viaje, sólo atiné a decir que desperdicié el tiempo inútilmente y en la pantalla de mi imaginación, me vi como una niña haciendo berrinche, pidiendo al Cielo un caramelo sin darse cuenta de que estaba haciendo su pataleta sobre una montaña de caramelos.

 

HECHOS POSTERIORES A LA TOMA

Lo que sigue a continuación son las respuestas a las preguntas que les hice a mis guías durante la ayahuasca. Estas respuestas fueron llegando poco a poco a través de distintos medios, como para darme tiempo a ir asimilando una cosa antes de que entrara en mi campo de experiencia la siguiente.

El sueño del monje herido

Lo primero que ocurrió fue que tuve este sueño:

Veo a un hombre desconocido tendido sobre una camilla. Es muy parecido a un monje tibetano que conocí poco tiempo antes. Lleva gafas y un hábito rojo quemado. Tiene una gran herida en la frente y sé que es culpa mía porque me precipité de alguna manera queriendo hacer algo cuando aún no era tiempo. Me da gusto que esté vivo a pesar de mi equivocación pero no digo nada. Me siento abrumada por la culpa e intento que no se sepa lo que hice. Entonces él me habla y yo me acerco a escucharlo. Dice que ha estado buscando una mujer, que quiere cosas sencillas en la vida: compañía y sexo. Veo que esto es muy importante para él y pienso que para Joanra, mi pareja, debe ser igual.

Frente a mí hay una pequeña tarima de madera blanca a la que le hace falta pintura. Tengo un cubo en la mano con muy poca pintura, seca, ya compacta, de color blanco. Delante de mí hay un mural con tres círculos amarillos, como aureolas o comienzos de rostros. Trato de pintar sobre ellos con la brocha siguiendo el contorno del círculo. Intento sustituir el amarillo por el blanco pero hay muy poca pintura y está demasiado espesa. En eso me despierto con angustia.

Justo en esos días estaba estudiando un
Manual para la interpretación de los sueños de Stephorn Kaplan Williams (1) que encontré en la Biblioteca de Blanes. Este autor combina las enseñanzas de Sigmund Freud y Carl Jung sobre los sueños con las del pueblo malayo de los senoi que es una tribu muy pacífica y supongo que en cierto sentido bastante chamánica.

Estaba probando con mis propios sueños las técnicas que iba aprendiendo, además de consultar la simbología en un Diccionario de Sueños de Milena Llop (cosa que Kaplan desaconseja rotundamente, pero yo encuentro de suma utilidad). Recién había leído las técnicas de "Reentrada al sueño" y de "Reescritura", así es que probé una mezcla de ambas.

La reentrada consiste en volver a experimentar el sueño con la misma intensidad, y la reescritura en volver a escribirlo partiendo de los elementos esenciales pero cambiando cosas para dar pautas curativas al subconsciente.

Uno de los paradigmas básicos del trabajo con sueños jungiano-senoi consiste en que cada uno de los personajes que aparecen dentro de nuestros sueños representa alguna tendencia existente dentro de nuestra propia psique y en la mayoría de los casos estas tendencias pueden ser totalmente contradictorias. Entre más familiares nos resulten los personajes, significa que dichas tendencias están más cercanas a nuestra conciencia y entre más desconocidos nos parezcan, esto indica que se encuentran más soterradas dentro de nuestro subconsciente.

Otro de los paradigmas es que todo ser humano, ya sea hombre o mujer, tiene un aspecto femenino y otro masculino (ánima y ánimus) que ha de llegar a conciliar dentro de sí en el transcurso de su proceso evolutivo o su "viaje de integración". Entonces, las actuaciones de los personajes masculinos y femeninos que aparecen dentro de nuestros sueños, reflejan el estado de armonía o desarmonía entre ambas partes de nuestra psique.

Así es que, a la luz de estos paradigmas: el hombre desconocido que me recordaba un monje, representaba una tendencia subconciente de mi parte masculina que se encontraba herida y me decía llanamente lo que necesitaba: validar y disfrutar la vida en pareja con todas sus implicaciones. Al tratarse de un personaje desconocido, indicaba que el conflicto por el cual resultó herido es algo que no está dentro del ámbito de mi conciencia sino en alguna parte a la que no tengo acceso y sentí que incluso podía referirse a algo que me ocurrió en una vida pasada.

Analizando los símbolos del sueño encontré que llevar gafas graduadas "indica que no ves las cosas como son y necesitas aumentar tu percepción de la realidad". ¡El diagnóstico indicado! La aparición de un desconocido, significa la necesidad de profundizar más en el autoconocimiento: "Tus tendencias reclaman un poco más de atención, pues estás descuidándote, ya sea en el terreno físico o en el espiritual. No estás haciendo lo que debes en relación con tu crecimiento interno".

Respecto a la tarima de madera, soñar con ésta última significa que "toda tu escala de valores ha entrado en crisis y está cambiando por completo" y "estás adquiriendo una gran cantidad de conocimientos enriquecedores". Pintar algo de blanco significa la necesidad de purificar, de recuperar algo que consideramos perdido. En este caso creo que lo que consideraba perdido eran las capacidades asociadas al chakra ubicado justo en el centro del frente, donde aparecía la herida, o sea, la claridad mental, el conocimiento, la creatividad y por supuesto la capacidad visionaria.

También me quedó claro que mi sueño reflejaba que había un conflicto conciente relacionado con la culpabilidad al respecto de todo esto.

Así pues, me fui a una parte solitaria de la playa de Blanes e intenté hacer la reentrada visualializando la escena original hasta el punto en que me acerqué a escuchar al monje herido para introducir allí una variación que me permitiera pedirle disculpas y curarlo. Hasta que le pedí perdón todo marchó bien, sin embargo, no pude visualizar que limpiaba y cerraba la herida de su frente, como era mi intención, porque sentía que no quedaba suficientemente limpia. Lo intenté otra vez pero me quedé dormida.

El caso es que otro día después de consultar algunos ejemplos del libro de Kaplan, se me ocurrió pedir ayuda a la imagen arquetípica de un sanador para que me ayudara. Escogí al Arcángel Rafael y ahora sí todo funcionó muy bien. Primero hice la reentrada y después escribí lo ocurrido utilizando la técnica de reescritura:

Título del sueño: "El monje herido" 

Tipo de trabajo: Reescritura de sueños

Desarrollo: Veo a un hombre desconocido tendido sobre una camilla. Es muy parecido a un monje tibetano que conocí poco tiempo antes. Lleva gafas y un hábito rojo quemado. Tiene una gran herida en la frente y yo sé que es culpa mía porque me precipité de alguna manera queriendo hacer algo cuando aún no era tiempo. Me da gusto que esté vivo a pesar de mi equivocación y aprovecho la oportunidad para pedirle disculpas y reparar mi error. Entonces le digo que no se preocupe y le aseguro que voy a curarlo por completo.

Pido la ayuda del Arcángel Rafael y con él a mi lado comienzo a limpiar la herida de su frente con una gasa esterilizada pero encuentro una zona, en la parte superior, donde hay algo negro, como una piedra, que no quiere salir. Entonces le pido al Arcángel Rafael que me ayude. [En la imagen que tengo de él, que es esta reproducción de una pintura antigua, tiene una especie de caduceo, un cuenco y un pez.]

Rafael llena de agua limpia la herida y envía a su pez dentro. El pez extrae la piedra y Rafael supervisa que todo haya quedado limpio. Les doy las gracias a ambos y compruebo que en verdad todo ha quedado limpio, por lo que cierro y cauterizo cada capa de la frente con sumo cuidado. Le pido entonces a Rafael que me ayude a energetizar la zona para que no quede rastro alguno ni cicatriz.

 

Después de darle nuevamente las gracias, Rafael desaparece y yo hablo con el hombre convalesciente para tranquilizarlo e informarle del éxito de la curación.

El hombre me dice que ha estado buscando una mujer, que quiere cosas sencillas en la vida: compañía y sexo. Veo que esto es muy importante para él y pienso que para Joanra, mi pareja, debe ser igual. Entonces le digo que sus aspiraciones son muy válidas y comprensibles. Él se muestra complacido y se levanta de la camilla.

Frente a nosotros hay una pequeña tarima de madera blanca a la que le hace falta pintura. Tengo un cubo en la mano con muy poca pintura, seca, ya compacta, de color blanco. El hombre quiere ayudarme a pintarla y me ofrece una lata de pintura blanca fresca, un cubo de agua limpia para diluirla y dos brochas nuevas. Él pinta los cuatro lados de la tarima mientras yo pinto cuidadosamente la superficie de los tres escalones. Al terminar le doy las gracias con un abrazo tan amoroso que él se funde dentro de mí ser.

Delante de mí hay un mural con tres círculos amarillos, como aureolas o comienzos de rostros. Con la pintura restante trato de pintar sobre ellos con la brocha siguiendo el contorno del círculo, pero pienso que es mejor pintar toda la pared de blanco para comenzar de nuevo y eso hago. Cuando termino pongo la tarima frente a la pared blanca, abro la ventana para que entre el sol y todo se seque rápido y uniformemente. Les doy las gracias a todos los que me ayudaron y me siento muy feliz. En eso despierto sintiéndome muy feliz.

Respuesta positiva:

¿Cómo puedo aplicar en mi vida este nuevo conocimiento?

  1. Comenzando por no desligar lo que considero espiritual (como las facultades extrasensoriales) de lo que he venido considerando como profano (la sexualidad y la vida en pareja). Ya que ambas cosas son partes necesarias de mi integridad humana y tratar de negar o suprimir alguna de ellas resulta contraproducente para mi plenitud y equilibrio psíquico.
  2. Teniendo paciencia conmigo misma para no volver a precipitarme y cometer algún otro error del cual pueda lamentarme.

 

El bloqueo de mi sexto chakra

Hace tiempo, cuando vivía en México, tomé un el curso de primer nivel de Reiki que me agradó muchísimo.

Después del sueño del monje herido, conocí a una señora que ya había tomado el segundo nivel de Reiki y fue a mi casa para intercambiarnos unas sesiones. Cuando terminamos, ella me dijo que tenía los chakras de las manos muy abiertos pero que tenía un bloqueo en el sexto chakra y que esto me estaba ocasionando problemas, que probablemente se me olvidaban las cosas, que no podía concentrarme lo suficiente para materializar mis ideas y que no podía enfocarme para "ver la luz" sino que me quedaba en las tinieblas de la confusión. Yo le confirmé lo aceptado que me resultaba su diagnóstico, así es que me recomendó que no abandonara mi disciplina de meditar diariamente y que leyera el libro de Barbara Brennan Manos que Curan.

Como esta información confirmaba también el diagnóstico de mi sueño, inmediatamente fui a comprar el libro que me recomendó suponiendo que allí descubriría cómo reparar el daño en este plano aterrizando así lo que ocurrió en mi reentrada al sueño con la ayuda del Arcángel Rafael. Cuando llegué a la librería vi que había otro libro de la misma autora que parecía ser la continuación y también lo compré...

El primer libro relata que Barbara Ann Brennan se doctoró en física atmosférica, trabajó como investigadora en la NASA y durante los últimos quince años se ha dedicado a estudiar el campo de la energía humana y a practicar la terapia bioenergética.

Luego me enteré de que sus dos libros, Manos que curan y Hágase la luz, se han convertido en pilares tanto de la nueva medicina como de la literatura New Age.

Al leerlos comprendí que esto es así porque Barbara ha comenzado a demostrar científicamente la existencia de lo que los antiguos textos esotéricos llaman el aura humana y que ella denomina el Campo Energético Humano (CEH). Como investigadora empezó utilizado diversos aparatos para detectarlo y medirlo y posteriormente desarrolló su propia percepción sensorial hasta lograr ver este campo y distinguir sus diversas capas (de hecho asegura que cualquiera que se lo proponga puede hacerlo mediante ejercicios como los que ella sugiere en su primer libro).

Gracias a sus observaciones, que por cierto coinciden con las de otras personas capaces de ver el aura, ha descubierto que las ideas y las emociones asociadas a dichas ideas presentan determinadas configuraciones específicas en el campo energético del ser humano. Según explica, los problemas psicológicos y emocionales se manifiestan en el CEH como bloques oscuros o configuraciones aurales de diversos tonos turbios vinculados con el tipo de emociones que se hallen en conflicto, y cuyo origen está en las ideas negativas que mantenga una persona en un momento dado. Si estas configuraciones persisten en el CEH sin resolverse, tarde o temprano ocasionan una manifestación en el cuerpo físico de la persona dando lugar auna enfermedad.

De igual forma, Barbara ha podido observar con su elevada percepción sensorial (EPS) que la utilización de fármacos ocasiona cambios significativos en el CEH. En el caso concreto de los psicoactivos, las observaciones de Barbara confirman lo mismo que he venido pensando hasta ahora, que su utilización puede ayudar o perjudicar a las personas dependiendo de quién, cómo, cuándo y bajo qué circunstancias las utilice.

De acuerdo a lo que ella ha podido comprobar, las personas que se benefician presentan determinadas configuraciones aurales sobre las que ciertos fármacos específicos pueden incidir de manera positiva movilizando la energía y ayudando a deshacer los bloqueos. Sin embargo encuentra que la enorme mayoría de las veces el abuso de los psicoactivos sólo "ensucia" el CEH y contribuyen a dificultar la resolución de los problemas personales de los usuarios añadiendo más confusión a sus ya de por sí enfermos campos energéticos. Barbara asegura que en especial: "Las drogas como el LSD, la marihuana, la cocaína y el alcohol son perjudiciales para los brillantes y saludables colores del aura y crean un 'moco etéreo', como sucede con la enfermedad":

[Esta figura] muestra a un hombre que había utilizado durante años drogas tales como el LSD y la marihuana, con la consiguiente aura verde sucio. El deterioro que suponen estas experiencias se muestra en el lado superior derecho. Parece como si tuviera peso, debido a que solía inclinar la cabeza en un ángulo que parecía equilibrar la forma. Ésta se mantuvo siempre en la misma posición, una semana tras otra... Para retirar esta forma, tendría que dejar las drogas y limpiar el campo... Le recomendé que, además del trabajo corporal, hiciera ayuno e hiciera una dieta limpiadora. Entonces podría aumentar la fuerza se su campo energético e irrumpir en ese deterioro acumulado para disiparlo. (2)

En cuanto leí todo esto comencé a entender por qué tuve aquellos sueños durante el curso de meditación Vipassana en los que mis guías me alertaban sobre mi consumo de marihuana. Supuse que a pesar de haberlo suspendido desde entonces, aún debía tener el aura sucia ya que no había hecho nada concreto para limpiarla.

Además de esto, comprobé que era verdad lo que me había dicho la señora del Reiki, acerca de que tenía un problema en el sexto chakra.

Antes de leer estos libros de Barbara Brennan tenía un conocimiento muy general acerca de los chakras. Sabía que chakra significa "rueda" en sánscrito y que los vedas utilizaron este término para denominar los centros energéticos del cuerpo humano, que hay siete chakras principales y varios secundarios que corresponden con los puntos de acupuntura, que cada uno de ellos se asocia con alguna de las glándulas endocrinas dentro del cuerpo físico y que todos ellos están unidos por un canal energético que corre a lo largo de toda la espina dorsal. También sabía que cada chakras estaba asociado a las funciones de ciertos órganos y que si estaban bloqueados teníamos problemas en áreas específicas de nuestra vida y que eventualmente esto repercutía en la aparición de enfermedades físicas. Todo esto me lo enseñó Brenda Jacobson cuando vivía en el Centro de Alta Conciencia en Tepoztlán.

Lo que no sabía y aprendí leyendo el primer libro de Barbara Brennan es que cada uno de los chakras tiene una parte frontal y una parte posterior, excepto el primero y el séptimo.

Cuando su funcionamiento es normal, cada uno de ellos gira en el sentido de las manecillas del reloj para metabolizar las energías particulares que necesita extrayéndolas de lo que Barbara llama el Campo Energético Universar (CEU) que antiguamente llamaban chi, prana u orgón.

En cambio, cuando el chakra gira en sentido contrario a las agujas del reloj, la corriente fluye del centro hacia fuera, con lo que interfiere en la metabolización y por tanto, se dice que el chakra está cerrado o bloqueado a las energías que llegan.

Dice Barabra que como los chakras no sólo son metabolizadores de la energía, sino que también la detectan, sirven para proporcionarnos información sobre el mundo que nos rodea. Entonces cuando tenemos cerrado algún chakra, no dejamos que entre la información y hacemos salir nuestra energía mental enviándola al mundo, luego detectamos esa misma energía que hemos enviado y decimos que eso es el mundo.

Esto es lo que en psicología se llama proyección ¡¡¡y que los pleyadianos y Lazaris llaman nuestra "creación de la realidad"!!! Ya que si estamos emitiendo continuamente determinada señal, el Universo nos empareja con algo similar a lo que emitimos y al encontrarlo físicamente en nuestro campo de experiencia, lo único que hacemos es "comprobar" que el mundo es tal como pensamos...

La realidad imaginaria que proyectamos al mundo guarda relación con la "imagen" que nos hemos formado del mismo principalmente a través de  nuestras experiencias infantiles, a través de la mente del niño que fuimos. Dado que cada chakras está relacionado con una función psicológica específica, lo que proyectamos a través de cada uno de ellos estará dentro del área de funcionamiento de dicho chakra y será algo muy personal, ya que la experiencia vital de cada persona es única.

Entonces, cuando leí lo que ocurre con el sexto chakra entendí que realmente sí tengo algún problema con ambas partes del mismo, especialmente con la parte posterior. Éste es un resumen esquematizado de la información que encontré al respecto en Manos que Curan:

SEXTO CHAKRA
AJNA
(Saber, percibir)

PARTE FRONTAL (centro de la frente): Este centro está relacionado con la capacidad de visualizar y entender conceptos mentales. Esto incluye los conceptos del mundo y del universo de la persona, o la forma en que considera al mundo y las probables respuestas que éste le dará.

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SEXTO
FRONTAL
ABIERTO:
  • Claro entendimiento
  • Alta capacidad para visualizar
  • Comprensión de conceptos mentales
  • Imaginación desarrollada
  • Elevada capacidad creativa
  • Intuición clara
    .
 
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SEXTO
FRONTAL
CERRADO:
  • Conceptos mentales confusos o imágenes sobre la realidad que no son ciertas y por lo general negativas que la persona proyecta hacia el mundo para crear el suyo propio.
  • Si este centro se encuentra bloqueado o es débil, las ideas creativas quedarán bloqueadas simplemente porque la cantidad de energía que fluye a través de él es reducida.
    .

Para abrir este centro es necesario purificar o clasificar nuestras imágenes de creencias negativas. En el proceso terapéutico hay que sacar a la luz la imagen y hacer que se manifieste en la vida de la persona, para que la persona entienda y vea la imagen claramente como lo que es y pueda reemplazarla.

PARTE POSTERIOR (ejecutivo mental): Voluntad para desarrollar las ideas de forma práctica. Está asociado con la puesta en marcha de las ideas creativas formuladas en el centro de la frente.
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SEXTO POSTERIOR
ABIERTO:

  • A las ideas de uno sigue la acción apropiada para hacer que se materialicen en el mundo físico.
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SEXTO POSTERIOR
CERRADO:

  • Las ideas no tienen salida en el plano material, se convierten en frustración y la persona lo pasa mal.
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RELACIÓN ENTRE LAS DOS FASCETAS DEL SEXTO CHAKRA:

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FRONTAL ABIERTO
Y POSTERIOR CERRADO

  • Especialmente frustrante es tener el centro frontal abierto y el posterior cerrado. La persona tiene muchas ideas creativas, pero no parece que le den resultado en ningún caso. Por lo general se plantea alguna excusa que culpa del problema al mundo exterior.
  • Normalmente lo único que necesita esta persona es ser instruida sobre la manera de llevar a cabo, paso a paso, lo que desea realizar. Al efectuar ese trabajo progresivo, surgirán muchos pensamientos del tipo: "No puedo soportar una espera tan larga"; "No quiero afrontar la responsabilidad de que suceda esto"; "No quiero comprobar esta idea en la realidad física", "No acepto este proceso de creación tan largo, sólo quiero que suceda sin esforzarme demasiado", "Yo pongo las ideas y tú haz el trabajo". Lo más probable es que la persona careciera de formación previa sobre la forma de dar pasos sencillos en el mundo físico para lograr la finalidad que se había propuesto.
  • También se resiste, seguramente, a estar en la realidad física y situarse en el papel de aprendiz.
 

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FRONTAL CERRADO
Y POSTERIOR ABIERTO

  • Si el centro delantero está bloqueado y es fuerte en sentido contrario a las manecillas del reloj, la persona tiene capacidad para generar ideas negativas fuertes. Si se combina con un centro ejecutivo enérgico situado en la parte posterior de la cabeza, puede causar estragos en la vida de la persona.
  • Si el centro posterior está abierto, mientras el centro de las ideas gira en sentido contrario, la situación es altamente molesta. Aunque los conceptos básicos de la persona no se correspondan con la realidad, pese a todo procederá a desarrollar esos conceptos distorsionados con cierto nivel de éxito. Por ejemplo, si la persona piensa que "el mundo es un infierno en el que cada quien actúa según su propio interés, por lo que basta con tomar lo que uno desee", y tiene capacidad para hacerlo porque sabe como desenvolverse debido a que su voluntad ejecutiva funciona, puede que se comporte como un criminal.
  • También con este tipo de configuración es posible intentar realizar algo que simplemente es imposible de realizar en el mundo físico, o puede ser el vehículo de las ideas de otra persona, cualesquiera que sean.

La configuración que yo tengo es justamente la primera: FRONTAL ABIERTO Y POSTERIOR CERRADO. En el libro de Barbara dice que los bloqueos en la parte posterior son por lo general secuela de experiencias en vidas pasadas mientras que los bloqueos frontales se deben a traumas o cuestiones de la encarnación presente. Así que lo del sueño del monje herido concuerda bastante con esto.

Ahora entiendo a qué se debe que pinte con acuarelas: porque se secan rápido y mi perseverancia no va más allá que lo que dure un proyecto de corto o muy corto alcance y entre más rápido, mejor. Justamente en esta serie de relatos me he quejado más de una vez de tener muchas más ideas creativas de las que puedo materializar. De hecho he expresado mi frustración utilizando los mismos pretextos que cita Barbara, que no tengo tiempo, que necesito un agente o un representante artístico, que me da flojera... jeje. Y por supuesto siempre me he resistido a estar en la realidad física, por eso siempre estoy tratando de "iluminarme" y trascender la realidad, porque parte de mi concepeción de ello es en realidad un escape de esta condición humana que no termino de aceptar... ¡¡¡ufff!!! Y sí, evidentemente colocarme en la situación de aprendiz me cuesta mucho trabajo, siempre me parece más divertido compartir lo que ya he aprendido que recorrer el camino que tengo que recorrer para aprender aquello que luego disfrutaré compartiendo... ¡¡¡soy un ejemplo verdaderamente típico del libro!!!

Dime qué viajas y te dirá qué chakras tienes bloqueados (o viceversa...)

Leyendo toda esta información acerca de los chakras y teniendo almacenada toda la información que he reunido sobre los psicoactivos, puedo divertirme y escribir "dime qué chakras tienes cerrados y te diré cómo será tu viaje". Por ejemplo, veo que si una persona tiene el sexto posterior abierto y el sexto frontal cerrado, será la típica que creerá que puede volar y saltará por la ventana bajo el efecto de la LSD... ¡Afortunadamente mi problema es más bien el contrario!

Puedo especular que bajo el efecto de un psicoactivo de tipo visionario nuestros chakras superiores se abren más de lo habitual y temporalmente tienen una mayor capacidad de metabolizar energía universal. Lo que hagamos entonces con esa energía extra dependerá del funcionamiento de nuestros restantes chakras. Por ejemplo, ahora veo que durante mi segunda experiencia, cuando experimenté aquello que consideré una "apertura gratuita e incondicional de cuarto chakra", y sentí por primera vez un atisbo de la magnitud e incondicionalidad del amor, después de un rato esta sobrecarga de amor procedente del cuarto chakra fue captada por el segundo chakra y por eso viajé lo que viajé acerca de los boletos para hacer el amor con Dios. ¡Me quedó clarísimo con el recuento de las funciones del segundo chakras de la Brennan!

Desde hace tiempo he sabido que el chakra que tengo más cerrado es el segundo. Y según describe Barbara, en el caso de que ambas partes, frontal y posterior estén cerradas, "es frecuente que la potencia sexual se convierta en fantasía, en vez de permitir el momento del despliegue por el cual se sumerge el yo en las profundidades y los misterios personales de la pareja". (2)

Y por supuesto ese era exactamente mi caso en aquella época de mi vida y lo que ocurrió durante mi segunda experiencia con la enorme cantidad de energía que metabolizó mi cuarto chakra abierto, es que eventualmente llegó al campo de mi segundo chakra que al estar bloqueado, no pudo metabolizarla y en vez de eso la proyectó desplegando sus propios contenidos ¡¡¡y terminé utilizándola para fantasear sexualmente con ella otorgando aquellos vales por una noche de amor incondicional conmigo!!! Y aquí enseguida viene mi justificación para no sentirme tan avergonzada, jeje. Más vale reír que llorar...

Según Barabara, la mayoría de las personas tenemos tres o cuatro chakras que habitualmente giran en sentido contrario, por eso aún estamos aquí encarnados y nuestro trabajo es precisamente ponerlos a funcionar en en el sentido correcto.

 

La personalidad esquizoide

En función de las distintas combinaciones de chakras cerrados y abiertos, ella ha desarrollado una especie de tipología aural con cinco clasificaciones que adoptan mecanismos psicológicos de defensa distintos para responder a la "realidad" que están proyectándose de continuo. Estos cinco tipos de personalidad son: esquizoide, oral, psicopática, masoquista y rígida. Entre los cinco me sentí identificada con la del tipo esquizoide. Según Bárbara: "Los individuos esquizoides probablemente han pasado muchas vidas sometidos al dolor físico y al trauma, y generalmente han experimentado la muerte por tortura por el hecho de tener determinadas creencias espirituales." Y la primera vez que vine a Barcelona, concretamente en Sabadell, durante una charla de Josep Maria Fericgla sobre las plantas que usaban las brujas, yo recordé haber sido quemada en la hoguera. Dice Barbara que:

La manera en que los individuos esquizoides afrontaron la tortura consistió en hallar formas de escapar del cuerpo. Con un pasado semejante, ahora creen que vivir dentro de un cuerpo físico es una experiencia peligrosa y aterradora. Debido a su pasado no están demasiado interesados en regresar a la Tierra. No querrán un excesivo contacto con otros seres humanos. Experimentarán una hostilidad directa de éstos... Estas personas tienen miedo a encarnarse por completo; es decir, tienen miedo a arraigar la conciencia y la energía firmemente en su cuerpo físico.

La acción defensiva que los individuos esquizoides adoptan contra el miedo consiste en abandonar el cuerpo físico. Han encontrado la forma de dividir y más tarde deformar la energía-conciencia para que una gran parte de ella se escape por arriba. Por regla general, la hacen salir por un lado de la parte superior o posterior de la cabeza. Como quiera que hacen esto desde la más tierna infancia, a veces incluso antes de nacer, provocan deformaciones habituales en el cuerpo enrgético, que se desequilibra y no desarrolla nunca un límite exterior consistente para el aura. El cascarón del séptimo nivel es muy frágil. (3)

Este tipo de estructura presenta un subdesarrollo de los primeros chakras y una apertura considerable, aunque no siempre equilibrada de los superiores. Es como si la persona no quisiera estar en la experiencia física y huyera hacia fuera por los chakras superiores, lo cual eventualmente derforma el huevo áurico e incluso la misma columna vertebral (¡como es mi caso!) por la repetición contínua de esta huida.

Esto puede deberse a una primera experiencia traumática durante el alumbramiento o los primeros días de vida (mi nacimiento fue muy traumático, según me ha contado mi mamá recientemente). La defensa energética natural que se emplea contra el trauma en este periodo consiste en retroceder al mundo del espíritu del que procede el alma. Esta defensa se hace habitual y el sujeto la emplea en cualquier situación en la que se sienta emenazado, pues su fallo básico es el miedo a no tener derecho a existir (creo que por esto siempre pienso que hay algo mal en mí y tengo tanta tendencia a la culpabilidad y a la depresión).

A nivel corporal, el resultado "es una combinación de piezas que no se hallan unidas o integradas firmemente":

Las articulaciones suelen ser débiles, y el cuerpo falto de coordinación, con las manos y los pies fríos. La personas es, por lo común, hiperactiva, y no está unida al suelo. Tiene un bloqueo energético en el cuello, cerca de la base del cráneo... Por lo general la energías se escapa a chorros por la base del cráneo.

Muchas veces presenta una desviaciópn en la espina dorsal a causa de la desviación habitual que experimenta el sujeto con respecto a la realidad material conforme vuela parcialmente al exterior de su cuerpo... Sus muñecas, tobillos y pantorrilas son débiles, y por lo general su cuerpo no está conectado a la tierra... (2)

¡Excepto lo del bloqueo del cuello, que no sé si tengo o no, todo lo demás me describe por completo! Se supone que lo que una persona de carácter esquizoide intenta evitar mediante el uso de este sistema defensivo es "su terror interior, el miedo a la aniquilación":

Siente terror al creer que su propia rabia puede hacerle saltar en pedazos. Esta rabia procede de seguir experimentando el mundo como un lugar frío y hostil, donde el aislamiento es necesario para sobrevivir. Parte del esquizoide cree firmemente que tal es la esencia de la realidad material. Bajo esta rabia se encuentra el gran dolor de saber que lo que necesita es amar, conectarse con otros seres humanos y nutrirse de ellos; sin embargo, en muchos casos no ha sido capaz de crear tal conexión en su vida... La solución a su problema consiste en hacer frente poco a poco a su propia rabia sin huir en actitud defensiva. Si puede mantenerse unido al suelo y dejar escapar el terror y la rabia, liberará su dolor interior y el deseo de conexión con los otros y dejará espacio para que entre el amor hacia sí mismo. (2)

Los centros sexto y séptimo, asociados con la espiritualidad mental e inmaterial están abiertos mientras que muchas veces el centro sexual posterior está bloqueado.

Las personas que presentan un carácter esquizoide tienen un hondo sentido de los profundos fines de sus vidas. Muchas veces tratan de aportar una realidad espiritual a las vidas terrenales de quienes les rodean. Son gente muy creativa, con numerosos conocimientos y multitud de ideas creativas; podría comparárseles con una enorme mansión de muchas habitaciones, cada una decorada con buen gusto y riqueza en un estilo, una cultura o un periodo distintos. Cada habitación es elegante por derecho propio porque el esquizoide ha vivido muchas vidas en las que ha desarrollado una amplia gama de talentos (habitaciones decoradas). El problema es que las habitaciones no tienen puertas para comunicarse... El esquizoide necesita integrar su ser, abrir puertas entre las hermosas habitaciones para tener más fácil acceso a las partes de su ser. (2)

Esta metáfora es asombrosamente similar a lo que experimenté en mi primera sesión con la abuela ayahuasca.

Se podría decir, en general, que la tarea personal del individuo esquizoide se orienta al enfrentamiento con su terror y rabia interiores, que bloquean su capacidad para materializar su enorme creatividad. Su terror y rabia mantienen separadas las partes de su persona debido al temor que le inspira la poderosa reunión de todos sus talentos creativos. Su tarea también está relacionada con materializar, es decir, poner de manifiesto su espiritualidad en el mundo material. Lo puede hacer expresando la realidad espiritual a través de su creatividad, por ejemplo, escribiendo, inventando, ayudando a la gente, etc. Estas tareas son muy individuales y no conviene generalizarlas. (2)

Barbara postula que el origen de toda enfermedad emana de la falsa creencia de que cada uno de nosotros es un ente separado de los demás y separado de Dios. Dice que esta falsa creencia se experimenta como miedo, del cual surgen todas las demás emociones negativas. Y una vez que hemos dado lugar a estas emociones negativas, nos separamos de ellas encapsulándolas en bloques energéticos y configuraciones aurales negativas:

Este proceso de separación se perpetúa creando más dolor e ilusión, hasta que el ciclo de retroalimentación negativa se rompe o se invierte mediante un proceso de trabajo personal... La clave para romper este círculo vicioso reside en el amor y la conexión con todo cuanto existe... El amor es la experiencia de estar conectado a Dios y a todo lo demás... Cuando estamos conectados, nos sentimos y estamos totalmente seguros y libres. (2)

En sus dos libros Barbara Brennan aporta soluciones efectivas para invertir el círculo vicioso de las creencias y emociones negativas para lograr la reconexión con lo divino. Así es que, ya que tengo el diagnóstico tan claro, lo que me toca ahora es trabajar todas estas cosas... ¡Muchísimas gracias queridos y eficientes guías!

 

La imaginación creativa de los sufíes

La última e importante clave que me enviaron mis queridos y eficientes guías fue a través de una revista que me regaló Ferrán, se llama El idiota y el ejemplar era un número monográfico acerca de los psicoactivos de tipo visionario.

Tenía varios artículos sumamente interesantes, pero el que más me llamó la atención no hablaba propiamente de los visionarios, era más bien una advertencia de su autor, Agustín Tobajas, para que no intentaran utilizarlos las personas espiritualmente impreparadas. Su argumentación se basaba en los peligros que adjudican los sufíes a las malas interpretaciones que el ego y la fantasía pueden hacer acerca del "mundo imaginal" y de los seres que habitan en sus estratos más bajos, que pueden jugar malas pasadas a los ignorantes que utilizan drogas psicoactivas.

 

Para comprende mejor el asunto me compré unos de libros de Henry Corbin que hablaban sobre el tema. Hay que comenzar situándonos en las tres coordenadas básicas de la cosmología iraniana islámica, que están dadas por la referencia a tres mundos: el físico, el indiferenciado o Unidad y uno intermedio, poblado por realidades ajenas a la materia pero con cierta forma y dimensión que hacen de intermediarios entre los hombres y el espíritu, denominado mundo imaginal. Aquí hay que advertir que el término imaginal nada tiene que ver con lo imaginario en cuanto sinónimo de irreal, sino en una acepción de generador y sustentador de imágenes.

 

Mohsen Fayz Kashani explica: "Dios produjo el mundo de las formas imaginales a modo de elemento intermedio que establece el nexo entre el mundo de los espíritus y el mundo de los cuerpos. Así queda garantizada la articulación y la conexión entre estos dos planos [...] Es por este mundo y en este mundo de las formas imaginales donde se corporifican los espíritus y se espiritualizan los cuerpos." (5)

 

Cabe destacar que esta es la cartografía básica de toda la llamada filosofía perenne. Prácticamente todas las antiguas tradiciones y las corrientes esotéricas contemporáneas describen estos tres planos. Lo que suele variar es la forma y la amplitud con que se describe el plano intermedio. Los cabalistas judíos por ejemplo, hablan en términos de 12 esferas, la última, Malkut, es el plano físico mientras que en la primera encontramos al Uno y en las esferas intermedias hallamos la correspondencia con el mundo imaginal de los sufíes o el genérico Espíritu Santo de la cosmovisión cristiana. Pero también con el mundo invisible o mundo de los espíritus del que hablan casi la totalidad de las antiguas culturas indígenas de América, África y Australia.

 

El mundo intermedio, mundo imaginal o mundo del espíritu, es todo aquel que los occidentales habíamos estado relegando durante tanto tiempo al ámbito de la superstición, las doctrinas esotéricas o los archivos muertos de nuestras religiones organizadas. Y es justamente este mundo intermedio el que se nos está develando a través de las experiencais cercanas a la muerte, las terapias de hipnosis regresiva, los llamados "fenómenos paranormales" y las experiencias visionarias, con psicoactivos o sin ellos.

 

En términos de la doctrina sufí, la experiencia visionaria consiste precisamente en el contacto que los humanos del mundo material podamos llegar a tener con las inteligencias que pueblan el mundo intermedio, especialmente con las del âlam al-mithâ.

El âlam al-mithâ es una de las cinco hadarât o "presencias", es decir, uno de los cinco planos en que se epifaniza jerárquicamente la Realidad Suprema; concretamente el cuarto de esos planos o niveles, inmediatamente superior al quinto y último que es nuestro mundo material. Dentro del plano material a los "peregrinos de espíritu" les es dado contemplar el âlam al-mithâ:

 

Mundo intermedio que no es el mundo de los sentidos ni el del entendimiento abstracto, es el mundo de la experiencia visionaria que no es localizable en ningún mapa de la geografía terrenal, pues no está en este mundo, sino más bien nuentro mundo físico se encuentra en él. Se dice que no es situable por ser precisamente lo que sitúa. Sin embargo, no es un lugar inaccesible, pues se puede llegar a él partiendo desde el mundo físico, no mediante la fijación de un camino determinado, sino mediante cierta disposición y el cumplimiento de determinadas condiciones. Si estas condiciones se dan, puede producirse una imperceptible y sutil ruptura que da lugar a un cambio de nivel, a una mutación perceptual, por llamarlo de alguna manera. También por llamarlo de alguna manera hablamos de "mundo", porque en realidad se dice que el alma que se hace presente en el mundus imaginaris no es testigo de un acontecimiento externo, sino que es en ella donde el acontecimiento tiene lugar. (5)

Hay ciertas condiciones para acceder al âlam al-mithâ y tener una experiencia visionaria. El místico Sohrvardî nos habla de ellas. Primero explica que las factultades humanas de conocimiento se dividen en internas y externas y procede a enumerarlas.

EXTERNAS: Vista, Oído, Gusto, Tacto yOlfato

INTERNAS: Sensorium, Imaginación activa (creativa), Imaginación pasiva (representativa), Facultad estimativa (reflexiva) y Memoria.

Durante el transcurso de una experiencia visionaria, el alma (una parte de nuestra totalidad) contempla algo en el mundo espiritual, en el âlam al-mithâ, entonces la imaginación activa configura una imagen que imita la realidad contemplada y proyecta esa imagen en el sensorium; la imagen formada en el sensorium se refleja a su vez en la imaginación pasiva, y el visionario contempla entonces las figuras del mundo espiritual.

 

El sensorium no sólo recoge las imágenes que le proporciona la imaginación activa, sino también todo lo que le trasmiten los sentios externos y la memoria; y por su parte la imaginación pasiva o representativa, recoge igualmente todas las formas que se manifiestan en el sensorium, que procedan de las percepciones sensibles, de la memoria o de la imaginación activa.

 

La imaginación activa puede estar al servicio del intelecto (capaz de conectar con el espíritu) y proyectar en el sensorium imágenes metafísicas. Pero también puede por el contrario, someterse a la facultad estimativa, y tenemos entonces lo imaginario, esto es, las imágenes de la fantasía.

El intelecto pues cumple aquí una función receptiva. Esto quiere decir que las visiones son las representaciones que nuestras facultades cognitivas nos ofrecen de lo que nuestras almas contemplan en el mundo intermedio del âlam al-mithâ.

Los sufíes nos advierten acerca de dos cosas que pueden impedir que la imaginación activa devenga propiamente imaginación intelectiva y trasmita al sensorium las imágenes del mundo espiritual: puede haber un exceso de precupación por las percepciones sensoriales o un exceso de preocupacion por las reflexiones teóricas; en tales casos, los sentidos o la mente razonadora se adueñan respectivamente del control de la imaginación activa.

En el primer caso la imaginación sucumbe a lo imaginario, a la fantasía; en el segundo, la visión se frustra asfixiada por la construcción mental, y no llega a convertirse en "acontecimiento del alma". Se requiere pues de un equilibrio muy sutil para que tenga lugar un acontecimiento visionario.

Al menos en una primera instancia, para aumentar las posibilidades de alcanzar una experiencia visionaria, lo más recomendable sería procurar el aislamiento sensorial o al menos encontrar la forma de recibir la menor información posible por parte de nuestros sentidos, y relajar nuestra mente hasta volverla un instrumento receptivo y no reflexivo.

Se supone que una vez conseguida la experiencia visionaria y toda vez estabilizada, nuestras facultades habituales de crear representaciones de la realidad se relajan hasta el punto de permitirnos percibir la realidad de una manera más directa, esto es, de hacer visible lo que cotidianamente nos resulta invisible, o sea: percibir nítidamente el mundo del espíritu.

De esta forma nos explican los maestros sufís que si la imaginación activa no puede hacer aparecer de forma habitual las figuras metafísicas en el sensorium, o dicho en términos más claros, si el ser humano no es espontánea y habitualmente visionario, es porque los sentidos externos lo mantienen absorto en las figuras comunes de la experiencia física o bien porque la factultad estimativa mantiene a la imaginación activa encerrada en sus reflexiones.

Nos dicen también que tal situación no está irremediablemente ligada a la naturaleza de la psique humana, sino que estos obstáculos pueden ser superados, fundamentalmente mediante una disciplina de tipo espiritual que libere los sentidos internos y debilite la phantasis. De igual forma, no dejan de advertir que la presión normal puede relajarse espontáneamente, en situaciones tales como la vida onírica que todos experimentamos durante el sueño o en el decurso de enfermedades que debilitan los sentidos externos. Condiciones similares a las que se experimentan bajo los efectos de un psicoactivo visionario, como resulta evidente para cualquiera de los que hemos vivido una experiencia de este tipo. (más información al respecto en Cartografía de la experiencia visionaria)

Con estos conocimientos puedo entender ahora por qué durante mi cuarta experiencia, al estar enfrascada en una meditación visual, de pronto las imágenes de la visualizción salieron de mi control y terminé viendo frente a mi a Jesucristo poniendo su mano sobre mi corazón.

Mientras estaba enfocada en la utilización de mi facultad estimativa para crear imágenes propias de mi fantasía para realizar la meditación visual, el enfoque de mi conciencia cambió súbitamente (quizá cuando la ayahuasca comenzó a hacerme efecto), para reflejar lo que mi alma estaba percibiendo en otros planos aquel día que nos habíamos propuesto entrar en contacto con la esfera crística.

Entonces mi hipótesis es que los que tienen cierta apertura previa del sexto chakra y logran calmar sus mentes para hacerlas receptivas, tienen visiones expontáneas (como mi envidiado vecino), o sea representaciones visuales de lo que sus almas están percibiendo en otros planos. En cambio, quienes tenemos algún tipo de bloqueo en este mismo chakra no tenemos ese tipo de visiones espontáneas, o por lo menos no las tenemos con tanta fuerza, con tanta libertad y durante tanto tiempo como se manifiesta en estas personas.

No obstante, hay otra facultad propia de otro chakra, el de la garganta, que te permite "escuchar" o percibir por otros medios lo que acontece en los planos que está visitando el alma: es lo que se conoce como clariaudiencia. Entonces, una persona que tenga la apertura necesaria para permitir que esta información entre en el enfoque de su conciencia, también tiene representaciones de esos acontecimientos, pero los manifiestará en forma de percepciones intuitivas, mensajes "escuchados" o "pensamientos". Como en cualquier proceso mental, la mente es capaz de formar imágenes internas que acompañan esas percepciones, pero esas imágenes están más sujetas al control de la mente, tal como ocurre en el estado ordinario de conciencia.

Entonces, mi conclusión es que en lugar de quejarme y envidiar a otros, debo ponerme a limpiar mis chakras obstruidos y mientras tanto he de estimar y aprovechar los canales que sí tengo abiertos calmando mi mente y volviéndola receptiva a fin de escuchar o percibir, ya que por ahora este es mi canal más desarrollado para recibir información de los mundos sutiles...

¡Gracias Dios/Disa/TodoLoQueEs,
gracias querida Abuela,
gracias maravillosos
guías!

 

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Citas:

1. Stephorn Kaplan Williams: Manual para la interpretación de los sueños, EDAF, Madrid, 1989.

2. Barbara Ann Brennan: Manos que curan, Martínez Roca, Barcelona, 2000.

3. Barbara Ann Brennan: Hágase la luz, Martínez Roca, Barcelona, 2002.

4. Agustín Tobajas: "La experiencia visionaria a través de la gnosis islámico-iraniana", revista monográfica El idiota, primer número, Barcelona, 2000.

5. Henry Corbin: La imaginación creadora en el sufismo de Ibn Arabi, Destino, Barcelona, 1993.

 

 

Esta es la imagen escaneada del dibujo que hice para representar las experiencias que
deseaba tener durante mi novena experiencia con ayahuasca:

Título: "En busca de mi Herencia"
Técnica: Acuarela y lápices de colores sobre papel
Dimensiones: 29 x 21 cm
Autora: Karina Malpica